Impactantes Historias de Niños Devueltos en Adopciones Truncadas y Cómo Encontrar Solucionespost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El destino de Larissa* comenzó a ser marcado cuando sus padres biológicos, que eran adictos al crack, la abandonaron. Los padres dejaron a la niña cuando era bebé en una plaza de Palmas de Monte Alto, en el estado brasileño de Bahía. Larissa*, que ahora tiene 7 años, fue devuelta tres veces en procesos de adopción hasta llegar a sus actuales padres en 2016. La ley permite desistir de una adopción durante la etapa provisoria de convivencia, que tiene un mínimo de 30 días y un plazo fijado caso a caso por un juez. En el caso de Larissa, una pareja de Ceará se llevó a la niña a la capital del estado, Fortaleza, en 2014. Pero la pareja regresó a la menor alegando que era insubordinada y tenía temperamento difícil, lo que dificultaba la convivencia. El argumento fue el mismo en los otros dos casos en que la niña fue rechazada.

La Reconstrucción de la Vida de Larissa

"En el comienzo fue bien difícil", relató a la BBC la actual madre adoptiva de Larissa, Rutilene de Sousa, de 45 años. "Mi hija me desafiaba todos los días". "La niña estaba asustada y era desconfiada. Era como si me pusiera a prueba constantemente para ver si la quería". "Todo eso se reflejaba en las relaciones con las personas y hasta cuando dormía. Tenía un sueño muy agitado". En el caso de Larissa y Rutilene la relación continuó a pesar de las dificultades. La niña asiste a sesiones semanales de terapia y se encuentra mucho más tranquila. En el comienzo tuvo varias crisis que se manifestaban en síntomas diversos como confusión de identidad y falta de concentración. "En un principio se resistía a todo. Si le decíamos que era la hora del baño, decía que no", relató Rutilene. "En el colegio era inquieta, no prestaba atención a nada, peleaba con los compañeros de clase y con las maestras". "Pero ahora las cosas se han ido ajustando. La etapa de los desafíos constantes ya pasó y esta comenzando a percibir que esta relación con sus padres es para siempre".

El Drama del Trastorno de Apego y el Apoyo Fundamental

"Mi hija era como un animal en pánico": el drama del trastorno de apego y cómo afecta a los niños adoptados y a sus familias. Larissa pudo permanecer en Fortaleza luego de la primera devolución gracias a la intervención de Acalanto ("arrullo"), una ONG que ayuda familias durante el proceso de adopción. Como la ciudad de origen de Larissa no contaba con psicólogos, la entidad recurrió a la justicia para mantenerla en Ceará, donde la niña podría ser ayudada por un equipo multidisciplinar. Rutilene es voluntaria de la ONG y conoció a Larissa a través de la organización. Para la madre de Larissa, el apoyo por parte de psicólogos fue fundamental para que entendiera mejor a su hija y no desistiera de adoptar. "Al comienzo todo te parece maravilloso. Vas al orfanato sólo los fines de semana. Pero cuando el niño viene a tu casa a vivir es otra historia", dijo Rutilene. "Caí en depresión, entendí por qué otros padres abandonaban el proceso de adopción y no tenía confianza en mi capacidad de ser madre". "Estoy segura de que sin apoyo profesional no hubiera logrado completar el proceso".

Un Problema de Alcance Global: Las Cifras de las Adopciones Truncadas

La historia de Larissa es más común de lo que se imagina. Sólo en Brasil se registraron al menos 172 devoluciones de niños en proceso de adopción en los últimos cinco años. Y la cifra incluye apenas 11 estados del país que respondieron a la solicitud de datos de la BBC. El Registro Nacional de Adopciones de Brasil, CNA por sus siglas en portugués, indica que hay cerca de 4.700 niños y adolescentes disponibles para adopción en el país. El problema de las adopciones que resultan está presente en muchos países. En el Reino Unido, por ejemplo, se estima que al menos un 4% de los niños regresan al cuidado de los servicios sociales cada año luego de ser adoptados, según datos de un informe de 2014 del Departamento de Educación. Hay más de 85.000 niños en los servicios sociales en Reino Unido, de los cuales cerca de 5.500 son adoptados cada año.

