Descubre Cómo Afrontar el Acoso Escolar: Guía Imprescindible para Padres y Alumnospost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Crear entornos educativos con una sana convivencia escolar es una responsabilidad compartida entre los actores de la comunidad educativa. La violencia y el acoso escolar sigue siendo un flagelo que está afectando a miles de niños, niñas y adolescentes. Es una conducta negativa e intencional que incluye intimidación, humillación, amenazas o agresión física y psicológica contra un estudiante, de manera repetitiva y en un contexto de desigualdad de poder.

Ser acosado es una experiencia traumática para un niño. Baja la autoestima, deja a los niños sintiéndose deprimidos y ansiosos, y puede tener efectos prolongados. El acoso puede dejar heridas emocionales profundas. En los casos graves, el acoso o bullying ha contribuido a que ocurran tragedias, como suicidios y tiroteos en las escuelas.

Y, por supuesto, la tecnología moderna crea más oportunidades que nunca para el acoso. En cierto modo, el ciberacoso es más malicioso y aterrador desde la perspectiva de un adulto, ya que puede ocurrir las 24 horas del día durante los 7 días de la semana. Con la computadora, el acoso puede potencialmente no desaparecer nunca: en cualquier momento podemos encender la computadora y descubrir que alguien ha escrito algo para avergonzarnos y humillarnos, y es posible que ni siquiera sepamos quién nos está haciendo eso.

¿Qué es el Acoso Escolar o Bullying?

El bullying es una palabra que se ha empleado para denominar al acoso entre iguales. Se puede entender como la violencia escolar que ejercen unos alumnos o alumnas contra otros u otras. Cuando hay acoso, los pares usan métodos físicos, verbales o psicológicos para atormentar a otra persona, aprovechando un desequilibrio de poder real o imaginario entre el acosador y su víctima. El acoso puede ir de golpear, empujar, insultar, amenazar y burlar hasta obtener dinero o posesiones por medio de amenazas. Algunos niños acosan a otros dejándolos de lado y haciendo correr rumores sobre ellos. Otros usan las redes sociales o los mensajes electrónicos para burlarse de un niño o herir sus sentimientos.

Es importante tomar el acoso en serio y no restarle importancia pensando que los niños deben hacerse fuertes para aprender a enfrentarlo. Los efectos pueden ser graves y afectan la sensación de seguridad y la autoestima de los niños.

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Según la Unicef, el acoso puede identificarse a través de las siguientes características:

Característica Descripción
Intención El agresor busca deliberadamente causar daño.
Repetición La conducta hostil se mantiene en el tiempo.
Poder Existe un desequilibrio de poder entre el agresor y la víctima.

¿Cuándo se trata de Acoso y cómo identificarlo?

La mayoría de los niños son víctimas de burlas de un hermano o un amigo en algún momento. Y esto no suele ser malo si se hace como un juego, amablemente y de forma recíproca, y a ambos niños les parece gracioso. Pero cuando las burlas o bromas son hirientes, crueles y constantes, cruzan la delgada línea que las convierte en acoso (o bullying) y es necesario detenerlas.

A menos que su hijo le hable del acoso (o que tenga lesiones o moretones visibles), puede resultar difícil saber lo que está ocurriendo. Pero existen algunas señales de advertencia. Los acosadores o matones pueden convertir algo tan sencillo como ir a la parada del autobús escolar o un recreo en una verdadera pesadilla para un niño. Presentan un claro temor de ir a la escuela.

¿Por qué algunos niños acosan a otros?

Los niños acosan a otros por una variedad de motivos. A veces, escogen a un niño porque necesitan una víctima (una persona que parece emocional o físicamente más débil, o que simplemente actúa o se ve diferente) para sentirse más importantes, populares o en control de la situación. Si bien algunos niños son más grandes o más fuertes que sus víctimas, esto no siempre es así.

En algunos casos, los niños atormentan a otros porque esa es la forma en la que han sido tratados. Es posible que crean que su conducta es normal porque vienen de familias o de entornos en los que son habituales el enojo, los gritos y los insultos. Algunos programas de televisión muy vistos incluso parecen promover la maldad: las personas son "eliminadas", dejadas de lado o ridiculizadas por su aspecto o su falta de talento.

