Descubre el Verdadero Significado y Origen de "El que se acusa, se excusa" ¡Te Sorprenderá!post-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
771 715 4434

Este es uno de esos refranes nacidos del diccionario por parto natural. Para entenderlo, debemos definir sus términos: excusa es el argumento que se da para justificar una falla, error o falta; mientras que acusar es atribuir a una persona la responsabilidad de un delito, falta o acción reprobable.

La raíz latina: Excusatio non petita, accusatio manifesta

La base de este refrán reside en la locución latina de origen medieval: “Excusatio non petita, accusatio manifesta”. Historiadores y otros expertos especulan sobre que lo más probable fue que en la época medieval esta máxima de San Jerónimo se compilase en algún florilegio, pero se viera modificada para darle un valor más universal y general, simplificándose y adaptándose al uso del público general.

La traducción literal de esta expresión es: “excusa no pedida, acusación manifiesta”. Otra versión de esta expresión es Excusatio non petita pecata manifesta, que mantiene el sentido de “disculpa no pedida, culpa manifiesta”. En español, esto se traduce habitualmente como “quien se excusa, se acusa”.

Significado y aplicación

El significado fundamental es que todo aquel que se disculpa de una falta sin que nadie le haya pedido tales disculpas, se está señalando a sí mismo como autor de la misma. Es una máxima que tiene aplicaciones en diversos ámbitos:

  • En el ámbito jurídico: Si eres jurista, habrás escuchado esta locución numerosas veces. Esta expresión es perfecta para añadirla cuando uno de los intervinientes habla más de la cuenta, dando razones y explicaciones que no corresponden y finalmente lo delatan.
  • En el ámbito académico: Si estás estudiando y realizas un examen oral o escrito, podrás usar perfectamente esta expresión para cerrar alguna de tus preguntas.

El factor psicológico detrás de las excusas

Francisco Gavilán, psicólogo y escritor español, publicó un manual de disculpas titulado “Yo no he sido”, donde recopila las justificaciones a las que recurrimos constantemente y explora ese artificio tan humano de no tener nunca la culpa. ¿Cuántas veces os habéis justificado de una palabra, de un pensamiento o de una situación concreta sin que la otra persona os haya, ni siquiera, preguntado por ella?

Lea también: Procedimientos cuando el fiscal no acusa

Aquí entra “el miedo” y sus diferentes contextos. Nos hacemos culpables sin que nadie nos acuse por miedo a qué estará pensando el otro, a no ser como los demás, a que no tengan una buena imagen nuestra, a llevar la contraria o a pensar que no van a entender nuestra razón.

¿Cómo gestionar la necesidad de justificarse?

Es importante explicar, según el contexto, una palabra, pensamiento o un hecho. Sin embargo, lo que no debemos hacer es justificar lo que sabemos que es cierto en nuestro fuero interno. Una buena señal de que no tenemos que justificarnos nos la da nuestro cuerpo al sentir un nudo en el estómago, esa pequeña sensación de que algo no va contigo, no te sientes cómodo.

Entonces, uno debe observarse y enfrentarse a ese miedo, dando la respuesta que uno tiene como válida o simplemente no dando ninguna. No hay atajos, ¡y no hay vuelta que darle!

Lea también: EE. UU. implicado en un supuesto golpe de Estado según Nicolás Maduro

Lea también: Conflicto de interés en la CRE: las declaraciones de AMLO

tags: #el #que #se #acusa #se #excusa