Como si se tratara de un artículo comprado en internet, en cinco estados de México es posible devolver al Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) a una niña, niño o adolescente (NNA) adoptado. Las leyes estatales permiten devolverlos porque no cumplieron con las expectativas de los solicitantes, porque son tímidos o porque el pasado que vivieron (abandono, trato negligente, abuso sexual o violación sexual) les dejó traumas irreparables y porque tienen enfermedades o discapacidad; a otros más los regresan por su color de piel. En Campeche, Jalisco, Sonora, Guerrero y Guanajuato son legales las adopciones simples revocables por la “ingratitud del adoptante”, aunque en otros estados, organizaciones de la sociedad civil y activistas han denunciado la misma práctica, pues atenta contra los derechos de los infantes, los revictimiza y los daña emocionalmente. Al preguntarle si hay un aproximado de cuántos niños han sido devueltos, Peña Cruz responde que es una cifra gris, debido a que en México hay 32 procedimientos distintos para adoptar, y en 27 estados la adopción es plena; es decir, de manera irrevocable, con todos los derechos que tiene un hijo biológico y es parte de la familia consanguínea del adoptante. El número de niñas y niños que se encuentran en mil centros de asistencia social (albergues, casas cuna, orfanatos) oscila entre 25 mil y 32 mil. De 2014 y hasta diciembre de 2024, en México hubo 2 mil 682 adopciones concluidas, de acuerdo con cifras oficiales, mientras que la procuraduría federal consultó a las procuradurías estatales y encontró que de 2015 a lo que va de 2025, van 6 mil 160 procesos concluidos. “Eso es mucho más del doble a lo que tenemos en el registro oficial”.

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Las adopciones truncadas son la punta del iceberg de las adopciones fracasadas, que son aquellas en las que, aunque se mantiene el vínculo legal, se buscan fórmulas, como mandarlo a un internado o a otras instituciones, para resolver la situación de conflicto permanente que vive la familia, o se continua la convivencia pero nunca llega a existir una vinculación afectiva. Son las llamadas adopciones «no constituidas», un porcentaje que varía entre el 2,4% y el 4,3 %. Un porcentaje más alto, superior al 15%, no cuestiona el vínculo pero lo vive en una atmósfera continua de dificultad. En el caso de las adopciones truncadas, se trata de niños o niñas cuyas familias no se encuentran en disposición de continuar haciéndose cargo de ellos y pasan a la tutela de las administraciones públicas, pudiendo ser objeto de una nueva adopción. Este porcentaje está aún lejos de los que se dan en otros países con más larga tradición en adopciones internacionales, como Holanda (5%), Suecia (6%), Gran Bretaña (11%). En Estados Unidos, algunos expertos han lanzado voces de alarma al respecto. Ronald S. Federico, un neuropsicólogo de reconocido prestigio en el campo de la adopción internacional, experto en niños postinstitucionalizado con problemas de conducta, ya en el año 2000, hablaba del rápido incremento de la adopciones truncadas hasta el punto de tratar 3 ó 4 casos al mes. Jerri A. Jenista, pediatra especialista en adopciones internacionales, también mencionaba que en los primeros 15 años de su trabajo sólo había necesitado un archivador para casos difíciles, mientras que en los últimos tres años había necesitado 250 archivadores que contenían 7800 informes de casos difíciles. De acuerdo con las estadísticas de países con más larga tradición en adopción, la estancia media de permanencia con la familia es de 8 años antes de llegar a la ruptura.

