Francia y Reino Unido: Impactantes Declaraciones de Intervención y Defensa en Crisis que Revolucionan sus Uniones Históricaspost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
771 715 4434

Contexto Geopolítico Actual: Advertencia de Francia, Alemania y Reino Unido a Irán

Francia, Alemania y Reino Unido emitieron un comunicado conjunto este sábado advirtiendo que están dispuestos a adoptar medidas “defensivas” contra el régimen de Irán, incluyendo la destrucción de su capacidad de lanzar misiles y drones, para proteger sus intereses y los de sus aliados en el Golfo Pérsico. El presidente francés Emmanuel Macron, el canciller alemán Friedrich Merz y el primer ministro británico Keir Starmer manifestaron estar “consternados por los ataques indiscriminados y desproporcionados con misiles lanzados por Irán contra países de la región, incluidos aquellos que no participaron en las operaciones militares iniciales de Estados Unidos e Israel”, según el texto difundido por los tres gobiernos.

La declaración se produce en medio de una escalada militar sin precedentes tras los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní y la respuesta de Teherán con lanzamientos masivos de proyectiles contra seis países de la región. La declaración alude directamente a los contraataques iraníes del 28 de febrero contra Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Qatar, Kuwait y Jordania, países que albergan bases militares estadounidenses.

“Tomaremos medidas para defender nuestros intereses y los de nuestros aliados en la región, posiblemente mediante la adopción de medidas defensivas necesarias y proporcionadas para destruir la capacidad de Irán de lanzar misiles y drones”, afirmaron las tres potencias europeas en un comunicado conjunto que marca un endurecimiento significativo de su postura frente a Teherán. Los gobiernos europeos precisaron que han acordado “trabajar juntos y con Estados Unidos y los aliados en la región para abordar esta cuestión”, aunque subrayaron que sus países no participaron en los ataques iniciales del sábado contra Irán.

La advertencia europea se produce tras una jornada de violencia extraordinaria en Medio Oriente. Estados Unidos e Israel lanzaron este sábado la “Operación Furia Épica”, una campaña de bombardeos masivos contra objetivos iraníes que incluyó instalaciones nucleares, bases de misiles y centros de mando en Teherán, Isfahán, Qom y otras ciudades. El presidente estadounidense Donald Trump justificó la operación como respuesta a las amenazas nucleares y misilísticas de Irán, mientras el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu la calificó como un ataque preventivo contra una amenaza existencial.

Irán respondió con una oleada de misiles balísticos y drones contra Israel y, crucialmente, contra instalaciones militares estadounidenses en países del Golfo que no habían participado en la ofensiva inicial. La Guardia Revolucionaria iraní atacó la base aérea Al Udeid en Qatar, la base Al Salem en Kuwait, la base Al Dhafra en Emiratos Árabes Unidos, el cuartel general de la Quinta Flota estadounidense en Baréin y objetivos en Arabia Saudita y Jordania.

Lea también: Proceso de Verificación de Declaraciones SAT

Los contraataques iraníes causaron víctimas civiles en varios países. El Comando Central de Estados Unidos reportó que tres militares estadounidenses murieron y cinco resultaron gravemente heridos en el marco de la Operación Furia Épica, aunque no especificó las circunstancias de las muertes.

Aquí se detallan algunos de los ataques iraníes y sus consecuencias el 28 de febrero:

País Afectado Objetivo/Tipo de Ataque Consecuencias Reportadas
Arabia Saudita Objetivos militares Violaciones flagrantes de la soberanía.
Emiratos Árabes Unidos (Dubái) Base Al Dhafra, puerto de Jebel Ali Al menos una persona murió por metralla; columnas de humo se elevan.
Baréin Cuartel general de la Quinta Flota estadounidense Un misil iraní impactó contra el Crowne Plaza Manama. Violaciones flagrantes de la soberanía.
Qatar Base aérea Al Udeid Interceptación de misiles; violaciones flagrantes de la soberanía.
Kuwait Base Al Salem, Aeropuerto Internacional Un ataque con dron causó daños y heridas leves en el Aeropuerto Internacional; violaciones flagrantes de la soberanía.
Jordania Objetivos militares Interceptación de misiles; violaciones flagrantes de la soberanía.

