La contabilidad implica el uso de un gran número de términos especiales. Entre los más utilizados están el activo y el pasivo. Cabe señalar que se usan tanto en la ejecución de numerosos documentos, incluido el tradicional balance, como en el discurso ordinario de contables y economistas. Por lo tanto, tiene sentido considerar el significado de cada palabra con más detalle.
¿Qué son los Activos?
En términos sencillos, un activo es un recurso capaz de generar ingresos. El término se refiere a todo tipo de bienes, tanto materiales como inmateriales. Los activos tangibles incluyen propiedades, equipos y vehículos, y los intangibles incluyen dinero o derechos de autor.
Para clasificar los activos se utilizan diferentes atributos que se enumeran en la siguiente sección. Aquí también es necesario mencionar una de sus principales características: la presencia del valor inicial que se refleja en el balance de la empresa.
Tipos de Activos
Como se ha señalado, los activos son los bienes de una entidad económica, y una variedad de ellos se clasifican según tres parámetros principales. El primero de ellos es la funcionalidad. Según este parámetro se distinguen los siguientes tipos de activos:
- Activos materiales: Se trata de propiedades (terrenos, edificios), productos, equipos, transporte, materias primas para la producción.
- Activos intangibles: Ejemplos ilustrativos de este tipo de activos son las marcas, las licencias, las patentes y los derechos de autor.
- Activos financieros: Un recurso sencillo y claro que se expresa en forma de activos dinerarios y no dinerarios, así como de deudas de las contrapartes.
El segundo criterio de clasificación es la participación en el proceso de producción. En este caso se distingue entre activos corrientes y no corrientes.
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Los primeros se utilizan en las principales actividades económicas de la empresa. Los activos corrientes incluyen:
- Dinero en cualquier forma
- Inversiones a corto plazo
- Inventarios de producción en forma de materias primas, existencias y productos acabados
- Deudas de los deudores en el plazo de un año
- El IVA que es objeto de compensación
Los activos no corrientes intervienen muchas veces en las operaciones de una empresa. Transfieren el valor al precio de los bienes de forma gradual, a través de la depreciación. A pesar de la complejidad de la definición, los ejemplos de activos no corrientes proporcionan una imagen clara de la esencia del término. Incluyen edificios, inversiones a largo plazo, equipos y activos intangibles.
El último criterio de división en tipos es la fuente de formación de los activos. Según este parámetro, se clasifican en activos brutos y netos. La adquisición de los primeros implica el uso de fondos propios o prestados. La compra de este último implica el uso de recursos exclusivamente propios.
En la literatura temática se pueden encontrar otros dos tipos de activos: los activos ocultos y los activos imaginarios. El primero se refiere a los activos que no se reflejan en el balance. Por ejemplo, el gasto corriente en la compra de una licencia sin ningún resultado.
Los activos imaginarios son activos que figuran en el balance pero que no tienen valor real. Un ejemplo típico es la deuda que no se va a devolver. La mayoría de los activos falsos se cancelan posteriormente.
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¿Qué son los Pasivos?
El pasivo se refiere a los gastos de la empresa destinados a la formación de activos, así como a las obligaciones de una entidad empresarial frente a las contrapartes que actúan como acreedores.
Ejemplos de pasivos son:
- Impuestos
- Hipotecas y préstamos al consumo
- Dinero prestado
- Varios tipos de bienes
El último punto requiere una explicación aparte. La cuestión es que cualquier propiedad es tanto un activo como un pasivo de una empresa, dependiendo de la naturaleza de su uso práctico. Por ejemplo, la compra de un departamento conlleva gastos y es un pasivo. Pero en el caso de alquilarlo, genera ingresos y se convierte en un activo.
El ejemplo muestra la diferencia entre un activo y un pasivo. La relación entre ambos se muestra claramente, y se explica con más detalle a continuación.
Tipos de Pasivos
La clasificación de los pasivos se basa en dos criterios básicos. La primera es la naturaleza de la formación. Según este parámetro, los pasivos se dividen en las siguientes categorías:
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- Patrimonio y reservas: Se trata de capital fundacional, fondos de acumulación, ganancias retenidas y otras fuentes similares de formación de activos.
- Pasivo de una empresa: Se dividen en dos grupos más: pasivos a corto plazo que vencen en un año y pasivos a largo plazo con un periodo de cierre de más de 12 meses. Ejemplos de pasivos financieros de una organización son los atrasos de préstamos, los pagos de impuestos diferidos, las deudas con las contrapartes, etc.
Los pasivos se dividen en tres categorías según su reconocimiento en el balance y su necesidad de reembolso:
- Imaginario: Similar al activo, registrado en el balance, pero ya cerrado o que no requiere reembolso.
- Escondido: Deudas que existen, pero que, por la razón que sea, no figuran en el balance. Normalmente se contabiliza en el siguiente periodo contable.
- Actual: Un tipo de pasivo común que existe realmente y se muestra en el balance.
A fin de obtener datos confiables de una empresa, es imprescindible realizar una clasificación adecuada de las cuentas.
Los pasivos se organizan de acuerdo a sus tiempos de vencimiento o por su tipo de obligación. Para calcular el capital disponible, se debe descontar el activo con el pasivo. Además de la clasificación, también está la lista de cuentas de activo, pasivo y capital, que reflejan con mayor detalle la salud de tus finanzas.
Definición de Activo, Pasivo y Patrimonio
Para entender la estructura financiera de una empresa, es necesario analizar los tres componentes básicos de un balance general:
- Activo: Representa los bienes y derechos que posee una empresa y que son utilizados para generar ingresos. Estos pueden incluir dinero en efectivo, terrenos, maquinaria y cuentas por cobrar.
