En los últimos años, ha habido una creciente discusión sobre cómo gravar a las grandes empresas tecnológicas, especialmente en países donde generan ingresos significativos pero tienen una presencia física limitada. En este contexto, España ha implementado impuestos digitales específicos, conocidos como la tasa Google y la tasa Tobin, dirigidos a gravar ciertos servicios digitales y transacciones financieras.
La Tasa Google y la Tasa Tobin en España
El Consejo de Ministros español aprobó los anteproyectos de ley para la creación de los nuevos impuestos a determinados servicios digitales, también conocido como tasa Google, y a las transacciones financieras, también llamado tasa Tobin, cuyos proyectos de ley decayeron en la pasada legislatura ante el adelanto electoral. El acuerdo de Gobierno entre PSOE y Unidas Podemos incluía la aprobación de ambos impuestos.
El Impuesto sobre Determinados Servicios Digitales, conocido como 'tasa Google', gravará previsiblemente aquellas empresas con ingresos anuales totales de, al menos, 750 millones de euros y con ingresos en España superiores a los 3 millones de euros. En concreto, gravará el 3% de los servicios de publicidad en línea, servicios de intermediación en línea y la venta de datos generados a partir de información proporcionada por el usuario durante su actividad o la venta de metadatos.
Por otro lado, el Impuesto sobre las Transacciones Financieras, conocido como 'tasa Tobin', gravará con un 0.2% las operaciones de compra de acciones españolas ejecutadas por operadores del sector financiero. Solamente se someterán a tributación al 0.2% las operaciones de adquisición de acciones emitidas en España de empresas cotizadas cuya capitalización bursátil sea superior a 1,000 millones de euros. No se gravará la compra de acciones de pymes y empresas no cotizadas.
El Gobierno espera una recaudación de 1,818 millones de euros con ambas tasas, por debajo de los 2,050 millones previstos el año pasado como consecuencia de la ralentización económica.
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Objetivos y Características de las Tasas
La tasa Tobin es un impuesto sobre las transacciones financieras, ya sea compraventa de acciones o derivados financieros, para evitar movimientos especulativos. El origen del nombre proviene del premio Nobel de Economía, James Tobin.
La tasa Google es un impuesto que gravará operaciones realizadas por las grandes multinacionales tecnológicas que en la actualidad no tributan. El Gobierno defiende la creación de este gravamen porque hay ingresos obtenidos en España por grandes empresas internacionales a partir de ciertas actividades digitales que escapan al actual marco fiscal, por lo que están haciendo competencia desleal especialmente al pequeño comercio.
La novedad que ha incluido el Gobierno es que, aunque la liquidación de este impuesto será trimestral, "este año de forma excepcional no se hará hasta el 20 de diciembre y esto nos dará un margen para las negociaciones a nivel internacional y permitirá a las empresas adaptarse mejor", aseguró la ministra de Hacienda, María Jesús Montero.
Reacciones y Contexto Internacional
La tramitación de este nuevo impuesto se ha producido en medio de las amenazas de Estados Unidos a España, Francia, Reino Unido e Italia sobre represalias con nuevos aranceles sobre estos impuestos digitales, llegando a fijar aranceles sobre Francia.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró recientemente que no se escatiman esfuerzos para alcanzar un acuerdo sobre la tasa Google en el marco de la OCDE o el G20, pero aclaró que si no se logra un acuerdo internacional este año, la UE aprobará una propuesta propia a principios del 2021.
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En el marco de estas disputas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha impulsado una serie de negociaciones para lograr un consenso sobre un “impuesto digital global”. Por primera vez estaríamos frente a una respuesta mundial a una situación mundial.
Estrategias Fiscales de Empresas Tecnológicas
Algunas empresas han logrado optimizar su carga tributaria con estrategias bien diseñadas. Por ejemplo, Google ha utilizado estructuras fiscales como el “doble irlandés” y el “sándwich holandés” para reducir su carga tributaria global. Durante años, canalizó sus ganancias a través de Irlanda y luego las transfería a paraísos fiscales con impuestos muy bajos.
Además, Amazon ha reducido su carga tributaria mediante la ubicación estratégica de sus centros de distribución en países con beneficios fiscales, como Luxemburgo e Irlanda. Amazon ha aprovechado incentivos como el esquema de súper deducción en el Reino Unido, lo que le ha permitido reducir impuestos al invertir en infraestructura y tecnología.
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