La contaminación hospitalaria es compleja en función de la diversidad de actividades, el tamaño de su comunidad, la pluralidad de personal involucrado y la infinidad de materiales químicos que maneja en forma de medicamentos, materiales para prevención, curación, atención y tratamiento, productos de limpieza, desinfectantes, y materiales para diagnóstico clínico y de laboratorio, entre otros. Se suma la condición multifactorial que permite que la contaminación represente un riesgo para la condición de la salud humana intrahospitalaria.
Los hospitales y centros sanitarios se enfrentan cada día a muchos riesgos, sobre todo de contaminación. Estas instalaciones corren el riesgo de sufrir diversos tipos de contaminación y se adaptan constantemente para ajustarse a los agentes físicos, químicos y/o biológicos con los que se trabaja. La contaminación puede afectar directamente a los pacientes, por ejemplo, produciendo complicaciones en los procesos de reparación y/o cicatrización tras determinados procedimientos quirúrgicos. De lo anterior, se infiere la dificultad de monitorear y analizar completa y sistemáticamente la contaminación total en un ambiente como el hospitalario.
¿Qué son los Contaminantes Físicos?
Los contaminantes físicos son elementos que, sin estar relacionados con sustancias químicas o biológicas, pueden afectar negativamente tanto el entorno como la salud de las personas expuestas a ellos. Estos contaminantes se encuentran en una amplia variedad de lugares, desde entornos laborales hasta áreas de ocio y, por supuesto, el hogar. La exposición a contaminantes físicos es un tema de gran relevancia en la salud ocupacional y en la normativa de seguridad ambiental, pudiendo desencadenar efectos negativos en la salud, el rendimiento y la calidad de vida.
Los contaminantes físicos se definen como aquellos agentes que, a través de su acción física, pueden causar daños en la salud de los individuos o deteriorar el medio ambiente. Estos contaminantes incluyen fenómenos como el ruido, la radiación, las vibraciones y las condiciones extremas de temperatura. Su efecto se debe a la energía que transmiten o alteran en su entorno inmediato, generando cambios que pueden resultar nocivos.
Algunos ejemplos de contaminantes físicos comunes incluyen:
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- Altos niveles de ruidos como el tráfico o en entornos urbanos.
- Vibraciones producidas por maquinaria pesada.
- Exposición a radiación ionizante o no ionizante.
- Temperaturas extremas que afectan a los trabajadores.
- Iluminación deficiente.
Los contaminantes físicos en el trabajo son especialmente importantes debido a la cantidad de tiempo que los trabajadores pasan en sus lugares de trabajo y la frecuencia de exposición a estos factores. La normativa de seguridad laboral establece límites y medidas de protección para minimizar la exposición a estos contaminantes, especialmente en sectores donde los niveles son más altos.
En las últimas décadas se ha demostrado en los hospitales el rol que juega el aire en la transmisión de microorganismos, a pesar de que en las enfermedades ocupacionales se identifican contaminantes químicos y físicos. El trabajador y el paciente deben permanecer en condiciones óptimas garantizadas por el diseño y mantenimiento adecuado de las instalaciones del hospital.
Las enfermedades ocupacionales ocurren por el contacto de 8 horas de trabajo con los contaminantes que se generan en un ambiente, se considera que aplica en un hospital para quienes desempeñan un trabajo, al personal médico, de enfermería, de intendencia, mantenimiento, administrativo y autoridades; de igual manera a quienes incurren por un tiempo o por frecuencia recurrente o esporádica a servicios de alguna atención como de visita y en mayor consideración quienes permanecen por tiempo continuo (hospitalizados) por varios días, incluso semanas o más, con problemas de salud en quienes los contaminantes pueden hacer sinergia en el problema y complicar, dificultar o alargar el tratamiento.
Clasificación de Enfermedades Ocupacionales por Agente
La siguiente tabla muestra la incidencia de enfermedades ocupacionales según el agente causante, destacando la presencia de contaminantes físicos:
| Agente Causante | OIT 2010 (Enfermedades) | LFT México 1970/2012 (Enfermedades) |
|---|---|---|
| Químicos | 72 | 122 (en diferentes formas) |
| Físicos | 20 | 5 |
| Biológicos | 12 | 22 (infecciosas) |
| Trastornos Mentales y del Comportamiento | 2 | - |
| Otro Origen | - | 6 (endógenas) |
| Total | 106 | 161 |
Tipos de Contaminantes Físicos y sus Efectos en el Personal Hospitalario
Ruido
El ruido es uno de los contaminantes físicos más comunes y dañinos en entornos laborales y urbanos. La exposición prolongada a ruido puede provocar problemas auditivos y afectar el bienestar psicológico de las personas. La energía sonora tiene tres propiedades: se propaga a distinta velocidad según la elasticidad del medio, se refleja en las superficies sobre las que incide y se refracta al incidir sobre una superficie en un ángulo determinado.
