Históricamente, México se había caracterizado por ser principalmente un exportador de materias primas y bienes primarios, incluso desde las épocas de La Colonia. México había adquirido celebridad mundial por sus exportaciones de plata acuñada y las monedas mexicanas circularon por el orbe con gran aceptación.
El Siglo XX y el Impulso a las Exportaciones
Durante el siglo XIX y en general hasta antes de la Revolución, México había carecido de capacidad industrial para competir con sus productos en los mercados internacionales. Pero la preocupación de las autoridades por impulsar las exportaciones de manufacturas estuvo siempre presente y tal vez se hizo aún más visible durante la posguerra. En el Banco de México, la conveniencia por impulsar la venta de manufacturas en el exterior tenía una motivación adicional a la general de promover el desarrollo económico del país: coadyuvar al fortalecimiento del régimen de tipo de cambio fijo mediante una ampliación de la oferta de divisas al país.
Fue dentro de esa preocupación general de promover las exportaciones manufactureras que en el Banco de México se descubrió que uno de los impedimentos era que los productores nacionales enfrentaban condiciones de financiamiento mucho más difíciles para penetrar los mercados internacionales que sus competidores del exterior. Estas dificultades se expresaban en la forma de créditos mucho más onerosos y en muchos casos inexistentes y también con plazos de amortización inadecuados. Así, fue para subsanar esas carencias que a principios de los años sesenta se estableció en el Banco de México el fideicomiso Fondo para el Fomento de las Exportaciones de Productos Manufacturados (FOMEX).
El FOMEX inició actividades en el año 1964 y hacia 1967 las autoridades decidieron ampliar su menú de operaciones para incluir también la posibilidad de brindar apoyo a las exportaciones de servicios y a los productores internos que tuvieran la capacidad para sustituir importaciones de bienes de capital.
De esa forma, después de unos primeros años de despegue favorables durante los cuales las exportaciones apoyadas por el FOMEX crecieron en forma rápida de 4.6 millones de dólares en 1964 a 122 millones en 1970 hacia los inicios del siguiente sexenio el cuadro de operaciones del FOMEX se encontraba conformado de la manera siguiente.
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- La primera facultad era para otorgar garantías destinadas a proteger a los exportadores del riesgo de no cobro “tanto para exportaciones de materias primas, productos manufacturados y servicios mexicanos”.
- A continuación, ese fondo podía conceder créditos para:
- exportación de productos manufacturados
- la producción de bienes de esa naturaleza que se fueran a vender al exterior
- prestación de servicios mexicanos al exterior
- sustitución de importaciones de bienes de capital “que compitan razonablemente en calidad y precio con los productos extranjeros…”.
Bajo el marco operativo descrito el FOMEX operó con eficacia a todo lo largo del sexenio 1970-1976 con la salvedad de las modificaciones que acordó el Comité Técnico durante ese periodo a sus reglas de operación. Así, en el año 1970 ese órgano añadió una precondición para los apoyos a las ventas al exterior a plazo y que consistió en que los exportadores ofrecieran una póliza de seguro para cubrir la eventualidad de que el pago no se obtuviera completo. Y para ofrecer ese servicio ese mismo año las autoridades promovieron el establecimiento de la Compañía Mexicana de Seguros de Crédito, S.A. Al año siguiente, el Comité Técnico abrió la posibilidad para que el FOMEX también operara con divisas distintas al peso y al dólar de Estados Unidos.
Mientras tanto, en el orden de la cobertura territorial el FOMEX había logrado establecer delegaciones regionales en Monterrey y Guadalajara, habiéndose establecido la primera de esas unidades en 1966 y dos años después la segunda.
Para la capitalización del FOMEX, al momento de su establecimiento las autoridades discurrieron la creación de un impuesto del 10 por ciento que se aplicaría a las importaciones de bienes “no necesarios”. Según el ordenamiento correspondiente, quedaría en manos de la Secretaría de Hacienda determinar cuáles importaciones debían caer en esa categoría.
En emulación del caso pionero del FIRA, las principales instancias de autoridad en el FOMEX eran su Comité Técnico y el director y delegado fiduciario especial. La importante Subdirección Técnica tenía a su cargo la evaluación de proyectos, investigaciones y desarrollo a la vez que las tareas de promoción y de difusión, mientras que la Subdirección de Operación se encargaba del análisis de las operaciones y de la contabilidad.
Según tan autorizada voz, para todas sus operaciones de crédito dicho fideicomiso operó “siempre, con una especialización estricta, como banco de segundo piso. La operación usual era la del descuento bancario…”. A este respecto, en una publicación del FOMEX del año 1973 se dijo que en el precedente 1972 el fideicomiso realizó operaciones con más de 40 instituciones bancarias privadas por un total de 2 650 millones de pesos. Sin embargo, de ese universo tan sólo cinco bancos absorbieron el 87.2 por ciento de la operación y los diez principales el 95.7 de dicho total.
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En términos de las líneas de actividad, los principales programas atendidos por FOMEX fueron los financiamientos a las exportaciones, a la preexportación y a la sustitución de importaciones de bienes de capital.
Así, la misión del FOMEX en esa materia fue precisamente la de suministrar ese crédito en condiciones de competitividad.
La Enseñanza de la Contabilidad en México
Por su parte, el estudio de la contabilidad en el Estado, nace en el edificio que perteneciera a los jesuitas en donde se impartía la clase “teneduría de libros en partida doble” desde 1870. No obstante, la historia de la Facultad de Contaduría y Administración inicia formalmente en 1927, con la oferta de la carrera "Tenedor de Libros” en la Escuela Comercial, cuya duración era de tres años.
