Las pólizas contables son documentos utilizados en contabilidad para registrar y respaldar las transacciones financieras de una empresa. Una póliza contable es un documento fundamental en la contabilidad de una empresa, ya que registra de manera detallada y ordenada las transacciones financieras realizadas.
Tipos de pólizas contables
En nuestro país, existen varios tipos de pólizas contables utilizadas en la contabilidad de las empresas:
- Póliza de ingresos: Se utiliza para registrar los ingresos generados por la venta de bienes o servicios.
- Póliza de egresos: Sirve para registrar los egresos o gastos en los que incurre una empresa. Una póliza de egresos es un documento contable utilizado para registrar y respaldar las salidas de dinero de una organización.
- Póliza de ajuste: Se utiliza para realizar ajustes contables al finalizar un periodo contable, con el objetivo de reflejar adecuadamente los ingresos y gastos del periodo.
Estos son solo algunos ejemplos de los tipos de pólizas contables que se utilizan en México.
Importancia de las pólizas contables
Una póliza contable permite mantener un registro organizado de todas las transacciones financieras de la empresa. La información registrada en las pólizas contables proporciona datos precisos y actualizados sobre la situación financiera de la empresa, lo cual es crucial para la toma de decisiones.
En primer lugar, debe incluir la fecha en que se realiza la transacción, permitiendo un seguimiento cronológico de las operaciones contables. Asimismo, es fundamental incluir una descripción clara y concisa de la transacción realizada, detallando los conceptos y montos involucrados. Además de los elementos mencionados anteriormente, una póliza contable completa también debe incluir información adicional relevante.
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Asientos de ajustes contables
Los asientos de ajustes contables forman parte de las herramientas esenciales que emplean los especialistas en contabilidad empresarial. La correcta aplicación de estos asientos de corrección de errores es crucial para reflejar con exactitud la situación financiera real de la empresa. Además del conocimiento general de esta herramienta, le ofreceremos recomendaciones para evitar los errores más comunes a la hora de aplicar las cuentas de ajuste.
Los asientos de ajustes contables son registros esenciales que se realizan al final de un período contable. De acuerdo con el principio de devengo, estos ajustes financieros buscan asegurar que todos los ingresos y gastos, incluyendo los gastos corporativos, se reconozcan en el período en el que ocurrieron. Este proceso corrige y regulariza las cuentas contables. Al aplicarse de manera correcta, los asientos de regularización o de ajuste contable permiten que los estados financieros se adecúen a los principios generales de contabilidad.
Se realizan para reconocer ingresos o gastos que se han devengado durante el período contable, pero que aún no han sido registrados. Reflejan la disminución en el valor de los activos fijos de la empresa a lo largo del tiempo, debido al uso continuado. Se emplean para estimar un ingreso o gasto que aún no ha ocurrido, pero que se espera que suceda en el futuro. Son los asientos necesarios para corregir errores cometidos en registros contables anteriores. Esto ayuda a la identificación y corrección de errores antes de que se conviertan en un problema mayor. Estas listas son útiles para garantizar que todos los ajustes necesarios se realicen y que se sigan los procedimientos adecuados.
Ajustes por devengo y discrecionalidad directiva
La separación entre los propietarios de las empresas y los gestores que las administran constituye el fundamento de uno de los problemas de agencia a los que la literatura ha dedicado más atención, como es el de la relación directiva (Jensen y Meckling, 1976). Es común considerar que propietarios y directivos responden a diferentes motivaciones, lo que puede llevar al surgimiento de conflictos de intereses entre ambos, pues si ambas partes son racionales y maximizadoras de sus respectivas funciones de utilidad, existen buenas razones para pensar que el agente no actuará siempre en interés del principal. Es decir, mientras que a los propietarios de la empresa se les atribuye un deseo por maximizar el valor de la compañía, por contra, los objetivos de la dirección están vinculados a su remuneración (Jensen y Meckling, 1976).
