Descubre Qué Son las Declaraciones de Autoridad Personal con Ejemplos Impactantespost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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En esencia, la autoridad significa el derecho de gobernar. Toda la autoridad pertenece a Dios porque Él es el creador de todas las cosas. Aprendimos que la rebeldía es el principio básico de este mundo, mientras que el principio básico de los hijos de Dios es la obediencia. Una autoridad delegada es una persona que recibe y representa la autoridad de Dios. Dios no sólo nos guía personalmente, sino que también nos dirige a través de Su autoridad delegada. Puesto que una autoridad delegada es alguien que representa la autoridad de Dios, esa persona debe ser obedecida. La Biblia nos enseña que no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. Es importante reconocer que resistir a la autoridad delegada de Dios es desobedecer el mandamiento de Dios.

Manifestaciones de la Autoridad Delegada

La autoridad delegada se manifiesta en diversas esferas de nuestra vida diaria.

En la Familia

En la familia, Dios ha puesto Su autoridad en los padres. Puesto que los padres representan la autoridad de Dios en el hogar, lo correcto es que sean obedecidos. Lo que Dios dispuso para la familia es que el padre sea la cabeza del hogar bajo Dios. La esposa debe estar sujeta a su esposo y los hijos sujetos a sus padres. El padre ha sido señalado por Dios como cabeza de la familia, pero no debe ser un dictador. Debe amar a su esposa y a sus hijos y ser un ejemplo para ellos. También él es responsable ante Dios de educar a sus hijos en los caminos del Señor. La relación entre los hijos y sus padres es tan importante a los ojos de Dios, que Él la hizo el tema de uno de los Diez Mandamientos. La palabra "honrar" significa respetar y obedecer. Aun cuando estés en desacuerdo con tus padres, no seas desobediente ni rebelde. La persona que no honra a sus padres no sólo está quebrantando el mandamiento de Dios, sino que también se está saliendo de la autoridad de Dios. La relación entre marido y mujer se compara a la relación entre Cristo y la iglesia. Esposas se llaman respetuosamente someter a servantleadership de su marido, así como la iglesia está llamada a seguir a Cristo.

En el Gobierno y las Leyes

Debido a la naturaleza pecaminosa y rebelde del hombre, Dios estableció las leyes y el gobierno humano. Dios dio a los hombres la autoridad para hacer cumplir Sus leyes, lo hizo para nuestra protección y para nuestro bien. Profesores, policías, jueces y funcionarios locales y federales, todos son autoridades delegadas por Dios. Puesto que representan la autoridad de Dios, debemos obedecerles. Los cristianos debemos ser ciudadanos que obedecen la ley. El estudiante en la escuela da honor a Dios cuando obedece las reglas del establecimiento y demuestra respeto hacia los maestros. Cuando no hace esto deshonra a Dios. Nuestro Señor nunca participó en ninguna rebelión y enseñó a la gente a obedecer a las autoridades del gobierno. La Biblia afirma: "Sométase a sí mismo a las autoridades superiores, pues no hay ninguna autoridad salvo que Dios ha establecido. Las autoridades que existen han sido establecidas por Dios... Dar a cada uno lo que le debe: si debe impuestos, pagar impuestos; Si ingresos e ingresos; Si respeto, y respeto; Si honra y honor" (Rom 13:1, 7). Debemos orar por nuestros líderes políticos y quejarnos de ellos mucho menos.

En la Iglesia

El plan de Dios es que Cristo sea la Cabeza de cada iglesia. Bajo la autoridad de Cristo están los líderes designados por Dios, tales como ancianos, pastores, diáconos y maestros. Debemos someternos a las autoridades de la iglesia, delegadas por Dios. Aquellos que tienen autoridad en la iglesia no deben imponerse al pueblo de Dios, sino en cambio, servirlos y ser ejemplo para ellos.

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En el Ámbito Laboral

Nuestro jefe o "patrón" representa la autoridad delegada de Dios en el trabajo. Honramos a Dios cuando hacemos nuestro trabajo lo mejor posible por causa del Señor. Dios no se complace cuando hacemos nuestro trabajo en forma descuidada y a medias. Él quiere que lo hagamos de todo corazón. La palabra "siervo" en este contexto significa sencillamente un empleado, una persona que es empleada por otra. La Biblia nos dice que los empleados deben estar sujetos a sus jefes, no sólo a los que son bondadosos y gentiles, sino también a aquellos con quienes es difícil llevarse bien. Con relación a nuestros empleos, Dios quiere que cada creyente trabaje como si lo estuviera haciendo para el Señor Jesús. La Biblia dice que los jefes también tienen responsabilidad ante Dios. Deben ser buenos con quienes trabajan para ellos, reconociendo que tienen un Señor en el Cielo.

Liderazgo, Autoridad y Poder en las Organizaciones

Liderazgo, autoridad y poder son conceptos interrelacionados que a menudo se confunden en su visión y aplicación práctica. Después de más de cuarenta años inmerso en el mundo empresarial, treinta de ellos como CEO, todavía me asombra la confusión que generan estos conceptos. En muchas ocasiones, el primero de ellos involucra a los otros dos, provocando aún más confusión.

