Descubre Cómo Cristóbal Colón Cambió el Mundo al Tomar Posesión de Nuevos Territorios para Españapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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A finales del siglo XV se vivía una auténtica ‘Era de los descubrimientos’ en lo que a la exploración del globo terráqueo se refiere. A finales del año 1491, Cristóbal Colón parecía a punto de renunciar al sueño que llenaba todos sus pensamientos desde hacía acaso una década: la travesía marítima hacia Asia a través del océano. Pese a que no faltó quien le secundase, los consejeros de los reyes y los expertos de la junta formada en Salamanca en 1486 se mostraban escépticos, cuando no hostiles, a un proyecto inusitado. El deseo de los reyes de Castilla y León por participar de manera más activa en los circuitos comerciales que se estaban formando fue lo que los llevó en 1492 a financiar el viaje de Cristóbal Colón en busca de la India. Los reyes católicos habían autorizado y patrocinado la expedición de Colón movidos por dos razones fundamentales: la posibilidad de encontrar nuevas tierras y la de llevar a ellas la fe de Cristo. Estas dos motivaciones serán una constante en todas las decisiones de la Corona en los siglos siguientes.

La Génesis del Descubrimiento y el Primer Viaje

Fue fray Juan Pérez, el monje de la Rábida, quien hizo una última gestión, convenciendo a la reina Isabel de que volviera a llamar a Colón. En una audiencia en Santa Fe justo después de la rendición de Granada, Colón convenció a los monarcas de que apoyaran su empresa. Los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, se dejaron convencer e incluso aceptaron las desorbitadas exigencias de este en términos de autoridad personal, tal como quedaron plasmadas en las Capitulaciones de Santa Fe, suscritas el 17 de abril de 1492. El presupuesto, de unos dos millones de maravedíes, quedaba cubierto por un préstamo realizado por un funcionario del rey, Luis de Santángel, por la propia aportación de Colón y por la contribución forzosa de la ciudad de Palos.

Era 1492 cuando Cristóbal Colón y su expedición, con la intención de encontrar una nueva ruta hacia Oriente desde Poniente, encontró el "Nuevo Mundo". Diez semanas después de su partida, las tres naves de Colón, con rumbo a lo desconocido, llegaron a las tierras americanas. Lo decisivo fue América. Hay un conocimiento cierto de la esfericidad de la tierra, y un error respecto de su tamaño. La combinación de ese acierto y ese error es la causa del descubrimiento de América.

El Regreso Triunfal y la Confirmación Real

Ocho meses después de la partida de Colón desde el puerto de Palos el 3 de agosto de 1492, llegó a la corte castellana la noticia de su retorno. Desde Lisboa, donde había recalado su navío en marzo de 1493, Colón enviaba una carta a los Reyes Católicos en la que les anunciaba su sensacional gesta. Fernando e Isabel, radiantes por aquel nuevo signo de favor de la providencia divina, escribieron de inmediato a «nuestro Almirante del Mar Océano y visorrey y gobernador de las islas que se han descubierto en las Indias» -tal era el título que le correspondía en virtud de las Capitulaciones de Santa Fe- instándole a que se apresurara a reunirse con ellos en Barcelona. El viaje del Almirante hasta la Ciudad Condal causó sensación. Colón llevaba siete indígenas americanos, así como papagayos, otros animales y plantas y frutos diversos, de modo que «la gente corría a los caminos para verle y a los indios y otras cosas y novedades que llevaba ».

A su vuelta, los Reyes Católicos tuvieron constancia de ello y así, el 20 de mayo de 1493, nombraron a Colón con el título de Capitán General de la Armada Española, con el fin de organizar y liderar la expedición de colonización del continente. Un hito con el objetivo de asentar la presencia española en los nuevos territorios y transformaría la Corona de Castilla en el Imperio de España.

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La Formalización de la Soberanía Española

La conquista y la colonización de América no ocurrieron por casualidad, sino que fue el resultado de una política seriamente pensada y discutida a altos niveles primero, y llevada a cabo después a través de decisiones e instituciones. Este pensamiento animó la política y legislación de la Corona, sus cédulas de exploración y colonización, su gobierno y su economía.

