Descubre Cómo Amortizar Tu Deuda y Cerrar Tu Cuenta Rápidamente: ¡La Guía Completa que Necesitas!post-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Cuando solicitamos un préstamo necesitamos entender, lo antes posible, de qué forma podemos reducir su impacto en nuestras finanzas personales. Es probable que en algún momento de tu vida hayas necesitado de una liquidez inmediata para cubrir algún gasto imprevisto o cumplir uno de tus sueños, como pueden ser cursar estudios superiores, comprar un nuevo vehículo o tener el día de tu boda perfecto.

Entender cómo funciona la amortización de una deuda es un paso clave para recuperar el control de tus finanzas. La amortización de deuda es precisamente eso mismo: es la cancelación del acuerdo de pago contraído con el acreedor de forma total o parcial, al anticipar el capital pendiente para cancelar o acortar esa deuda. Amortizar un préstamo significa devolver el capital prestado más los intereses, ya sea en cuotas periódicas o mediante pagos anticipados. Liquidar amortizar un préstamo significa pagar la totalidad o parcialidad de la deuda pendiente, ya sea antes de la fecha pactada (cancelación o amortización anticipada) o al finalizar el plazo establecido en el contrato.

Tipos de Amortización de Deuda

Una de las estrategias más comunes para lograrlo es la amortización anticipada, un concepto que consiste en abonar una cantidad de dinero adicional al capital pendiente con el fin de reducir los intereses o el tiempo que resta del préstamo. Existen, en esencia, dos maneras de cancelar tu deuda: de forma total, es decir a tocateja, zanjando el "problema".

Amortización Total

Como su nombre indica, la amortización total de la deuda supone la cancelación de todo el importe que queda pendiente de pago. En este tipo de amortización lo que se busca es abonar el capital restante de una sola vez para cancelar por completo un préstamo. Al hacerlo, todos los intereses pendientes de pago desaparecen, lo que supone un importante ahorro y la razón principal para llevar a cabo esta operación.

A pesar de que la amortización total es la más beneficiosa, puesto que liquida por completo el contrato, no siempre es fácil contar con el dinero suficiente para hacer un desembolso de ese calibre.

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Amortización Parcial

Aquí es donde aparecen las amortizaciones parciales. Por su parte, la amortización parcial de la deuda es la cancelación de parte de ese importe adeudado si no dispones de todo el capital para saldar el dinero prestado. A diferencia de la anterior, lo que se hace en estos casos es pagar un capital adicional a la cuota mensual que se firmó en las condiciones. Si disponemos de una cantidad de dinero que queremos avanzar en nuestra deuda, podemos hacerlo. Esta opción permite abonar una parte de la cantidad pendiente del préstamo, reduciendo el importe total a devolver.

Una vez que dispones de los recursos para llevar a cabo la amortización, existen dos alternativas en función de los objetivos y las necesidades de la empresa. Por un lado, puedes reducir plazo, o bien, bajar la cuota mensual.

Reducción de Cuota

Amortizar la cuota significa reducir el importe que se paga cada mes, manteniendo la duración original del préstamo. Abonar una cantidad menor cada mes, pero manteniendo el plazo inicialmente pactado hasta la cancelación total. Cuando lo hagamos, si escogemos la opción de reducir la cuota mensual, estaremos manteniendo el plazo total del préstamo, pero reduciendo la cantidad que pagaremos cada mes. Por el contrario, si optas por reducir la cuota, sí estarás reduciendo las obligaciones de la empresa desde ese mismo momento. No obstante, el peaje que debes pagar es que la duración del préstamo no mermará y el total de los intereses no se verá reducido en la misma medida.