El Impacto Profundo en los Adultos Adoptantes

"Te sientes destrozado". Los adultos también sufren cuando las adopciones no llegan a buen término según lo esperado. Roberto*, un funcionario público brasileño de 44 años, desistió de adoptar un niño en 2014. "Luego de la devolución te sientes absolutamente destrozado, hecho pedazos. Te sientes el peor hombre del mundo", afirmó Roberto. "Literalmente te revuelcas de dolor en el piso. No le deseo eso a nadie". El sueño de la paternidad comenzó a esfumarse para Roberto poco después de iniciado el período provisorio de convivencia con el niño, que tenía dos años. "El día a día fue muy distante de lo que soñaba. Cuando mi compañero perdió interés en la adopción yo comencé a cansarme física y emocionalmente", señaló Roberto. "Comencé a deprimirme y llegué a la conclusión de que no sería bueno para el niño permanecer conmigo. Fue una decisión muy difícil". Roberto y su compañero habían registrado su interés en adoptar en 2011. Luego de tres años de espera recibieron al niño, con quien convivieron durante tres meses. "Ya no quiero más adoptar. Pasé por mucho sufrimiento, pensé que podría hacer frente a esa situación pero no aguanté". "Y eso afectó mucho mi vida, mis creencias, mis ideas sobre el amor. No se si podré recuperarme. Tendré que aprender a convivir con esta realidad", confesó.

Factores que Contribuyen a las Adopciones Fallidas

"En muchos casos las familias no están preparadas para la adopción y los profesionales tienen dificultades para responder a esta realidad", señaló Angélica Gomes, especialista en servicio social. "Y cuando el conflicto está en su punto máximo las personas piensan en la devolución del niño como una solución inmediata". Gomes asegura que es preciso comprender la "historia del sufrimiento de padres e hijos en ese proceso de construir una familia, evitando tanto el romanticismo como el desaliento". "El dolor surge, las heridas se abren y deben abrirse para poder sanarlas de verdad. Es una relación humana y los conflictos están presentes en toda relación humana". A pesar de que el DIF cuenta con una serie de requisitos estrictos y que el proceso de evaluación tarda hasta nueve meses, muchas personas muestran egoísmo y superficialidad, pues quieren niños que cumplan con ciertas características físicas y sicológicas, o los desean para llenar pérdidas de sus hijos. "Hoy sigue siendo muy común que las parejas lleguen y digan: ‘Por favor, denme un niño de hasta un año para que no se acuerde que es adoptado. Que de preferencia sea moreno, más o menos como yo, sano, sin discapacidad, que me asegures que no le va a ocurrir nada, que traiga todas sus vacunas’, y las niñas y los niños no llegan así a los sistemas de protección”, expone Luis Peña Cruz. Este fue el caso de Sacha. A diferencia de muchas familias adoptivas, ellos no tenían problemas de infertilidad. De hecho, tenían tres hijos. Sabían que en los orfanatos la vida era difícil y era probable que tuviera algún retraso madurativo, pero creían que podrían afrontarlo. En principio recibieron la asignación de una niña, que tenía 2 años de edad. Antes de partir a su búsqueda, la agencia de adopciones les comunicó, sólo a título informativo, que había otro niño un poco mayor, con un retraso madurativo leve, que superaría con tiempo y amor. Al llegar a casa, la niña estuvo gritando durante días, semanas y meses, se balanceaba de manera incesante y presentaba una conducta conflictiva. El niño tenía terrores nocturnos y se arañaba hasta sangrar, de forma que las heridas se convirtieron en llagas que estuvieron abiertas durante meses. La agencia les aseguró que el niño sólo necesitaba tiempo y que estaban fallando algunas estrategias parentales. La niña empezó terapia ocupacional, logopedia y terapia física y fue mejorando, pero el niño iba empeorando. Después de múltiples visitas al pediatra y al psicólogo le recetaron Ritalin para la hiperactividad y otro fármaco para los terrores nocturnos. El tratamiento no dio resultado y su aversión hacia la familia iba en aumento. Cuando recibía algún castigo por su conducta, se orinaba en el asiento del coche o en cualquier otro sitio. Era cruel con los animales y con sus hermanos. En una ocasión, golpeó a su hermana hasta hacerla sangrar y después que cayó al suelo le pisoteó la cara, sólo porque quería llegar el primero al coche. Se negaba a recibir ninguna muestra de afecto de la familia, aunque se mostraba simpático y amable con los desconocidos. Le fue diagnosticado Trastorno Reactivo de Vinculación. Otro síndrome frecuente en niños que han recibido poca atención en períodos claves de su desarrollo. La familia lo llevó a distintos médicos y terapeutas, pero ninguno había tratado niños con estos síndromes y los progresos fueron escasos. Mientras el matrimonio empezó a hacer aguas ante el estrés de la madre pasando horas en sesiones y ejercicios con el niño, y el padre haciendo horas extras para hacer frente a los gastos de los tratamientos. Los amigos empezaban a desaparecer y los demás hijos empezaban a resentirse de la situación. Las formas convencionales de disciplina no funcionaban en un niño que había sufrido malos tratos por parte de su madre biológica, antes de ser ingresado en el orfanato.

