Descubre el Impacto Increíble de los Hipopótamos de la Hacienda Nápoles en Doradal, Antioquiapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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En Doradal, Antioquia, los hipopótamos se han convertido en uno de los mayores atractivos turísticos. La bestia de enormes colmillos y más de dos toneladas camina a sus anchas y es ahora atractivo de miles de turistas que llegan seducidos por la que fue la extravagante hacienda del barón de la cocaína.

El Origen de los Hipopótamos en Colombia

En el año 1985 el extinto narcotraficante colombiano Pablo Escobar transportó en un avión Hércules, de dos a seis ejemplares juveniles de hipopótamos los cuales obtuvo de un origen incierto hasta la Hacienda Nápoles, su finca de recreo ubicada en el municipio de Puerto Triunfo, corregimiento de Doradal - Antioquia. Luego de la muerte del narcotraficante en diciembre de 1993 la Hacienda Nápoles fue saqueada y los animales que no murieron fueron robados, algunos transportados a zoológicos, otros cazados y consumidos por habitantes del sector, excepto los hipopótamos que durante los primeros 20 años en Colombia se reprodujeron y se movilizaron hasta los límites de la hacienda. Finalmente, varios ejemplares empezaron a escapar de la misma.

Tras la muerte de Escobar a manos de la policía durante un intento de fuga en 1993, la pequeña manada de hipopótamos que había llevado a su zoológico privado quedó abandonada a su suerte en una zona donde abunda el alimento y no hay grandes predadores. Hoy son decenas de ejemplares, temidos y adorados por igual en la región.

Cada cierto tiempo, el tema atrae la atención de cientos de curiosos, fascinados por una historia que reúne fauna silvestre salvaje, drogas, delitos y cientos de mitos alrededor de Escobar. Sin embargo, investigadores insisten en que más allá de lo llamativo que resulta que uno de los hombres más buscados del mundo haya creado su propio zoológico en el país, la reproducción de los hipopótamos pone en peligro a los ecosistemas y fauna nativa de la cuenca media del río Magdalena, el más importante del país.

El Impacto Ecológico de los Hipopótamos

Los hipopótamos en Colombia son clasificadas como una especie invasora, exótica e introducida. Los animales exóticos introducidos pueden representar riesgos ambientales al competir con especies nativas por los mismos recursos, al convertirse en depredadoras o al afectar la flora nativa. Los hipopótamos, al no hacer parte de la fauna silvestre nativa colombiana, podrían generar serios problemas ecológicos y ambientales. En el país no hay especies que puedan competirles, por lo tanto no existe una forma de control natural como sí sucede en el África en donde la temporada de sequía impide la sobrepoblación de los mismos y las crías pueden ser depredados por especies como el cocodrilo del Nilo (Crocodylus niloticus) y los leones (Panthera leo).

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Germán Jiménez (G.J.): Los ecosistemas donde se ubican son muy parecidos a los ecosistemas africanos pero tienen unas diferencias que los favorecen. Una de las más grandes es que los ríos africanos donde ellos habitan funcionan por pulsos, es decir, tienen períodos de sequía muy prolongados que afectan a todos los cuerpos de agua cercanos y esto los obliga a moverse. Aquí no. Nuestros ríos no tienen esos periodos de sequía tan largos, así que los hipopótamos tienen a sus anchas muchos más recursos. Tampoco tienen competidores naturales, el único competidor potencial es el humano.

Si miramos el mapa de Colombia, de sur a norte, los hipopótamos siempre han estado en la margen occidental del Magdalena, si ellos son capaces de moverse en el río y hay un período de sequía donde se forman islotes, podrían pasar a la margen oriental.

Si miras la conformación geográfica de la cuenca del río Magdalena, cuando avanzas hacia el sur las montañas se cierran más, se encañonan. Los hipopótamos necesitan áreas abiertas y esas están hacia el norte de Colombia. También son zonas más cenagosas y ese sería el ambiente súper ideal para los hipopótamos.

La Interacción Humano-Hipopótamo

Adicionalmente, en Doradal y sus alrededores toda la gente los quiere; no solo se han establecido relaciones de cariño sino también económicas. Toda esta zona depende de una economía de turismo y parte de esa economía está basada en la curiosidad que tienen los visitantes por ver a estos animales enmarcados en una serie de leyendas relacionadas, entre otras cosas, con el narcotráfico. El hipopótamo en Colombia se ha convertido en objeto de admiración.

Figuras de hipopótamos decoran el parque central del pueblo, la fachada de muchos negocios y otras se venden como recuerdos turísticos. Existe además un tráfico de crías que se ofrecen como mascotas, se rumorea entre pobladores.

