En psicología, existen teorías que, con el tiempo, se convierten en pilares importantes para entender la naturaleza humana. Una de esas teorías es la pirámide de Maslow, una representación jerárquica de las necesidades humanas que ha sido esencial para comprender la motivación y la conducta de las personas. Abraham Maslow planteó en su famosa Pirámide de las Necesidades una teoría sobre el logro de la felicidad.
La pirámide de Maslow, creada por el psicólogo estadounidense Abraham Maslow (1908-1970), es un modelo teórico que describe las necesidades humanas en una jerarquía, desde las más básicas hasta las más complejas. Maslow destacó que el ser humano posee una serie de necesidades psicológicas y sociales permanentes, las cuales jerarquizó y definió en cinco grupos mediante una pirámide de necesidades. Este concepto se ha convertido en una herramienta fundamental en diversos campos como la psicología, la sociología, la educación y el marketing.
La teoría de necesidades básicas de Maslow (1943) se ha comprendido como ascenso de gratificación, satisfacción y bienestar, incluso ha adquirido connotaciones normativas (Ryff, 2018), más que descriptivas del comportamiento humano (Biswas-Diener & Kashda, 2021). El fundamento de la pirámide de Maslow radica en la teoría de que, a medida que se satisfacen las necesidades más básicas, emergen necesidades de orden superior que buscan ser cumplidas. Esta estructura jerárquica se explica en profundidad en su obra “Teoría sobre la motivación humana”.
La teoría de la jerarquía de necesidades básicas de Maslow (JNB) es citada con frecuencia en la mayoría de texto de introducción a la psicología (Di Domenico, 2020; Wininger & Norman, 2010), aunque Maslow nunca planteó su teoría como pirámide. La imagen de una pirámide con cinco peldaños que representan las necesidades humanas se impone en la teoría de necesidades básicas de Maslow (1943) (Bridgman, et al., 2019). Esta figura ha persistido en muchos libros de texto en psicología que exponen el tema de motivación y satisfacción de necesidades (Wininger & Norman, 2010), además prevalece en la mente de científicos, empresarios y políticos (Feigenbaum & Smith, 2020; Greene & Burke, 2007; Ryan & Deci, 2017). Las primeras apariciones de este símbolo se ubican en los trabajos de Keith Davis (1957) y en Charles McDermid (1960) que muestran ilustraciones piramidales de los supuestos de Maslow (Bridgman, et al., 2019; Wahba & Bridwell, 1976).
Maslow propuso que las personas están motivadas por una serie de necesidades que deben ser satisfechas en un orden específico, desde las más básicas hasta las más elevadas. El modelo de Maslow contrasta con otras teorías motivacionales de la época, como las derivadas del conductismo, que se centraban principalmente en cómo los estímulos externos influían en el comportamiento humano. Mientras que estas teorías veían a las personas como seres reactivos, la perspectiva de Maslow las presentaba como individuos proactivos en busca de satisfacer sus necesidades internas.
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La Jerarquía de las Necesidades Humanas
La pirámide de Maslow se compone de cinco niveles, cada uno representando un conjunto de necesidades que deben ser satisfechas en un orden específico, desde las más básicas hasta las más elevadas. El principio de prepotencia indica que las necesidades de niveles inferiores dominan la conducta hasta que se satisfacen razonablemente.
1. Necesidades Fisiológicas
Las necesidades fisiológicas son los requerimientos más fundamentales para mantener la vida humana. Incluyen las necesidades vitales para la supervivencia y son de orden biológico. Así pues, en este estrato de necesidades se encuentran aquellas que hacen posibles los procesos biológicos más fundamentales que hacen que la existencia del cuerpo sea viable. Son la base de la pirámide y sobre este nivel se construye el resto. La necesidad más básica sería la de la supervivencia física, y ésta sería la primera en motivar nuestro comportamiento. Incluyen cosas como el aire, el agua, la comida y el sueño. La alimentación adecuada proporciona energía y nutrientes que permiten realizar actividades diarias. El descanso restaura las funciones cognitivas y físicas del organismo. Sin estas necesidades satisfechas, puede ser muy difícil concentrarse en cualquier otra cosa o, prácticamente, sobrevivir.
