Arreglarlo antes de que se rompa es la sencilla idea que sienta las bases de la gestión del mantenimiento y marca la diferencia entre una operación que funciona como un reloj suizo y una que está constantemente apagando incendios. Nadie se entusiasma con las actividades de mantenimiento hasta que algo importante se estropea; por ello, es fundamental contar con una estructura organizada, incluso a nivel de persona física o pequeño productor.
¿Qué es la gestión del mantenimiento y por qué es vital?
En pocas palabras, la gestión del mantenimiento es la revisión periódica de los equipos para evitar fallos costosos. El dinero se va de sus manos cada vez que una máquina se avería inesperadamente. Están los costos evidentes del tiempo de inactividad: piezas, mano de obra y posibles gastos de envío urgentes. Los equipos que reciben un mantenimiento regular simplemente duran más, permitiendo que el presupuesto se destine al crecimiento en lugar de solo a mantener las luces encendidas.
Mantenimiento reactivo vs. preventivo
Algunas personas arreglan las cosas sólo cuando se rompen. El problema aparece cuando ese engranaje crítico falla justo antes de un compromiso importante. En cambio, las empresas inteligentes optan por revisar sus equipos con regularidad, sustituyendo las piezas desgastadas antes de que fallen.
- Mantenimiento preventivo: Consiste en intervenciones que previenen las averías y disminuyen la probabilidad de que un activo falle, incluso cuando el equipo mantiene su capacidad operativa.
- Mantenimiento reactivo: Es un proceso de reparación al que deben someterse aquellos activos en los que se evidencian deficiencias. Es el enfoque de "ejecución hasta la falla".
Pasos para elaborar su plan de mantenimiento
Un plan de mantenimiento es un conjunto completo de instrucciones diseñadas para ayudar a mantener los equipos, la maquinaria y cualquier activo físico en condiciones óptimas. Para implementarlo, siga estos pasos:
- Inventario de activos: Cree una lista de sus equipos. Organice los activos por familias, ubicación y añada las recomendaciones del fabricante.
- Establezca prioridades: El tiempo y los recursos son limitados. Seleccione los activos que son esenciales para el funcionamiento normal y que pueden causar grandes pérdidas en caso de avería.
- Defina el programa: Empiece por el manual del equipo. Las recomendaciones de los fabricantes establecen el programa de referencia.
- Cree procedimientos estándar: Unas instrucciones claras reducen los errores y garantizan una calidad uniforme.
- Lleve un registro: Mantenga registros de mantenimiento de cada equipo. Tras recopilar entre 6 y 12 meses de datos, detectará patrones que le permitirán ajustar sus intervalos.
¿Con qué frecuencia realizar el mantenimiento?
La respuesta no siempre es sencilla, pero el enfoque más eficaz combina desencadenantes basados en el tiempo y en el uso. Considere los siguientes tipos de programación:
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| Tipo de programa | Descripción |
|---|---|
| Horarios fijos | Se realizan en intervalos de calendario (diarios, mensuales, anuales) independientemente del uso. |
| Horarios flotantes | Basan el tiempo de cada tarea en el momento en que se completó el trabajo anterior. |
| Basados en medidores | Activan el mantenimiento según el uso real, como horas de operación, ciclos o kilómetros. |
Recomendaciones para el éxito
Recuerde que la cultura es tan importante como los procedimientos. El mantenimiento suele dejarse de lado cuando aumenta la presión; por ello, capacite a los operarios para que realicen tareas básicas de mantenimiento preventivo, como la lubricación y las inspecciones de seguridad. Por último, programe revisiones periódicas de su plan: ¿Qué funciona? ¿Qué no funciona? La mejora continua es la clave para pasar de la lucha contra incendios a una gestión estratégica de sus activos.
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