- Pasivo: Incluye las obligaciones o deudas de la empresa. Estas pueden ser compromisos con proveedores, préstamos bancarios u otras cuentas por pagar.
- Patrimonio: Refleja la diferencia entre el activo y el pasivo.
Ejemplos Prácticos
- Activo: Si una empresa tiene $100,000 en dinero en efectivo, maquinaria valuada en $300,000 y cuentas por cobrar de $50,000, el total del activo sería $450,000.
- Pasivo: Si la misma empresa tiene deudas con proveedores por $70,000 y un préstamo bancario por $150,000, el total del pasivo sería $220,000.
Clasificación Adicional de Activos y Pasivos
Activos
- Activo fijo (o no corriente): Son bienes permanentes que la empresa utiliza para sus operaciones a largo plazo, como terrenos, edificios o maquinaria. Nota: Estos bienes se deprecian con el tiempo debido al uso.
- Activo diferido: Incluye gastos pagados por adelantado, como contratos de alquiler o servicios.
Pasivos
- Pasivo circulante (o corriente): Son las deudas y obligaciones a corto plazo (menos de un año).
- Ejemplos: Proveedores, acreedores diversos, documentos por pagar.
- Pasivo fijo (o no corriente): Incluye las deudas a largo plazo, como préstamos bancarios o hipotecas.
- Pasivo diferido: Corresponde a ingresos cobrados por adelantado, pero cuyo servicio o producto aún no se ha entregado.
Relación entre Activos y Pasivos
Uno de los principios contables básicos es que el activo y el pasivo de una organización son siempre iguales. Esto se consigue registrando cada transacción en dos cuentas a la vez: en una como crédito y en la otra como débito. Esta regla se denomina método de doble entrada.
Hay que poner un ejemplo sencillo. La transacción es la compra de ladrillos. La contabilidad de activos de la organización refleja la transacción disminuyendo la cantidad de efectivo y aumentando la cantidad de inventario en una cantidad similar. El valor total no cambia. La transacción no tiene efecto sobre el pasivo. El resultado del trabajo del contable y de la regla de la partida doble es que la suma del activo y del pasivo sigue siendo igual.
Ejemplos Adicionales de Activos y Pasivos
Para comprender mejor, tiene sentido dar ejemplos más comunes de los conceptos más comunes en este tema.
Activos
Los activos tienen en cuenta:
- Dinero: El efectivo se clasifica como un activo porque representa un ingreso expresado en forma de financiación.
- La propiedad inmobiliaria: Uno de los activos más valiosos. Incluye el terreno y los edificios o estructuras de capital que se levantan sobre él.
- Equipos, vehículos y maquinaria: Activos líquidos, generalmente de valor considerable. Se utiliza en casi todas las actividades de una empresa.
- Inventarios de bienes y producción: Se trata de materias primas, herramientas consumibles y productos acabados destinados a la venta.
- Cuentas por cobrar: Representa la recepción de efectivo o bienes de un deudor.
- Activos intangibles: Incluye licencias, marcas, patentes y derechos de autor.
- Otros activos registrados en el balance de una empresa. Como: valores de otras entidades, inversiones a corto y largo plazo.
Pasivos
Los pasivos incluyen los siguientes tipos de fuentes de formación de activos:
- Capital constituyente: Representa las aportaciones de los propietarios.
- Reservas: Se forma durante el funcionamiento de una empresa para aumentar su estabilidad financiera.
- Préstamos y otros pasivos financieros (a corto o largo plazo).
- Activos de una empresa que no se utilizan para generar ingresos. Algunos ejemplos son el alojamiento gratuito de los empleados o los vehículos de la empresa.
¿Qué hacer con los Activos y Pasivos?
El principio básico de la contabilidad muestra claramente la interrelación de los conceptos en cuestión. Sin pasivos no se pueden generar activos y, por tanto, no se puede aumentar el valor real de mercado de la empresa. Por lo tanto, hay que encontrar un equilibrio entre los ingresos recibidos y los gastos realizados.
En esta situación, los activos y pasivos económicos aumentan, pero este crecimiento se debe a razones objetivas. El más importante es el funcionamiento eficaz de la empresa. Para conseguirlo, hay que seguir unas sencillas pautas. Incluyen las siguientes acciones que pueden ser utilizadas tanto por los directivos como por los individuos:
- Determinar el pasivo, es decir, el nivel de gastos de funcionamiento capaz de garantizar el buen funcionamiento de la empresa o la comodidad de la vida del individuo.
- Analizar estas cifras para determinar si se pueden eliminar los elementos redundantes.
- Determinar los activos generadores de ingresos por períodos naturales similares a los utilizados para los pasivos.
- Comparación de los resultados obtenidos. Una buena opción es la igualdad de activos y pasivos. Lo óptimo es un exceso de la primera sobre la segunda, que creará un colchón de seguridad relevante tanto para la organización como para el individuo.
Es importante entender que esta capacidad viene determinada por las acciones del propietario y en absoluto por las características del activo. Un ejemplo muy ilustrativo. El departamento, que es utilizado por el propietario para su propia vida, actúa como un pasivo. Pero cuando se alquila a un inquilino, se convierte en un activo porque genera ingresos. La situación es la misma con casi cualquier tipo de propiedad. Lo principal que distingue a un activo de un pasivo es la forma en que lo usa el propietario.
Los términos activo y pasivo se encuentran, con razón, entre los conceptos más utilizados en economía y contabilidad. Por eso se considera tan importante entender la naturaleza de cada uno, así como la relación evidente entre ellos. Especialmente para contables y economistas en ejercicio, así como para directivos de empresas.
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