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Es normal que los niños tengan cierta agresividad. La pregunta es qué tanta tienen, qué hacen con ella, qué les enseñan sus padres en casa al respecto y qué ejemplo se les muestra en términos de manejo de la agresividad. Los niños que son acosados en casa tienen muchas más probabilidades de acosar a otros niños. La inseguridad también puede impulsar el bullying: la idea de que, a menos de que acoses, serás el débil.

Características comunes del agresor:

  • Presentar una actitud agresiva verbal o física hacia amigos e incluso hacia miembros de la familia.
  • Muestran falta de empatía e incapacidad para ponerse en el lugar de otros.
  • No tienen sentido de culpa o minimizan su actuación cuando hace daño a alguien.
  • Son impulsivos y no cuentan con estrategias no violentas para resolver conflictos.
  • Muestran una baja capacidad de autocontrol y una baja tolerancia a la frustración.

El Rol de los Padres: Cómo Actuar

Si tu hijo es la víctima de acoso:

El entorno familiar juega un papel determinante en la formación de hábitos y valores en los niños y niñas. ¡Clave! Converse y escuche a su hijo o hija. Cree un ambiente de confianza en el que los menores puedan expresar sus inquietudes y problemas sin miedo. Antes de la matrícula, asegúrese de conocer los derechos y deberes como estudiantes y padres de familia.

Y aun cuando el acoso no sea un problema en su casa o en su familia en este momento, es importante que converse sobre el tema para que sus hijos estén preparados si llegara a ocurrir. Si sospecha que su hijo es víctima de acoso, pero el niño no quiere abrirse, busque maneras de sacar el tema. Por ejemplo, tal vez vean una situación en un programa de televisión y pueda preguntarle: "¿Qué te parece eso?" o "¿Qué crees que debería haber hecho esa persona?". Esto podría dar lugar a preguntas como las siguientes: "¿Alguna vez viste que ocurriera algo así?" o "¿Alguna vez te pasó algo así?". Podría hablar sobre experiencias que usted o alguien de su familia hayan tenido a esa edad.

Si su hijo le dice que está siendo víctima de acoso o bullying, escúchelo con calma y ofrézcale apoyo y comprensión. A los niños les suele costar hablar con los adultos sobre el acoso porque se sienten avergonzados o tienen miedo de que sus padres se sientan decepcionados, enojados, tristes o reaccionen mal. A veces, los niños sienten que es su culpa y que si hubiesen actuado de otra forma o se vieran de otra manera, esto no estaría ocurriendo. En algunos casos, tienen miedo de que si quien los acosa se entera de que lo han contado, todo empeore. Otros niños están preocupados porque tal vez sus padres no les crean o no hagan nada al respecto. Quizás los niños teman que sus padres les digan que se defiendan cuando ellos tienen miedo de hacerlo.

Felicite a su hijo por hacer lo correcto: hablar con usted sobre el acoso que recibe. Recuérdele que no está solo, porque muchas personas son víctimas de acoso en algún momento de su vida. Explíquele que quien se está comportando mal es quien lo acosa, no su hijo. Tranquilice a su hijo diciéndole que entre los dos pensarán cómo resolver la situación.

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Los padres pueden ayudar a sus hijos a aprender a lidiar con el acoso o bullying si este ocurre. Hágales saber a sus hijos que si son víctimas de bullying o acoso (o si ven a alguien que es víctima), es importante que hablen con otra persona sobre eso, sin importar si hablan con usted, otro adulto (un maestro, un consejero escolar o un amigo de la familia) o un hermano. Si su hijo está siendo víctima de acoso, debe actuar para ayudar a detenerlo, si es posible. Puede ayudar a su hijo a hacer frente a las burlas, el acoso y los rumores maliciosos y atenuar su impacto.

Estrategias para tu hijo ante el acoso:

