Tras la derrota del régimen de Victoriano Huerta, el Ejército Constitucionalista consolidó su victoria, y figuras clave como Álvaro Obregón emergieron con gran prestigio. El 15 de agosto de 1914, Álvaro Obregón, al frente de 18,000 hombres del Ejército del Noroeste, hizo su entrada triunfal a la Ciudad de México. A las ocho, el zócalo, como si ahí hubiera sido el punto de reunión, empezó a ser invadido por enormes avalanchas de gente, que ansiosa de ver, oír y enterarse de todo, ocurría presurosa, soportando mil empellones y fatigas, a presenciar la entrada del Ejército revolucionario. Nadie quería dejar de aclamar a los vencedores, muy especialmente al general Obregón, a quien se deseaba vivamente conocer. Su prestigio y fama de caudillo constitucionalista eran enormes. Se sabía de él que jamás había sufrido una derrota. Obregón tomó posesión de la capital y emitió una circular en la que dio garantías a la población y la llamó a colaborar para mantener el orden. El 17 organizó una visita para honrar la memoria de Madero en el Panteón Francés y aprovechó la ceremonia para ridiculizar la cobardía de los hombres capitalinos.
Las desavenencias entre los caudillos revolucionarios y Carranza los llevaron a pedir la destitución del Primer Jefe para evitar una guerra civil, petición que fue rechazada. Carranza convocó a una Convención Revolucionaria para definir el rumbo del país el 1 de octubre de 1914 en la capital de la República. Obregón al principio, siguió siendo aliado de Carranza, en el bando Constitucionalista.
Los Orígenes del Conflicto: Carranza, Villa y el Plan de Guadalupe
La Ascensión de Venustiano Carranza
La carrera política de Venustiano inició en 1887 cuando fue electo presidente municipal de su pueblo natal, aunque renunció a su cargo por discrepancias con el gobernador del estado de Coahuila, José María Garza Galán. En 1908 fue nombrado Gobernador interino de su estado. En 1910, encontrándose exiliado en San Antonio, Texas, se unió al movimiento anti-reeleccionista impulsada por Francisco I. Madero. Una vez triunfante la revolución maderista en mayo de 1911, Carranza formó parte del gabinete provisional de Madero como secretario de Guerra y Marina y fue designado Gobernador provisional revolucionario de Coahuila. Durante la llamada “Decena Trágica”, Carranza ofreció refuerzos militares a Madero y la posibilidad de trasladar el gobierno federal hacia Saltillo.
El 26 de febrero de 1913, Carranza salió de Saltillo levantado en armas contra el gobierno de Huerta. Un mes después, en la Hacienda de Guadalupe, en Ramos Arizpe, Carranza y sus partidarios firmaron un plan que lo proclamó como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, cuya misión fue derrocar al gobierno ilegitimo. Por eso proclamó el Plan de Guadalupe, desconocía el gobierno de Huerta y de sus aliados, además nombraba a Venustiano Carranza como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista y señalaba que, al ocupar la Ciudad de México, Carranza se encargaría interinamente del Poder Ejecutivo y convocaría a elecciones. En el Plan de Guadalupe no se incluía ninguna demanda social, como las de Zapata y Villa, porque Carranza estaba convencido que las problemáticas sociales podrían resolverse después por medio de leyes. Esta falta de atención a las demandas sociales le traería problemas más adelante con algunos de sus aliados. Como parte del Plan de Guadalupe, Carranza logró organizar el Ejército Constitucionalista y nombró a Álvaro Obregón jefe del Ejército del Noroeste.
Luego de que el Ejército Constitucionalista derrotara al Ejército federal, el 13 de agosto de 1914 se firmaron los Acuerdos de Teoloyucan que dieron fin al gobierno de Victoriano Huerta. Cómo Huerta había usurpado la presidencia, se quedó sin el apoyo de gobiernos extranjeros para conseguir armas para el ejército y enfrentar a los revolucionarios. Ya que se encontraba sin ayuda del extranjero, sin apoyo de los mexicanos, sin armamento y perdiendo constantes batallas, renunció a la presidencia y al mes siguiente el ejército constitucionalista entró en la Ciudad de México con Álvaro Obregón como líder.