Definiciones Clave

  • El liderazgo, en esencia, se trata de visión, dirección y motivación. Un líder efectivo no solo visualiza hacia dónde debe dirigirse la organización, sino que también comprende y vive su propósito todos los días.
  • La autoridad, en su núcleo, es el derecho otorgado a un individuo o entidad para guiar, decidir y establecer normas. Es un concepto intrínseco en cualquier organización para garantizar que haya un orden y una estructura en la toma de decisiones.
  • El poder es la capacidad de influir en el comportamiento de otros, ya sea directamente o a través de medios indirectos. Es un instrumento potente que puede moldear y dirigir el flujo de acciones y decisiones dentro de una organización.

La autoridad personal de un líder es una consecuencia de los valores y capacidades que éste manifiesta en su gestión. Es una consideración que las personas que están en su entorno le reconocen, sin que la empresa pueda ni otorgar, ni desposeerle de ella. Los valores que confieren autoridad personal han ido cambiando a lo largo de la historia de la humanidad. En este momento de crisis e incertidumbre, cobra un valor especial la capacidad para dirigir la nave en mitad de la tormenta sin alejarse de los valores esenciales.

Claves para Ganar Autoridad Personal y Cualidades del Líder Ideal

Ganarse el respeto y el reconocimiento de sus colaboradores es en sí mismo un reto que muchos jefes no alcanzan. La autoridad personal se cimenta a base de:

  • Liderar respetando a las personas, sin traicionarse en la dificultad, sin romper el equipo con decisiones erráticas, sin esconderse, siendo un referente…
  • Se hace fundamental mantener el sentido del humor en la adversidad y la humildad para seguir aprendiendo.
  • Crear condiciones para la colaboración.
  • Defender el amor por el trabajo bien hecho.
  • Tomar decisiones cuando otros no deben o no son capaces de hacerlo.
  • Ser imaginativo, conservar altos niveles de energía.
  • Y, en opinión de los propios directivos, tener una alta dosis de consistencia personal.

Además, hay 5 características que podrían definir a un hipotético jefe ideal:

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  • La capacidad de comunicación.
  • Proporcionar los recursos al equipo para que este realice su trabajo. Es la figura del jefe como comunicador y gran proveedor, lo cual contribuye a la credibilidad del directivo.
  • El buen líder se percibe fundamentalmente como alguien que muestra con claridad sus directrices y que genera las mejores condiciones de trabajo para su equipo.
  • Su formación universitaria.
  • No es tan relevante, pero no deja de ayudar, para un jefe ideal que resulte agradable y que mantenga relaciones de amistad con sus colaboradores.

Todos los jefes imprimen modelos de gestión que pretenden que sean las líneas de trabajo a seguir en la compañía. Los líderes más eficaces son conscientes de los espacios de mejora y no dejan de aprender durante toda su carrera directiva.

Autoridad o Persuasión: Un Equilibrio Necesario

Cuando se ejerce la dirección de un equipo surge la pregunta de si ésta se tiene que basar en la autoridad o en la persuasión. Ambos conceptos son importantes. El líder tiene que ser una persona capaz de utilizar su autoridad y capaz de persuadir. En la mayoría de las ocasiones es liderazgo se debería basar en la persuasión: convencer a los subordinados de que hay que actuar de tal manera. La persona rinde más cuando está convencido de lo que hace, y considerará estas decisiones como algo propio y se sentirá más integrado en la organización. El líder debe ser un auténtico experto en el arte de persuadir, debe ser una persona realmente convincente. En la persuasión se produce un intercambio de ideas: el líder expone (vende) sus objetivos, trata de convencer, pero tiene en cuenta la opinión de sus colaboradores.

Sin embargo, muy claramente, en determinadas ocasiones el líder debe utilizar su autoridad y hacerlo con determinación. Por ejemplo, si el equipo rechaza la propuesta del líder, si es un grupo problemático o ante una situación de crisis. El líder debe imponer su autoridad aunque sea impopular. No obstante, el líder no debe abusar del uso de su autoridad. Los empleados distinguen perfectamente cuando su uso está justificado y cuando resulta caprichoso. En todo caso, el uso de la autoridad debe ir paralelo a un extraordinario respeto hacia las personas. El líder tiene derecho a exigir, a dar órdenes, etc., lo que no tiene derecho bajo ningún concepto es a abusar de las personas, a avasallarlas, a humillarlas. Un uso injustificado de la autoridad afecta muy negativamente a la unión entre el líder y sus empleados. Por el contrario, si el líder promueve una dirección participativa, este modelo de gestión también se irá extendiendo por todos los niveles de la empresa.

Hay que rechazar la idea de que basar el liderazgo en la persuasión y no en la autoridad es un signo de debilidad. Todo lo contrario, no hay mayor muestra de autoridad que el poder recurrir a ella y no hacerlo, renunciar voluntariamente al empleo del poder en favor de la persuasión. Hay que dejar muy claro que dirigir mediante la persuasión no implica ser menos exigente. Y ser exigente es inherente a la función de un líder efectivo.