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Los ruidos pueden ser de tipo continuo, como el de motores, martillos neumáticos o molinos, o de impacto, como disparos o golpes de prensa. Sus efectos pueden ser:
- Auditivos: Reducción de capacidad auditiva, casi siempre bilateral, que se inicia en frecuencias de 4.000 Hz, es irreversible y no evolutiva si cesa la exposición. La pérdida puede ser temporal o definitiva de la capacidad auditiva, uni o bilateral.
- No auditivos: Aumento de frecuencia respiratoria, hipertensión arterial, efectos gástricos, visuales, tiroideos, trastornos del sueño, irritabilidad, falta de atención, menor velocidad de reacción, etc.
Los niveles de ruido se miden en decibelios (dB), y la OMS recomienda que, en el ambiente laboral, el ruido no supere los 85 dB en una jornada de ocho horas. El límite legal establecido es de 80 dB como nivel de ruido diario equivalente y 140 dB para nivel de pico.
Para reducir el nivel de ruido peligroso en el puesto de trabajo, se puede actuar sobre la fuente emisora, sobre el medio y sobre el trabajador:
- Sobre la fuente: Ingeniería de procesos, encerramiento de máquinas, mantenimiento adecuado de las mismas (cojinetes).
- Sobre el medio: Barreras acústicas, materiales absorbentes de ruido, aumentando la distancia entre la fuente y el receptor.
- Sobre el trabajador: Aislamiento del trabajador, información y formación, EPI específicos según la intensidad y la frecuencia del ruido.
Vibraciones
La vibración es el movimiento oscilatorio de un cuerpo sólido. Lo que caracteriza a la vibración desde un punto de vista físico es la frecuencia y la amplitud de su oscilación. Las vibraciones afectan a la salud, especialmente cuando se transmiten a través de herramientas manuales o maquinaria pesada. La exposición prolongada a vibraciones puede causar problemas en las extremidades, principalmente en las manos y brazos, y puede afectar la circulación sanguínea, produciendo daños en los huesos, músculos y nervios.
Los efectos que las vibraciones provocan en el organismo son diferentes en función de su frecuencia. Para su control se aplican medidas similares a las del ruido:
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- Sobre la fuente: Adecuado mantenimiento de las máquinas, herramientas antivibración, ingeniería de procesos, etc.
- Sobre el medio: Interposición de materiales aislantes.
- Sobre el trabajador: Información y formación, EPI adecuados, rotación de puestos para reducir tiempo de exposición, vigilancia de la salud.
Temperaturas Extremas
Las temperaturas extremas se consideran contaminantes físicos porque su exposición prolongada puede causar problemas de salud, desde hipotermia o congelación en condiciones de frío extremo hasta insolación y deshidratación en ambientes calurosos. El cuerpo humano mantiene constante su temperatura interna y para ello dispone de distintos elementos reguladores. Las variadas circunstancias ambientales interaccionan con el organismo transmitiéndole calor o frío, según el caso.
Estrés por Calor
Cuando hablamos del calor, esta transmisión se realiza por convección o por radiación. Hay factores como la humedad relativa, la velocidad del aire y la temperatura radiante media que, además de la temperatura del aire, determinan el esfuerzo que tenga que hacer el organismo para mantener estable la temperatura interna. En situación de alta temperatura ambiental es muy diferente que exista corriente de aire, como ocurre en general en los trabajos en exterior, a que no se dé esa circunstancia, como puede suceder en el interior de una nave cerrada bajo el sol intenso de verano.
En el primer caso, la corriente refrescará al individuo que en ese trance se encuentre, siendo la sudoración un fenómeno favorecedor de la disipación del calor interno. El organismo sometido a alta temperatura suda y la corriente de aire, al contactar con el sudor, refresca la piel. Sin embargo, cuando no existe esa corriente no se disipa el calor interior y puede darse con más facilidad lo que llamamos un «golpe de calor» que es una situación de gravedad impredecible.