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Las Tensiones entre Carranza y Villa
Después de la toma de Zacatecas, se agudizaron las tensiones entre Francisco Villa y Venustiano Carranza, discrepancias que tuvieron un receso temporal por el Pacto de Torreón del 8 de julio de 1914. Uno de los orígenes de la ruptura Villa-Carranza es la desconfianza con que Villa comenzó a ver al Primer Jefe por algunas medidas administrativas tomadas por él y que le restaban autoridad, como lo fue su intervención en el manejo de los ferrocarriles que dependían de la División del Norte. Además, hubo intrigas que favorecieron el clima para que se produjera dicha ruptura, como fue el caso del acercamiento del agente consular especial de los Estados Unidos, George C. Carothers. La desconfianza entre Villa y Carranza iba en crescendo. Don Venustiano era muy celoso de su poder.
El Pacto de Torreón, celebrado entre la División del Norte y el Cuerpo del Ejército del Noroeste, acordaba que Villa reconocería a Carranza con la condición de que asumiera la presidencia de manera interina, convocara a una convención de generales y gobernadores revolucionarios para acordar la fecha de elecciones y formulara el programa de gobierno. Entre los temas que discutieron y aprobaron estaban la falta de cumplimiento del Plan de Guadalupe y pedían que fuera reformado; que a la entrada de los revolucionarios a la capital de la República, se celebraría una convención de generales que elegiría al presidente interino, cargo que no podría recaer en ninguna persona que hubiera sido encargada del Poder Ejecutivo durante algún tiempo, con lo cual se hacía la tácita exclusión del Primer Jefe. Los acuerdos no fueron acatados por parte alguna y el conflicto estalló en agosto de 1914.
Además, Carranza le negó a Villa el ascenso a General de División y también se negó a reinstalar en el puesto de Subsecretario a Felipe Ángeles.
Obregón como Mediador: Entre el Primer Jefe y el Centauro del Norte
La Misión en Chihuahua y el Problema de Sonora
Dos días después de su entrada triunfal, Obregón fue a Tlalnepantla, donde Carranza había instalado su cuartel general, para informarle de la situación que guardaba la capital del país y de las medidas que había tomado. Ahí le ofreció al Primer Jefe ser intermediario para buscar un arreglo a la disputa que tenía con Villa, pleito que se había agudizado después de que el gobernador sonorense, Maytorena, acabara de aliarse con el Centauro. En este conflicto, Obregón se salva de ser fusilado por Villa. Obregón no podía permanecer impasible ante la posibilidad de que Maytorena, aliado con Villa, recuperara el control total de Sonora y expulsara a los constitucionalistas. Ése era uno de los motivos centrales de la decisión temeraria de Obregón de ir a meterse a Chihuahua, la madriguera de Villa. Álvaro Obregón, como jefe del Cuerpo de Ejército del Noroeste, pidió a Carranza lo comisionara para tratar de acercarse a Villa.
Antes de partir, el 20 de agosto, acompañó al Primer Jefe en su entrada triunfal a la Ciudad de México. El 21 de agosto, acompañado de su Estado Mayor y una pequeña escolta, Obregón tomó el tren que lo llevaría a Chihuahua. Llegó a la capital del estado el 24. El propio Villa lo recibió en la estación. Frente a frente estaban los dos más grandes generales de la Revolución. Obregón quería conocer a Villa personalmente, medir su fuerza, oír de su propia voz lo que pensaba de Carranza, escuchar sus propuestas, saber cuáles eran sus planes. Y también, con astucia, detectar sus debilidades. Obregón contó después que, en cuanto estuvieron solos, Villa quiso saber cuál era su opinión de Carranza, cómo lo había recibido la capital, cuánto armamento había entregado el ejército federal. “Mira, compañerito: si hubieras venido con tropa, nos hubiéramos dado muchos balazos; pero como vienes solo, no tienes por qué desconfiar; Francisco Villa no será un traidor.”
