La declaración de un cliente en un procedimiento judicial no es simplemente “contar la verdad”. Es un momento procesal clave, donde cada palabra, cada pausa y cada matiz pueden tener un impacto significativo en la valoración del juez o del fiscal. En el ámbito penal, la declaración judicial del imputado en la audiencia es una manifestación verbal, voluntaria y formal ante la autoridad jurisdiccional, sobre los hechos punibles que se le atribuyen haber cometido o haber participado.
Fundamentos y marco procesal
La audiencia de imputación es el acto procesal por medio del cual el Ministerio Público, en audiencia pública, ante el juez de garantías y el defensor, comunica a una persona el delito que le atribuye. La trascendencia para este último y su abogado es preparar su defensa de manera eficaz, contradiciéndola, refutándola, negándola, aclarándola, adicionándola, aceptándola o manteniéndose callado. El primer precepto desarrolla la declaración del imputado desde su configuración como un derecho presupuesto de la garantía de defensa procesal. Como tal, es un vehículo procesal para responder a los cargos.
Reglas y alcances de la declaración
Uno de los errores más frecuentes es improvisar la declaración. En asuntos de Derecho Penal familiar, la cronología suele ser determinante: fechas, periodos de convivencia, cambios en las rutinas de los hijos, intervenciones de terceros… Todo debe estar bien ordenado y asentado en la memoria. Esta labor no consiste en memorizar frases exactas, sino en tener un mapa mental claro: qué ocurrió, cuándo ocurrió y qué circunstancias rodeaban cada hecho.
Una manifestación del imputado solo será válida si cuando haya sido expresada voluntaria y conscientemente. La ley exige el deber de instrucción de sus derechos, especialmente de defensa técnica y de denegación parcial o total de declarar: derecho al silencio o a no ser obligado a confesarse culpable. El derecho instrumental al silencio, que integra la garantía de defensa procesal, es de precisar que su dominio pertenece al propio imputado.
Consejos prácticos para la defensa
- Conozca la causa a fondo: No hay nada que le vaya a ayudar más que esto. Sobre todo cuando la declaración no es de su cliente, debe conocer la causa al dedillo, los hechos, lo que ya se ha destapado en las actuaciones y lo que todavía no ha salido.
- Céntrese en el caso concreto: Cíñase a lo que se va a discutir en el caso. El resto no importa y puede despistar al juez.
- Asista a todas las declaraciones: Es muy habitual, sobre todo cuando son designas del turno de oficio, que el abogado no acuda a más declaraciones que la de su cliente. No lo haga. Vaya a todas las declaraciones, nunca sabe qué dirán o si puede darle la vuelta a la tortilla con sus preguntas.
- Gestión de riesgos: En un procedimiento penal es mejor no asumir riesgos. Si no tiene claro cómo responderá su cliente ante preguntas del fiscal o del instructor, es mejor que se acoja a su derecho a no declarar.
- Comunicación no verbal: Evitar gestos que transmitan hostilidad, nerviosismo o indiferencia es tan importante como elegir bien las palabras. La postura, el contacto visual, el tono de voz y la respiración controlada forman parte de la preparación.
Aspectos valorativos de la declaración
En estos procedimientos, la declaración no se valora de forma aislada: se contrasta con documentos, informes y otras declaraciones. Cualquier contradicción relevante puede ser utilizada para cuestionar la credibilidad del relato. Si el acusado se rehúsa a declarar total o parcialmente, se leerán sus anteriores declaraciones prestadas ante el Fiscal. Si acepta declarar, tiene el derecho de formular un relato libre y oral, introduciendo las declaraciones y explicaciones sobre su caso.
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