Reducción de Plazo

Amortizar el plazo implica reducir la duración del préstamo. Con esta opción lo que hacemos es reducir el tiempo de vida de nuestro préstamo. Es decir, la cantidad que abonemos para reducir el importe total del dinero prestado, servirá para acortar el tiempo máximo a devolverlo. Mantener la cuota mensual y reducir el plazo para su devolución, es decir, acortar los meses hasta la cancelación final. Si reduces el plazo de duración del préstamo, la cuota no variará. En este caso, lo que se eliminan son los últimos meses de crédito. Por tanto, esto hace que la obligación con el intermediario financiero finalice antes. Sin embargo, a corto plazo, no notarás ningún efecto en las cuentas de la empresa. En este caso, el total de la cuota mensual sigue siendo el mismo, pero será menor el número de cuotas que tendrás que pagar.

¿Cuota o Plazo? Factores a Considerar y Costo de Oportunidad

Sin embargo, cuando llega el momento de decidir esto, nos puede surgir una pregunta: ¿es mejor amortizar la cuota o el plazo? Ambas opciones tienen sus beneficios, pero la elección dependerá de varios factores, como tu situación financiera actual, tus objetivos a largo plazo y el tipo de préstamo que has contratado. La decisión de amortizar la cuota o el plazo depende en gran medida de tus circunstancias personales y objetivos financieros.

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  • Si buscas alivio financiero inmediato y mejorar tu liquidez mensual, la amortización de la cuota puede ser la mejor opción.
  • En general, amortizar plazo conviene cuando hay estabilidad de ingresos, se busca ahorrar intereses y se desea liquidar la deuda lo antes posible.

Lo ideal es analizar tu situación financiera actual, considerar posibles cambios en tus ingresos futuros y, si es necesario, consultar con un asesor financiero para tomar la mejor decisión. Lógicamente, esa devolución anticipad te supondrá un ahorro, al cancelar los intereses que ese préstamo genera. Pero no siempre compensa llevar a cabo esa amortización, tendrás que valorar el coste de oportunidad para tomar esa decisión final. Antes de llevar a cabo una amortización, debes tener en cuenta el coste de oportunidad que supone para el negocio. Es decir, una vez que se aporte el capital, con él ya no podrás afrontar ninguna otra inversión que podrías utilizar para seguir creciendo o para pagar imprevistos.

Comisiones por Amortización Anticipada

Comisiones por amortización anticipada: Algunos préstamos aplican penalizaciones si decides adelantar parte o la totalidad de la deuda. No obstante, antes de efectuar la amortización de un préstamo personal o hipoteca es necesario consultar las condiciones de la firma. En general, este tipo de acuerdos incluye comisiones por cancelación o amortización anticipada. No obstante, tal como regula la ley, 16/2011 de 24 de junio de Contratos de crédito al consumo dicha compensación no podrá ser superior al 1 % del importe del crédito reembolsado, si quedan más de doce meses para que termine el plazo.

Dicha comisión de amortización anticipada se calcula sobre la cantidad que adelantes del préstamo y puede llegar a ser:

Tiempo restante para el pago Comisión máxima Ejemplo (por cada 1.000€ adelantados)
Más de un año Hasta el 1 % 10€
Menos de doce meses 0,5 % 5€

Tal como señala la Ley 16/2011, de contratos de crédito al consumo, tienes derecho a cancelar anticipadamente un préstamo en cualquier momento. No obstante, debes tener en cuenta que, si decides liquidar total o parcialmente tu crédito antes de su vencimiento, la entidad, además de tener que realizar varias gestiones administrativas para finalizar la operación, dejará de cobrar los intereses y las comisiones que venía percibiendo mientras el préstamo estaba vivo.

Sistemas de Amortización Comunes

La amortización de un préstamo variará en función de cómo paguemos los intereses y el capital prestado por la entidad financiera, e incluso de a qué vaya destinado el dinero. Cuando hablamos de amortizar una deuda, nos referimos al proceso de devolverla poco a poco, generalmente a través de pagos periódicos. Cada vez que haces un pago, estás devolviendo parte del dinero prestado y, en la mayoría de los casos, también estás pagando intereses. En los primeros meses, la mayor parte de tu cuota suele ir destinada a los intereses. En los préstamos a largo plazo, como pueden ser las hipotecas, la mayor parte de los pagos iniciales se destinan a cubrir intereses, mientras que a medida que avanza el préstamo, se va amortizando más capital. Con el tiempo, la proporción cambia, y cada vez se paga más capital y menos intereses.