  1. No responder con violencia: Es importante aconsejarles a los niños que no respondan al acoso contraatacando o golpeando al acosador. Esto puede hacer que todo se vuelva más violento, cause problemas y alguien salga lesionado. Por el contrario, lo mejor es alejarse, quedarse con otros niños e informar a un adulto. Algunos padres o cuidadores se sentirán tentados de decirle al niño que se defienda y contraataque. Después de todo, está enojado porque su hijo está sufriendo y tal vez, cuando era joven, le dijeron que "debía defenderse".
  2. Buscar apoyo y evitar la soledad: Contarle a un adulto. Los profesores, los directores, los padres y el personal del comedor pueden ayudar a frenar el acoso. Evitar al acosador y usar un sistema de apoyo basado en la amistad. Usar otro baño si el acosador está cerca y no ir a los casilleros cuando no haya nadie cerca. Asegurarse de estar siempre acompañado para no estar a solas con el acosador. Estar siempre con un amigo en el autobús, los corredores o en los recreos; en todos los lugares en los que esté el acosador. Ofrecerse a hacer lo mismo por un amigo. Procura no estar solo en la escuela, mantente cerca de maestros o guardias que puedan cuidarte.
  3. Manejar las emociones: No dar rienda suelta al enojo. Es normal sentirse enojado por un acosador, pero eso es lo que los acosadores buscan. Los hace sentir más poderosos. Es necesario practicar no reaccionar llorando, ni enojándose. Lleva mucha práctica, pero es una habilidad muy útil para salir del radar de un acosador. A veces, a los niños les resulta útil poner en práctica estrategias para "tranquilizarse", como contar hasta diez, escribir las palabras que les surgen por el enojo, respirar profundamente o alejarse. Otras veces, lo mejor que puede hacer es enseñarles a sus hijos a demostrar calma con su rostro hasta que pase el peligro (sonreír o reírse puede ser una provocación para el acosador).
  4. Ignorar y alejarse: Actuar con valentía, alejarse o ignorar al acosador. Decirle clara y firmemente al acosador que se detenga y luego alejarse. Poner en práctica formas de ignorar los comentarios hirientes, como no demostrar interés o enviar mensajes de texto por el teléfono. Ignorar al acosador es una manera de demostrar que no nos importa. Es probable que, en algún momento, el acosador se canse de intentar acosar a esa persona.
  5. Fortalecer la confianza y el círculo social: Ser víctima de un acosador puede dañar la confianza de un niño. Para ayudar a regenerarla, anime a sus hijos a pasar tiempo con amigos que sean una influencia positiva. Participar en clubes, deportes u otras actividades que su hijo disfrute ayudan a fortalecer al niño y a hacer amigos. Esté siempre listo para escuchar a su hijo en las situaciones difíciles, pero anímelo a contarle también sobre los momentos buenos del día y escuche atentamente para que la comunicación abierta se convierta en un hábito para todos. No eres débil, no tienes poco valor y no te mereces que te hagan daño.

Consejos clave para padres ante el ciberacoso y para fortalecer a tu hijo:

  • 1. Advierte a tu hijo: Habla con tu hijo sobre lo que es el bullying, las señales de acoso, y si está ocurriendo o no. Asegúrate de que tu hijo sepa que si algo sucede, en la escuela o en línea, te lo debe decir, y que tú lo apoyarás y juntos descubrirán cómo solucionarlo. Si algo está sucediendo en línea, es especialmente importante que tu hijo NO responda antes de hablar contigo. Con el acoso, es fundamental no involucrarse, no alimentarlo siendo exactamente la persona que busca el perpetrador: alguien a quien pueda hacer enojar. Además, tu hijo NO debe borrar la publicación hiriente antes de hablar contigo. Deberían guardarla en algún lugar, porque a veces es necesario recopilar pruebas de lo que ha estado sucediendo.
  • 2. Fortalece a tu hijo: Deja en claro que el acoso dice menos sobre la víctima que sobre el acosador: este niño tiene un problema y los demás tienen que aprender cómo desviar y contener este problema, y no alimentar lo que está sucediendo. Explica que la peor manera de responder es con una especie de mentalidad de multitud: otros niños que tienen miedo de ser blanco se unirán al acosador y abandonarán a la víctima. Enséñale a tu hijo a resistir el efecto manada, a no agruparse cuando alguien está siendo acosado. Si tu hijo tiene la fuerza para apoyar a sus amigos, ellos también encontrarán el valor para apoyarlo a él.
  • 3. Practica respuestas apropiadas: Si has tenido conversaciones con tu hijo antes de que comience el acoso, será más probable que él acuda a ti si se convierte en blanco de intimidaciones. Eso te da la oportunidad de tener un diálogo con él y practicar distintos escenarios con un juego de roles en casa. Tal niño dijo esto: ¿Entonces, qué podría decir yo si esto vuelve a suceder? Cuando un niño es insultado o humillado, es probable que se sorprenda, y tú lo que quieres es ayudarlo a que no reaccione de una manera que agregue más leña al fuego. Es útil tener preparadas unas cuatro frases para decir que te hagan sentir cómodo, para desviar lo que está sucediendo.
  • 4. Encuentra aliados: También es útil que piensen juntos en personas o amigos en quienes confiar y de quienes tú hijo podría esperar apoyo. Anima a tu hijo a hacer un trato con sus amigos: 'Si tú me defiendes, yo te voy a defender a ti'. Los datos muestran que la forma más eficaz de combatir el acoso es que los espectadores intervengan y digan: 'Oye, ese es mi amigo. No hagas eso'.

