En este 2025 la Inteligencia Artificial (IA) se ha consolidado como un motor de transformación para los negocios, redefiniendo industrias enteras a una velocidad sin precedentes. Los ámbitos de auditoría y finanzas, como pilares fundamentales de la estabilidad empresarial, están en el centro de dicha transformación. La IA permite automatizar procesos repetitivos, identificar situaciones inusuales o errores con mayor precisión y ofrecer insights estratégicos que anteriormente requerían meses de análisis.
Sin embargo, esta evolución no está exenta de desafíos debido a que en el país la adopción de tecnologías avanzadas enfrenta limitaciones en infraestructura, talento especializado y un entorno regulatorio en desarrollo. Desde Deloitte atestiguamos cómo la IA redefine un enfoque hacia el aseguramiento financiero al integrar herramientas que optimizan la detección de riesgos y potencian la toma de decisiones de nuestros clientes. Pero el éxito de esta transformación no solo depende de la tecnología, sino de la capacidad de las empresas y del país para alinear innovación con ética, talento, regulación y sostenibilidad.
La Evolución de la Auditoría en la Era de la IA
La auditoría, tradicionalmente vista como un proceso meticuloso basado en el juicio profesional y la revisión de registros, experimenta una metamorfosis impulsada por esta tecnología. Ahora existen herramientas de IA que han transformado la forma en que las firmas globales abordan la auditoría permitiendo mayor eficiencia y una profundidad analítica sin precedentes. En México, donde la confianza en los sistemas financieros es clave para atraer inversión extranjera, esta evolución es especialmente relevante.
La IA revoluciona los procesos repetitivos que históricamente consumían gran parte del tiempo de los auditores. Tareas como el análisis de transacciones, conciliaciones bancarias y la verificación de registros contables ahora se realizan en fracciones de tiempo gracias a algoritmos avanzados. Ahora es posible utilizar herramientas de IA para analizar cientos, miles e inclusive millones de transacciones en tiempo real, lo que permite identificar situaciones con una precisión que supera los métodos tradicionales, haciendo que los profesionales se enfoquen en el análisis estratégico y la gestión de riesgos complejos.
La integración de la IA redefine los perfiles profesionales en la auditoría, pero el juicio profesional debe ser insustituible. La IA no reemplaza la capacidad de un auditor para contextualizar los hallazgos dentro de las dinámicas de negocio del cliente, especialmente en un mercado tan diverso como el mexicano. A pesar de sus ventajas, la IA plantea desafíos éticos y regulatorios que no pueden ignorarse debido a que los algoritmos pueden perpetuar sesgos si no son diseñados con cuidado, lo que podría llevar a decisiones erróneas.
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Es necesario que las empresas colaboren con los reguladores para establecer estándares éticos que garanticen la confianza en los resultados de esta tecnología. Además, la transparencia es clave: los clientes deben entender cómo dichas herramientas de llegan a sus conclusiones, un desafío que requiere comunicación efectiva por parte de los auditores.
La IA mejora la eficiencia y calidad de las auditorías al analizar datos históricos y en tiempo real que permite identificar riesgos emergentes, como fluctuaciones inusuales en los flujos de efectivo, que podrían pasar desapercibidos. En México, donde la volatilidad económica es un factor constante, esta capacidad es invaluable; por ejemplo, con la incertidumbre comercial de 2025, derivada de posibles aranceles estadounidenses, las herramientas de IA han ayudado a modelar escenarios financieros con mayor precisión, fortaleciendo la resiliencia.
La confianza en la IA depende de su implementación responsable, por ello es fundamental combinar la tecnología con un enfoque centrado en el cliente, asegurando de que las soluciones estén personalizadas y alineadas con las necesidades específicas de cada industria.
