Tras doce años fuera de la residencia presidencial de Los Pinos, la recuperación de la presidencia de México en 2012 por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), con Enrique Peña Nieto (EPN) a la cabeza, resultó ser, también, el acto final de un largo ciclo político mexicano dominado por un partido que nació en 1929. El Partido Revolucionario Institucional (PRI), antaño todopoderoso pero ahora en la oposición, se decantó a finales de 2011 por el fotogénico gobernador del Estado de México para la empresa de traerlo de vuelta al Gobierno Federal en las elecciones de 2012, después del histórico desalojo de 12 años atrás.
Enrique Peña Nieto, abogado de 46 años con un ya largo recorrido en las estructuras priístas desde la base, convirtió su postulación presidencial en una prueba de fe en la pregonada renovación de su colectividad, que ya no sería la vieja maquinaria con pretensiones hegemónicas apegada al autoritarismo, los fraudes y la corrupción. El 1 de julio de 2012, EPN consiguió convencer a una mayoría de electores de que él, y no su adversario del izquierdista PRD, Andrés Manuel López Obrador, encarnaba la alternativa al erosionado Gobierno conservador de Felipe Calderón y la candidata del oficialista PAN, Josefina Vázquez Mota. El priísta se impuso con el 39,2% de los votos.
La consolidación del mandato y el Pacto por México
La primera gran acción política de EPN como presidente fue realmente espectacular. El 2 de diciembre, un día después de asumir su puesto, anunció que las principales fuerzas políticas representadas en el Congreso pondrían sus firmas junto a la suya en un Pacto por México (PPM). Fue un golpe maestro; dentro y fuera de México se difundió la imagen del joven presidente rodeado por los dirigentes del PRI, PAN y PRD en el Castillo de Chapultepec cuando, solemnemente, signaban ese documento.
Ejes temáticos del Pacto por México
- Sociedad de derechos y libertades.
- Crecimiento de la economía, el empleo y la competitividad.
- Seguridad y la justicia.
- Transparencia, la rendición de cuentas y el combate a la corrupción.
- Gobernabilidad democrática.
El corazón del Pacto fue, a fin de cuentas, un puñado de reformas estructurales. En 2013, el ímpetu modernizador del mandatario se sustanció con la aprobación parlamentaria de las reformas estructurales de la educación, las telecomunicaciones y la energía. La tercera reforma tocaba de lleno a la electricidad y al gigante petrolero PEMEX, que en la práctica perdía el monopolio estatal de la explotación de los hidrocarburos.
Fin del sexenio y transición
El mandato de Enrique Peña Nieto como presidente de México concluyó el 1/12/2018; su sucesor fue Andrés Manuel López Obrador, vencedor en las elecciones federales del 1/jul/2018 sobre el candidato del gubernamental PRI, José Antonio Meade. La recuperación de Los Pinos por el PRI, tras derrotar al Partido Acción Nacional en 2012, concluyó seis años más tarde de forma dramática: con una apabullante derrota electoral a manos de la izquierda. Bajo la conducción de EPN, el partido en el gobierno consumió sus últimas reservas de capital político y, al final, se vio obligado a aceptar una derrota contundente.
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