Descubre Qué es un Empresario: Roles Esenciales y Diferencias Clave que Debes Conocerpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Un empresario o empresaria es una persona propietaria de una empresa o una persona que dirige la misma. Es empresario todo aquel que lleva adelante una empresa, sin importar el tamaño, la envergadura o la actividad. Se considera un propietario individual, es un individuo solitario, dicho individuo obtendrá todos los beneficios creados por la acción monetaria de la organización; en cualquier caso, al igual que de los beneficios, también estará a cargo de las desgracias que surjan, incluso en detrimento de sus beneficios. En esencia, empresario es aquella persona física o jurídica que en nombre propio desarrolla profesionalmente, por sí o por medio de delegados, una actividad económica racionalmente organizada. El empresario es quien organiza, dirige y gestiona los instrumentos para la producción o intermediación de bienes o servicios para el mercado. La actividad empresarial se ejercitará en nombre propio, permitiendo distinguir la figura jurídica del empresario de aquellas otras personas que en nombre de él dirigen y organizan de hecho la actividad propia de la empresa, pues el empresario no tiene que realizar la actividad de forma directa y personal, basta que se realice en su nombre.

Orígenes y Evolución de la Figura del Empresario

La palabra empresario es de creación moderna; se gestó durante los siglos XVII y XVIII con la instauración del capitalismo mercantil, debido al comercio como actividad económica básica, lo cual originó la empresa comercial. Por efectos de la Revolución Industrial, nacieron las empresas industriales en el siglo XIX dedicadas a las actividades de transformación conocidas como fábricas. El Empresario Industrial surgió por la necesidad de contar con personas capacitadas para una buena gerencia en industrias.

La visión jurídica del empresario ha sido polémica desde su origen, al ser comparado con el comerciante y por la falta de uniformidad en la ley para regular su obrar y la naturaleza de sus fines. Fue gracias a la labor de Napoleón Bonaparte quien, al momento de ascender al gobierno de Francia, solicitó a sus asesores jurídicos que elaboraran una codificación especial en materia comercial, separada de todos aquellos conceptos civiles que pudieran serle aplicables. Después de que Napoleón Bonaparte sube al poder en Francia, emite diversas normas jurídicas que regulan el derecho privado, primero con el Código Civil de 1804 y, posteriormente, en 1807, con el Código de Comercio, que desvincula la materia comercial de la civil. Dicho código, elaborado con la asesoría de gente especializada en el ámbito de los negocios, empleó palabras como empresa y empresario de forma distinta a la que la teoría moderna les adjudica; por ejemplo, se habla de un contrato de empresa aludiendo al arrendamiento de obras y como empresario a la persona encargada de la construcción de edificios.

No obstante, tan loable labor de independizar el derecho comercial del civil, a través del Código de Comercio que regulaba al comerciante y sus actos comerciales, requirió del transcurso de más de 100 años para que otros países siguieran el ejemplo, particularmente la ciudad de Roma, sede del origen del derecho, que reconoció la importancia del empresario y de su actuar -la empresa- para que ambas figuras fueran reguladas por la codificación italiana que aún permanece vigente. Hasta el momento, en la legislación extranjera, el término empresario es muy amplio, pues abarca diversas funciones a su labor: organizador de la producción de bienes y servicios, contratista de obras, jefe de la empresa y equiparado a un comerciante, cuando sus actividades incluyen el intercambio de productos manufacturados.

El Empresario desde una Perspectiva Jurídica

En materia jurídica, la palabra persona hace alusión a la representación del ser humano en dos acepciones: la primera, de carácter individual, conocida como persona física, y la segunda, de manera colectiva, como persona jurídica o moral. Cuando la persona física o moral proyecta, como interés de desarrollo, un actuar que le genera beneficios económicos, se le da el carácter de comerciante y cuando dicha actividad, lucrativa o no, tiene como propósito la realización de una determinada empresa o fin, entonces, recibe el nombre de empresario. Es importante distinguir la labor puramente comercial que genera riqueza personal, de aquella que cumple con un fin determinado en beneficio social llamada empresa y que le da la categoría de empresario a quien la realiza.

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Según diversas definiciones técnicas y jurídicas, el empresario es:

  • Aquella persona o ente jurídico que se interpone entre quienes realizan el trabajo y el público consumidor, y que organiza, junto con otros elementos de la producción, el trabajo de los primeros para la producción de bienes o prestación de servicios que ofrece al público.
  • La persona que asume la producción de la empresa moderna, en la cual no son las mismas personas las que proporcionan el capital -socios- y organizan la producción con vistas al mercado -empresarios-.
  • Quien ejerce profesionalmente y en nombre propio, valiéndose de una organización de personas o de bienes, una actividad lícita, encaminada a la producción para el cambio de bienes o servicios, que no consistan en obras de ingenio o en trabajos intelectuales.
  • La persona que, en virtud de un contrato, toma a cargo la realización de una obra o servicio llamada empresa.
  • Quien individual y colectivamente interviene en el intercambio de productos ya manufacturados.