Para evaluar la agresividad térmica del medio laboral se debe tener en cuenta el calor y la actividad física que desarrolla el trabajador. La actividad genera calor, de forma que un trabajo que requiera una actividad física vigorosa, si se realiza en unas condiciones de alta temperatura, precisará una serie de medidas preventivas que protejan al trabajador. Existe el llamado «índice WBGT», que relaciona la temperatura con el metabolismo o consumo energético del individuo para determinar el tiempo de descanso necesario.
Las medidas preventivas incluyen:
- En interiores: Exposición gradual al principio, suplementos de sal, favorecer corrientes de aire, aire acondicionado, aislamientos de paredes y equipos.
- En exteriores: Crema protectora, sombrero, pañuelo mojado en el cuello, pausas, rotaciones, hidratación adecuada, buscar sombras.
Estrés por Frío
Cuando el tipo de trabajo favorece la exposición a bajas temperaturas podemos estar ante lo que llamamos estrés por frío. En este caso, los factores influyentes son las bajas temperaturas, la alta humedad o contacto con agua, la velocidad del aire y el tipo de ropa.
Las medidas preventivas en este caso son: pausas, ropa y calzado impermeables, guantes, evitar corrientes y humedad, lugares de recuperación, bebidas templadas y dulces, dieta adecuada.
Asimismo, el aumento de las temperaturas afecta a la salud de las personas de una forma indirecta, ya que el calor fomenta la proliferación de microbios que en determinados casos pueden ser mortales. El aumento de las temperaturas, las olas de calor y la proliferación de microbios en determinadas zonas son también unas de las consecuencias más letales de la contaminación y polución del aire.
Radiaciones
Podemos distinguir entre dos tipos de radiación:
Radiaciones Ionizantes
Son ondas electromagnéticas de muy alta frecuencia, capaces de provocar la ionización (generación de partes eléctricamente cargadas, una positiva y una negativa), rompiendo los enlaces atómicos que mantienen unidas a las moléculas en las células. Incluyen rayos X y rayos gamma, que tienen energía suficiente para ionizar átomos y moléculas. Es común en la industria médica y nuclear, y puede causar daño celular, incrementando el riesgo de cáncer. La exposición a este tipo de radiación está estrictamente regulada en los entornos laborales.
Existen radiaciones naturales, procedentes del cosmos y del interior de la Tierra, como la radiación cósmica y la radiación terrestre. Sin embargo, la radiación que más nos puede interesar es la artificial, procedente de instalaciones industriales, hospitalarias y clínicas. Estos centros están sometidos a una normativa reguladora muy estricta que busca garantizar la seguridad no sólo de los trabajadores, sino de toda la sociedad en su conjunto.
Los efectos sobre la salud pueden ser:
- Somático directo: Produciendo cambios fisicoquímicos en la célula que pueden provocar su muerte o su transformación. Esto da lugar a tumoraciones cuya aparición puede ser más o menos inmediata, o bien retrasarse años.
- Genético transmitido: Si se ve afectado el material genético, se puede trasladar de manera incompleta o defectuosa a la descendencia, provocando un desarrollo celular anormal y/o tumoraciones.
La propiedad destructiva de las radiaciones es la que se utiliza en radioterapia. La misión del Consejo de Seguridad Nuclear es proteger a los trabajadores, la población y el medio ambiente de los efectos nocivos de las radiaciones ionizantes, consiguiendo que las instalaciones nucleares y radiactivas sean operadas por los titulares de forma segura, y estableciendo las medidas de prevención y corrección frente a emergencias radiológicas, cualquiera que sea su origen. En los seres humanos no existe evidencia de efectos secundarios si se reciben cantidades de radiación inferiores a 100mSv al año.
Radiaciones No Ionizantes
Se trata de ondas electromagnéticas de menor frecuencia que las ionizantes y que carecen de la suficiente energía como para romper los enlaces atómicos intracelulares. Pueden ser: radiación ultravioleta, visible, radiación infrarroja, radiofrecuencia y campos de microondas, campos eléctricos y magnéticos. Aunque no ioniza las células, puede causar daños por calentamiento de los tejidos, irritación en la piel y otros efectos, dependiendo de la intensidad y la frecuencia de exposición. La radiación ultravioleta, por ejemplo, puede provocar quemaduras en la piel y aumentar el riesgo de cáncer de piel.