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Después de dos días de conversaciones entre Obregón y Villa, el sonorense convenció al Centauro de que lo acompañara a Nogales para arreglar el problema de Sonora. Llegaron a Nogales el 29 y de inmediato se reunieron con el gobernador. Obregón, con astucia, logró que Maytorena aceptara su oferta de ser nombrado comandante militar de Sonora; los jefes mayos y Maytorena aceptaban ser parte del Ejército del Noroeste, reconociendo así la autoridad de Obregón. Para lograr esto no tuvo empacho en sacrificar al general Calles. Sin embargo, ese acuerdo pronto se vino abajo. Al siguiente día, los partidarios de Maytorena repartieron un volante en el que atacaban a Obregón por traidor. Ante ello, Villa y Obregón acordaron dejar sin efecto el acuerdo y firmaron uno nuevo. Así pues, el 3 de septiembre redactaron un convenio que enviarían a Carranza para su aprobación.
Las Propuestas de Villa y Obregón a Carranza
Resuelto aparentemente el asunto de Sonora, Villa y Obregón abordaron el otro problema nodal: el de la ruptura entre Villa y el Primer Jefe. Para Villa era imprescindible que Carranza dejara lo más pronto posible la presidencia del país, pero éste se negaba. La única manera de arreglar sus problemas con Carranza era poniéndole un plazo perentorio al ejercicio del poder del Primer Jefe. Obregón regresó a México el 6 de septiembre. Carranza lo recibió hasta el día 9, cuando le entregó las propuestas suyas y de Villa. El coahuilense se debe haber sorprendido por el escrito que le entregó su segundo de a bordo, en el que firmaba con Villa para hacerlo a un lado de la presidencia constitucional. Le contestó el 13, con un escrito en el que, con dureza, le señaló que “cuestiones de tan profunda importancia no pueden ser discutidas ni aprobadas por un reducido número de personas”. De las nueve proposiciones, sólo aceptaba la primera, en la que se comprometía a asumir la presidencia provisional -lo cual tampoco hizo-. Evidentemente, Carranza no admitió las propuestas.
El Enfrentamiento y la Ruptura Definitiva
Ante la negativa de Carranza a aceptar sus tratos con Villa y con el asunto de Sonora complicándose cada vez más, pues Maytorena, Hill y Calles habían reanudado las hostilidades, Obregón se trasladó de nuevo a Chihuahua, acompañado de Juan G. Cabral, a conferenciar con Villa para persuadirlo de arreglar el problema de Sonora. Además, como el propio Obregón admitió después, iba también con la intención de restarle al Centauro el apoyo de algunos de sus jefes. Villa recibió a Obregón con recelo, sabiendo ya que Carranza había rechazado sus propuestas y que los rivales sonorenses seguían enfrentados. Villa concluyó que Obregón era un traidor: le ordenó que enviara un telegrama a Hill para que detuviera su ataque, lo acusó de querer voltear a algunos de sus jefes en su contra y mandó llamar a su Estado Mayor para fusilar al sonorense. Obregón parecía perdido. Es posible que Obregón haya mantenido la calma, como él dice; valor no le faltaba. Sin embargo, fueron más de dos horas de angustia para el sonorense, pues Villa no se decidía, discutía con sus allegados, entraba, salía.
Lo que realmente salvó al de Siquisiva fue que varios de los jefes con más ascendiente sobre Villa, como Felipe Ángeles, Raúl Madero, Roque González Garza, y la esposa de Villa, Luz Corral, intercedieron para impedir el fusilamiento. “No convendría matarlo -le dijeron-, Carranza lo utilizaría para desacreditarlos.” Después de un largo rato, Villa desistió y ofreció disculpas al de Sonora. “Francisco Villa no es un traidor; Francisco Villa no mata a hombres indefensos, y menos a ti, compañerito, que eres huésped mío.”
El Centauro no lo hizo gratuitamente. Presionó al sonorense para que firmaran un nuevo memorándum dirigido al Primer Jefe, en el que estaban plasmados todos los reproches y las críticas de la División del Norte a Carranza.
