Agustín Muñoz era un joven de 18 años de Bariloche, provincia de Río Negro, que se quitó la vida el 22 de diciembre, semanas después de haber sido acusado por una amiga suya de abuso sexual en una marcha feminista. La terrible historia de Agustín Muñoz debe servir para mover la conciencia de muchas que se ahogaron en gritos de odio acusando a mansalva abusos y violaciones. Agustín se suicidó tras ser acusado falsamente de haber abusado de una compañera menor de edad que, después de una discusión con el joven, no encontró mejor manera de vengarse que inventando en todas las redes sociales que había sido abusada por su amigo.
Todo comenzó el pasado 12 de diciembre cuando el propio Agustín participaba de una marcha tras conocerse una serie de abusos en aquella ciudad bajo el lema "Nunca más solas, nunca más calladas". En un momento leyeron en voz alta una lista de presuntos abusadores y de pronto Agustín oyó su nombre, que los participantes repetían seguido de insultos. Agustín, quien asistió precisamente a una marcha cuya consigna era "Nunca más solas, nunca más calladas", salió corriendo hacia su casa al escuchar su nombre entre los "abusadores". Nueve días después de aquel episodio y víctima de un estado de depresión profundo, Agustín decidió quitarse la vida.
La dinámica del escrache y la falta de justicia
De forma inmediata, los escraches se multiplicaron por decenas primero y por cientos después. La ciudad de Bariloche se alteró ante "tremendo delincuente" y, aunque la chica reconoció que había mentido, no pudo detener la máquina destructora de las redes sociales. La chica, quien le creyó que era su amiga, declaró: "Principalmente quiero disculparme públicamente hacia Agustín, fue un momento de bronca y enojo. No supe ver el límite de esto".
Silvina Castañeda, madre del joven, sostiene una postura fundamental: su hijo nunca fue denunciado judicialmente; lo que vivió fue un escrache. Según Castañeda: "Cuando dicen 'falsas denuncias' en las redes sociales, eso no es una denuncia. Las víctimas a veces piden ayuda a través de las redes, pero la denuncia real no existe". La familia del joven advirtió que la amiga fue perdonada por Agustín y pidió que no se la atacara más desde las redes, pues él tuvo la nobleza de perdonarla.
Resumen de la cronología del caso
- 12 de diciembre: Agustín participa en una marcha en Bariloche donde es escrachado tras una falsa acusación de abuso en redes sociales.
- Días posteriores: La joven que realizó la acusación admite haber mentido por un "momento de bronca" y pide disculpas públicas.
- Efecto viral: A pesar de las disculpas, la denuncia se mantiene circulando en redes sociales, afectando profundamente el estado emocional de Agustín.
- 22 de diciembre: Tras un periodo de aislamiento y depresión, Agustín Muñoz decide quitarse la vida.
El llamado a la responsabilidad social
La madre de Agustín, Silvina Castañeda, ha sido enfática en un mensaje dirigido a la sociedad: "Estamos jugando con algo muy delicado, estamos exponiendo a nuestros jóvenes, juzgándolos. Si queremos construir una sociedad tenemos que construir adultos con herramientas para subsistir en este mundo". Ella insiste en que, si bien es necesario visibilizar las denuncias reales de abuso, la utilización de las redes sociales como herramienta de juicio paralelo causa un daño irreparable.
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Castañeda subraya la necesidad de educación cívica y digital: "Nadie sabe cuáles son sus derechos. Denles clases de buen manejo de la tecnología". La justicia debe atender el caso de Agustín, para decidir de una vez por todas que no condenan las redes sociales ni los medios de comunicación, sino las pruebas irrefutables de que se cometió un delito. La pregunta que queda resonando, planteada tras este doloroso suceso, es sencilla: ¿Cuántos Agustines habrá que no sabemos?
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