Descubre Maní, Yucatán: La Fascinante Historia y Legado de Este Pueblo Mágico Inolvidablepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Maní es un pueblo que se sostiene por su riqueza cultural, historia ancestral y legado maya que se alza con orgullo por sus pobladores. El nombre Maní remonta a sus orígenes en maya cuyo nombre significa "lugar donde todo pasó" o "manik", día relacionado con el venado en el calendario de los mayas. Antes de la llegada de los españoles, Maní fue una de las grandes capitales de Yucatán para después ser el primer asentamiento de los franciscanos.

Historia y nombramiento como Pueblo Mágico

El municipio de Maní ha conservado temas ancestrales, historias y leyendas, por lo que en diciembre de 2020 fue declarado Pueblo Mágico, con otras 10 villas más, por la Secretaría de Turismo del Gobierno de México. Un Pueblo Mágico es una localidad que a través del tiempo y ante la modernidad ha conservado su valor y herencia histórica cultural y la manifiesta en diversas expresiones a través de su patrimonio tangible e intangible irremplazable.

Cuando los españoles llegaron a Yucatán, encontraron que en las tierras bajas del norte de la península existían al menos 18 “cuchcabal” o centros políticos, siendo en ese momento Campeche, Maní y Sací las grandes capitales prehispánicas. En 1547, siete frailes franciscanos, entre ellos Luís de Villalpando y Melchor de Benavente, se dirigieron al sureste de Mérida para evangelizar Maní, en donde fundaron su tercera sede.

Patrimonio arquitectónico

El municipio alberga un abundante patrimonio edificado de la época colonial. En primer lugar, se encuentra el convento de San Miguel Arcángel, fundado en 1549, fue construido principalmente entre el siglo XVI y XVII utilizando como materia prima las piedras de las construcciones mayas prehispánicas. Este convento es una de las joyas más antiguas de Yucatán, siendo construido en 1559 por el arquitecto Fray Juan Mérida.

Resumen del conjunto conventual

  • Gran atrio rectangular.
  • Capilla abierta y capilla posa.
  • Iglesia principal con cuatro capillas.
  • Claustro y recinto conventual.
  • Huerto y noria.
  • Vestigios de la antigua escuela de indios.

Tradiciones, gastronomía y artesanía

Si algo destaca a Maní, es el sabor del auténtico Poc Chuc. Cuando sientas hambre, te recomendamos el tradicional y muy bien servido Poc-Chuc, del maya pok, que es asar y chuc, carbón. Este manjar emblemático consiste en deliciosa carne de cerdo marinada en naranja agria, acompañada con jugosa cebolla morada asada, salsa de tomate y tortillas recién hechas a mano.

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En cuanto a su artesanía, destaca el arte textil X’manikté que significa “siempreviva” y hace referencia a lo eterno. Esta técnica de bordado se remonta al Yucatán prehispánico, siendo una herencia maya que hasta el día de hoy sigue latente en poblados como Maní. Además, el municipio cuenta con más de 30 meliponarios, estructura con techo, llamada por los mayas como Najil Cab o casa de las abejas. Las abejas meliponas sin aguijón representan una parte fundamental para los ecosistemas de la población de Maní, ya que participan activamente en los procesos de polinización.

Maní es la prueba latente de nuestra cultura en Yucatán y es un destino indispensable para vivirla. Maní, es un lugar que parece detenido en el tiempo, listo para ser explorado por aquellos que aprecian la riqueza cultural.

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