El Ritual de Toma de Posesión

Lo primero que hacía un explorador o navegante al llegar a una tierra desconocida era plantar la cruz, izar la bandera, levantar en alto la espada y, en presencia de sus acompañantes y de los propios nativos a quienes se intimaba a someterse a la soberanía de España y a aceptar el Evangelio, pronunciar unas palabras por las que se tomaba posesión de esa tierra, en nombre del rey de España. Este era un ritual que se observaba siempre y, una vez ejecutado, ese territorio entraba a formar parte del imperio español; se levantaba mapa del mismo y se registraba bajo la soberanía española.

La Bula Inter Coetera y la Justificación Papal

Para legitimar su dominio, la Corona recurrió a la autoridad papal. Por la Bula Inter Coetera, el papa Alejandro VI concede a los Reyes de España la soberanía sobre los territorios al oeste de una línea norte-sur, 100 leguas al oeste de las islas Azores. La concesión de esta soberanía estaba supeditada a la posterior evangelización de los nativos y era continuación de una práctica aceptada en Europa durante siglos mediante la cual el papa justificaba la conquista y otorgaba la soberanía. El propósito principal de la decisión mencionada era el de evitar futuras disputas entre España y Portugal, porque ambos habían descubierto nuevas tierras desconocidas para los otros países europeos. Para entender esto hay que ponerse en la mentalidad del siglo XV, donde toda Europa era católica, donde no había una ley internacional estrictamente hablando, y donde todos los gobernadores reconocían al papa como figura universal y con autoridad moral, al menos en el aspecto religioso. Por ello, sus decisiones producían efectos legales y dirimían disputas entre los diversos países.

El Proceso de Colonización y el Establecimiento de la Nueva España

Con el Descubrimiento de América, la historia de España, Europa y el mundo cambió para siempre. La segunda gran etapa de la historia de México es la época colonial. Tal definición corresponde a los años de la dominación española, en los que el país adquirió unidad política bajo el nombre de Nueva España. Las fechas iniciales no varían mucho porque coinciden con un momento en que casi todo el mundo experimentó las grandes transformaciones que siguieron a los viajes de Colón y los sucesivos contactos e intercambios de Europa, África, Asia y América.

Primeros Asentamientos y Política de Poblamiento

Después de los frutos de su primer viaje, los Reyes Católicos le encargaron un segundo viaje a América y le nombraron Capitán General de la Armada Española con el objetivo de organizar una nueva expedición, exploración y colonización del territorio. Así, el 24 de septiembre del mismo año, tras meses de organización, zarpó su expedición. Bajo su cargo, comandó una impresionante flota de diecisiete embarcaciones y le acompañó una tripulación de más de 1.500 personas.

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Este viaje fue un punto crucial, y en cuanto volvieron a pisar tierra en continente americano, fundaron la primera ciudad en Nuevo Mundo: La Isabela, en la actual República Dominicana. Una nueva colonia asentada a principios de 1494 que sirvió como examen para poder fundar otras ciudades, aunque la falta de experiencia en la gestión de un territorio totalmente desconocido hizo que su declive llegara en 1498, pues fue prácticamente abandonada. Los colonos supervivientes fueron trasladados a otras ubicaciones más favorables, como la actual Santo Domingo. Este viaje permitió explorar, además, Puerto Rico, Jamaica o las Antillas Menores, y en definitiva el Caribe.

La ocupación española de las islas del Caribe fue en buena medida réplica de la experiencia de las Canarias: ocupación violenta, producción de azúcar, colapso de la población nativa, e introducción de esclavos africanos. Hubo, sin embargo, algo diferente, y fue el interés castellano por emigrar a esas nuevas tierras, formar asentamientos fijos y con gobierno formal, crear un cierto orden jurídico, mantener lazos constantes con la tierra de origen, trasladar ganadería y diversas actividades agrícolas, en fin, reproducir en lo posible el entorno cultural y social de Castilla.