Según el Ministerio de Asuntos Exteriores saudí, los ataques constituyeron “violaciones flagrantes de la soberanía” de Estados que no participaron en el conflicto. La Liga Árabe condenó enérgicamente los ataques con misiles lanzados por Irán contra Qatar, Baréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Jordania, calificándolos de “violación flagrante de la soberanía” de Estados que no participan en el conflicto. Arabia Saudita fue particularmente contundente, expresando su “plena solidaridad” con los países atacados y su “disposición a poner todas sus capacidades a disposición en apoyo de cualquier medida que decidan tomar”, según un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores saudí difundido el 28 de febrero.

El secretario general de la ONU, António Guterres, compareció ante el Consejo de Seguridad para condenar tanto los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán como la respuesta iraní que violó la soberanía de al menos siete países. “Estamos siendo testigos de una grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales”, advirtió Guterres, quien alertó que “la acción militar conlleva el riesgo de desencadenar una cadena de acontecimientos que nadie puede controlar en la región más volátil del mundo”. La ONU confirmó que unas 20 ciudades iraníes fueron atacadas, con grandes explosiones registradas en el distrito de Teherán que alberga el palacio presidencial y el complejo del líder supremo.

La advertencia europea de posibles ataques contra las capacidades misilísticas iraníes representa un giro significativo en la política de las tres potencias, que tradicionalmente han preferido la diplomacia y las sanciones sobre la intervención militar directa.

Lea también: Requisitos para Declaraciones Atrasadas

Declaraciones de Guerra y Esfuerzos de Unión en la Segunda Guerra Mundial

La Declaración de Guerra de Alemania a Francia (1939)

En un momento crítico de la historia europea, las declaraciones de guerra marcaron el inicio de conflictos de gran envergadura. Un ejemplo directo de esto fue la declaración de guerra de Alemania a Francia:

Declaración de guerra de Alemania a Francia, texto de la carta entregada por el Embajador de Alemania a M. 7,455 Vistas

Señor Presidente:

Las autoridades administrativas y militares alemanas han comprobado haber sido cometidos cierto número de actos de hostilidad caracterizada en territorio alemán por aviadores militares franceses. Varios de ellos han violado manifiestamente la neutralidad de Bélgica, volando sobre el territorio de aquel país. Uno de ellos ha intentado destruir unas construcciones cerca de Wesel, y otros han sido vistos en la región del Eiffel; otro ha arrojado bombas sobre el ferrocarril, cerca de Karlsruhe y de Nuremberg.

Estoy encargado de participar a V. E., como así tengo el honor de hacerlo, que, ante estas agresiones, el Imperio alemán se considera en estado de guerra con Francia, por causa de esta última Potencia.

Lea también: Obtener el acuse de tus declaraciones

Tengo al mismo, tiempo el honor de poner en conocimiento de V. E. que las autoridades alemanas retendrán los buques mercantes franceses surtos en los puertos alemanes; pero que los dejarán en libertad si, en el plazo de cuarenta y ocho horas, queda asegurada la reciprocidad completa.

Terminada por tanto mi misión diplomática, sólo me resta rogar a V. E. Anuario Colombiano de Derecho Internacional - Vol. 19 (2026)Anuario Colombiano de Derecho Internacional Vol.