2. Necesidades de Seguridad
Una vez que nuestras necesidades fisiológicas están satisfechas, según la pirámide de Maslow, buscamos seguridad y estabilidad. Las necesidades de seguridad emergen una vez que las necesidades fisiológicas están razonablemente satisfechas. En esta parte de la pirámide de Maslow se incluyen las necesidades de seguridad son necesarias para vivir, pero están a un nivel diferente que las necesidades fisiológicas. Esto puede manifestarse como seguridad física, financiera o emocional. Puede decirse que las necesidades que pertenecen a este nivel de la pirámide de Maslow tienen que ver con las expectativas y con el modo en el que las condiciones de vida permiten desarrollar proyectos a medio y a largo plazo. La seguridad física abarca tener un hogar estable, protección contra violencia o accidentes, y un ambiente libre de peligros. La seguridad laboral protege contra el desempleo y garantiza ingresos consistentes. El desempleo genera ansiedad e incertidumbre, afectando directamente la capacidad de cubrir otras necesidades básicas. La protección de la salud mental también forma parte de estas necesidades de seguridad. En este nivel, las personas buscan crear un ambiente estable y predecible en sus vidas.
3. Necesidades de Afiliación o Sociales
Con las necesidades básicas y de seguridad cubiertas, en el siguiente nivel las personas buscarían conexiones sociales y afectivas. Las necesidades sociales en la pirámide de Maslow representan el impulso humano fundamental de establecer vínculos afectivos y sentirse parte de grupos. Para Maslow, esta necesidad se expresa cuando las personas buscan superar los sentimientos de soledad y sentir que hay vínculos afectivos entre ellas y ciertas personas. Estas necesidades se presentan continuamente en la vida diaria, cuando el ser humano muestra deseos de casarse, de tener una familia, de ser parte de una comunidad, ser miembro de una iglesia o asistir a un club social. Incluye amistades, relaciones familiares y amorosas. Se trata del deseo de pertenecer y ser aceptado por un grupo o una comunidad. La pertenencia constituye una necesidad psicológica básica que motiva a las personas a buscar aceptación dentro de grupos sociales. El afecto funciona como elemento cohesionador en las relaciones humanas. Las personas necesitan dar y recibir cariño, respeto y reconocimiento de otros individuos. La ausencia de pertenencia genera sentimientos de soledad, aislamiento y rechazo. Estos estados emocionales negativos pueden afectar la salud mental y física de las personas. Las relaciones interpersonales requieren el desarrollo de habilidades sociales específicas para establecer conexiones significativas. La compañía satisface la necesidad humana de interacción regular con otros. Las personas buscan compartir experiencias, pensamientos y emociones con individuos que comprendan sus perspectivas. Las habilidades sociales se desarrollan mediante la práctica continua de interacciones. Estas capacidades incluyen la escucha activa, la expresión clara de ideas y la resolución constructiva de conflictos.
4. Necesidades de Reconocimiento o Estima
Tras cubrir las necesidades de los tres primeros niveles de la Pirámide de Maslow, aparecen las necesidades de reconocimiento como aquellas que favorecen el fortalecimiento de la autoestima, el reconocimiento hacia la propia persona, el logro particular y el respeto hacia los demás. Este nivel se refiere a la necesidad de autoestima y el reconocimiento de los demás. Las personas quieren sentirse valoradas y respetadas, y esto a menudo se manifiesta en la búsqueda de éxito y en la obtención de logros. Las necesidades de estima ocupan el cuarto nivel de la pirámide y se dividen en dos categorías fundamentales. La estima externa incluye el reconocimiento, el respeto y la valoración que una persona recibe de los demás. Cuando estas necesidades se satisfacen, las personas desarrollan sentimientos de seguridad, valor y utilidad. El cuarto nivel incluye las necesidades de estima, divididas en dos categorías: la estima baja que busca respeto de otros, reconocimiento y atención, y la estima alta que persigue autorespeto, confianza y logros personales. Al satisfacer dichas necesidades, la persona se siente segura de sí misma y piensa que es valiosa dentro de la sociedad.