Administración y Legislación de la Corona

España era una nación donde regía la ley, de tal modo que los propios monarcas españoles gobernaban, no por decisiones absolutistas, sino por las leyes aprobadas, las Leyes de Indias. Las decisiones principales se originan en España, y el Consejo de Indias las transmitía a los virreinatos. A los pocos años del Encuentro se formó el Consejo de Indias; un organismo integrado por personas expertas que asesoraba a la Corona y que regulaba toda actividad importante que se relacionaba con América: legislación, gobierno, exploración, cultura, comercio y fundación de misiones.

Por concesión del Sumo Pontífice se extiende también a América el Patronato Real por el que los Reyes ejercían determinados derechos, sobre todo, en el nombramiento de eclesiásticos para posiciones de responsabilidad, y al mismo tiempo, asumían unas obligaciones en la construcción de iglesias, monasterios y misiones, así como el mantenimiento de los misioneros. El cumplimiento de la ley fue algo que siempre se enfatizó en sus colonias, hasta el punto que ello sofocó a veces importantes iniciativas privadas; pero, también es cierto que impidió que se cometieran abusos, el maltrato de los indios o su eliminación.

La Casa de Contratación (fundada por los Reyes Isabel y Fernando en 1503, con sede inicial en la ciudad de Sevilla), tenía la misión de administrar todo lo relacionado con el transporte marítimo, emigración, cobro de impuestos, y el comercio entre España y las colonias.

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La Defensa de los Derechos de los Nativos

La Reina de Castilla defendió los derechos de los nativos de las Indias desde que los primeros españoles que pisaron aquellas lejanas tierras informaron a los soberanos de que estaban habitadas. Fue la Reina de Castilla la que más se preocupó por los nativos de la Nueva España. Si bien es cierto que, a su muerte, el Rey Fernando de Aragón continuó con las voluntades que su esposa plasmó en el codicilo de su testamento. El Rey Fernando convocó a algunos de los mejores teólogos y juristas del momento y, fruto de ese trabajo, emanaron las Reales Ordenanzas dadas para el buen regimiento y tratamiento de los indios, conocidas como Leyes de Burgos, que en 1512 marcan un auténtico hito en la producción jurídica que emana de la Corona Española.

La Reina Isabel la Católica mostró siempre un gran empeño en defender los derechos y la dignidad de los nativos de las nuevas tierras. De hecho, al regresar de la primera expedición, Colón trajo a más de mil nativos a la península en calidad de esclavos y la Reina mostró su total oposición, pese a que era una práctica muy habitual en la época. Esta Real Cédula supone una auténtica revolución jurídica en el reconocimiento del derecho natural de aquellas personas al ser una prohibición tácita sobre la esclavitud y el comercio de esclavos. La soberana reconoce a los nativos titulares de sus derechos y súbditos de la Corona de Castilla, algo completamente revolucionario en la época. Ciertamente, la soberana española se opuso a la esclavitud tres siglos y medio antes de que Abraham Lincoln rubricara la Proclamación de Emancipación en enero de 1863.

La Reina Isabel no cejó en su empeño y, por ejemplo, dejó ordenado que los nativos, en tanto personas libres, debían percibir un salario justo por su trabajo: “pagándoles el jornal que por vos fuere tasado: los cual hagan y cumplan como personas libres que son y no como siervos. Y haced que sean bien tratados los dichos indios, y los que de ellos fueren cristianos mejor que los otros. Y no consintáis, ni deis lugar que ninguna persona les haga mal, ni daño, ni otro desaguisado alguno.”

Las Leyes de Burgos y la Humanidad de los Pueblos Originarios

Con la conquista, se plantea la cuestión de los límites de lo humano. Los habitantes del Nuevo Mundo ¿son hombres como los demás? La respuesta española es afirmativa, de manera ejemplar y particularmente enérgica, y ello significa la dilatación de lo humano. Las Ordenanzas Reales para el buen regimiento y tratamiento de los indios dictadas en 1512, establecían que los nativos debían recibir un trato digno y ello implicaba la prohibición de castigarlos con flagelos o someterlos a vejaciones.