Ahora, es necesario verificar si estos conceptos son aplicables en el sistema jurídico mexicano o si existe alguna variable. La figura del empresario ha tenido diversas denominaciones a lo largo de su historia según la norma jurídica aplicable. La legislación mexicana señala que los empresarios serán responsables de los accidentes del trabajo y de las enfermedades profesionales de sus trabajadores, sufridos con motivo o en ejercicio de la profesión o trabajo que ejecuten; sin embargo, más adelante señala que son los patrones quienes deberán pagar la indemnización correspondiente. Esta responsabilidad subsistirá aun en el caso de que el patrón contrate el trabajo por medio de un intermediario. Además, se reconoce el derecho tanto del obrero como del empresario para coaligarse en defensa de sus respectivos intereses formando sindicatos y asociaciones profesionales. Durante el auge de la industria, el ámbito corporativo y empresarial nacional es dedicado al sujeto de la producción que es el empresario; de esta forma, se asimila indistintamente la denominación de patrón y empresario.

Por otro lado, el Código de Comercio identifica al empresario con el comerciante, ya que hace referencia a aquellos sujetos que, pudiendo realizar alguna operación lucrativa de comercio sin ser comerciantes, quedan sometidos a la regulación mercantil. Las personas que accidentalmente, con o sin establecimiento fijo, hagan alguna operación de comercio, aunque no son en derecho comerciantes quedan, sin embargo, sujetas por ella a las leyes mercantiles. Se puede concluir que el empresario es un sujeto que puede realizar una labor llamada empresa, consistente en la producción de bienes y servicios para satisfacer necesidades diversas de la sociedad; asimismo, puede realizar una actividad que tenga como fin un lucro y que deba ser regulada como comercial, de manera individual o colectiva, lo cual origina una sociedad de naturaleza mercantil. La persona física con capacidad legal que ejerce el comercio, hace de él su ocupación ordinaria o profesional permanentemente, elige, de manera libre y espontánea, dedicarse al desempeño de una actividad económica, arte, oficio, profesión o remunerativa permitida por la ley. De igual forma, la persona jurídica o moral −sociedad mercantil− de nacionalidad mexicana o extranjera, por disposición legal, ejerce el comercio de manera lícita, se encuentra registrada y tiene reconocida su personalidad jurídica frente a terceros en la consecución de un fin.

Funciones y Características Esenciales del Empresario

Un empresario está al mando y esa es la función principal que desempeña dentro de la compañía. Se encarga de la conducción y dirección de una empresa, asumiendo responsabilidad en la toma de las decisiones más relevantes. Un empresario es un gestor y un jefe que contrata trabajadores que le pueden ayudar a hacer crecer su negocio. Un empresario debe ser capaz de delegar tareas, supervisar resultados y premiar por los mismos. Para un empresario el éxito está ligado a la rentabilidad del negocio. Considera que sus clientes son su principal fuente de ventas y beneficios.

En cuestiones de riesgo, el empresario lo calcula milimétricamente, analiza hasta dónde puede llegar para no perjudicar al negocio. El empresario tiene muy calculado el riesgo que está dispuesto a asumir y hasta dónde quiere y puede llegar. Este es más precavido por su conocimiento, experiencia o por tener las espaldas más y mejor cubiertas. El riesgo que está dispuesto a asumir con el negocio es muchísimo menor y establece muy bien y de forma muy sólida, dónde quiere llegar y qué necesita o va a dedicar para ello. Los empresarios ven al mundo como una oportunidad: la oportunidad de ganar dinero e incluso disfrutar con lo que hacen. Si algo suele determinar a un empresario suele ser que son personas muy buenas gestionando, de ahí que se les suela conocer su rol de dirección, CEO, gestor, etc. Además, tienen muy buena visión de negocio. Un empresario quiere y tiene como único objetivo, desarrollar un negocio viable económicamente y que reporte cuantos más beneficios, mejor. Aún posee y mantiene oficinas en las que sus empleados desarrollan su actividad, partiendo de la percepción de que tener todo bajo control implica “poder verlo”.

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Tipos de Empresarios en el Panorama Actual

Dentro de la categoría general de empresario, pueden distinguirse, entre otras especies, al mercantil, al artesano y al agrícola; en este último ejemplo se incluyen al comerciante y al industrial. Un empresario puede ser un empresario individual, o trabajar en una sociedad anónima o en una sociedad de responsabilidad limitada. Uno de los empresarios con mayores oportunidades de emprendimiento y superación es precisamente el empresario digital. La web se ha convertido en el entorno ideal para comenzar un negocio y producir efectivo rápidamente, siendo este en los días actuales otro y prometedor campo del negocio.

