El desarrollo del lenguaje es uno de los aspectos clave en la infancia, y cualquier perturbación puede tener un impacto significativo en la comunicación y el rendimiento académico. Las alteraciones del lenguaje en niños/as se refieren a cualquier dificultad o retraso en la adquisición, comprensión o producción del lenguaje en comparación con lo que se espera para su edad. Estas dificultades pueden manifestarse de diferentes maneras, dependiendo del tipo y gravedad del problema.
Un “trastorno del habla o lenguaje” se refiere a los problemas de la comunicación u otras áreas relacionadas, tales como las funciones motoras orales. Estos atrasos y trastornos varían desde simples substituciones de sonido hasta la inhabilidad de comprender o utilizar el lenguaje o mecanismo motor-oral para el habla y alimentación. Algunas causas de los impedimentos del habla o lenguaje incluyen la pérdida auditiva, trastornos neurológicos, lesión cerebral, discapacidad intelectual, abuso de drogas, impedimentos tales como labio leporino, y abuso o mal uso vocal.
Diferencias entre retraso del lenguaje y trastorno del lenguaje
Los trastornos del lenguaje no son lo mismo que retraso en el lenguaje. Con este último, el niño desarrolla el habla y el lenguaje de la misma manera que otros niños, pero posteriormente. En los trastornos del lenguaje, el habla y el lenguaje no se desarrollan normalmente. El niño puede tener algunas habilidades del lenguaje, pero no otras. O la manera como estas habilidades se desarrollan será diferente de lo usual. De esta manera un atraso en el padrón de lenguaje inicial puede convertirse en un trastorno que causa dificultades en el aprendizaje.
Los trastornos del habla se refieren a las dificultades en la producción de los sonidos requeridos para hablar o problemas con la calidad de la voz. Estos se pueden caracterizar por una interrupción en el flujo o ritmo del habla como, por ejemplo, el tartamudeo o falta de fluencia. Los trastornos del habla pueden constituir problemas con la formación de sonidos, los cuales se llaman trastornos de la articulación o fonológicos, o pueden incluir dificultades con el tono, volumen, o calidad de la voz. Por otro lado, un impedimento del lenguaje es un impedimento en la habilidad para comprender o utilizar las palabras en unión, verbal y no-verbalmente.
Hitos del lenguaje y señales de alarma
Cada niño tiene su ritmo, sí. Pero en lenguaje hay hitos que sirven de referencia para saber cuándo es prudente observar y cuándo conviene pedir una evaluación del lenguaje. A continuación se presentan las señales de alarma principales divididas por rangos de edad:
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- De 1 a 2 años: No balbucea o casi no emite sonidos variados. No señala ni muestra interés por comunicarse. No dice ninguna palabra con significado a los 18 meses. Parecer no entender órdenes sencillas.
- De 2 a 3 años: No utiliza al menos unas pocas palabras con intención comunicativa a los 2 años. No combina dos palabras a los 2 años y medio. Su discurso es ininteligible incluso para la familia.
- De 3 a 4 años: Sigue usando palabras sueltas o frases muy cortas. Le cuesta seguir historias sencillas. Le entienden solo en casa; otras personas no comprenden lo que dice. Se frustra con facilidad al intentar hablar.
- De 4 a 6 años: Dificultades claras para comprender explicaciones en clase. Frases muy simples para su edad y errores gramaticales llamativos. Gran esfuerzo para hacerse entender.
En la siguiente tabla se resumen los hitos del desarrollo esperados para guiar a los padres y profesionales en la evaluación inicial del niño:
| Edad del niño | Hitos esperados del habla y lenguaje |
|---|---|
| 15 meses | Usa al menos tres palabras. Mira o señala objetos cuando se los nombran. |
| 18 meses | Dice "mamá", "papá" u otros nombres. Sigue instrucciones simples. |
| 24 meses | Usa al menos 25 palabras. Apunta a imágenes o partes del cuerpo nombradas. |
| 30 meses | Usa frases de dos palabras (sustantivo y verbo). Responde con la cabeza o haciendo preguntas. |
| 36 meses | Tiene un vocabulario de al menos 200 palabras. Sigue instrucciones de dos pasos. Usa oraciones completas. |
Diagnóstico e intervención temprana
La intervención temprana es clave para mejorar las alteraciones del lenguaje en niños/as. Cuanto antes se identifiquen y traten los problemas, mayores serán las probabilidades de éxito. Si un médico, maestro, padre o madre de familia sospecha que un niño tiene un trastorno, un patólogo del habla-lenguaje (logopeda) puede evaluar las habilidades del lenguaje del niño.
Por lo general, una evaluación incluye lo siguiente:
- Recopilación de información sobre el historial médico, familiar y educativo del niño.
- Observación directa del niño en diferentes situaciones.
- Pruebas estandarizadas sobre el desempeño actual del lenguaje expresivo y receptivo.
- Audiometría para detectar la posibilidad de discapacidad auditiva.
Cuando se determina que un niño es elegible para la educación especial bajo la categoría de trastornos del habla o lenguaje, sus padres y el personal de la escuela trabajan juntos para desarrollar un Programa Educativo Individualizado (IEP). La logopedia y la terapia del lenguaje son el mejor método para este tipo de afecciones. Los logopedas asisten a los niños de varias maneras, utilizando técnicas específicas para cada tipo de dificultad, y pueden colaborar con los educadores para implementar intervenciones dentro del aula.
Ejercicios para estimular el lenguaje en casa
Los padres juegan un papel fundamental en el proceso de intervención. Los logopedas pueden ofrecer ejercicios para que los padres practiquen en casa, reforzando el trabajo y multiplicando el impacto de la terapia:
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- Juegos de comunicación: Practicar turnos con una pelota (solo habla quien la tiene) y repetir palabras de la vida diaria mirándose a la cara.
- Ampliación de vocabulario: Nombrar todo lo que se hace en las rutinas diarias y leer cuentos con imágenes claras preguntando "¿qué es esto?".
- Ejercicios respiratorios y de pronunciación: Realizar inhalaciones y exhalaciones nasales y bucales reteniendo el aire. Articular sílabas usando consonantes de manera repetida tras inhalar lentamente.
- Movimientos buco-faciales: Practicar movimientos con la lengua, inflar y desinflar las mejillas alternando los lados, y apretar y aflojar los labios.
Es importante recordar que la información proporcionada es una descripción general de algunos ejercicios comunes utilizados en la terapia del lenguaje, y de ninguna manera reemplaza la orientación y supervisión de un profesional.
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