Transformaciones Sociales y Culturales en el Nuevo Mundo

La novedad social y cultural que llevó España a América con el descubrimiento y la evangelización muestra un plano absolutamente revolucionario cuando se analiza desde el ámbito de la producción jurídica y el desarrollo normativo. El modelo de presencia de España en América incorporó los nuevos territorios a la Corona en situación de igualdad con los demás reinos. España trajo consigo su lengua, su cultura, su credo; y con todo ello aportó valores y principios como las bases del Derecho Internacional o la concepción de los derechos humanos universales.

El Mestizaje como Característica Distintiva

En sentido amplio, el mestizaje fue una de las grandes novedades que trajo España y, además, sería una de las características propias de la llegada de los españoles a América. A diferencia de otras potencias que promovieron una estricta separación racial, como marco organización social, España fomentó el mestizaje desde el inicio. Se estima que ya a principios del siglo XVI la mitad de los colonos castellanos de La Española estaban unidos, de una u otra manera, con mujeres oriundas de América. Para solventar la situación social que se estaba creando, el Rey Fernando el Católico aprobó, en 1514, una Real Cédula que validó los matrimonios entre varones castellanos y mujeres indígenas. La Corona dio reconocimiento legal a los hijos mestizos que nacieron fruto de aquellos matrimonios, algo completamente novedoso en la época. Los matrimonios interraciales, sin duda, facilitaron la hispanización del nuevo continente y fueron el modo en que se poblaron los nuevos territorios.

La Evangelización y el Desarrollo Institucional

La conquista ayudaba a la evangelización, y la evangelización ayudaba a la colonización. La conquista espiritual se refiere al proceso de la cristianización de la población indígena americana en el siglo XVI mediante la evangelización o enseñanza de la religión católica. Consolidada la cristianización, la iglesia cumplió una importante función social en las colonias, pues administraba y atendía hospitales, orfanatos, conventos y escuelas. Los religiosos gozaban de gran prestigio y eran de importancia capital para la justificación ideológica de la conquista.

América se llenó de ciudades construidas por los españoles, de iglesias, palacios, obras de arte. La fundación de estas ciudades implicó la creación de instituciones de gobierno, la construcción de universidades, escuelas, hospitales e imprentas. Por ejemplo, la Catedral Primada de América en Santo Domingo comenzó a construirse alrededor de 1514. A mediados del siglo XVI, en 1551, el Rey Carlos V firmó la real cédula de fundación de la Real y Pontifica Universidad de México y la Universidad San Marcos de Lima. La evangelización del Nuevo Mundo se hizo de la mano de la universidad y la imprenta, del conocimiento y del logos.

La población experimentó un drástico descenso demográfico entre 1519 y 1575, tras lo cual pasó a unos años de relativa estabilidad y luego a un periodo de crecimiento. La conquista ocasionó cambios muy importantes en el paisaje mesoamericano -como ocurrió con la introducción de la ganadería. Los españoles produjeron trigo en casi todas las regiones colonizadas donde el clima lo permitió. Sin embargo, los antiguos pobladores americanos no cambiaron radicalmente su dieta por la influencia de cultivos de origen europeo. En cambio, hubo una entusiasta aceptación del ganado y otros animales domésticos. La Conquista de América abrió nuevas vías de comunicación y transporte, sobre todo marítimas entre Europa y América. Ello llevó a la creación de decenas de puertos oceánicos y fluviales en el continente americano.

Las Condiciones de vida de los indígenas americanos se deterioraron notablemente. Fueron obligados a realizar trabajos muy duros; les quitaron sus tierras. Una de las consecuencias fue la desaparición de numerosas lenguas autóctonas y casi extinción de otras. También hubo una inferiorización y desconocimiento de la naturaleza humana de los pueblos originarios al ser reducidos a la categoría de «encomendados». La esclavitud, aunque algunos pueblos aborígenes la practicaban, los conquistadores la establecieron de manera generalizada.

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