Descubre la Fascinante Historia y el Increíble Legado Cultural de Ex Hacienda La Ferrería en Durangopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Con un territorio que ocupa el cuarto lugar en extensión a nivel nacional, Durango es un terreno propicio para aventurarse en un viaje a través del tiempo y los recuerdos. Hacia el sur de la ciudad capital, sale al encuentro la ex hacienda de La Ferrería, donde Juan Manuel Flores estableció en 1828 la primer fundidora de beneficio para los minerales extraídos del Cerro del Mercado. La ciudad de Durango es el punto de partida ideal para encaminarse hacia todas las direcciones, pero no sin antes haber saboreado su atmósfera colonial, plena de templos y mansiones de soberbia cantera.

Orígenes y Desarrollo de la Ferrería

Establecido a mediados del siglo XIX, el Parque Fundidora de Durango nació para explotar los ricos yacimientos del norte. En este caso, se trata del hierro del Cerro del Mercado. La construcción se encontraba estrechamente ligada con el río Tunal, el cual era usado para la obtención de carbón vegetal en las laderas de los cerros cercanos. El parque también formaba parte de una hacienda que adoptó el nombre de Ferrería.

Esta hacienda fue construida en 1855 como residencia para los ingenieros y supervisores de una compañía fundidora del Reino Unido, sin embargo fue su tercer dueño, Juan Nepomuceno Flores, el que la transformó en un palacio. Luego de ubicar la Ferrería de Piedras Azules, en 1847, Nepomuceno Flores llamó a técnicos ingleses para que instalaran ahí una planta siderúrgica con la más alta tecnología.

A mediados del siglo XIX la ferrería fue adquirida por el hacendado Juan Nepomuceno Flores Alcalde, quien en sociedad con el inglés Marcos Ison renovó tecnológicamente la industria. En esta época, hacia 1855, se construyó la Casa Grande de la hacienda industrial tal como se conserva actualmente.

Declive y Abandono

En 1892, con la llegada del ferrocarril, otra ferrería fue instalada en las faldas del Cerro de Mercado con un mayor desarrollo tecnológico que la Ferrería de Flores, por lo que, en desventaja competitiva, en 1893 paró sus actividades. Años después, la fundidora dejó ser de rentable debido a la aparición de otras manufactureras similares y más baratas. Un nuevo intento por operarla de nueva cuenta terminó en un devastador incendio, por lo que cerró sus puertas de manera definitiva en 1899, quedando abandonada la fundidora y sus accesorías, incluso la Casa Grande.

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Con la muerte de Juan Manuel Flores, la hacienda se comenzó a utilizar como casa de campo de la familia. Ya en ruinas pasó por diferentes propietarios: José Saracho fue quien la adquirió de la familia Flores y Quijar, y a su vez la vendió al gobernador Elpidio G. Velásquez, en 1940.

Restauración y Resurgimiento Cultural

Totalmente en ruinas la Casa Grande fue adquirida y restaurada en 1965 por el señor Robert Anderson y después fue adquirida por el señor Gerard Mertins, ambos lograron restituir a la Casa Grande su magnificencia y adquirieron de diversas casas de la ciudad de Durango, pero fundamentalmente de Michoacán y Jalisco, el mobiliario de la nueva residencia. Hasta 1965, Roberto O. Anderson creó un fideicomiso y adquirió la casa, restaurándola para convertirla en una estancia de campo. Contrató al guitarrista Rosalío, “Chalío”, Salas Ceniceros como administrador de la casa, y él se dio a la tarea de restaurarla y amueblarla.

En 1986 el gobierno rescató el casco de la haciendo, lo rehabilitó y ahora se pueden realizar eventos culturales y también es un pequeño museo de arte sacro del siglo XVII. Tras años de abandono, el gobierno rescató la zona en 1986, dando fines turísticos a todo el complejo. En 1988 fue adquirida por el Gobierno del Estado y convertida en museo.

Abierto al público a partir de agosto de 1998 tras ser restaurada integralmente la vieja ex hacienda de Ferrería de Flores, fue cuidado y diseñado por uno de los más importantes museógrafos del país, el maestro Rodolfo Rivera, quien logró una perfecta conjugación entre el arte contemporáneo y la arquitectura de la vieja casona, como otros grandes museos del país. Por sus dimensiones y su colección es, sin duda, uno de los grandes museos de autor del país.

El Museo de Arte Guillermo Ceniceros

Las salas de exposición Uno a la Cinco exhiben de manera permanente obra del maestro Guillermo Ceniceros, en las que dan cuenta de la trayectoria del maestro. Mayela Torres, directora del Museo, declaró que actualmente reciben mil 500 visitantes mensuales, mismos que sólo pueden presenciar la obra de Guillermo Ceniceros, pero no de las exposiciones temporales que en algunas salas se montaban con gran éxito.

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  • Sala Ubo. Del Paisaje. Traslada al espectador a las reminiscencias del entorno donde el maestro Ceniceros nació y se desarrolló. Sus característicos paisajes recuerdan las formas majestuosas de la sierra de Durango, pero también la aridez de las montañas de Nuevo León.
  • Sala Dos. El Estudio del Artista.
  • Sala Tres. Los Anamórficos.
  • Sala Cuatro. Articulables.
  • Sala Cinco. Obra Gráfica.

En cada uno de sus cuartos además de museo también hay unas de sala temporal para darle reconocimiento a nuevos artistas así que siempre que la visites habrá algo nuevo, por cierto abre de martes a domingo de 9 de la mañana a 6 de la tarde sin ningún costo y si mandas un correo es posible agendar una visita guiada con la explicación e historia.

Atractivos Adicionales

Adéntrese en los grandes espacio de la ex hacienda y descubra los ocho jardines interiores de la casa. La hacienda cuenta con un pequeño Torreón, que se construyó para la defensa, contra los indios apaches, a mediados del siglo XIX. Por razones de seguridad se encuentra cerrado.

La capilla anexa al Museo forma parte de la hacienda, es una construcción del siglo XIX, pequeña, confortable, acogedora, aunque está llena de luz, invita a la comunión espiritual. No deje de admirar allí el altar de la Virgen del Refugio y el mausoleo de la tumba del Gral. Juan Manuel Flores.

También, aquí hay un gobelino o tapete mejor dicho tapiz tejido a mano que solo hay 3 como este en el mundo, en Durango, en el Museo Metropolitano de Nueva York y en el museo Cluny de Paris Francia, traído por su último dueño un Alemán muy rico donde se dice que probablemente el gobelino sea un botín de guerra alemán.

La Ferrería en el Cine y la Televisión

La Ferrería ha servido como escenario para la filmación de más de diez películas y dos telenovelas (Alondra y Clarisa), además de numerosos comerciales, películas experimentales y cortometrajes realizados por jóvenes cineastas.

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Cómo Llegar

El Museo de Arte Guillermo Ceniceros se encuentra instalado en la ex hacienda de Ferrería de Flores a cuatro kilómetros de la ciudad de Durango. Siga la avenida Domingo Arrieta al sur, al salir de la ciudad continúe por la carretera estatal a La Flor, en dirección a Ferrería. Al llegar a la población continúe dos cuadras y doble dos cuadras más a la derecha.

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