El Escepticismo Profesional en la Auditoría
La formación académica de un contador público se relaciona con aspectos disciplinares y técnicos, desarrollo de habilidades, y un conjunto de actitudes (éticas, valores, y comportamiento profesional) que fortalecen de forma apropiada la conducta profesional. Entre las actitudes se aspira que se apliquen en el ejercicio profesional y, en especial, en la actividad de aseguramiento y auditoría. Entre estas se encuentra el escepticismo profesional.
El escepticismo profesional es un elemento crucial en las decisiones del auditor, desde la planeación y ejecución del encargo (incluida la determinación de los riegos) hasta la decisión sobre el tipo de opinión que emitirá. El escepticismo profesional es aplicado por los auditores al mantener una actitud de cuestionamiento acerca de las aserciones de la gerencia sobre sus informes financieros. A pesar de la importancia del escepticismo profesional, no existen consensos entre los organismos internacionales emisores de normas internacionales ni entre investigadores sobre las definiciones, alcances y formación del escepticismo profesional.
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Los diferentes Consejos emisores de norma internacional han conformado grupos de trabajo para aclarar y llegar acuerdos en este tema y ser consistentes en todos los cuerpos normativos. En cuanto a las investigaciones en escepticismo existen varias tendencias. Hurtt et al. Nelson (2009), como referentes teóricos, contrapuestos. Para el primer grupo de autores, el escepticismo profesional se relaciona con una mentalidad cuestionadora que se relaciona con cualidades personales, que a su vez configuran una actitud profesional. Por tanto, la formación del contador público debe enfocarse a reforzar estas actitudes.
Para el segundo autor, el escepticismo se relaciona con tres elementos: información, personalidad e incentivos, los cuales condicionan una actitud de duda presunta y configuran lo que el autor denomina juicio escéptico. En este sentido, es de interés de este artículo la formación en las aulas de clases del escepticismo profesional. Su intención principal es presentar estrategias de aula para la formación de esta actitud en estudiantes de contaduría pública, a partir de las opiniones de los docentes del área de auditoría, en instituciones de educación superior en Colombia.
Se trata de una investigación con enfoque cualitativo que explora la existencia de diferentes posturas para concebir el escepticismo profesional y como éstas pueden incidir en la formación del contador público. Los resultados de esta investigación muestran que, a pesar de la identificación de un grupo de docentes con la tendencia de cuestionamiento mental y de otros con la de duda presunta, al proponer estrategias de formación del escepticismo, ambos coinciden en estudios de casos y juegos de roles.
Se destaca como estrategia fundamental, la revisión del currículo de formación del contador público. El escepticismo profesional es un aspecto crucial para el contador público en función de la actividad de auditoría. La preocupación sobre la definición y adecuado uso del escepticismo profesional ha sido reconocida por la Federación Internacional de Contadores (IFAC, por sus siglas en inglés).
Los consejos de estándares plantean la necesidad de tomar consciencia del entendimiento de los rasgos personales del profesional contable y las externalidades que afectan al escepticismo. Se reconoce, además, la necesidad de que en el proceso de formación del contador público se desarrolle una actitud escéptica. La educación del contador público, en su primera etapa de titulación, se lleva a cabo en instituciones de educación superior, y se enfoca en competencias técnicas, habilidades profesionales, valores, ética y actitudes.
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De esta forma, la Norma Internacional de Educación -NIE- 2 incluye al escepticismo profesional como una competencia relacionada con los valores. La norma expresa que “dentro de los valores profesionales, la ética y las actitudes incluyen principios éticos, así como el escepticismo profesional y juicio profesional”.
El juicio profesional y escepticismo profesional son conductas inherentes y relacionadas en el contador público en ejercicio como auditor. El juicio profesional conjuga conocimientos, experiencias y principios éticos. En ese marco, el escepticismo profesional se relaciona con una actitud de cuestionamiento y duda frente a las evidencias recopiladas, ya que, al colocar en duda una evidencia, se afecta el juicio profesional.
