Impactantes Declaraciones de Hillary Clinton que Sacudieron sus Campañas Presidencialespost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La mujer más célebre, influyente y poderosa en la historia política de Estados Unidos ha perseguido en dos ocasiones el cargo presidencial. Hillary Rodham Clinton lanzó una briosa precandidatura presidencial en 2008 y en 2015 hizo oficial su segunda tentativa para las elecciones de 2016. Gane o pierda las elecciones del 8 de noviembre, Clinton ya está haciendo historia por tratarse del primer aspirante no varón a la Casa Blanca presentado por cualquiera de los dos partidos hegemónicos.

Orígenes Políticos y el Papel de Primera Dama

Bajo los influjos de su padre, un conservador autoritario, y de su ministro metodista, que le dio a conocer el Movimiento de los Derechos Civiles de Martin Luther King, la joven tuvo una temprana aproximación a la política como activista de base en las campañas presidenciales de los candidatos republicanos Richard Nixon en 1960 y Barry Goldwater en 1964. Sin embargo, su paulatina identificación con las luchas pro derechos civiles de la minoría negra y el movimiento contra la guerra de Vietnam la llevó a plantearse sus vínculos con el Partido Republicano y a fijar su atención en el Partido Demócrata.

Cuando su esposo, Bill Clinton, se postuló para la presidencia en 1992, Hillary jugó un papel crucial. In Bill’s 1992 presidential campaign, Hillary played a crucial role by greeting voters, giving speeches, and serving as one of her husband’s chief advisers. Her appearance with him on the television news program 60 Minutes in January 1992 made her name a household word. Con una carrera profesional inigualable por la esposa de cualquier candidato presidencial anterior, Hillary fue fuertemente examinada. Conservatives complained that she had her own agenda, because she had worked for some liberal causes. Durante una parada de campaña, ella se defendió de tales críticas afirmando que podría haberse "quedado en casa horneando galletas" (“stayed home and baked cookies”). This impromptu remark was picked up by the press and used by her critics as evidence of her lack of respect for women who are full-time homemakers.

Durante la campaña de 1992, Bill Clinton a veces hablaba de una presidencia "dos por el precio de uno" (“twofer,” or “two for the price of one”), implicando que Hillary desempeñaría un papel importante en su administración. Early indications from the Clinton White House supported this interpretation. Su esposo la nombró para dirigir el Grupo de Trabajo sobre Atención Médica Nacional, una pieza central de su agenda legislativa. She encountered sharp criticism when she closed the sessions of the task force to the public. But Congress ultimately rejected the task force’s recommendations, and her role in the health care debate galvanized conservatives and helped Republicans recapture Congress in the 1994 elections. Algunas de las transacciones financieras de Hillary levantaron sospechas de impropriedad y llevaron a importantes investigaciones después de que ella se convirtiera en primera dama.

Las revelaciones sobre la aventura del presidente Clinton con la interna de la Casa Blanca Monica Lewinsky volvieron a poner a la primera dama en el centro de atención de una manera compleja. Ella se mantuvo fiel a su esposo durante el escándalo y a lo largo de su subsiguiente juicio político y proceso en el Senado. Although often a subject of controversy, Hillary showed that the ceremonial parts of the first lady’s job could be merged with a strong role in public policy and that the clout of the first lady could be converted into a personal political power base.

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La Candidatura Presidencial de 2008

En 2000, Hillary Clinton ganó el mandato de senadora por Nueva York y siete años después, escorada al centro moderado, lanzó una briosa precandidatura presidencial que sin embargo no pudo imponerse al fenómeno Obama. The following year Hillary announced that she would seek the Democratic Party’s presidential nomination for 2008. She began the primary season as the front-runner for the nomination but placed a disappointing third in the first contest, the Iowa caucus, on January 3, 2008. Her campaign quickly rebounded, and she won the New Hampshire primary five days later.

En el Super Martes, el 5 de febrero, Clinton ganó estados importantes como California, Massachusetts y Nueva York, pero no logró obtener una ventaja significativa sobre Barack Obama en el número de delegados comprometidos de la convención. Obama ganó 11 estados consecutivos después del Super Martes para tomar la delantera en delegados y convertirse en el nuevo favorito para la nominación, pero Clinton se recuperó a principios de marzo con victorias clave en Ohio y Texas, y en abril aumentó su impulso al ganar la primaria de Pensilvania. Sin embargo, la estrecha victoria de Clinton en Indiana y la sustancial pérdida en Carolina del Norte a principios de mayo limitaron severamente la posibilidad de que obtuviera suficientes delegados para superar a Obama antes de las últimas primarias en junio. El 3 de junio, después de las últimas primarias en Montana y Dakota del Sur, Obama superó el umbral de delegados y se convirtió en el presunto candidato demócrata.

La Campaña Presidencial de 2016 y sus Desafíos

Tras desmentir varias veces de manera categórica este escenario, Clinton empezó a sugerir que podría presentar su precandidatura para las elecciones presidenciales de 2016 y en 2015 hizo oficial su segunda tentativa en estas lides. En la campaña de las primarias demócratas Clinton, vendiendo la carta de la experiencia, y exudando entusiasmo y capacidad oratoria, tuvo la oportunidad de sacudirse de su imagen de mujer fría, calculadora y hasta arrogante que había arrastrado durante años, y no pasó excesivos apuros para doblegar a su rival interno, el izquierdista Bernie Sanders, quien tampoco se lo puso fácil.

