La inagotable Ciudad de México resguarda secretos al sur. Al sur de la CDMX se encuentra el entrañable barrio de Chimalistac, una pequeña comarca capaz de adentrarte en otra época.
Orígenes e Historia Prehispánica
Chimalistac, cuyo topónimo en náhuatl significa “lugar del escudo blanco”, fue un barrio tributario de los mexicas, que antiguamente formaba parte de Coyohuacan, hoy conocido como Coyoacán.
La Colonia y la Influencia Religiosa
Tras la caída de Tenochtitlán, el cacique fue bautizado con el nombre de Juan de Guzmán Ixtolinque; de esta manera se convirtió en uno de los aliados de Hernán Cortés. Posteriormente, uno de los hijos de Ixtolinque, el antiguo gobernante de Coyoacán, donó los terrenos de Chimalistac a la orden de los carmelitas descalzos.
Arquitectura y Legado Colonial
El Puente del Púlpito forma parte de un conjunto de tres puentes de piedra volcánica, construidos en el siglo XVII por los carmelitas descalzos. El Puente del púlpito fue construido para servir de paso sobre el río y para que sus estudiantes practicaran los sermones cuando la corriente del río era abundante. Según las leyendas, los frailes que recitaban sus prédicas en este lugar lo hacían con la intención de que su voz sonara más que el transcurrir del río.
Sin embargo, algunos colonos del barrio de Chimalistac narran que en las inmediaciones de los puentes aún se escuchan los rezos y plegarias de los carmelitas.
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Transformación en el Siglo XX
En 1923, la Plaza de Chimalistac cambió su nombre a Federico Gamboa, debido a que se inspiró en este lugar, gente y paisajes para escribir “Santa”, las calles aledañas hacen un homenaje a la novela.
Sitios Emblemáticos de Chimalistac
- Parroquia de San Sebastián: Se encuentra en el mero corazón en la Plaza Federico Gamboa. Esta capilla rinde homenaje a San Sebastián Mártir quien es considerado el proyector contra las plagas y epidemias.
- Centro de Documentación de la Villa Álvaro Obregón: Este espacio se inauguró en 1965, con el objetivo de recuperar las obras impresas y documentales referentes a la historia de México, que datan desde la época virreinal hasta la actualidad.
- Ermita del Secreto: Fue construida por el Fray Andrés de San Miguel, arquitecto que buscaba ejercitar la reflexión y el trabajo. El nombre del secreto proviene del fenómeno acústico que se produce al hablar en uno de sus ángulos contra la pared, en voz muy baja, en el ángulo diametralmente opuesto se oye cuando se dice, sin que las personas colocadas en cualquier punto de la pieza lo oigan. Una finalidad de esta ermita era propiciar la plática en voz baja y permitirse algunos juegos, como las colaciones espirituales, consistentes en congregar a la comunidad.
- Monumento a Álvaro Obregón: Además de albergar el Monumento a Álvaro Obregón, es un espacio que permite la recreación con amigos, familia o pareja.
- Calle del Arenal: La calle del Arenal fue un sendero que recorrieron los habitantes de este antiguo dominio prehispánico. En esta calle se encuentran casonas de finales siglo XIX que formaban parte de la antigua Hacienda de Guadalupe y la Huerta del Carmen.
Villa Álvaro Obregón y su Importancia Histórica
Durante la época prehispánica, Villa Álvaro Obregón formaba parte del asentamiento de Tenanitla. Tras la conquista, pasó a ser parte de la administración de Coyoacán. La primera orden religiosa que llegó a la zona fue la de los dominicos, quienes construyeron un templo dedicado a San Jacinto.
A mediados del siglo XVI, un grupo de frailes carmelitas se establecieron en el pueblo de Chimalistac, ahí construyeron el Convento de El Carmen; además, en la zona se establecieron varios ranchos y haciendas.
En 1932, bajo decreto del presidente Pascual Ortiz Rubio, quien gobernó México entre 1920 y 1924, se adjudicó a esta área ubicada al poniente del entonces denominado Distrito Federal, hoy Ciudad de México, el nombre de Álvaro Obregón.
Villa Álvaro Obregón conserva gran parte del antiguo trazo del siglo XVI. El desarrollo arquitectónico de la zona a partir del siglo XVIII, si bien ha registrado la influencia de varios estilos, se ha caracterizado por la creación de varios tipos de edificios civiles y religiosos que se han adaptado al modo de vida de los habitantes.
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Por otra parte, el uso de materiales locales, así como la participación, en las obras, de operarios con una tradición cultural que se remonta a la época prehispánica, dio como resultado la arquitectura singular de esta zona. Durante los siglos XVIII y XIX, se construyeron edificios que son notables expresiones de las arquitecturas neoclásica, romántica y ecléctica.
Por la expresión original en sus monumentos arquitectónicos y espacios urbanos, así como por la fusión de elementos indígenas y europeos, Villa Álvaro Obregón fue declarada Zona de Monumentos Históricos en 1986.
La Zona de Monumentos Históricos comprende un área de 1.7 km2 en dos perímetros: A y B, conformados por 130 manzanas que comprenden edificios de interés histórico y arquitectónico. Entre estos edificios destacan: los antiguos templos y conventos de El Carmen y el de San Jacinto, el Templo de Guadalupe y la Capilla de San Sebastián Mártir en Chimalistac.
En 2012, el gobierno capitalino la declaró Patrimonio de la Ciudad.
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