La Propuesta de Unión Franco-Británica de Jean Monnet (1940)

En el contexto del inicio de la Segunda Guerra Mundial y la invasión alemana, la necesidad de una colaboración más profunda entre Inglaterra y Francia se hizo evidente. Jean Monnet, figura clave en la integración europea, recordó que para él la historia nunca se repite realmente, aunque ante situaciones de la misma naturaleza reaccionaba con los mismos reflejos. Con estas palabras, Jean Monnet recordaba que para él la historia nunca se repite realmente, aunque ante situaciones de la misma naturaleza reaccionaba con los mismos reflejos. En marzo de 1936 J. Monnet se encontraba en Nueva York junto a Heinrich Brüning, antiguo canciller alemán, cuando leían en el New York Times que Alemania había ocupado la orilla izquierda del Rin. El estadista alemán reaccionó advirtiéndole que, si los Aliados no actuaban, al final terminaría produciéndose la guerra. En este periodo inicial de la guerra, Inglaterra y Francia establecen una estrecha colaboración para hacer frente a la invasión alemana, pero la rapidez con la que suceden los acontecimientos, hará que se replanteen si la colaboración entre ambos países es suficiente.

Precisamente los límites de la colaboración entre los dos países son los que dan origen a la hipótesis central del trabajo. La cooperación entre Inglaterra y Francia no estaba funcionando y era necesario un cambio drástico en las relaciones entre ambos países para dar un vuelco a la situación, este se produciría con la propuesta de Unión Franco-Británica realizada por J. Monnet. En esa relación entre ambos países, se pretende retomar la fórmula de cooperación ensayada en la Gran Guerra con las Comisiones Interaliadas, que se disolvieron con la paz. Al frente de la nueva Comisión se situó J. Monnet, quien tenía una amplia experiencia de la guerra anterior.

J. Monnet participó en las mismas junto a su gran amigo Arthur Salter, pero también junto a otras figuras tan relevantes como René Pleven. En la Gran Guerra, gracias a la colaboración entre los Aliados, habían conseguido corregir el desequilibrio naval, lo que resultó esencial para la victoria. En esta nueva guerra, J. Monnet sabía que el principal problema sería la superioridad aérea alemana, por lo que decidió centrar sus esfuerzos en conseguir la superioridad área de los Aliados. La experiencia de la Comisiones en la Gran Guerra, quedaba reflejada en la reflexión que realizaba Arthur Salter al desmantelarse los Comités y que J. Monnet citaba: «…En la medida en que los Aliados son considerados como competidores con intereses divergentes, toda comunicación de ese tipo debilita la posición negociadora del propio país.»

El Nacimiento del Movimiento Federalista y la Propuesta de Unión

En Inglaterra, como consecuencia de la crisis de Múnich en 1938, que daría lugar al desmembramiento de Checoslovaquia y con ello a la pérdida para los Aliados del segundo mayor fabricante de armamento de Europa central, Skoda, empezó a surgir un movimiento federalista. Dentro de ese movimiento destaca la publicación Union Now, de la periodista Clarence Streit, que llamaba a la organización de los federalistas en un movimiento popular. El artículo exponía la importancia que tenía construir una defensa contra el militarismo y la guerra, que representaba Alemania, que no estuviera basada en viejas alianzas defensivas, sino mediante la unión de las naciones sobre una base federal. Antes de la citada publicación, en otoño de 1938, Charles Kimber, Derek Rawnsley y Patrick Ransome, creaban en Londres la organización federal denominada Federal Union.

Esta tendría un papel muy relevante dentro de los movimientos federalistas y del proceso de construcción europea. Esta organización tuvo un gran crecimiento, consiguiendo tener más de 225 sucursales y 15.000 miembros en todo Inglaterra, desde su fundación hasta la primavera de 1940, en parte gracias al éxito de la publicación Union Now y al apoyo recibido por Lord Lothian y Lionel Curtis, presidente de la Chatham House. La Federal Union abogaba por que la construcción europea fuera realizada por sus tres grandes potencias, Inglaterra, Francia y Alemania, y bajo ese presupuesto lanzaron un manifiesto que recogía las principales líneas de su ideario. Con una línea de política muy potente en la que cualquier Gobierno que aceptara una declaración de los derechos del hombre podría formar parte de la Federación. Con esta declaración abrían expresamente la posibilidad de que Alemania se uniera a la Federación, sí conseguía vencer la idea de la superioridad racial y aceptaba la declaración de derechos del hombre.

