El precio promedio de la gasolina Magna desde el 1 de enero de 2017 se ubicó en 15.99 pesos por litro (p/l). El incremento respecto al precio previo (13.98 p/l) es de 14.4 por ciento y se desglosa de la siguiente manera: 9.37 pesos (58.6 por ciento) por el costo de la molécula; 2.42 pesos (15.1 por ciento) por costo de logística y comercialización; y 4.20 pesos (26.3 por ciento) por concepto de impuestos.
Con estas cifras su participación se reduce de 34 por ciento en 2016 a 26.3 por ciento en 2017 y en términos absolutos lo hace de 4.76 p/l a 4.20 p/l. La práctica de diversos países es desglosar la información, al menos como lo hace la Energy Information Administration de Estados Unidos (US EIA), en estos conceptos: petróleo crudo, refinación, impuestos, distribución y mercadeo.
Comparación Internacional de Precios e Impuestos
Como las cifras no se pueden comparar debido al desglose y la descomposición de los impuestos, se observa no sólo el diferencial de 30 por ciento entre el precio del litro de gasolina estadounidense y la mexicana, sino que la participación de los impuestos es de 21 por ciento en EU y de 36 por ciento en México, casi el doble.
Respecto a los impuestos, cuya carga es muy elevada en el caso de México, no sólo registran un aumento considerable tanto en su nivel absoluto (4.76 p/l contra 5.76 p/l) como en el relativo (34% contra 36%), sino que tienen dos componentes que deben entenderse: el IVA, que se lleva 2.08 p/l, lo que equivale a 13 por ciento del precio final, y el IEPS, que se lleva 3.68 p/l y representa 23 por ciento del precio.
Posición de México en el Contexto Global
En la muestra de precios promedio de gasolina en 61 países que presenta Bloomberg en su página electrónica, México aparece en el lugar 14 entre los que tienen el precio más bajo: es más barata en Venezuela, Arabia Saudita, Irán, Kuwait, Malasia, Emiratos Árabes Unidos, Nigeria, Rusia, Paquistán, Estados Unidos (EU), Colombia, Indonesia y Egipto.
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Todos se caracterizan por ser países petroleros (la mayoría exportadores netos de crudo) y con excepción de Estados Unidos se encuentran en un proceso intermedio de desarrollo. Existe un segundo grupo cuyos precios se establecen a una distancia mínima del de México, todos abajo de un dólar por litro (d/l). Ellos son Filipinas, Sudáfrica, Canadá, Tailandia, China, India y Australia.
Si se considera el porcentaje del ingreso per cápita que los países de la muestra destinan al consumo de gasolina, Bloomberg observa que México se ubica en el lugar 45, atrás de todas las naciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con excepción de Turquía, e incluso en peor situación que Venezuela, Malta, Chipre, Irán, Kuwait, Singapur y Malasia.
Paralelamente, si se toma en cuenta el porcentaje del salario que los conductores de vehículos destinan al pago de gasolina, México aparece con el nivel más alto, 3.38 por ciento, inmediatamente atrás se ubica Grecia, con 2.87 por ciento.
El precio al que se vende el diésel en México es apenas cinco por ciento inferior al de la Premium, lo que no sucede en muchos países del mundo, pues la norma es que el diésel sea alrededor de 15 por ciento más barato que este tipo de gasolina.
Así México aparece desalineado en términos de precios tanto con el grupo de países al que por su condición de exportador neto de crudo pertenece como con sus vecinos. Esto explica porqué muchos propietarios de automóviles que viven en ciudades fronterizas con EU han pasado desde el 1 de enero de 2017 a cargar sus tanques de gasolina al país vecino y porqué desde la misma fecha se detectaron ventas de combustibles en bidones provenientes de Guatemala, pasando por los ríos Suchiate y Usumacinta.
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Si los cálculos se efectuaran a paridad del poder adquisitivo, se magnificaría en aproximadamente 95 por ciento el precio de las gasolinas y el diésel mexicanos. Es decir, que el precio pagado en enero de 2017 por cada litro de gasolina Premium no habría sido de 0.83 d/l, sino de casi 1.62 dólares, y el del diésel no sería de 0.79 d/l, sino a 1.54 dólares.
Evolución de los Precios y su Desvinculación del Crudo
En realidad, los precios de las gasolinas y el diésel exhibieron entre 2007 y 2014 incrementos anuales tres veces superiores a los incrementos promedio del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC); pero aún con tales diferencias, dicho índice se consideraba un referente importante de la política de precios administrados de los energéticos.
A partir de enero de 2017 se desvinculó totalmente una variable de la otra, sin que ello signifique que los precios de las gasolinas y el diésel se hayan ligado a los precios internacionales del crudo, dado entre otras cosas el alto componente de los impuestos que ya se explicó.