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Este es el caso del préstamo denominado “préstamo francés”, donde la mayor parte del pago inicial cubre los intereses, y solo una pequeña parte se dedica a reducir el capital. Este sistema hace que muchas personas sientan que, aunque pagan cada mes, la deuda apenas baja.

  • Sistema francés de amortización: Es el más común en los préstamos bancarios de España. Se reembolsa el dinero del préstamo en cuotas mensuales periódicas de la misma cantidad, una parte se corresponde al capital y otra al interés. En España, la mayoría de los préstamos contratados por las empresas siguen lo que se conoce como el sistema de amortización francés. Es uno de los más extendidos en todo el mundo. Su funcionamiento es muy simple. Consiste en establecer una cuota fija, salvo en el supuesto de los préstamos hipotecarios variables. En estos casos, se suele aplicar el euríbor junto a un pequeño diferencial. Así, al principio del préstamo los intereses suponen una mayor parte que poco a poco va perdiendo peso en favor del capital.
  • Sistema alemán de amortización: Es el segundo más utilizado en España, aunque no se recomienda para amortizar créditos rápidos.
  • Sistema americano de amortización: Es el menos común en España, pero es el que suelen solicitar las empresas.

Proceso y Consideraciones al Liquidar un Préstamo y Cerrar una Cuenta con Deuda

Liquidar un préstamo puede ser la manera más rápida de mejorar tu salud financiera, siempre que lo hagas de manera informada y estratégica. Para liquidar un préstamo, debes asegurarte previamente de que cuentas con los fondos suficientes para cubrir el importe total. Así pues, el siguiente paso es calcular exactamente cuánto te costará la operación. Revisa el saldo pendiente, los posibles intereses acumulados desde el último pago, las comisiones por amortización anticipada (si las hubiera) y cualquier otro coste que venga reflejado en el contrato. Una vez hayas hecho todas las comprobaciones y acordado los términos de la liquidación con la entidad financiera, realiza el abono por el importe total según lo establecido. Después de formalizar el pago, solicita a la entidad financiera un documento oficial que certifique la cancelación del préstamo.

Cerrar una cuenta bancaria suele ser un trámite sencillo… hasta que hay deudas de por medio. Entonces empiezan las dudas: ¿me dejarán cerrarla?, ¿seguiré debiendo dinero?, ¿pueden embargarme?, ¿qué pasa si ya no la uso? Para el banco, mientras haya dinero por devolver, comisiones abiertas o servicios activos, la relación contractual sigue vigente. Ahora bien, que no puedas cerrarla de forma oficial no quiere decir que no puedas protegerte. Si estás en este punto y no sabes cómo actuar, analizar tu caso con profesionales puede ahorrarte tiempo, dinero y muchos errores difíciles de corregir.

Verificación Post-Liquidación

Los expertos aconsejan revisar el historial crediticio tras liquidar un préstamo para asegurarse de que la cancelación se ha registrado correctamente. Para ello, puedes solicitar tu informe en la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE), donde se refleja el estado de los préstamos y créditos registrados a tu nombre. También es importante comprobar la información en listados privados como RAI(Registro de aceptaciones impagadas) o ASNEF(Asociación nacional de establecimientos de crédito).

Advertencia Importante

Evita recurrir a nuevos préstamos para amortizar otros: En Sin Deuda Group siempre alertamos sobre este punto. Pagar una deuda con otra suele ser el inicio de un bucle difícil de romper. No obstante, cualquier decisión financiera debe tomarse de manera correcta e informada para eludir cualquier penalización o contratiempo. Liquidar una deuda es un el camino que ayuda más inmediato a para mejorar nuestra salud financiera. Nos permite reducir gastos (como los intereses o las comisiones), liberar capital para nuevas inversiones y mejorar nuestro perfil crediticio.

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