Descubre la Clave Oculta: La Relación Fundamental entre Capital y Trabajo Asalariado en la Teoría Marxistapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Karl Marx (Tréveris, 1818 - Londres, 1883) fue un filósofo, economista y político alemán de origen judío. En sus inicios fue seguidor de la filosofía propuesta por Hegel, aunque, a raíz de una serie de colaboraciones periodísticas donde contactó con el movimiento obrero, su pensamiento se alejó de este y se acercó al comunismo. Es considerado, junto con Friedrich Engels, el padre del socialismo científico, el comunismo y el marxismo. Sus obras más conocidas son «El capital» y «Manifiesto del Partido Comunista».

El folleto de propaganda "Trabajo Asalariado y Capital", escrito por Karl Marx en 1849, es una continuación y publicación de los discursos dictados por él durante el desarrollo de la Asociación Obrera Alemana de Bruselas en 1847. Dicho trabajo se publicó oficialmente en el periódico Neue Rhein Zeitung el 4 de abril de 1849.

Este texto analiza las relaciones económicas y sociales en el modo de producción capitalista, centrando el análisis en la explotación a la que son sometidos los obreros por cuenta del trabajo asalariado íntimamente ligado al capital. Expone cómo la relación ‘capital / trabajo asalariado’ termina perpetuando la esclavitud de los obreros y reproduciendo las desigualdades estructurales. Marx buscaba que los obreros entendieran su exposición.

La exposición de este texto se divide en tres grandes apartados principales. Estos apartados son:

  • La relación entre el trabajo asalariado y el capital, la esclavitud del obrero y la dominación capitalista.
  • La inevitable ruina, bajo el sistema actual, de las clases medias burguesas y del llamado estamento campesino.
  • El sojuzgamiento y la explotación comercial de las clases burguesas de las distintas naciones europeas por Inglaterra, el déspota del mercado mundial.

I. El Salario y la Fuerza de Trabajo como Mercancía

Para explicar con detenimiento la relación entre trabajo asalariado y capital, Marx analiza el salario y se pregunta: ¿Qué es el salario? ¿Cómo se determina el salario? Una primera respuesta a estas cuestiones las desarrolla la economía política clásica que habla de compra y venta de trabajo; es decir, el capitalista compra con dinero el trabajo de los obreros y estos últimos a su vez venden por dinero su trabajo.

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Sin embargo, Marx menciona que esto es solo la apariencia. Lo que en realidad venden los obreros al capitalista por dinero es su fuerza de trabajo. El capitalista compra esta fuerza de trabajo por un día, una semana, un mes, etc. Y, una vez comprada, la consume, haciendo que los obreros trabajen durante el tiempo estipulado. Con el mismo dinero con que les compra su fuerza de trabajo, por ejemplo, con los dos marcos, el capitalista podría comprar dos libras de azúcar o una determinada cantidad de otra mercancía cualquiera.

Los dos marcos con los que compra doce horas de uso de la fuerza de trabajo son el precio de un trabajo de doce horas. La fuerza de trabajo es, pues, una mercancía, ni más ni menos que el azúcar. Aquella se mide con el reloj, ésta, con la balanza. Los obreros cambian su mercancía, la fuerza de trabajo, por la mercancía del capitalista, por el dinero, y este cambio se realiza guardándose una determinada proporción. Esta relación se puede expresar de la siguiente forma: X TIEMPO DE Ft (Fuerza de Trabajo) = Y DINERO.

Por tanto, los dos marcos expresan la proporción en que la fuerza de trabajo se cambia por otras mercancías, o sea el valor de cambio de la fuerza de trabajo. Ahora bien, el valor de cambio de una mercancía, expresado en dinero, es precisamente su precio. Por consiguiente, el salario no es más que un nombre especial con que se designa el precio de la fuerza de trabajo, o lo que suele llamarse precio del trabajo, el nombre especial de esa peculiar mercancía que solo toma cuerpo en la carne y la sangre del hombre.

El salario no es la parte del obrero en la mercancía por él producida. El salario es la parte de la mercancía ya existente, con la que el capitalista compra una determinada cantidad de fuerza de trabajo productiva. Ese salario con el cual el capitalista le paga al obrero su fuerza de trabajo sale de un fondo que este capitalista tiene en reserva. Ese fondo de reserva no es más que el capital con el cual se pagan salarios (comprar fuerza de trabajo) y medios de producción (máquinas, materias primas).

La fuerza de trabajo es, pues, una mercancía que su propietario, el obrero asalariado, vende al capital. ¿Para qué la vende? Para vivir. Es la propia actividad vital del obrero, la manifestación misma de su vida, y esa actividad vital la vende a otro para asegurarse los medios de vida necesarios. Para el obrero, el trabajo es más bien un sacrificio de su vida.