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5. Necesidades de Autorrealización
En el punto más alto de la pirámide está la autorrealización personal o la sensación de plenitud. El nivel final de la pirámide es la autorrealización. Es el deseo de alcanzar nuestro máximo potencial y ser la mejor versión de nosotros mismos. Las necesidades de autorrealización representan la cúspide de la pirámide y la motivación de crecimiento más elevada. Los conceptos como autorrealización, felicidad, alegría probablemente estén sobrevalorándose. Las personas autorrealizadas se caracterizan por su búsqueda de sentido, creatividad y aceptación de la realidad. Es una búsqueda constante de crecimiento personal y desarrollo. El crecimiento personal en este nivel no se enfoca en cubrir déficits, sino en expandir capacidades. Este nivel de la pirámide de Maslow es uno de los rangos de la jerarquía de necesidades más difíciles de definir, porque tiene que ver con objetivos altamente abstractos y que no se consiguen con acciones concretas, sino con cadenas de acciones que se producen durante periodos relativamente largos. Para aspirar a las metas de autorrealización, antes han de cubrirse las necesidades anteriores como la alimentación, la seguridad, etc.
Necesidades Deficitarias y de Crecimiento
En la pirámide de Maslow, este investigador habla acerca de las necesidades instintivas y hace una distinción entre necesidades “deficitarias” (fisiológicas, de seguridad, de afiliación, de reconocimiento) y de “desarrollo del ser” (autorrealización). La diferencia existente entre una y otra se debe a que las “deficitarias” se refieren a una carencia, mientras que las de “desarrollo del ser” hacen referencia al quehacer del individuo. Maslow dividió los niveles de la pirámide en dos categorías fundamentales según su naturaleza motivacional. Estas necesidades surgen por carencias y generan tensión cuando no se satisfacen. La motivación disminuye una vez que se cubren adecuadamente. Las necesidades de crecimiento (B-needs) corresponden únicamente al nivel de autorrealización. Estas no nacen de déficits sino del deseo de desarrollo personal continuo.
Críticas y Limitaciones de la Teoría de Maslow
La pirámide de Maslow ha enfrentado cuestionamientos metodológicos y teóricos desde su formulación, aunque sigue aplicándose en psicología, liderazgo y desarrollo organizacional. La primera crítica que recibe es sobre la muestra utilizada. Maslow eligió él mismo a las personas que consideró autorrealizadas, escogiendo casos excepcionales de personas influyentes, como Albert Einstein o Beethoven, casi todos ellos occidentales de clases con mayor riqueza. La investigación de Maslow estaba basada en una muestra de individuos muy pequeña y, por lo tanto, poco representativa. La crítica a su metodología hace referencia a que él mismo eligió a las personas que consideraba autorrealizadas, tras leer sobre ellos o hablar con ellos y llegar a conclusiones acerca de lo que es la autorrealización. De hecho, las personas a las que Maslow entrevistó a la hora de realizar su pirámide de necesidades difícilmente pueden representar a la mayoría de la población humana, ya que eran personas pertenecientes a la cultura occidental, ricas o muy influyentes.
La segunda crítica tiene que ver con el orden jerárquico de las necesidades. Es un mito en torno a esta teoría considerar que las necesidades inferiores deben satisfacerse por completo antes de pasar a las superiores (Compton, 2018), y es un error plantear que la jerarquía es la misma para todos los individuos en todas las sociedades (Bridgman, et al., 2019). Diversos estudios han mostrado que las personas no siempre satisfacen sus necesidades en el orden propuesto por Maslow. La rigidez de la jerarquía no explica por qué las personas buscan autorrealización o reconocimiento mientras carecen de seguridad básica. Por ejemplo, en algunas culturas o situaciones, la pertenencia social puede ser prioritaria incluso por encima de la seguridad material.