En el periodo de tiempo que abarca desde la crisis de Múnich hasta la caída de Francia, el federalismo británico proporcionaría una base teórica para la construcción europea, mediante la creación de una extensa producción literaria. A su contribución participaron figuras de diferentes ámbitos de la sociedad como intelectuales, políticos o eclesiásticos que abarcaban desde el pensamiento liberal hasta el socialista. Entre sus figuras más representativas podemos encontrar al historiador Arnold Toynbee, que fue director del Royal Institute of Internacional Affairs creada dentro de la Chatham House, o Lionel Robbins, profesor de la London School of Economics.

En mayo de 1939, a cargo de Toynbee, la Foreign Office creó un departamento de investigación para proporcionar información relativa a aspectos históricos sobre la guerra y cuestiones relacionadas con la paz, denominado Foreign Research and Press Service. El Gobierno británico necesitaba un grupo de hombres que trabajara en un proyecto que predijera el escenario de postguerra para conseguir una paz duradera. La Chatham House con Lionel Curtis a la cabeza jugó un papel decisivo para convencer a la Foreign Office de la razonabilidad de la Unión Franco-Británica introduciendo ideas de una reorganización federalista después de la guerra. Estas ideas de Curtis influirían sobre todo en Toynbee al frente del departamento de investigación de la Foreign Office. Toynbee estaba desarrollando una propuesta que suponía la puesta en común entre Inglaterra y Francia «del control de los servicios económicos y militares, del comercio exterior y de una ciudadanía en común». Finalmente, el Acta elaborada por Toynbee contenía la creación de un organismo común responsable de la política militar, exterior y económica de la Unión, con una ciudadanía común. El organismo común era un «Consejo Supremo» que se reuniría periódicamente bajo la presidencia de los primeros ministros de ambos países y apoyada por una Secretaría permanente. Desde el punto de vista de la defensa, creaba un Comité de Defensa Franco-Británico. La Foreign Office empezó en marzo de 1940 a examinar seriamente el Acta de Asociación, creando ad-hoc un Comité interministerial, presidido por Maurice Hankey, para llevarlo a una Constitución. La Foreign Office empezaba a trabajar especialmente en esta idea federal para crear unas nuevas relaciones, entre Inglaterra y Francia, que trasformaran la cooperación bélica entre ambos países, en una unión política estable y permanente.

La Crisis de Junio de 1940 y la "Unión Anglo-Francesa"

En la segunda semana del mes de junio de 1940, la alianza entre Inglaterra y Francia estaba a punto a de romperse. Los franceses se debatían entre continuar la guerra desde África, posición que defendía el presidente P. Reynaud con la ayuda del general De Gaulle, o capitular y solicitar el armisticio a Alemania, en esta posición se encontraba el mariscal Pétain y el general Weygand. Mientras los británicos, por primera vez empezaban a tener dudas de que Francia no solicitase el armisticio por separado. J. Monnet, que se encontraba en Londres como presidente del Comité de Coordinación Franco-Británico, era conocedor de lo complicado de la situación. Sabía por su experiencia en las Comisiones Interaliadas en la Gran Guerra y la lentitud con la que se estaba llevando la coordinación entre ambos países, que el acuerdo del 28 de marzo podía no ser suficiente para conseguir frenar la ofensiva de Alemania. J. Monnet, en una entrevista concedida al historiador canadiense John Coins, comentó cómo en la primavera de 1940 le habían influenciado en la formación de su plan estratégico los artículos que estaban publicando los periódicos británicos y en especial The Times, que apoyaban desde el comienzo de las hostilidades la necesidad de una unión económica y política amplia entre Francia e Inglaterra.