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El obrero no pertenece a ningún propietario ni está adscrito al suelo, pero las 8, 10, 12, 15 horas de su vida cotidiana pertenecen a quien se las compra. El obrero, cuya única fuente de ingresos es la venta de su fuerza de trabajo, no puede desprenderse de toda la clase de los compradores, es decir, de la clase de los capitalistas, sin renunciar a su existencia. No pertenece a tal o cual capitalista, sino a la clase capitalista en conjunto, y es incumbencia suya encontrar un patrono, es decir, encontrar dentro de esta clase capitalista un comprador.

II. La Determinación del Precio de la Fuerza de Trabajo

El salario es, como hemos visto, el precio de una determinada mercancía, de la fuerza de trabajo. Por tanto, el salario se halla determinado por las mismas leyes que determinan el precio de cualquier otra mercancía. En el modo de producción capitalista, el precio de una mercancía se determina principalmente por la competencia entre compradores y vendedores, es decir, por la relación entre oferta y demanda.

Esta competencia se manifiesta en tres formas interconectadas:

  1. Existe competencia entre vendedores. Cuando varios ofrecen un mismo producto, aquellos que venden más barato logran desplazar a los demás, captando una mayor porción del mercado. Esto presiona a la baja los precios, ya que cada vendedor busca maximizar sus ventas, incluso a costa de reducir márgenes de ganancia.
  2. Opera competencia entre compradores. Si la demanda supera la oferta, los consumidores pujan por adquirir los bienes disponibles, lo que impulsa los precios al alza.
  3. Finalmente, se desarrolla competencia entre compradores y vendedores; unos quieren comprar lo más barato posible, otros vender lo más caro que puedan. El resultado de este enfrentamiento depende de cuál de las dos fuerzas prevalezca: si la competencia entre vendedores (que abarata precios) o entre compradores (que los encarece).

Estas fluctuaciones de precios, sin embargo, no son arbitrarias, sino que giran en torno a un eje central: el costo de producción. Los capitalistas basan sus cálculos en este costo: si el precio de venta supera el costo de producción, obtienen ganancias; si es inferior, incurren en pérdidas. Esta dinámica regula el flujo de capitales: cuando los precios y las ganancias son altos en un sector, los capitales acuden en masa, aumentando la oferta hasta que los precios vuelven a bajar. Por el contrario, si los precios caen por debajo del coste de producción, los capitales huyen, reduciendo la oferta hasta que los precios se recuperan. Las oscilaciones de la oferta y la demanda vuelven a reducir siempre el precio de una mercancía a su coste de producción.

La remuneración del trabajo subirá o bajará según la relación entre la demanda y la oferta, según el cariz que presente la competencia entre los compradores de la fuerza de trabajo, los capitalistas, y los vendedores de la fuerza de trabajo, los obreros. Respecto al precio de la fuerza de trabajo, este está determinado por el costo de producción, por lo que el precio de la fuerza de trabajo expresado en salario en forma de dinero es el mínimo vital requerido para la producción del obrero, lo necesario para su supervivencia (comida, vivienda) y reproducción (familia), fijado históricamente por la lucha de clases. El salario cubre solo este mínimo, mientras el obrero genera plusvalor al trabajar más horas de las que cuesta mantenerlo, enriqueciendo al capitalista. Así, el sistema no paga el valor total que crea el trabajador, sino solo lo indispensable para que siga siendo explotado.

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III. Salario, Capital y la Proletarización Creciente

El salario es el precio de la fuerza de trabajo, pero su determinación va más allá del intercambio monetario. Marx distingue tres dimensiones del salario:

  • Salario nominal: La cantidad de dinero que recibe el obrero.
  • Salario real: Los bienes que puede adquirir con ese dinero.
  • Salario relativo: La proporción del valor creado por el obrero que este recibe, en comparación con la ganancia del capitalista.

Aunque el salario real pueda aumentar, el salario relativo suele disminuir, pues las ganancias del capital crecen más rápido. Esto profundiza la dependencia del proletariado, desmitificando la idea de la burguesía cuando señala que los intereses de los proletarios y capitalistas son equivalentes o comunes. Marx expone las siguientes razones a este respecto: el capital se concentra en menos manos, intensificando la competencia entre obreros. La mecanización y división del trabajo incrementan la productividad, pero el beneficio lo absorbe el capitalista, no el trabajador.

El obrero queda atrapado en un ciclo donde reproduce su propia explotación: su trabajo enriquece al capitalista, quien a su vez controla los medios para emplearlo o desecharlo. Finalmente, el capitalismo no solo reproduce obreros, sino que constantemente amplía sus filas al arruinar a otras clases. Por ejemplo, los pequeños propietarios parcelarios como los campesinos que pierden sus medios de vida, o la pequeña burguesía quebrada por la competencia, terminan vendiendo su fuerza de trabajo para sobrevivir. Esta proletarización convierte a cada vez más personas en dependientes del trabajo asalariado, expandiendo masivamente la base social del proletariado.