Los investigadores señalan que Maslow no proporcionó evidencia empírica sólida para respaldar la estructura jerárquica de su modelo. Pese a que algunas investigaciones dan soporte a la teoría de Abraham Maslow, la mayoría de los datos recopilados en muchas investigaciones no parecen ir en la misma línea que la pirámide de Maslow. Un estudio publicado en 2011 por investigadores de la Universidad de Illinois puso a prueba la pirámide de Maslow y descubrió que la satisfacción de las necesidades de la pirámide correlacionaba con la felicidad de la persona. Pero esta investigación, al contrario que la teoría de Maslow, concluyó que las necesidades de reconocimiento y autorrealización también eran importantes pese a que no estuvieran cubiertas las necesidades más básicas.
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La teoría también minimiza factores sociales, económicos y contextuales que influyen en la motivación humana. Investigaciones interculturales han puesto de manifiesto que la importancia y el significado de cada nivel pueden variar significativamente según el contexto sociocultural. Por ejemplo, en culturas colectivistas, como ocurre en muchas sociedades asiáticas, las necesidades de afiliación y pertenencia suelen tener un papel central en la vida de las personas, en ocasiones incluso por encima de las necesidades individuales de reconocimiento o autorrealización.
Finalmente, otra importante crítica estaría relacionada con el concepto de autorrealización. Este concepto se consideró desde el principio ambiguo y poco operativo o cuantificable. Algunos expertos han señalado que conceptos como la autorrealización son difíciles de definir y medir de manera objetiva, lo que puede dificultar la validación científica de la teoría. La Pirámide de Maslow también ha recibido críticas por ser difícil de probar su concepto de autorrealización, ya que es muy abstracto. A fin de cuentas, en ciencia es necesario especificar muy bien el significado de las palabras y proponer unas implicaciones "operacionales" de ellas, y si un concepto deja mucho margen para la interpretación, no es posible realizar investigaciones orientadas a estudiar lo mismo, ni extraer conclusiones claras.
Hallazgos Empíricos y Reinterpretaciones
El estudio empírico del orden e importancia de la JNB y su impacto en la satisfacción con la vida (SV) ha revelado matices importantes. Los análisis muestran correlaciones importantes entre la SV y las cinco necesidades básicas. Se advierte que las correlaciones entre las necesidades fisiológicas y seguridad son bajos, el máximo que alcanzan las fisiológicas es con las necesidades de autorrealización; así, el efecto de las fisiológicas sobre otras es relativamente independiente. Para las necesidades de seguridad el efecto cambia, la correlación más baja se presenta con las necesidades de autorrealización, y la más fuerte con las de pertenencia.
Además, se encontraron asociaciones de las necesidades con la SV, la más elevada con las necesidades de pertenencia y las más débiles con las fisiológicas. A menor nivel de gratificación de las necesidades, menor será la SV; el grado de bienestar se corresponde con el grado de gratificación. El modelo de regresión incorporó las cinco necesidades a la predicción de SV, aunque, la jerarquía fue distinta a la pirámide de Maslow, la cual plantea que la importancia relativa de las cinco necesidades comienza con las fisiológicas, seguridad, pertenencia, autoestima y autorrealización. El modelo empírico discrepa de la teoría.
Las necesidades de amor y pertenencia fueron las predictoras más importantes en agregarse al modelo, explican 28.7% de la varianza entre estas necesidades y la SV. En el segundo modelo se incorporan las de estima, agregando 6.5% a la explicación; en el tercero, las fisiológicas sumaron 1.8%; en cuarto, las de seguridad con 1.4%; por último, las de autorrealización con niveles bajos (0.01%) pero significativos. La pirámide de Maslow es la imagen más popular de las teorías motivacionales, pero sus premisas han sugerido secuencialidad de las necesidades (Yang, 2003). La JNB presentó modificaciones respecto del postulado teórico (Maslow, 1946). Los resultados cuestionan la JNB y el escaso apoyo empírico para los supuestos normativos (Noltmeyer, et al., 2020; Wahba & Bridwell, 1976).