En 1937, cambió su nombre por el de Escuela de Comercio bajo la dirección de Julio Aguirre Franco, y en 1938, se reestructura su oferta educativa creándose la Carrera de Contador Público y Auditor, con un plan de estudios que abarcaba siete años.
En 1961, el director de la Escuela Luis José García Julián solicita y obtiene la autorización para que parte de las instalaciones del Edificio Ipiña le sean cedidas a la Escuela de Comercio en 1962. Así, se inició el ciclo escolar en 1963 en una ubicación diferente.
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El primer Consejo Técnico Consultivo de la Escuela, fue electo en 1966, sus miembros aprueban la iniciativa de una nueva Carrera, Licenciado en Administración de Empresas. En 1973 se implementa la reestructura el programa educativo de Contador Público y se inicia formalmente la carrera de Administración, ambas con un plan de estudios de ocho semestres y 47 materias.
En 1999, la Facultad recibió la acreditación a los programas educativos de Licenciado en Contaduría Pública y Licenciatura en Administración, por el Consejo de Acreditación de la Enseñanza en la Contaduría y Administración (CACECA), primera institución pública a nivel nacional en recibirla.
Los antecedentes históricos de la facultad de Contaduría y Administración se remontan al año de 1928 en que fue fundado el Instituto Comercial de Querétaro, promovido por el señor C.P. Enrique Martínez y Martínez.
Siendo entonces Colegio Civil del Estado la hoy Universidad Autónoma de Querétaro, el Gobernador del estado era la persona que concedía los títulos profesionales, razón por la cual existen Contadores Públicos que obtuvieron su título profesional en dicha institución.
Ya cimentada la Universidad, pues a parte de la Preparatoria que siempre existió, se había logrado echar a caminar la Escuela de Leyes, la Escuela de Ciencias Químicas, Escuela de Ingeniería Civil, Instituto de Bellas Artes y la Escuela de Enfermería, el deseo era crear la Escuela de Contabilidad.
El Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP)
Hablar de la historia del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP) es hablar de una vida institucional rica, exitosa y trascendente. Una omisión en esta historia sería no mencionar a la primera mujer contadora en México: Sor Juana Inés de la Cruz.
El 25 de mayo de 1907 marcó un hito en la historia de la contaduría en México, cuando Fernando Díez Barroso presentó su examen profesional y recibió el primer título de Contador de Comercio otorgado en el país.
1917 fue otro año clave. En una junta celebrada el 11 de septiembre, un grupo de contadores, entre los que se encontraban Fernando Díez Barroso, Mario López Llera, Ernesto M. Díaz, Agustín Castro, y otros, discutieron la necesidad de crear un fundamento académico para la profesión. Aunque el 6 de octubre de 1923 se considera la fecha oficial de la fundación del IMCP, en realidad, la Asociación de Contadores Titulados fue establecida en 1917.
En 1919, Fernando Díez Barroso y Roberto Casas Alatriste propusieron la creación de un cuerpo técnico dentro de la Asociación de Contadores Titulados, que más tarde se consolidó como el Instituto de Contadores Públicos Titulados de México.
En 1948, se fundaron nuevos institutos y colegios a lo largo del país, como el Instituto de Contadores Públicos de Nuevo León y el Colegio de Contadores Públicos de México.
A partir de 1998, con el Reglamento de Certificación en vigor, el IMCP se consolidó como la única entidad autorizada para certificar a los contadores en México.
Otro gran logro del IMCP fue la creación del CINIF, un organismo que surgió para el desarrollo y la investigación de normas de información financiera.
Hoy en día, el IMCP agrupa a más de 21,000 contadores públicos en todo México, y sigue jugando un papel fundamental en la vida profesional, económica, académica y social del país.
Facturación Electrónica en México
Dependiendo cuál sea tu rango generacional, recordarás los tiempos en que tenías que llenar a mano (o en tu máquina de escribir Olivetti) tus facturas y llevarlas a las oficinas del SAT.
México, junto con Chile, fue el primer país en implementar la también llamada e-Factura en América Latina y el Caribe, hace ya más de una década. En nuestro país hace mucho se eliminó la posibilidad de optar entre la versión análoga y la moderna, siendo una obligación utilizar únicamente el modelo llamado Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI).
En territorio mexicano, los primeros comprobantes fiscales se emitieron en 2005. En ese entonces eran conocidos como CFD; es decir, Comprobantes Fiscales Digitales. Avanzar del CFD al CFDI requirió, entonces, el surgimiento de los PAC y la creación del archivo XML. Este XML es el que contiene la información codificada para ser leída por sistemas electrónicos. Todos estos candados electrónicos, como el Sello Digital y el Folio Fiscal, son lo que garantizan la legalidad de las facturas.
Cronología de la Facturación Electrónica en México:
- 2004: El SAT creó la Firma Electrónica Avanzada (FIEL) para los usuarios.
- 2005: Surge la primera factura digitalizada, el Comprobante Fiscal Digital (CFD) en su versión 1.0 y también nace la modalidad de facturación a través de terceros.
- 2010: Comienza la versión 2.0 de CFD. La autoridad da inicio a una fuerte campaña para reforzar el empleo de la facturación electrónica.
- 2011: El uso electrónico es ya obligatorio en ciertos contribuyentes, dependiendo su régimen fiscal.
- 2012: La siguiente versión de CFD, 2.2, arranca. Éste es el último año de vida para las facturas impresas.
- 2014: De manera oficial, deja de emplearse el CFD. Ahora sí, todos los contribuyentes deben facturar de forma electrónica.
- 2017: Las versiones de CFDI 3.2 y 3.3 conviven. La autoridad publica los catálogos del CFDI como herramienta auxiliar.
- 2022: Las versiones de CFDI 3.3 y 4.0 tienen un periodo de convivencia de más de un año.
