La noche en el Juventus Stadium resultó desgarradora para el Atlético de Madrid, que vio cómo su aventura en la Champions League llegaba a un final prematuro y doloroso. Con la voz magullada, Simeone se presentó en la misma sala de prensa donde el lunes creyó tenerlo todo bajo control, pero ya no quedaba consuelo ni solución. «No ha sido el partido más decepcionante», se defendía el técnico argentino. «Seguramente nos equivocamos en muchas cosas», añadía a su análisis tras cerrar por primera vez en octavos de final una aventura en la Champions con el Atlético. Una motivación que la Juve apagó con tres golpes en Turín.
No fue la noche de nadie en el Atlético. Se echó de menos a todo el mundo. Pero, sobre todo, a Antoine Griezmann, que en otras noches de oscuridad, como Múnich o Londres, fue capaz de rescatar a los suyos.
Las Declaraciones de Griezmann tras la Derrota
La estrella rojiblanca, emborronado como el resto de sus compañeros, se sinceraba tras el pitido final. «Hemos elegido mal el día para cagarla. No conseguía entrar en juego. Nos ha pasado un poco de todo, pero no te pueden hacer un 3-0», afirmaba. Recordando encuentros anteriores, Griezmann comentó: «En Múnich fue igual, pero tras el descanso supimos mejorar, pero hoy no, fueron superiores. Cristiano le tiene tomada la media a todo el mundo».
Griezmann anduvo desaparecido en combate durante los 90 minutos de batalla en el Juventus Stadium. El crack del Atlético firmó un disparo a puerta... y muy poco más. El dominio incesante de la Juventus no encontró respuesta en el campeón del Mundo, que no acompañó a Morata en sus desesperadas y infructuosas emboscadas, ni tampoco a Koke y Rodrigo a la hora de crear el juego y permitir descansar a su equipo con balón.
En zona mixta le honró reconocerlo. El Atlético sucumbió a manos de su verdugo Ronaldo, de nuevo gigante en su competición, la Champions. Enfrente, el Atlético cayó de la peor manera, goleado, sin respuestas, en el campo y en el banquillo, diciendo adiós a su final soñada.
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El Duelo con Cristiano Ronaldo y la 'Mesa de los Grandes'
Se esperaba una batalla épica entre dos de los equipos más dominantes y aguerridos de la Champions en los últimos años, con Cristiano Ronaldo por la Juventus y Antoine Griezmann guiando al favorito, un Atlético de Madrid que partía con dos goles de ventaja de la ida. Los cuartos de final esperaban y la grandeza de CR se impuso una vez más a todo y a todos para dejar al Atleti sin sueño y a Griezmann un año más sin comer en la máxima competición continental.
«Ya como en la misma mesa de Cristiano y Messi», afirmó el francés en unas declaraciones del pasado mes de noviembre, que ahora se le vienen en contra en su quinta eliminación de la Champions League en cinco años vistiendo la camiseta del Atlético de Madrid. El francés no dio la talla como líder del equipo colchonero y, para colmo, Cristiano Ronaldo volvió a salirse para ejercer de verdugo del Atleti y de Griezmann… por cuarta vez en este periodo.
El luso se echó el equipo a la espalda desde el primer minuto del partido de vuelta y copó el marcador con tres goles que culminan una actuación de órdago. Cristiano Ronaldo es historia de la Champions League, pesadilla eterna del Atlético de Madrid, al que ha vuelto a eliminar con un hat-trick, de nuevo verdugo de un equipo que cabría preguntarse qué habría sido de él en Champions de no haberse cruzado con el portugués en cinco ocasiones. El hat-trick de Cristiano pasará a la historia de la Champions, de la Juventus y también del Atlético, que soñaba con una exhibición de Griezmann para proseguir en su camino a la final del Wanda, pero se encontró con la realidad.