En una sociedad saludable, con pocos problemas de carácter social y naturales, las necesidades fisiológicas nunca están completamente insatisfechas (Narvaez & Noble, 2018). Por esta razón presentan efectos relativamente independientes y no se ubican en la regresión como otras de mayor importancia para la SV. Las necesidades con mayor gratificación son las de estima (80%), autorrealización (77.9%), amor y pertenencia (76.8%), seguridad (44.2%) y las fisiológicas (18.1%). Este resultado cambia la secuencia de la JNB, y la verificación de sus hipótesis (Rojas & Guardiola, 2016).
Otros Enfoques Motivacionales y Adaptaciones
Otras teorías motivacionales, como la teoría de la autodeterminación de Deci y Ryan, o la teoría bifactorial de Herzberg, también han abordado la motivación desde diferentes ángulos. Deci y Ryan desarrollaron la teoría de autodeterminación, que identifica tres necesidades psicológicas básicas: autonomía, competencia y relación. Las teorías contemporáneas priorizan la motivación intrínseca sobre recompensas externas, contrastando con el enfoque deficitario de Maslow.
La teoría bifactorial de Herzberg propuso que existen dos conjuntos de factores en el lugar de trabajo: los factores motivadores y los factores de higiene. Los factores motivadores están relacionados con la satisfacción y motivación intrínseca, como el reconocimiento y el logro, mientras que los factores de higiene se relacionan con el entorno de trabajo y, si están ausentes, pueden causar insatisfacción. Herzberg identificó varios factores de higiene clave: el sueldo, las relaciones laborales, las condiciones de trabajo y la organización empresarial. Estos factores producen mucha insatisfacción si se carece de ellos, pero en cambio su presencia no genera satisfacción a largo plazo.
Richard Kalish adaptó la pirámide de necesidades de Maslow para formular una jerarquía de necesidades (a veces llamada pirámide de Kalish) aplicada a la persona y la familia. El autor la modifica con la finalidad de diferenciar dentro del nivel fisiológico entre necesidades de supervivencia (respirar, comer, dormir, evitar el dolor, etc.) y necesidades de estimulación (actividad, exploración, manipulación, novedad, sexo). Esta pirámide se utiliza en enfermería, geriatría y valoración de necesidades básicas para priorizar cuidados. Virginia Henderson, enfermera y teórica, identificó 14 necesidades básicas que son fundamentales para el cuidado de los pacientes, apoyándose en la pirámide de Maslow. Aunque su teoría se desarrolló principalmente para la enfermería, tiene aplicaciones más amplias, sugiriendo que las personas están motivadas para satisfacer estas necesidades esenciales.
Aplicaciones de la Pirámide de Maslow
La pirámide de Maslow sigue siendo una herramienta útil para comprender las motivaciones humanas. Aunque no es perfecta y tiene sus detractores, esta teoría ofrece insights valiosos sobre cómo operamos y qué nos impulsa, ya sea en el ámbito educativo, laboral, empresarial o a nivel personal. Desde un punto de vista práctico, la pirámide de Maslow nos ayuda a comprender cómo nuestras motivaciones cambian a medida que satisfacemos nuestras necesidades. Por ejemplo, una persona que no tiene garantizada su seguridad física probablemente no estará motivada para buscar relaciones de pareja significativas o logros profesionales. Solo cuando esa necesidad de seguridad esté satisfecha, podría avanzar hacia las siguientes necesidades en la pirámide.
En el ámbito empresarial y del marketing, por ejemplo, se utiliza para desarrollar estrategias que satisfagan las diversas necesidades de los consumidores. En marketing, las empresas segmentan productos según las necesidades que satisfacen, desde artículos básicos hasta marcas de lujo asociadas con estatus. La pirámide de Maslow se utiliza ampliamente en recursos humanos para diseñar sistemas de compensación y beneficios que abordan diferentes niveles de necesidades. El modelo aparece en educación para crear ambientes de aprendizaje que satisfagan necesidades de seguridad y pertenencia antes de exigir rendimiento académico. Los programas de desarrollo personal incorporan la pirámide para establecer objetivos progresivos.
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