Si la experiencia histórica sirve de algo, la tendencia a partir de 2005 muestra que los precios de los tres crudos marcadores relevantes para la industria petrolera de México -West Texas Intermediate (WTI), Brent y Mezcla Mexicana de Exportación (MME)- se mueven en una dirección, y el precio de la gasolina Magna en otra.
Incluso en 2015, cuando el promedio de los crudos bajó 15 por ciento, el de la gasolina subió tres por ciento. Si se toma el periodo completo, se obtiene un coeficiente de correlación de -0.11081, totalmente en sentido contrario de lo que manifiestan las autoridades.
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Factores que Influyen en el Consumo de Petróleo
El consumo de petróleo per cápita del país tampoco se sale de los parámetros que corresponden a su nivel de desarrollo: 18.34 barriles por día por cada mil habitantes. Un alto consumo per cápita no es necesariamente resultado del dispendio de los automovilistas: refleja entre otras cosas la velocidad de la industrialización del país, como sucede con varias naciones en desarrollo que superaron a México en 2015: India, China, Brasil, Rusia, Arabia Saudita y Corea del Sur; el tráfico dentro de las ciudades; la mala promoción del transporte público y la ausencia de una política de sustitución energética en el sector transportes, en cuyas calles y carreteras prevalece el uso de los vehículos.
Aun así, la Agencia Internacional de Energía reconoce que el consumo de energía por unidad de producto del país sigue siendo muy bajo en relación con su nivel de desarrollo, y que en el futuro deberá crecer.
El IEPS y su Impacto
Con la reforma energética, se planteaba un panorama más competitivo y atractivo para los inversionistas extranjeros con la liberación del precio de las gasolinas en el mercado mexicano, acabando además con el monopolio que tenía el gobierno federal, a través de PEMEX sobre la distribución y venta de combustibles, así como el establecimiento de los precios mínimos y máximos por litro de combustible, dejando ahora que el fluctuante mercado internacional fije los precios tanto de gasolinas como de diesel, una idea buena e innovadora que podría beneficiar a los mexicanos si no fuera porque, a pesar de esta liberación de precios y que la Secretaria de Hacienda ya no fijaría los mínimos y máximos del precio de combustible, este no sufrió un descenso en su precio, ya que al tener adherido a el cobro del Impuesto Especial sobre Producción y Servicio tuvimos como resultado el de tener uno de los combustibles más caros a nivel internacional, si comparamos el salario mínimo diario de la familia mexicana, con el precio pagado por litro de gasolina.
Si se quiere ver beneficiada a la economía nacional se debe mantener un IEPS bajo, lo cual representaría un abanico de oportunidades para los inversionistas extranjeros y locales, que atraídos por una facilidad en la cuestión de un pago menor de impuesto, podrían invertir en infraestructura una mayor cantidad de capital, al que se invertirá si el impuesto sigue en el mismo balance que actualmente mantiene, teniendo como beneficio el abaratamiento de costos por otros conceptos tal como el de distribución de combustibles haciendo que el precio de este sea aun más barato que si solo se reduce el impuesto.
Beneficiando a los mexicanos en diversos aspecto quienes tendrían un respiro en su golpeada economía familiar al poder acceder a un combustible más barato, pudiendo destinar más recursos en otros rubros tales como educación, salud o esparcimiento se abarataría los precios de los alimentos, medicinas y demás productos básicos, ya que al ser distribuidos en un medio de transporte barato el precio final pagado por los usuarios no sería tan alto.
Impacto en el Ingreso Familiar
Un estudio de la Cámara de Diputados demostró que el costo de la gasolina representa 3.4% de los ingresos anuales del mexicano. Esto es mayor a lo que representa en los ingresos de nueve países, incluido España (0,90%), Reino Unido (1,82%) y Brasil (1,28%).
En una base de datos realizada por Bloomberg de precios de la gasolina en 61 países, México ocupa el segundo lugar en el porcentaje (3,38%) que representa el costo del combustible en los ingresos anuales de los usuarios.
De este modo, México ocupa uno de los peores lugares del mundo en la relación entre salario mínimo y precio de la gasolina, sobre todo, tomando en cuenta el tamaño de su población y economía.
Sumando a los altos costos por impuestos hay un factor que se tiene que tomar en consideración al momento de fijar los precios nacionales del combustibles y este son los métodos de distribución tan obsoletos y caros que se emplean en el país para hacer llegar el combustible a su destino, por medio de pipas, lo cual representa un alto costo en transporte, a diferencia de otros métodos más baratos usados en lugares como EEUU y Canadá, que el método que estos utilizan es a través de gasoductos, lo cual abarata el precio del mismo.