Declaraciones y Plataforma Política

En la precampaña, Clinton, necesitada del voto progresista tanto como del de centro, dejó clara su discrepancia de varias de las políticas aplicadas bajo el segundo Gobierno Obama, como la firma del tratado comercial transpacífico, que ve peligroso para la manufactura nacional, la deportación de inmigrantes indocumentados, en cambio esperanzados por ella con la nacionalización, y la luz verde a la prospección petrolera en Alaska. Además, pidió una "nueva fase" de mayor implicación bélica en la campaña militar contra el Estado Islámico en Siria e Irak, así como estrechar la vigilancia sobre Irán, China y Rusia, a cuyo presidente, Putin, considera un dictador.

Su plataforma, que puede calificarse de realista dura en política exterior y de social liberal en el ámbito doméstico, detalla medidas para estimular la economía productiva y generadora de "empleos bien pagados", invertir más en las energías limpias partiendo de la certeza del calentamiento global antropogénico, endurecer la regulación y la tributación de Wall Street, acabar con las brechas salariales de género, añadir una opción pública al esquema de seguro médico obligatorio del Obamacare, liquidar las deudas de los estudiantes y aumentar las rentas de las familias de las clases medias y trabajadoras, en especial las que tienen hijos pequeños.

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Percepción Pública y Controversias

Durante su campaña, para millones de votantes enojados, la demócrata se convirtió en el rostro de la política en crisis de EE.UU. Aunque Clinton reivindicó durante la campaña que ella era la candidata más cualificada, recitando constantemente su currículum: su experiencia como primera dama, senadora por Nueva York y secretaria de Estado, no todos vieron con buenos ojos estas credenciales políticas. Muchos votantes, los descontentos y los seguidores de Trump, vieron en esa experiencia algo negativo. La demócrata sufre un problema de confianza y es por eso que el escándalo sobre sus correos se alargó tanto. Es un problema de autenticidad. Muchos la consideran la alta sacerdotisa de una élite de la costa este que ha mirado desde arriba, con sarcasmo, a la clase trabajadora. Y la inmensa riqueza que los Clinton han acumulado desde que dejaron la Casa Blanca no ayudó a cambiar esa imagen. Muchos los ven no sólo como liberales de limusina, sino como liberales de jet privado.

En un país en el que votan más mujeres que hombres, en un principio se pensó que su género le daría ventaja. Sin embargo, quedó claro lo difícil que le iba a resultar entusiasmar a mujeres jóvenes para que votaran por ella y rompieran así el techo de cristal que más se les resiste en la política internacional. Muchas de ellas nunca la apoyaron, algunas porque interpretaron como despectivo un comentario que hizo siendo primera dama, cuando dijo que no quería quedarse en casa haciendo galletas.

En un año en el que tantos estadounidenses pedían el cambio, ella parecía ofrecer más de lo mismo. Además, Hillary Clinton no es alguien que se promueva a sí misma por naturaleza. Sus discursos son con frecuencia planos y en cierta forma robóticos. Su cadencia resulta prefabricada y, para algunos oídos, poco sincera. "Stronger together" (Juntos somos más fuertes) nunca fue tan enérgico como "Make America great again" (Hagamos Estados Unidos grande de nuevo), el lema de Trump. De hecho, la campaña de Clinton pasó por decenas de eslóganes posibles, lo que demuestra su dificultad para elaborar un mensaje con impacto.

La ocultación a los medios de una afección neumónica, el lastre del caso del uso de una cuenta privada para el envío de correos electrónicos oficiales -conducta que para sus detractores, o fue ilegal o como mínimo éticamente reprobable-, los posibles conflictos de intereses de sus actividades proselitistas y, por si fuera poco, la cruzada de criminalización y virtual demonización desatada contra ella por Trump y sus exaltados seguidores, los cuales caldean sus mítines al grito de "¡que la encierren!". Además, que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) anunciara la reapertura de la investigación de sus correos electrónicos el 28 de octubre fue para muchos una gran distracción y un cierre de campaña con mal sabor de boca.

En la campaña presidencial más virulenta que se recuerda, Clinton ha contraatacado, presentando al polémico empresario como una persona "temperamentalmente no apta" para el Despacho Oval a la luz de su "retórica racista y fanática", en tanto que ella garantiza un "liderazgo fuerte", entendiendo por fuerza el recurso a "la inteligencia, el buen juicio, la fría resolución, y la aplicación precisa y estratégica del poder".

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Resultados de las Elecciones Presidenciales de 2016

A pesar de sus esfuerzos, el resultado de las elecciones de 2016 no fue favorable para Clinton en términos de votos electorales.

Candidato Partido Votos Populares (%) Votos Electorales
Hillary Clinton Demócrata 48,2% 227
Donald Trump Republicano (No especificado) 304

La elección presidencial del 8/11/2016 en Estados Unidos fue ganada por el candidato del Partido Republicano, Donald Trump. Hillary Clinton, por el Partido Demócrata, obtuvo más votos populares, el 48,2%, pero menos votos electorales, 227, frente a los 304 reunidos por Trump.

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