Iluminación Inadecuada
La iluminación deficiente o excesiva también es un tipo de contaminante físico que afecta a los trabajadores, especialmente en oficinas y fábricas. Una mala iluminación puede provocar fatiga visual, dolores de cabeza, estrés y, en algunos casos, accidentes. Se considera adecuada una iluminación que permita realizar tareas de manera segura y sin fatiga visual. Para lograrlo, es necesario ajustar los niveles de luz en función de la actividad y utilizar fuentes de iluminación natural y artificial equilibradas.
Electricidad Estática y Partículas
La electricidad estática o estática es un fenómeno físico-químico que se presenta en las partículas y superficies de un sistema dinámico, como lo es el ambiente hospitalario. Mediante el intercambio de cargas, los contaminantes pueden ser atrapados y distribuidos por todas las áreas, pudiendo ser la causa de alteración del estado de salud del personal y de los pacientes, alterando la respuesta del tratamiento o causando enfermedades hospitalarias. Analizaremos la importancia que representan las cargas electrostáticas en este proceso.
La electricidad estática es un fenómeno que se debe a una acumulación de cargas eléctricas en un objeto. Se produce cuando ciertos materiales se frotan uno contra el otro, como lana contra plástico o las suelas de zapatos contra la alfombra o el suelo, así como las partículas sólidas, líquidas, gases o microorganismos donde el proceso de frotamiento causa que se retiren los electrones de la superficie de un material y se reubiquen en la superficie del otro material, que ofrece niveles energéticos más favorables. Es indiscutible apreciar en superficies la generación de electricidad estática con carga estática que causa atracción de partículas sólidas con los consiguientes problemas de acumulación de suciedad (polvo) o contaminantes en estas superficies, tanto en oficinas como en consultorios, área de hospitalización o quirófanos.
El término “electricidad” define, en general, un fenómeno físicoquímico asociado al movimiento de electrones a través de un determinado material. En química, los principios de la teoría atómica moderna afirman que toda la materia está conformada de átomos y éstos, constituidos básicamente por tres tipos de partículas: los protones (con carga eléctrica positiva), los electrones (con carga eléctrica negativa) y los neutrones (sin carga eléctrica). La energía calorífica producida y la velocidad de desplazamiento por la fricción que se imparte a los átomos superficiales es que entonces liberan electrones, así, esta estructura ideal sufre pequeñas modificaciones. La electricidad estática se genera por contacto y por fricción, procesos que implican un intercambio electrónico entre materiales.
La contaminación del aire interior es uno de los 5 principales riesgos para la salud pública. Los contaminantes se presentan como moléculas (gases o vapor) y aerosoles (partículas sólidas o líquidas suspendidas en el aire). Las partículas pueden ser insolubles, se acumulan en las vías respiratorias, y solubles, en función de su toxicidad puede causar envenenamiento sistémico; se presentan en forma de nieblas, polvos y humos, niebla ácida, gases, fibras y cenizas. Las partículas con un diámetro superior a 100 micras caen con rapidez en un cuarto de 2.5 m de altura; las de 50 micrones podrían tomar 60 segundos, no quedan suspendidas en el aire como riesgo respiratorio y no se pueden inhalar; mientras que una partícula de un micrón, podría tomar 15 horas para que se asiente. Las partículas de menor tamaño quedan suspendidas por días o semanas. Las partículas tamaño ≤ 50 µm son inhalables, las de 10-50 µm se retienen en nariz y garganta y las ≤ 5 µm se denominan “respirables”, puesto que pueden llegar hasta los alvéolos pulmonares.
Las partículas o material particulado se pueden generar, entre otros, al frotar un elemento contra otro, como el polvo que se produce cuando se corta un pedazo de madera, al fragmentar un medicamento como las tabletas o preparar una suspensión medicamentosa. Los seres humanos despedimos miles de partículas inertes y también viables con la muda continua de piel muerta. Los motores eléctricos generan partículas cuando sus dispositivos frotan contra los componentes giratorios. Los plásticos liberan partículas inertes cuando se exponen a la luz UV. Una persona en un cuarto limpio, aún después de un baño de aire puede desprender entre 1,000,000 y 10,000,000 de partículas/minuto, y el número se incrementa cuando la persona está en movimiento.