En la segunda quincena de mayo tras el rápido avance de las tropas alemanas, J. Monnet se había dado cuenta que la moral de los Aliados era pésima y que la coalición carecía de alma. Como consecuencia del embarque de las tropas Aliadas en Dunkerque y la fragilidad de la Alianza, J. Monnet ya había realizado alguna propuesta al propio Churchill, en relación con unificar la Fuerza Aérea británica y francesa bajo un mismo mando. J. Monnet era conocedor de la capacidad de ambas Fuerzas, debido al Balance que había realizado para el Comité de Coordinación. Si las dos Fuerzas se unían en una sola, conseguirían contrarrestar la superioridad alemana, que se manifiesta en 3 contra 1 con la francesa, pero que juntas era sólo de 1 contra 1,5.

El 13 de junio ante la entrada de los primeros tanques alemanes en Francia, J. Monnet decidió que el momento de llevar a cabo su proyecto de Unión había llegado. Por ello, junto con su compañero del Comité Arthur Salter, el cual conocía de su experiencia en los Comités Interaliados, ultimaban un informe con la extensión de cinco hojas y bajo el nombre en inglés «Anglo-French Unity», en el que examinaban los posibles escenarios que se podían encontrar, con la misma conclusión en todos. Si querían conseguir la victoria final en la guerra era necesaria la unión total entre Inglaterra y Francia. El texto abogaba por la unión de ambas naciones, de modo que sí finalmente las tropas retrocedían hasta el punto que toda Francia fuera invadida, esta podría continuar la guerra junto a Inglaterra desde cualquier isla de resistencia. La propuesta así planteada por J. Monnet, presentaba el problema de que si únicamente se abordaba desde un punto de vista militar no perduraría en el tiempo, tal como pasó con los Comités Interaliados en la Gran Guerra, por eso la presentó con una perspectiva en la que unían los destinos de los dos países. En el documento recogían la necesidad de que las dos naciones actuaran y lucharan como un único pueblo, de modo que los intereses de uno fueran los intereses del otro. Si Francia caía, había que evitar que Inglaterra fuera invadida. En ese momento, la propuesta no concretaba más, porque en un principio no estaba destinada para dirigírsela a Churchill, sino que se encontraba en un momento anterior, destinada para convencer a los estadistas y discutirla, para ir puliéndola. Sin embargo, debido al rápido deterioro de la situación, donde Francia empezaba a pensar en el armisticio e Inglaterra en la defensa nacional separando así sus intereses comunes, era urgente que la propuesta llegara a manos de Churchill.

En algunas ocasiones J. Monnet ya había intentado que sus ideas fueran escuchadas por Churchill, pero solía reusarlas porque tenían una perspectiva de futuro y el primer ministro estaba centrado en la guerra y en la acción inmediata, por lo que no podía ser él quien tratara el proyecto directamente con Churchill. De ese modo J. Monnet, el 14 de junio por la mañana, se puso en contacto con su amigo Horace Wilson, que era el jefe de Gabinete de Chamberlain, y le comentó la importancia de la unión entre Inglaterra y Francia, al cual le convenció rápidamente la propuesta. Este le preguntó si con la Unión se refería a una unión completa con un solo Gabinete, Parlamento y Ejército. Esa misma noche habló otra vez con Horace Wilson, había conseguido convencer a Chamberlain, el cual le había pedido a Churchill que la propuesta fuera debatida por el Gabinete de Guerra. También habían tenido contacto con Lord Halifax, que en ese momento era el jefe de la Foreign Office. J. Monnet sabía que para debatirlo en el Gabinete de Guerra se tenía que redactar un documento que estuviera en el orden del día. Se enteró que el encargado era Vansittart, el secretario permanente de la Foreign Office, por lo tanto, él sería quien redactaría el documento final de la propuesta para ser debatido, así que al día siguiente se pusieron en contacto con él. Finalmente, entre Vansittart, Morton, Salter, Pleven y Monnet redactaron el documento que se debatiría. Entre los cinco redactaron un «proyecto de declaración de unión indisoluble». Según cuenta De Gaulle en sus memorias de guerra, ante las reticencias que pudiera mostrar Churchill al proyecto, en la mañana del 16 de junio, fueron a su encuentro J. Monnet y Corbin, que era el embajador...

tags: #declaraciones #de #guerra #francia #y #reino