Si tu hijo es el agresor:

Lo primero es no culpabilizarlos ni sentirnos culpables como padres. Lo principal es hacerles ver que hicieron algo malo, no los justifiques, tampoco los excuses, estás a tiempo de evitar que cometan actos más graves. No dejarse llevar por la culpabilidad como padres y dejarle claro que no se van a permitir conductas de ese tipo. Hacerle ver que tendrá consecuencias y que deberá asumir su responsabilidad. Hacerle ver que en ningún caso puede justificar o reforzar el acoso a un compañero o compañera, bien sea directamente o a través de la pasividad.

Como padres, educar a tus hijos para evitar futuros problemas de acoso o bullying, es un elemento esencial que se construye a través de la comunicación, confianza y valores.

  • Enseñando a los hijos a asumir sus actos: poniendo consecuencias de forma clara ante comportamientos agresivos (verbales o físicos) con los demás y estableciendo unas normas de convivencia en casa y unos límites claros de comportamiento.
  • Enseñando a los hijos a ser más asertivos para que puedan afrontar conductas incómodas de los demás y la presión grupal: los niños y adolescentes deben aprender que las relaciones con los demás deben ser igualitarias y que tienen derecho a ser respetados por los demás.
  • Educando en valores: la moral y los valores no son innatos, sino que es algo que los niños y adolescentes deben aprender.

El Papel de la Escuela y las Medidas Institucionales

Crear entornos educativos con una sana convivencia escolar es una responsabilidad compartida entre los actores de la comunidad educativa. Informe de la situación a alguien de la escuela (el director, el enfermero, un consejero o un maestro). Con frecuencia, ellos pueden prestar atención y tomar medidas para prevenir más problemas. En la mayoría de los casos, lo más conveniente es ponerse en contacto con los maestros o los consejeros antes. Hablar con la escuela de inmediato.

La mayoría de las escuelas tienen políticas y programas contra el acoso o bullying. La forma más eficaz de proteger a los niños contra el acoso es que las escuelas comiencen a educar a los niños al respecto, y muchas lo están haciendo. Comienzan en primer grado con educación sobre el acoso: ¿Qué es el bullying o acoso? ¿Cómo apoyamos a nuestros compañeros? ¿Qué es tratar a alguien con respeto? ¿Qué es la empatía? Los maestros pueden hacer que prueben la empatía por tamaños y se defiendan el uno al otro. La lección es que si todos quieren evitar ser el blanco de acoso, sólo pueden hacerlo si se mantienen unidos. Como madre o padre puedes pensar en hablar con la escuela, ya sea que tu hijo sea acosado o no, porque la educación sobre el acoso, si se ha hecho de manera apropiada según los hitos del desarrollo a lo largo de los años, es la mejor arma.

Los protocolos de actuación oficiales se aplican cuando se ha producido un caso de acoso, son orientativos y no especifican ni en tiempo ni en forma las actuaciones necesarias. Nuestro punto de vista es que el protocolo de actuación debe ponerse en marcha también como prevención. Nosotros contemplamos nuestro protocolo de actuación, como una parte del Plan Nacional contra el Acoso Escolar. Fomentar la empatía en cada proceso de enseñanza y aprendizaje. Promueva el respeto y la empatía: a través de programas de formación en resolución pacífica y asertiva de conflictos y campañas de sensibilización. Igualmente, fomentar la educación en derechos y convivencia como pilar fundamental para la construcción de ambientes escolares seguros. Recuerde que la acción inmediata es esencial.

Lo primero que hay que hacer en estos casos es identificar a la víctima y el agresor. Ante cualquier situación puntual de maltrato verbal, físico o psicológico, actuar con contundencia e inmediatez. Una vez confirmado el acoso escolar, se pondrá en conocimiento de la familia.