Todos estos gases contaminantes están compuestos por partículas en suspensión, que son las que producen la polución que nos enferma y afectan a la calidad del aire. Principalmente se encuentran las PM10 que son partículas con un diámetro inferior a 10 µm y por otro lado, las partículas PM2.5 que tienen un diámetro aerodinámico inferior a 2,5 µm. Las partículas más dañinas para la salud son las de 10 micrómetros de diámetro, o menos (≤ PM10), que pueden penetrar y alojarse en el interior profundo de los pulmones. Existe una estrecha relación cuantitativa entre la exposición a altas concentraciones de pequeñas partículas (PM10 y PM2.5) y el aumento de la mortalidad o morbilidad diaria y a largo plazo. A la inversa, cuando las concentraciones de partículas pequeñas y finas son reducidas, la mortalidad conexa también desciende, en el supuesto de que otros factores se mantengan sin cambios.
Entre los efectos agudos, los estudios reportan incremento en las tasas de morbilidad, principalmente en síntomas respiratorios y visitas a servicios de urgencias por enfermedades respiratorias, así como disminución de la función pulmonar, respuesta inmunológica alterada o predisposición a infecciones respiratorias y exacerbación de cuadros asmáticos. Los más comunes en las grandes ciudades son el dióxido de nitrógeno y las PM 2,5 µ. Cuando están elevados entran en marcha los protocolos para restringir el tráfico, porque esos contaminantes se generan, sobre todo, en la combustión de los carburantes.
Vías de Exposición y Prevención General
La entrada al organismo de un contaminante produce una intoxicación en el trabajador. Esta intoxicación puede ser «aguda», cuando se trata de una exposición intensa a una alta concentración, o «crónica», si ha sido una exposición constante a pequeñas concentraciones de contaminante. La primera da lugar a un accidente de trabajo que suele ser de pronóstico grave y la segunda suele ser causa de una enfermedad profesional.
La vía respiratoria es la puerta de entrada más frecuente. Los pulmones de un solo individuo, a través de sus alvéolos, presentan una enorme superficie de contacto para cualquier contaminante, equiparable en dimensiones a la mitad de un campo de fútbol. Por tanto, la respiratoria es una vía de penetración muy rápida para cualquier producto contaminante. La vía dérmica es menos importante. La piel es una barrera natural para muchas sustancias, pero algunos contaminantes tienen la capacidad de atravesarla. La vía digestiva suele ser accidental. La vía parenteral, es decir, a través de pinchazos, heridas, etc., que también es accidental, es muy poco frecuente en la contaminación por un producto químico.
La higiene industrial es la ciencia y arte dedicados al reconocimiento, evaluación y control de aquellos factores ambientales o tensiones emanadas o provocadas por el lugar de trabajo, que puede ocasionar enfermedades entre los trabajadores o los ciudadanos de la comunidad. Los pasos para el control de contaminantes incluyen: identificación del contaminante, medición objetiva del contaminante, comparación del valor obtenido con los valores de referencia (tablas), y medidas correctoras.
La concentración ambiental del contaminante y el tiempo de exposición del trabajador tienen una relación de proporcionalidad directa: a más tiempo de exposición o a mayor concentración del contaminante, más riesgo para el trabajador. Si se determina que hay riesgo higiénico, se debe actuar sobre el tiempo de exposición del trabajador o sobre la concentración del contaminante, adoptando acciones correctoras que disminuyan dicha concentración, tales como:
- Sustitución producto.
- Aislamiento de la fuente.
- Métodos húmedos de trabajo para sedimentar rápidamente el polvo.
- Mantenimiento adecuado de la instalación, equipos, etc.
- Ventilación general que limpie y renueve el aire de la estancia.
- Extracción localizada que atrape en origen al contaminante.
- Limpieza adecuada de todas las superficies y del local en general.
- Formación e información que le permitan conocer y combatir los riesgos.
- Rotación en los puestos laborales de más riesgo.
- Encerramiento del trabajador para aislarle del lugar contaminado.
En los trabajadores de la salud, se ha identificado también un preocupante aumento en el número de problemas respiratorios, en consecuencia, se tendrá en consideración que todo lo que se encuentre “limpio y seco” no implica ausencia de contaminación biótica o abiótica, que puedan provocar problemas o complicaciones del estado de salud en las personas y en los pacientes.