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Otro pescador, Álvaro Díaz (40), ofrece recorridos turísticos para avistar al pesado mamífero en las riberas del Magdalena, el río más largo de Colombia y por donde se expande la presencia de los hipopótamos. Cuando los nota "molestos" se mantiene a unos 30 metros, aunque a veces llega a estar a diez. "Los vemos muy frecuentemente (…) convivimos con ellos pacíficamente", sostiene Díaz en su canoa.

Actualmente en municipios del oriente de Antioquia grupos de familias subsisten gracias a procesos de turismo con visitas guiadas a las zonas donde se encuentran algunos de estos ejemplares.

Riesgos y Desafíos

Hace unos meses, uno de ellos interrumpió un encuentro de niños y padres en el jardín de la escuela Balsora, en una zona rural de Doradal. Una nueva manada se está consolidando en un pequeño lago a unos 20 metros de la escuela. "Hay como 35 niños jugando, se pueden acercar mucho y generar una tragedia", advierte el experto.

El pescador John Aristides (33 años) recuerda muy bien aquella tarde de octubre de 2021 cuando lanzó su caña a la orilla de un riachuelo: "Cuando estiré la mano (...) (el hipopótamo) se me tiró y me dio en la cabeza con los labios", evoca Aristides, quien resbaló en su huida y no pudo evitar que el animal le mordiera el brazo izquierdo. "Me apretó y me lanzó por ahí a dos metros (…) no me arrancó el brazo porque tiene los dientes muy gruesos", agrega el sobreviviente que pasó casi un mes hospitalizado.

Los hipopótamos han sido clasificados globalmente como una de las especies que pueden matar a un mayor número de humanos por ataques directos.

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Posibles Soluciones

Germán Jiménez (G.J.): La situación se salió de control desde el momento en que estos animales llegaron a Colombia. Una de las premisas más importantes de la conservación de la biodiversidad es que no debemos traer especies invasoras. En los ochenta se trajeron tres hembras y un macho a la hacienda Nápoles, que luego se convirtió en un parque temático. No se tomó la decisión de donar los animales a zoológicos o, incluso, pensar en la eutanasia si la situación era muy difícil.

El primer obstáculo es que los niveles nacionales no hacen nada. El Ministerio de Ambiente, en ninguna de sus administraciones, se ha ocupado de esto como un problema. Le trasladan toda la responsabilidad a la Corporación Autónoma Regional (Cornare) y son ellos los que tienen que ver cómo hacerle frente a la situación pero, llega un punto en que ellos no tienen la capacidad para darle solución definitiva. Hay una total indolencia por parte de nuestros gobiernos, le dan la espalda al tema. Nuestro interés es visibilizar lo que sucede a nivel nacional para que el Ministerio de Ambiente y el gobierno tomen cartas en este asunto. La gente de la zona nos ha reportado que los hipopótamos no solo habitan en caños sino que ya entraron al río Magdalena.

Ante la que podría ser la mayor manada de hipopótamos fuera de África una "tragedia" es inminente, advierten expertos.

El corpulento pescador aboga por un "control poblacional" como solución, con castraciones y anticonceptivos. La Cornare ha probado ambas estrategias, pero según Echeverri resultaron "costosas y poco efectivas".

El año pasado el Ministerio de Ambiente declaró a los hipopótamos "especie invasora", abriendo la puerta a eventuales cacerías de este animal. Echeverri anota que sacrificarlos "sin dolor, con una metodología técnicamente correcta, tampoco es fácil" ya que implica capturarlos y sedarlos para realizar una especie de eutanasia. Una investigación de la estatal Universidad Nacional estima que para 2035 la población podría llegar a mil hipopótamos y plantea la posibilidad de una eliminación con armas de fuego, pero Echeverri y vecinos lo rechazan.

En un esfuerzo por "salvar su vida", la gobernación de Antioquia reveló a comienzos de año un plan para trasladar unos 70 hipopótamos a santuarios de fauna en México e India. Solo falta el visto bueno de autoridades de Colombia y demás países. Echeverri ya lideró la captura y envío de siete ejemplares a zoológicos dentro del país y dice que el plan es "posible y necesario".

Tabla Resumen de Estrategias y Desafíos

Estrategia Descripción Desafíos
Esterilización y Anticonceptivos Control de la reproducción mediante métodos químicos y quirúrgicos. Costos elevados y baja efectividad.
Cacería Controlada Eliminación de ejemplares mediante armas de fuego. Rechazo por parte de la comunidad y complejidad técnica.
Traslado a Santuarios Envío de hipopótamos a santuarios en México e India. Aprobación de autoridades y logística compleja.
Eutanasia Sacrificio humanitario de los animales. Polémica y dificultad en la aplicación.

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