Diferencias Clave: Empresario, Emprendedor y Autónomo

A menudo utilizamos los términos empresario y emprendedor de forma totalmente aleatoria sin saber muy bien qué connotaciones tiene cada uno de ellos. ¿Es lo mismo ser emprendedor que empresario? ¿Todo empresario es emprendedor y viceversa? Ser emprendedor y/o empresario tienen similitudes y también diferencias que son importantes de distinguir.

Empresario vs. Emprendedor

Es importante tener en cuenta que no todo empresario es un emprendedor. Normalmente se considera emprendedor la persona que se lanza a la aventura de empezar un negocio, el aventurero. Un empresario suele ser aquel que mantiene a flote el negocio y lo hace rentable. Es decir, el empresario es el que se encarga de hacer crecer una empresa que ya está en marcha. Podría considerarse la madurez de la figura del emprendedor. Por lo tanto, un emprendedor es siempre empresario, pero un empresario no tiene por qué haber sido un emprendedor. El emprendedor es una figura algo más etérea que sirve para describir a la persona que emprende - comienza - arranca un proyecto, una idea o incluso, un sueño. Por lo tanto, un/a emprendedor/a es cualquier persona que pone algo en marcha sea cual sea el ámbito y sobre todo, los objetivos. Si bien se puede ser emprendedor sin tener un negocio o una empresa, el término está ligado o se utiliza de forma insistente para determinar a esas personas que emprenden un negocio. Lo más habitual es considerar a un emprendedor como una persona física o jurídica (normalmente autónomo) que desarrolla una actividad económica empresarial o profesional y que él, como persona única, asume los riesgos, obligaciones, etc. Un emprendedor es esa persona que emprende una idea, un proyecto innovador con firmeza, determinación y enfocado a la resolución de incidencias. Por el contrario, un empresario puede tener todas las connotaciones de un emprendedor, o no. Hay empresarios que lo son porque tienen una situación económica muy potente y que invierten en empresas ya creadas. Hay empresarios que lo son por herencia familiar o que desarrollan nuevos negocios a partir de ganancias de otros que ya posee.

Las diferencias reales entre empresario y emprendedor son diversas. Lo principal suele ser la motivación, la ilusión y las ganas que mueven al emprendedor a empezar algo normalmente en soledad y con bajos recursos, incluso si el entorno le diga mil veces que está loco. El emprendedor persiste y es pura pasión. También es innovador, inventa, crea y lanza cosas nuevas. Es pura valentía, se lanza con recursos limitados y con el tiempo justo para darlo todo y conseguir que su idea salga adelante. Su objetivo es convertir ese sueño en negocio, un negocio rentable y llegar a ser un gran empresario. Toda su energía, vitalidad y esfuerzo están enfocados a salir adelante y posicionar su proyecto. Si hay algo que va a asumir un emprendedor eso son riesgos, desde el minuto inicial asume muchísimo más riesgo y aprende a navegar en esas aguas.

Por otro lado, el empresario es más precavido por su conocimiento, experiencia o por tener las espaldas más y mejor cubiertas. El riesgo que está dispuesto a asumir con el negocio es muchísimo menor y establece muy bien y de forma muy sólida, dónde quiere llegar y qué necesita o va a dedicar para ello. Los objetivos no son los mismos, pues un empresario quiere y tiene como único objetivo desarrollar un negocio viable económicamente y que reporte cuantos más beneficios, mejor. En cambio, el emprendedor obviamente tiene como objetivo también el económico, pero no es el único y a veces, ni siquiera el más importante; su objetivo principal es desarrollar sus ideas propias, su proyecto por encima de todo.

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En cuanto a la gestión de equipo, el empresario clásico tiene una estructura muy vertical con sus equipos de trabajo, con personas a su cargo que van cayendo en cascada vertical creando organigramas “más encorsetados”. Lo que prima y más importa para el empresario es el desempeño y los resultados que el empleado ofrece. En cambio, el emprendedor tiene otras miras para con su equipo, buscando personas implicadas, compañeros de viaje y de equipo. Su objetivo es crear un equipo sólido en el que todos sumen y en el que las cualidades personales primen por encima de todo.

Respecto a las ideas, un empresario no se fija tanto en ellas, no suele ser su gran fuerte, siendo más de ir a lo rentable y no a lo creativo, dentro de reglas y patrones establecidos que se sabe que van a dar rédito económico. Por supuesto, si algo diferencia a un emprendedor son las ideas; un emprendedor lo es porque tiene una idea que quiere por encima de todo, desarrollar y poner en práctica.