Cuando la familia tenga constancia de que se está produciendo una situación de acoso escolar contra su hijo/a, hablarán con el/ella y recopilaran toda la información posible: que le está ocurriendo, desde cuando le ocurre, donde le ocurre, y quien o quienes le están acosando. Después, hay que ponerse en contacto inmediatamente con la escuela, solicitando la ayuda de los profesores. Acudir a un psicólogo si es necesario.

En la segunda reunión, el colegio tiene la obligación de informar de las medidas de protección que se han puesto con su hijo/a y de las medidas sancionadoras que se han puesto en marcha, mostrándole a los progenitores, el protocolo de actuación oficial que tiene que abrir obligatoriamente el centro escolar. En la tercera reunión, transmitir al centro escolar la satisfacción o desaprobación del proceso, en el que debe primar la protección de la víctima y la sanción educativa.

Si lo consideras necesario, y sobre todo en el caso de alumnos más pequeños, puedes hablar con la familia, pero sin buscar el castigo, sino más bien el trabajo en equipo.

Denuncias y Vías Legales

En las encuestas, la mayoría de los niños y adolescentes dicen que en la escuela hay casos de acoso o bullying. Además, en muchos estados existen leyes y políticas contra el acoso o bullying. Obtenga información sobre las leyes vigentes en su comunidad. En algunos casos, si está preocupado por la seguridad de su hijo, tal vez deba comunicarse con las autoridades. Si tu hijo está siendo acosado o amenazado con violencia, debes comunicarte con la policía y con la escuela. En casos extremos, la intimidación se puede convertir en un asunto criminal, y tu máxima prioridad es el bienestar de tu hijo.

La queja puede interponerse en los casos en los que la persona que ejerce la violencia sea un profesor, personal administrativo de la escuela o la autoridad directiva de la institución. Asimismo, se puede interponer la queja contra la autoridad directiva de la escuela, en los casos en que ésta tenga conocimiento de una situación de violencia, ejercida por el personal en contra de un alumno o alumna y no realice las acciones pertinentes para detenerla o sancionarla.

El contenido de la queja tiene que incluir un relato de cómo sucedieron los hechos en donde menciones cuándo y dónde ocurrieron. Procura sólo contar los hechos que te consten o de los cuales puedas tener alguna prueba.

El TIEMPO ES IMPORTANTE. Si aún no pasan más de 72 horas desde que ocurrió la situación de violencia, acuda inmediatamente al Ministerio Público (MP) para realizar la denuncia. Si ya han pasado más de 72 horas lo más recomendable es que acudas a interponer la denuncia y esperes a que el Ministerio Público te designe una fecha para presentar al niño, niña o adolescente para que declare. Para interponer la denuncia sólo tienes que narrar en orden cronológico los hechos que constituyen el delito.

Es indispensable que antes de cualquier diligencia en la que tengas que presentar al niño, niña o adolescente que ha sido víctima, trates de explicarle que es por su bien y que es para que no le vuelva a ocurrir. El niño, niña o adolescente tiene derecho a que durante su declaración esté presente su padre, madre, tutor o alguna persona que él o ella considere de su confianza.

Si la denuncia se realizó antes de que se cumplieran 72 horas de que se cometió el delito, entonces el Ministerio Público tendrá 48 horas para emitir una determinación. El MP debe tomar la declaración del denunciante por escrito. El MP deberá citar, en los próximos días, al presunto agresor o agresora para que rinda su declaración. En el caso de que exista una posible situación de riesgo para el niño, la niña o el adolescente el MP Deberá DICTAR MEDIDAS CAUTELARES pertinentes para poder garantizar la integridad física y psico-emocional del niño, niña o adolescente.

Generalmente las quejas se presentan por escrito en las Oficinas de la Comisión de Derechos Humanos de tu Estado.

Consejos para Alumnos para Prevenir y Afrontar el Acoso

  • Ponte retos y pequeñas metas todos los días: la confianza se consigue paso a paso y no tengas miedo a equivocarte.
  • No recurras nunca a la violencia. Aprende a resolver los conflictos de una manera pacífica, pero activa.
  • Defiende tus ideas y opiniones con firmeza y serenidad.
  • Procura no estar solo en la escuela, mantente cerca de maestros o guardias que puedan cuidarte.
  • Si eres un/a observador/a, ponte del lado de la víctima y nunca del acosador/a. Sé valiente: ayúdale y ponlo en conocimiento del profesorado.

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