A una hora de la Ciudad de México, en Texcoco, Estado de México, se encuentra el Parque Nacional Molino de Flores. Este espacio es ideal para disfrutar en familia, con acceso gratuito, cercano a la Ciudad de México y con múltiples actividades para hacer de tu día algo muy especial.
Un espacio lleno de historia y encanto
Y es que este sitio se caracteriza por dos atractivos principales: el casco de su ex hacienda colonial y la Capilla del Señor de la Presa, a la que se accede por un pequeño puente y donde se dice que ocurrió una aparición milagrosa en la roca, justo al pie de la presa. Pero eso no es todo, porque este parque encierra grandes secretos de la historia de México.
Orígenes y transformación de la hacienda
Las paredes del antiguo casco, que poco a poco se desdibujan, recuerdan a los tiempos de Antonio Flores de Valdés (de ahí su nombre), quien heredara el predio de su suegro Don Antonio Urrutia de Vergara en 1642. Con el tiempo, el recinto tuvo diferentes dueños y usos, incluyendo la producción de harina de trigo.
Fue en el siglo XIX cuando alternó actividades como hacienda pulquera. Se cuenta que en su tinacal se producían 6,000 litros diarios, sobre todo durante el porfiriato, pues el producto tenía gran demanda en el Valle de México, dando gran estabilidad económica a los hacendados. Se agregaron espacios como el templo de San Joaquín, las caballerizas, las trojes (donde se guardaban los granos) y el panteón familiar, la mayoría en tiempos de Don Miguel de Cervantes y Velasco, marqués de Salvatierra.
Declaración como Parque Nacional
La hacienda mantuvo su auge hasta la época porfiriana, después fue abandonada hasta que el 5 de noviembre de 1937 el entonces Presidente Lázaro Cárdenas decreta el espacio como Área Natural Protegida dentro de la categoría de Parque Nacional.
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Molino de Flores en la actualidad
Actualmente, esta zona es un parque recreativo donde el visitante puede conocer las ruinas de la ex hacienda, andar en cuatrimoto y montar a caballo.
Asimismo, muy cerca del parque están los Baños de Nezahualcóyotl donde se conservan algunos vestigios arqueológicos, incluyendo una gran «alberca» donde se bañaba el Rey de Texcoco, los muros de lo que fuera su palacio de campo, cuevas y miradores. Rodeado por un inmenso lago, Texcoco fue el hogar de Nezahualcóyotl (quien gobernó de 1431 a 1472). Cuando uno se introduce en la hacienda siente que el tiempo se detiene.
Cómo llegar
El acceso es por la autopista a Texcoco. Después de esta población toma el camino que conduce a San Miguel Tlaixapan y después de 3 km llegarás a Molino de Flores.
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