La percepción del éxito también difiere. Para el empresario, el éxito está ligado a la rentabilidad del negocio. En el caso de los emprendedores, el éxito es otro; sus medidores suelen ser los resultados personales y profesionales que tanto él mismo como su equipo están consiguiendo. El esfuerzo y sus consecuencias positivas es éxito. Vivir de lo que sueñan, es éxito.

El empresario aún posee y mantiene oficinas en las que sus empleados desarrollan su actividad, bajo la percepción de que tener todo bajo control implica “poder verlo”. Por el contrario, si de algo goza un emprendedor es de flexibilidad y también en el espacio de trabajo; ocupan coworkings para reuniones y para trabajar de forma individual y colectiva con su equipo, siendo amantes de las sinergias y del compartir. El emprendedor sabe que la competencia es una oportunidad porque le representa un reto, una posibilidad de cambio y de mejora.

En el caso de un empresario, este puede ser emprendedor previamente si el negocio que ahora le funciona y está desarrollando, fue una idea suya creada desde cero. Lo realmente importante es que cada uno haga y desarrolle el rol que más se adapte a sus sueños, necesidades y objetivos.

El Empresario Social

En el entorno económico, político y social se reclama un aumento y potenciación del espíritu emprendedor. Pero la realidad es que a los que deciden poner en marcha un negocio se les tilda casi de locos. Si además la empresa tiene una orientación social, la desconfianza va en aumento. Aunque no hay una definición consensuada, el rasgo distintivo de estos profesionales es la motivación. No se mueven por un beneficio económico o una salida profesional. Para María Zapata, directora de operaciones internacionales de Ashoka en Europa, "ante todo, poseen dos atributos sobresalientes: una idea innovadora que produzca una mejora concreta y específica, y una visión emprendedora para llevarla a cabo". Rachida Justo, experta en gestión emprendedora del IE Business School, asegura que "el 90% de estos emprendedores son sin ánimo de lucro y se diferencian de una ONG en que, ante un problema concreto, su enfoque es novedoso, siempre buscan algo distinto".

Sin embargo, el catedrático y director de la Escuela de Emprendedores Sociales de la Universidad Autónoma de Madrid, Isidro de Pablo, apunta que "con frecuencia estos empresarios no se consideran emprendedores, porque les mueve un afán de acción o de protesta. Y su objetivo no es conseguir dinero, sino cambiar algo. Para ellos el dinero es un medio, no un fin". El emprendizaje social es una actividad que no ha hecho más que despegar. Según el último informe del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) en España, solo un 0,5% de la población adulta está involucrada en tareas de emprendimiento social, frente a más de un 2% de Estados Unidos, Reino Unido o Finlandia. Desde Ashoka consideran que este bajo índice tiene su origen en un problema cultural: "no tenemos una cultura de riesgo y del fracaso y nos gusta ir sobre seguro". Por eso, aún son pocos los profesionales que se embarcan en estos proyectos. El perfil de estos empresarios tiene unas características que los diferencian de los demás. Para Otilia de la Fuente, directora general de la Universidad Europea de Madrid, "es, sobre todo, la ilusión. Están llenos de fuerza y con muchas ganas de dar notoriedad a sus causas con el fin de generar cambios".

El sistema de trabajo y la organización de estas empresas no difiere demasiado del de otros negocios. Aunque, como señala De Pablo, "para los emprendedores sociales no existe la palabra competencia, sino cooperación y creación", deben recordar que para que su iniciativa funcione de verdad no hay que centrarse solo en el objetivo social y tienen que cuidar mucho todas las áreas de la gestión empresarial. En esta línea, el catedrático de la Universidad Autónoma reclama "más profesionalización. También es vital cuidar la parte financiera. Su objetivo no es ganar dinero, pero necesitan recursos para tener libertad de actuación. Una cosa es no lucrarse, y otra es no querer beneficios". Como cualquier otra empresa recurren a capital propio e inversores informales, pero también a subvenciones y donativos particulares, y ayudas de la Administración. Pero a menudo les cuesta encontrar apoyo moral y, sobre todo, organizativo. La mayoría coinciden en que se sienten solos y aislados y para dar continuidad a su iniciativa ponen en marcha otro negocio independiente, para que sus beneficios sufraguen el proyecto social. Según los datos de Ashoka, el 94% de sus emprendedores sociales sigue trabajando en su idea original cinco años después de su puesta en marcha.

Empresario Individual vs. Autónomo

Es importante conocer las diferencias entre empresario individual y autónomo. Un empresario individual es la forma jurídica de una empresa gestionada por una única persona, mientras que ser autónomo se refiere al régimen de la seguridad social al que se está afiliado. Es decir, un empresario individual normalmente será autónomo, pero un autónomo no tiene por qué ser un empresario individual.

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