Límites de la Autoridad y la Importancia de la Obediencia

Podemos pensar en la autoridad de Dios como en un "paraguas" que nos protege de los ataques de Satanás, quien odia al pueblo de Dios y quiere destruirlo. Dios quiere que entendamos que todas las personas en autoridad han sido designadas y ordenadas por Él. Por eso, deben ser obedecidas. No tenemos opción al respecto. Debemos obedecer a quienes tienen autoridad sobre nosotros. Aquél que hace la decisión es responsable por los resultados. Si tú sólo estás obedeciendo a la persona que tiene la autoridad sobre ti, Dios no te hará responsable. Por ejemplo, un policía está en un puesto de autoridad. Él representa la autoridad de Dios en el cumplimiento de la ley. Puede ser que no tenga una personalidad agradable, pero esto no es excusa para que tú no le obedezcas.

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Sin embargo, la sumisión a la autoridad humana tiene sus límites. Cada vez que la orden de un hombre esté en conflicto con los mandamientos de Dios, tú debes obedecer a Dios. Por ejemplo, suponte que tu jefe te mande hacer algo fraudulento o mentir respecto a algo. El hacerlo sería desobedecer los mandamientos de Dios, por lo tanto, tú no puedes obedecerle. Aún en una situación así debes ser respetuoso. Debes tener un espíritu humilde, aunque no puedes obedecer. Algunas veces, rehusar obedecer al jefe, si te manda hacer algo malo, pueda significar que pierdas el empleo. Si eso ocurre, acéptalo como del Señor, sabiendo que Él está complacido con tu forma de actuar.

Es importante aclarar qué significa y qué no significa la sumisión:

  • Sumisión a la autoridad humana no significa que no estamos involucrados en la decisión de decisiones. De hecho, respetuosamente comunicarse con nuestros líderes acerca de los problemas es una parte importante del proceso.
  • Presentación no quiere decir que seguimos la autoridad humana cuando se trata claramente de pecado. Así como los primeros discípulos tuvieron que pasar por alto el establecimiento religioso comando para dejar de enseñar acerca de Jesús (hechos 6:27-32), hay veces cuando después de Dios requiere rechazar instrucciones pecaminosas por autoridad humana.
  • Presentación no significa que aquellos que se someten son menos importantes, menos inteligentes o menos piadosos que a quien se nos dice que presentar. Incluso Jesús fue sumiso a los planes de Dios el Padre, "que muy naturaleza Dios, no consideró la igualdad con Dios algo para ser captado, pero se hizo nada, tomando la naturaleza de un siervo... humilló a sí mismo y haciéndose obediente hasta la muerte - despojaron incluso h en la Cruz!" (Phil 2:6-9 NVI; ver también Lucas 22:39-44).
  • Presentación significa que tenemos una fuerte tendencia a aplazar hasta el juicio de la autoridad, a menos que involucre obvio pecado delante de Dios.

En las relaciones donde se nos dice que presentar, la autoridad involucrada tendrá que responder a Dios por cómo utilizan su autoridad (Hebreos 13:17). El comando sólo absoluto a presentar, es cuando se nos manda a someterse a Dios "... Dios se opone a que el orgulloso, pero da gracia a los humildes. Presentar por lo tanto a Dios..." (Santiago 4:6-7 NVI). Un área ampliamente olvidada de presentación es la presentación general de todos los cristianos entre sí: "Someter a los otros por reverencia a Cristo" (Eph 5:21). Esta sumisión mutua puede tomar muchas formas diferentes. Incluso el Pastor está llamado a ser "sumisa" en estas relaciones "mutuamente". Pastores llaman todavía para tener autoridad espiritual; pero así como Jesús vino a servir a los demás, ésos en autoridad espiritual son llamados a servir, no al Señor su autoridad sobre los demás.

El Ejemplo de Jesús

El Señor Jesús mismo es nuestro ejemplo de lo que significa someterse a la autoridad. Él se sometía no sólo a la autoridad directa de Dios sino también a sus autoridades delegadas. Se sometió a sus padres, a las autoridades del gobierno, pagó impuestos, y obedeció las leyes del país. Durante toda Su vida, el Señor Jesús estuvo sujeto a autoridad. Nunca fue rebelde en ninguna ocasión. Para agradar a Dios, la cosa más importante que podemos hacer es obedecerle. Para ser totalmente obedientes al Señor debemos obedecer a Sus autoridades delegadas. Cuando Jesús oró por una alternativa a la Cruz (Lucas 22:39-44), quería otra manera tan gravemente que él realmente sudó sangre. Sin embargo, decidió seguir el plan del padre aun cuando era difícil. Todos nosotros debemos ser increíblemente agradecidos que lo hizo. Pero mientras que la presentación puede ser difícil, los planes de nuestro Padre celestial siempre nuestro mejor en mente y resultan en inmensas bendiciones. Como resultado de la obediencia de Jesús, la Biblia nos dice que, "por lo tanto Dios exaltado que el más alto lugar y le dio el nombre que es sobre todo nombre, que en el nombre de Jesús toda rodilla debe de proa, en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra y toda lengua confesará que Jesucristo es Señor para la gloria de Dios Padre" (Phil 2:9-11 NVI).

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