Las Etapas de la Ruptura

  1. La primera etapa es cuando la familia empieza a ver que las dificultades son mayores que las alegrías.
  2. La tercera etapa surge cuando la familia empieza a quejarse abiertamente con otras personas, de los problemas que tienen con el niño/a. En esos casos es muy importante que la familia cuente con un grupo de apoyo, que le proporcione el reforzamiento positivo necesario para no avanzar más en el camino hacia una adopción truncada.
  3. La cuarta etapa es un punto de inflexión. Se trata de algún hecho que ocurre y lleva a la familia a pensar que no puede tolerar por más tiempo la conducta del niño o de la niña.
  4. La etapa final es cuando ese hecho ocurre y los padres se ponen en contacto con los servicios de protección de menores. Esta etapa es especialmente dolorosa para todos. El niño, aunque tome conciencia de que su conducta estaba siendo muy conflictiva, experimentará un profundo sentimiento de rechazo, porque en el fondo no se esperaba que los padres cumplieran sus amenazas, o simplemente muestra indiferencia ante el hecho, porque nunca llegó a vincularse con la familia, por un mecanismo de defensa frecuente en niños que han estado institucionalizados y nunca han tenido ningún tipo de vinculación: se cumplen sus expectativas de volver a ser abandonado. Las familias, por su parte, muchas veces vierten las culpas del dolor y el sufrimiento que han pasado contra la agencia de adopción o el país de origen, que no les informó adecuadamente de las circunstancias del menor, o contra el sistema que no les proporcionó los recursos médicos, escolares o de otro tipo, que les hubiera podido ayudar a enfrentar la situación. Probablemente se sientan culpables por no haber sabido hacerlo mejor. En el caso de que haya más hermanos, hay que hacerles ver que ellos no deben sentirse responsables de lo ocurrido, aunque muchas veces la decisión de interrumpir la adopción surge cuando los padres sienten que los otros hijos están siendo perjudicados.

Hacia Adopciones Exitosas: Estrategias y Recomendaciones

“Si una persona te está diciendo que quiere devolver a un niño por la razón que sea, yo me cuestiono, ¿qué tanto le conviene a ese niño permanecer en ese entorno donde le están diciendo que no es deseado? No hay argumento para decir que es conveniente forzar su permanencia ahí”, afirma Luis Peña Cruz. En caso de que esto ocurra, el procedimiento es el siguiente: el menor es separado de manera segura de sus adoptantes y tiene la posibilidad inmediata de ir a otro cuidado alternativo. Lo que se debe hacer en México antes de mandar a los niños a las instituciones, es el acogimiento familiar, concretamente a quienes ya están separados de su familia biológica. “Ese niño debe ser recibido por una familia de acogida que existen en México desde 2014. Son familias que están evaluadas, certificadas y supervisadas por el Estado para dar cuidado exclusivamente temporal a niñas y niños, eso es lo que tendría que pasar”, señala. Continúa, “si no hay familia disponible o idónea, el niño tendría que ir a un centro de asistencia social para trabajar de manera muy enfática en su salud mental por lo que implica esta nueva separación. No sabemos el daño que se le puede ocasionar al hacerle un acto de esta naturaleza. Primero acogerlo en tu familia y luego decir medio año después ya no, dos años después ya no. Es algo que la ley no debe permitir”. A su consideración, las personas que devuelven infantes deben ser denunciadas por el delito de lesiones, al causar una alteración a la salud del menor. El 9 de abril pasado, la Procuraduría Federal de Protección de NNA promovió cinco juicios de amparo en contra de los Congresos de Campeche, Jalisco, Sonora, Guerrero y Guanajuato con respecto a la existencia de la adopción simple. “Le reclamó a estos cinco Congresos que no han homologado sus leyes locales conforme a lo que dispone la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, porque han incumplido con su obligación de eliminar ese tipo de adopciones, esto debe desaparecer”, insiste.