IV. Fundamentos de la Teoría del Valor-Trabajo

En la teoría marxista, la mercancía se caracteriza por poseer un valor de uso que se realiza en el consumo y un valor de cambio, que es la proporción en que se intercambia por otras mercancías. El valor de cambio encuentra su fuente en la naturaleza objetiva de las cosas. El trabajo es el que confiere al producto su valor de cambio, ya que el valor de una mercancía se determina por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla. No obstante, el mismo tiempo de trabajo determina la misma cantidad de valor.

Marx distingue entre trabajo concreto, que crea valores de uso, y trabajo abstracto. Este último es el gasto de fuerza de trabajo humano en general, constituye la esencia del valor en el sistema capitalista y es una realidad del capitalismo, siendo la base de la conmensurabilidad de las mercancías desde el punto de vista abstracto.

V. La Producción de Plusvalía y la Acumulación de Capital

Marx analizó la forma simple de circulación de mercancías (M-D-M'), donde el objetivo es obtener otra mercancía de un valor de uso diferente del que se ha cedido inicialmente. Sin embargo, la forma dominante de intercambio en el capitalismo es D-M-D', donde el capitalista adelanta dinero para comprar mercancías con el objetivo de obtener una cantidad mayor de dinero al final.

La mercancía cuyo valor de uso crea más valor del que cuesta adquirirla y que permite obtener una ganancia es la fuerza de trabajo. La fuerza de trabajo es la capacidad productiva del obrero durante un cierto tiempo. El valor de la fuerza de trabajo está determinado por la cantidad de trabajo socialmente necesario para producirla, es decir, para asegurar la supervivencia y reproducción del obrero y su familia. La plusvalía no es otra cosa que trabajo no pagado; es la cantidad de valor que el obrero crea por encima del valor de su propia fuerza de trabajo, y que se apropia el capitalista.

Marx distingue entre capital constante (c), que es el valor de los medios de producción (máquinas, materias primas) que se transfiere al producto, y capital variable (v), que es la parte del capital invertida en fuerza de trabajo, cuyo valor es capaz de producir un excedente. La plusvalía (pl) se obtiene al emplear el capital variable. Existen dos formas principales de aumentar la plusvalía:

  • Plusvalía absoluta: Se consigue mediante la prolongación de la jornada de trabajo.
  • Plusvalía relativa: Se logra mediante la intensificación del trabajo o la reducción del tiempo de trabajo socialmente necesario para producir las mercancías, lo que disminuye el valor de la fuerza de trabajo.

Las innovaciones tecnológicas que aumentan la productividad individual de un capitalista le permiten vender por debajo del valor social medio, obteniendo una plusvalía extraordinaria hasta que el nuevo proceso se generaliza.

VI. La Composición Orgánica del Capital y la Tendencia Decreciente de la Tasa de Beneficio

La composición orgánica del capital (c/v) se refiere a la proporción entre el capital constante (medios de producción) y el capital variable (fuerza de trabajo). El crecimiento de la productividad y la acumulación de capital llevan a un aumento de la composición orgánica del capital. Este aumento tiene una consecuencia importante: una baja de la tasa de beneficio.

La ley de la tendencia decreciente de la tasa de beneficio postula que, a medida que la composición orgánica del capital crece, el empleo aumenta a un ritmo decreciente, y la tasa de beneficio del capital total tiende a disminuir. Esta tendencia no es absoluta, ya que existen contratendencias como el aumento del grado de explotación, la reducción del salario por debajo de su valor, el abaratamiento de los elementos del capital constante o el comercio exterior.

VII. La Transformación de Valores en Precios de Producción

En el capitalismo, la competencia entre capitalistas y la movilidad del capital entre diferentes sectores conducen a la formación de una tasa media de beneficio, lo que implica que los precios de las mercancías (precios de producción) se desvían de sus valores. Marx abordó esta cuestión con un sistema de ecuaciones para mostrar cómo los valores de las mercancías, determinados por el tiempo de trabajo socialmente necesario, se transforman en precios de producción que aseguran la misma tasa de beneficio sobre el capital avanzado en diferentes ramas de la producción.

A continuación, se presenta un ejemplo numérico para ilustrar la transformación de valores en precios de producción:

Sector Capital Constante (c) Capital Variable (v) Plusvalía (pl) Valor Total (c+v+pl) Capital Total (c+v) Beneficio (p-c-v) Precio de Producción (p) Diferencia (M-p)
I 400 200 200 800 600 150 750 50
II 200 100 100 400 300 75 375 25
III 50 50 50 150 100 25 125 25

La tasa de explotación en este ejemplo es del 100%. El beneficio global del que disponen los capitalistas se redistribuye de tal forma que los capitales con una composición orgánica inferior (como el sector I, en este caso) obtienen una tasa de beneficio por unidad de capital superior al sector medio, mientras que los que producen más plusvalía (como el sector III) tienen una tasa de beneficio inferior al capital adelantado. Esta transformación hace que, en el equilibrio, los precios de producción no coincidan necesariamente con los valores de las mercancías.

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