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La Ruptura Villa-Carranza
Obregón dará la orden de que Hill concentre sus fuerzas en Casas Grandes. Una vez firmado el telegrama, Villa ordenará de fusilamiento; luego, recapacitará y dirá que no era un cobarde ni acostumbraba matar a los hombres indefensos y lo liberará. Por la mañana del día 21 Obregón notificará a Carranza que la División del Norte no estaba conforme con la convocatoria para la Convención y que irán delegados de Villa como muestra de “subordinación y respetuosa consideración” a Carranza. Por la tarde, Obregón regresará a México. Al día siguiente, Villa pedirá a Carranza explicaciones por su actitud, quien le responderá con una reprimenda por haber hecho prisionero a Obregón; entonces, Villa responderá “…en vista de los procedimientos de usted que revelan un deseo premeditado de poner obstáculos para el arreglo satisfactorio de todas las dificultades y llegar a la paz que tanto deseamos… le participo que esta División no concurrirá a la Convención que ha convocado y desde luego le manifiesto su desconocimiento como Primer Jefe de República, quedando usted en libertad de proceder como le convenga”.
Acto seguido, emitirá un Manifiesto -redactado por Ángeles, en el que desconocerá a Carranza y llamará a que se unan a la División del Norte para separarlo del cargo de Jefe del Ejército Constitucionalista y del Poder Ejecutivo. “Al hacerse pública la ruptura, entre Villa y Carranza, fue instruido Carothers por su Cancillería para que interpusiera sus buenos oficios y evitara el rompimiento”. Carranza no asistió a la Convención. Esto sólo significó su rompimiento definitivo y sin posibilidad de reconciliación con Villa y Zapata y el inicio de nuevos enfrentamientos. A partir de entonces, se crearon dos grandes bandos revolucionarios: el bando Constitucionalista, encabezado por Carranza, que tenía el objetivo de ordenar al país por medio de una constitución política nueva, y el bando Convencionista, al que se unieron las fuerzas de Villa, de Zapata y otras más, para lograr las reformas sociales que buscaban el reparto de tierras y los derechos para los trabajadores.
Eventos Clave en la Mediación y Ruptura (1914)
A continuación, una tabla con los eventos más relevantes en el contexto de la mediación de Obregón y la ruptura entre Villa y Carranza en 1914:
| Fecha | Evento clave |
|---|---|
| 15 de agosto de 1914 | Entrada triunfal de Álvaro Obregón a la Ciudad de México. |
| 19 de agosto de 1914 | Obregón se reúne con Carranza en Tlalnepantla, ofrece mediar con Villa. |
| 21 de agosto de 1914 | Obregón parte hacia Chihuahua para entrevistarse con Villa. |
| 24 de agosto de 1914 | Obregón llega a Chihuahua y es recibido por Villa. |
| 29 de agosto de 1914 | Obregón y Villa llegan a Nogales para abordar el problema de Sonora. |
| 3 de septiembre de 1914 | Villa y Obregón envían un convenio con propuestas a Carranza. |
| 13 de septiembre de 1914 | Carranza rechaza las propuestas de Villa y Obregón. |
| 17 de septiembre de 1914 | Villa amenaza con fusilar a Obregón en Chihuahua. |
| 22 de septiembre de 1914 | Villa desconoce a Carranza como Primer Jefe. |
La Ruptura entre Carranza y Obregón
Obregón regresará a México y cuando el tren llega a Estación Ceballos, recibirá la orden de Villa de regresar. Aguirre Benavides, Robles y Raúl Madero, intervendrán para salvar -por segunda vez- a Obregón de ser pasado por las armas. Reiniciará el viaje a la ciudad de México y en la Estación Corralitos se recibirá nueva orden para el regreso del tren. Entonces, Obregón dispondrá que su escolta “cortaran los hilos telegráficos, aprehendieran al telegrafista de la estación y al fin de salvar sus vidas abandonaran el ferrocarril y se dispersaran”.
Para el año de 1920, cuando Carranza ya estaba por terminar su periodo presidencial, Obregón esperaba ser recompensado por su lealtad y tener el apoyo para ser presidente, pues él tenía un enorme prestigio entre los militares y era muy popular entre la población, pero no ocurrió así. En 1920, Carranza buscó imponer como sucesor presidencial a Ignacio Bonillas, lo cual causó que diversos sectores del ejército y la sociedad se rebelaran contra su gobierno mediante el Plan de Agua Prieta. Obregón despechado se lanzó como candidato opositor. Tal como decía el Plan, se convocaron a nuevas elecciones y Obregón resultó electo presidente. Estos cuatro líderes representan los puntos de vista de cuatro regiones diferentes del país.