El juicio escéptico es un atributo del profesional desarrollado al valorar y analizar las evidencias. Es decir, a medida que se evalúa la información, el auditor toma decisiones utilizando su juicio profesional (que, el autor, califica como crítico) e implementa nuevos procedimientos para cotejar y validar las pruebas (acciones). Desde esta perspectiva se debe incidir en el proceso de enseñanza profesional del contador público, en ambos aspectos.
Las dos tendencias demuestran ventajas y desventajas. Si se asume la posición de mentalidad cuestionadora debe pensarse en una selección previa sobre las características personales de quién desee titularse como contador público, lo cual podría entenderse como discriminatorio. Sin embargo, esta tendencia tiene la ventaja de que, al manifestar las características, se pueden desarrollar estrategias puntuales de formación, por ejemplo, en áreas como la autoestima. Si se asume la posición de duda presunta, el peso de la decisión recae en la interioridad del profesional, por lo que es difícil conocer cuáles aspectos deben fortalecerse.
Vinculación del Escepticismo Profesional
La normativa internacional de la profesión contable incluye diversas referencias al escepticismo profesional, de forma directa e indirecta. A través del grupo de trabajo combinado, existen tres áreas prioritarias relacionadas con escepticismo profesional: las Normas Internacionales de Auditoría y Aseguramiento de la Información (NIAA), el Código Internacional de Ética para Profesionales de la Contabilidad (Incluidas Normas Internacionales de Independencia) (acepta la denominación de “el Código”), y las NIE.
A lo largo de todas las normativas se incorpora la aplicación del escepticismo profesional como un requerimiento. Es decir, el escepticismo se aplica desde la planificación hasta la elaboración del dictamen, como una conducta de cuestionamiento de las evidencias y resultados obtenidos.
El cual incluye al escepticismo profesional como un requerimiento asociado a los principios éticos fundamentales. En virtud de las normas de auditoría, revisión y otros estándares de seguridad, incluidos los emitidos por el IAASB, los contadores profesionales en la práctica pública deben ejercer escepticismo profesional al planificar y realizar auditorías, revisiones y otros compromisos de aseguramiento.
Define al escepticismo profesional como “una actitud que incluye una mente inquisitiva, estar alerta a las condiciones que pueden indicar una posible representación errónea debido a un error o fraude, y una evaluación crítica de la evidencia”. Propone el alcance de dos resultados tangibles, en razón a la competencia en valores (en la que incluye el escepticismo): aplicar un modo de pensar que cuestione la información financiera y evaluar alternativas de acciones para llegar a conclusiones pertinentes.
Explica que temas como el escepticismo profesional deben ser tratados y fomentados en diversas materias a lo largo de la carrera profesional. El desarrollo profesional en las áreas de escepticismo profesional y juicio profesional no siempre es sencillo. La planificación de aprendizaje y desarrollo eficaz en estas áreas implica el debido cuidado y puede incluir los métodos de aprendizaje en el que la tutoría, la actividad reflexiva, el tiempo y la experiencia práctica juegan un papel clave.
Es importante, resaltar que el campo normativo no ha especificado características o acciones a considerar que deben formarse más allá del cuestionamiento y la evaluación crítica de las evidencias. Existen diversas tendencias sobre escepticismo profesional. Hurtt et al. (2002) plantean tres rasgos del auditor escéptico: los relacionados con la personalidad, con la forma de realizar el trabajo y con el manejo de la información. Además, los autores defienden que estos rasgos pueden ser medidos y formados en los profesionales para lograr una mentalidad cuestionadora.
Para el autor, el juicio del auditor se forma con información, aunque también inciden las características de su personalidad y sus incentivos. La combinatoria de la información (del cliente, de las leyes y la normatividad contable, por ejemplo), de la personalidad (tendencia a la duda, capacidad de resolución de conflictos, entre otros) y de los incentivos (mantener al cliente, bonos de productividad, entre otros) produce una acción que se refleja en la cantidad y tipos de pruebas de auditoría.