Dado este panorama, no ha de extrañar que, en aras de proteger los derechos de los accionistas, se hayan establecido procedimientos para paliar las asimetrías informativas y evaluar la eficiencia con la que la dirección realiza sus funciones (Brickley et al., 1995). Entre esos procedimientos para transmitir información fiable a las partes contratantes menos informadas podemos mencionar, en primer lugar, los estados contables, que reflejan la situación económico-financiera de la empresa. Tales estados, particularmente el balance y la cuenta de resultados, constituyen un elemento óptimo para valorar la gestión de la compañía.
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Desde esta perspectiva, es plausible que el equipo directivo cuente con incentivos para no adoptar una actitud pasiva ante las distintas alternativas contables, ya que si partimos del supuesto de que los individuos son racionales, es lógico pensar que realizaran aquellas acciones que maximicen su utilidad. Por tanto, cabría esperar que la reacción del equipo directivo ante esta situación sea la elección de los métodos contables que se encuentren más en concordancia con sus intereses para, de algún modo, orientar la cifra de resultados u otras medidas semejantes en su propio beneficio (Smith, 1976; Jensen, 2003). Surge así la denominada gestión del resultado, entendida como el intento de orientar el beneficio contable no tanto para la transmisión de información veraz cuanto como para dar una impresión positiva de la eficiencia de los gestores de la empresa (López y Saona, 2005).
Si bien el abanico de posibilidades a disposición del equipo directivo de la empresa susceptibles de ser usadas para alterar discrecionalmente la cifra de resultados es amplio, los trabajos de investigación hasta la fecha se han centrado en un número reducido de líneas metodológicas debido a las dificultades inherentes a la estimación de la elección contable oportunista. La mayoría de los trabajos existentes han tratado de calcular la incidencia de dichas prácticas aproximándose a la discrecionalidad directiva analizando los ajustes por devengo. Ahora bien, no debemos obviar que la esencia del devengo en contabilidad es mejorar la capacidad informativa de la información contable, información que se ve afectada por el hecho de estar sujeta a una periodicidad determinada, que provoca desajustes temporales entre las corrientes monetaria y económica. Es decir, las divergencias entre la corriente de beneficios y la corriente de flujos de caja hace preciso introducir algunos ajustes contables para mejorar la información de los cash flow y, en estricta teoría, los ajustes por devengo responden al intento de mejorar la calidad contable (Hansen y Noe, 1998; Francis y Krishnan, 1999; Barth et al., 2001).
No obstante este empleo apropiado del devengo en contabilidad, cabe también una utilización interesada de éste por parte del equipo directivo para favorecer su función de utilidad, ya que al modificar el momento de reconocimiento de los ingresos y de los gastos permite transferir resultados positivos o negativos de un periodo a otro y, consiguientemente, desvirtuar el contenido informativo de la cifra de beneficios. De hecho, este procedimiento destaca entre los anteriormente citados puesto que concede mayor flexibilidad a la dirección debido a su menor coste y dificultad de detección, además de tener la virtud de resumir en una sola medida el efecto conjunto de varias decisiones contables. Dado este atractivo, es lógico que hayan surgido numerosos intentos de identificación del posible uso discrecional de los ajustes por devengo, surgiendo diversas técnicas de cuantificación de la discrecionalidad directiva mediante este método (López y Saona, 2005).
Es decir, en la investigación relacionada con earnings management, las dificultades metodológicas son especialmente relevantes debido, fundamentalmente, a que los directivos cuentan con una ventaja informativa crucial sobre los investigadores: tienen incentivos para disimular cualquier ajuste que hayan aplicado al beneficio publicado, por lo que el ejercicio de la discrecionalidad contable no puede ser directamente observado.
En este sentido, los ajustes por devengo totales, a través de la estimación de su parte normales o no discrecionales, nos proporcionan un punto de referencia a partir del cual los ajustes por devengo son considerados anormales o discrecionales, sirviendo como proxy del ejercicio de la discrecionalidad.
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