El movimiento humano es un proceso complejo que va más allá de la simple acción física. Para comprender cómo interactuamos con nuestro entorno, es fundamental analizar cómo se asimilan y desarrollan las respuestas corporales desde la infancia hasta la edad adulta.
¿Qué es un patrón motor?
El patrón motor es un programa que graba tu cerebro y que es específico de una tarea concreta, circunscrito en unas determinadas condiciones y ejecutado en un contexto único. Hay tantos patrones motores como tareas puedas ejecutar. Ninguna tarea es equiparable a otra si no se realiza en las mismas condiciones, de la misma forma, con las mismas herramientas y en el mismo contexto.
De esta forma, aunque un press en máquina se pueda parecer a un press con mancuernas, son dos contextos, dos escenarios diferentes, con dos herramientas distintas y con características diferenciadas y que provocarán patrones motores diferentes. La respuesta neuromuscular no será la misma en ambos casos. Cierto es que nuestro cerebro completará la información que no tenga con experiencias similares. Es decir, si nunca he realizado un press con mancuernas, buscará en su archivo, el patrón motor más parecido para poder dar respuesta a dicho estímulo.
El proceso de asimilación neuromuscular
La asimilación de estos patrones se produce a través de una vía bioeléctrica y sensorial interna:
- Durante la ejecución de un ejercicio, nuestro cuerpo recibe estímulos mecánicos en forma de fuerzas que llegan a nuestras articulaciones.
- El músculo los recepciona a través de los sensores que tiene (mecanoreceptores) y traduce (mecanotransducción) esos estímulos en respuestas eléctricas.
- Así se organiza una solución óptima para mantener la integridad del sistema por medio de las conexiones neuromusculares (bioelectricidad).
Todo este proceso se produce en nuestro sistema en milésimas de segundo y es por ello, que constituye un sentido propio, sumándose a los tradicionalmente conocidos como la vista, olfato, gusto, tacto y oído.
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El desarrollo motor a lo largo de la vida
Gracias a los procesos de crecimiento y maduración, así como a la influencia del ambiente, se produce el proceso de desarrollo motor. Para Tamarit (2016: 74), el desarrollo motor es “un proceso complejo que se extiende a lo largo de todo el ciclo vital, desde el nacimiento hasta la muerte, e implica cambios en el movimiento y la postura”.
Desde el nacimiento y durante la infancia, la motricidad del niño evoluciona de forma rápida y dinámica. Desde los dos años aproximadamente, las habilidades motrices fundamentales permitirán al niño desplazarse de manera autónoma y variada y controlar objetos de manera cada vez más eficaz. Si jugamos con un infante podremos notar que en edades tempranas como entre los 4 y 6 años el niño aún tiene patrones de movimiento que podríamos definir como inmaduros o “torpes”. Esto es debido a que a esa edad no están integrados a completitud, el fin del juego es realizar una estimulación cerebral eficaz que promueva el correcto engrama motor y con esto logremos el desenvolvimiento exitoso del pequeño en su entorno.
Es relevante enfatizar que el movimiento cumple con diversas funciones, entre las más importantes está que relaciona lo cognitivo, corporal y afectivo, ya que por medio de él, el niño reconoce su entorno e interactúa con él, estimula su percepción y sensibilidad, y promueve la integración de su corporeidad. Los juegos mezclan varios de los patrones fundamentales, aparte de esto tienen un componente psicológico que permite que el niño se divierta mientras aprende y ejercita su sistema locomotor, permitiendo que no se vea ni se sienta como una actividad rígida.
Clasificación de las Habilidades Motrices Básicas (HMB)
Batalla define las habilidades motrices básicas (HMB) como una familia de habilidades, amplias, generales, comunes a muchos individuos (por tanto, no propias de una determinada cultura) y que sirven de fundamento para el aprendizaje posterior de nuevas habilidades más complejas, especializadas y propias de un entorno cultural concreto (Batalla, 2000). Siguiendo a este autor, se propone a continuación una clasificación elemental de estas habilidades:
| Categoría de Habilidad | Tipo de Movimiento | Descripción del Patrón Motor |
|---|---|---|
| Locomotrices | Desplazamiento | Progresión de un punto a otro del entorno que utilice como único medio el movimiento corporal, total o parcial. |
| Locomotrices | Salto | Acción en la que se produce un despegue del suelo gracias a la impulsión de las piernas. |
| Locomotrices | Giro | Movimiento completo de rotación del cuerpo alrededor de uno de sus tres ejes: vertical, anteroposterior y transversal. |
| Manipulativas | Lanzamiento | Manipulaciones en las cuales el sujeto arroja un móvil con una o las dos manos o con los pies. |
| Manipulativas | Recepción | Manipulación consistente en recoger uno o más objetos, tanto si se encuentran en movimiento como estáticos. |
Importancia clínica y fisioterapia
Ya reconociendo cuáles son estos patrones, ahora debemos reconocer su importancia clínica: Su correcto desarrollo nos da información de la maduración motriz a nivel cerebral de los niños y futuros adultos. Los patrones de movimiento son secuencias motoras organizadas que el cuerpo utiliza para realizar tareas funcionales, como caminar, levantar objetos o sentarse. Por ello, los patrones de movimiento son fundamentales para diseñar programas de rehabilitación efectivos.
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En el ámbito de la recuperación de lesiones, tras una lesión, los patrones de movimiento suelen alterarse, lo que incrementa el riesgo de recaídas. Trabajar en su reeducación mediante empujes, tracciones, rotaciones y flexiones controladas ayuda a proteger la estructura corporal y a restablecer la respuesta neuromuscular óptima.
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