Medidas Clave para Fortalecer la Adopción

  • 1.- Se debería poner un especial énfasis en el análisis de las motivaciones de los adoptantes y en su capacidad y disponibilidad para hacerse cargo de menores que pueden presentar problemas de vinculación, dificultades de aprendizaje, problemas de conducta graves, etc. Razones de tipo humanitario, casos en los que se busca sustituir al hijo biológico muerto prematuramente, proporcionar un compañero/a de juegos al hijo/a único o llenar la sensación de “nido vacío”, cuando los hijos crecen, son algunas de las motivaciones que están detrás de muchos de los casos de adopciones truncadas.
  • 2.- Las Entidades Colaboradoras de Adopción Internacional (ECAI) deberían proporcionar a las familias una información veraz sobre el menor en cuanto a su salud, su edad, problemas emocionales y sus posibles consecuencias, etc., no tratando de minimizar la situación, aduciendo que con tiempo y mucho amor todo se soluciona. Detrás de algunas adopciones truncadas hay expectativas no cumplidas por falta de veracidad en la información proporcionada por las ECAIs. En este sentido, muchas familias denuncian que no fueron suficientemente informadas de la situación, o incluso fueron engañadas, con traducciones erróneas de los informes médicos o incluso, con discrepancias graves entre la información recibida en la asignación y la realidad del menor cuando fueron a recogerlo. La falta de ética en las prácticas de las entidades colaboradoras son, por tanto, también responsables, en ocasiones, de esa parte amarga de las adopciones que son las adopciones fallidas. Las administraciones autonómicas, bajo cuya responsabilidad está el control de las ECAIs, deberían ejercer ese control de forma que sólo se acreditaran entidades que ofrecieran suficientes garantías de ser entidades sin ánimo de lucro y con profesionales de probada experiencia en el campo de la adopción, como, por otra parte, se establece en la ley que las regula. Por otra parte, en caso de detectarse la menor irregularidad, deberían actuar con la prontitud y contundencia necesaria para evitar que se volvieran a repetir dichas irregularidades.
  • 3.- Proporcionar una formación adecuada a las familias solicitantes. Esta formación permitiría a las familias conocer la realidad que se pueden encontrar y los recursos que están a su alcance para hacer frente a las dificultades que puedan surgir. El problema, muchas veces, estriba en la falta de profesionales preparados para impartir estos cursos.
  • 4.- Es fundamental contar con buenos servicios postadoptivos, ágiles y eficaces, que sirvan de apoyo a las familias cuando surgen los desajustes, en vez de tener que esperar a que los problemas se enquisten.
  • 5.- Potenciar las asociaciones de familias adoptivas, donde puedan sentirse comprendidos y donde puedan recibir el soporte y la ayuda de familias que hayan vivido situaciones similares. Hasta ahora, el movimiento asociativo en el campo de la adopción es mayoritariamente virtual, a través de Internet, pero se debería dotar de los recursos necesarios para que pudiera cumplir con sus objetivos de una manera más eficaz. Es de valorar, no obstante, el hecho de que la mayoría de estas asociaciones o foros son dirigidos de forma voluntaria por las propias familias adoptivas, quitando, a veces, tiempo al sueño o a otras actividades.

En Estados Unidos, existen agencias especializadas en reubicar niños procedentes de adopciones truncadas, bajo ciertas condiciones, como las anteriormente descritas. También existen centros como “Ranch for Kids”, un lugar donde, en un ambiente terapéutico, tratan de sanar las heridas emocionales de niños y niñas adoptados, cuyas familias no cuentan con los recursos y habilidades necesarias para hacerse cargo de los traumas emocionales severos que sufrieron en los años que pasaron en los orfanatos. En España, los menores que se encuentran en esta situación, pasan directamente a depender del sistema de protección de menores de la comunidad autónoma de residencia de la familia. Los investigadores que han estudiado las adopciones truncadas en nuestro país, como Ana Berástegui o Jesús Palacios, auguran un aumento, en el futuro inmediato, del número de adopciones fallidas. Según Amparo Valcarce, Secretaria de Estado de Servicios Sociales, Familias y Discapacidad, se están tomando medidas para atajar el problema.

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