Los colchoneros cuentan en sus filas con un gran jugador, entre los mejores del mundo, pero que muy a su pesar, ni come ni posiblemente nunca comerá en la mesa de los dos más grandes de la época. En su día dijo que comía en la mesa de Messi y Cristiano. Es en estos partidos donde hay que demostrar el nivel de Balón de Oro. Y Antoine en Turín estuvo en las Antípodas de esa mesa de cracks. Tiempo y cualidades tiene por delante para acercarse, pero es en estas situaciones, cuando tu equipo está contra las cuerdas, cuando más te necesitan, cuando hay que aparecer. Y Griezmann no apareció.
El Peso de la Champions y la Herida de 2016
El Atlético perdió la tanda de penaltis ante su rival doméstico, el Real Madrid, tras un empate 1-1, y Griezmann se quedó con la duda de si todo habría sido diferente de haber transformado un penalti en el minuto 48. «La única forma de superarlo sería ganar este año». «No es algo en lo que piense todos los días, pero cada vez que hablamos de la Champions League con amigos o compañeros de equipo, siempre sale a relucir ese momento, el de 2016, el penalti», afirma Griezmann. Ese momento todavía le pesa hoy en día, pero Griezmann lo está utilizando como motivación ahora que el Atlético aspira a mejorar el resultado una década después: «Cicatrizaría una herida muy profunda».
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La Conexión con el Atlético y Simeone
Griezmann había ido ascendiendo en las categorías inferiores antes de debutar con el primer equipo de la Real Sociedad en 2009, por lo que su decisión de marcharse al Atlético en 2014 fue muy emotiva. "Me abrieron las puertas en un momento difícil para mí, cuando tenía 14 años", explica Griezmann. "Dije que, cuando dejara La Real, ningún otro club me haría sentir lo mismo". Por eso le pilló por sorpresa conectar al instante con el Atlético y su afición. "Cuando me incorporé, sentí esa misma emoción por partida doble", afirma Griezmann. "La palabra sería algo mucho más allá del amor".
Además de una conexión instantánea, el impacto de Griezmann en el Atlético fue inmediato. Marcó 22 goles en su primera temporada en la liga -empatado con Neymar en el tercer puesto de la clasificación de goleadores-, ganó una Supercopa de España y llegó a los cuartos de final de la Champions League. La temporada siguiente fue aún más impresionante: Griezmann fue nombrado mejor jugador de la temporada en la Liga española y quedó tercero en el Balón de Oro de 2016. En la Champions League, estuvo más cerca de la gloria que nunca antes, ni desde entonces, al ser titular en los 13 partidos y marcar siete goles, mientras el Atlético llegaba a la final de Milán.
Además de suponer una redención, un título de la Champions League coronaría la larga y exitosa colaboración del dinámico delantero francés con Diego Simeone. Simeone, entrenador del Atlético desde 2011, ha estado presente en cada paso del recorrido de Griezmann con la camiseta rojiblanca. El técnico argentino pulió al eléctrico delantero que llegó en 2014 hasta su marcha al Barcelona en 2019 y, tras su regreso en 2021 (inicialmente cedido), ha ayudado a Griezmann a adaptarse a las últimas etapas de su carrera. «Creo que, en definitiva, él me lo ha dado todo y yo se lo he dado todo a él», afirma Griezmann. «Disfruto y he disfrutado teniéndolo a mi lado. Sé que, más allá de mi carrera, tendré en él a un amigo, a un antiguo entrenador, y que siempre estaremos muy unidos».
Griezmann sigue siendo una pieza clave en los planes de Simeone, ya que ambos -que ganaron la UEFA Europa League y la Supercopa de la UEFA en 2018- aspiran a conquistar el título europeo que se les escapó en 2016. «Creo que prefiero dar una buena asistencia antes que quedarme solo ante el portero», afirma Griezmann. «Soy más bien un jugador de un toque o dos toques, no muy llamativo, pero intento crear espacios para mis compañeros y sorprender al rival».
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