Morelos es ampliamente conocido por sus haciendas cañeras y azucareras, las cuales ahora se han convertido en uno de los principales atractivos turísticos del estado. Sin embargo, una construcción que se sale del patrón es la Ex-Hacienda San Jacinto Ixtoluca, edificada en el siglo XVI. Lo primero que sorprende al llegar a San Jacinto Ixtoluca, una exhacienda del siglo XVI ubicada en Morelos y construida por Hernán Cortés, es el abrazo majestuoso de los árboles de amate que la envuelven. Lo que se hacía en este lugar era purificar todo el material extraído de la sierra de Huautla. Durante mucho tiempo gozó de un magnífico esplendor y, a pesar de que hoy está en ruinas, todavía se puede adivinar su época de gloria en los vestigios que quedan.
La simbiosis entre historia y naturaleza
Como si el tiempo se hubiera detenido para proteger este lugar, los amates crecen entre patios, corredores y muros desgastados, fundiendo sus raíces con la historia. El amate es un árbol de la familia de las moráceas, que abunda en las regiones cálidas de México. Adems, es sagrado para las culturas originarias, pues es guardián del territorio. Entre los árboles que envuelven la antigua hacienda de San Jacinto Ixtoluca, destacan algunos ejemplares poco comunes: los amates amarillos. La característica principal de la hacienda es su gran número de amates amarillos, típicos de Morelos, los cuales descansan sobre los restos de magníficos acueductos y pilares: es un espectáculo visual incomparable.
Significado cultural de los amates amarillos
A diferencia de otros tipos de amate, los amarillos tienen una presencia que parece iluminar el entorno. En la cosmovisión mesoamericana, los amates eran símbolos de conexión espiritual, y los amarillos, por su color asociado al maíz y al sol, representaban fertilidad y renovación. Hoy, caminar entre estos gigantes es una experiencia sensorial única: crujen, respiran, brillan.
Servicios y actividades turísticas
El inmueble fue rescatado por algunos habitantes de La Mezquitera a partir del año 2000, tras años de abandono. Gracias a su gestión, se rehabilitó y se convirtió en escenario para atraer al turismo y se convirtió en un balneario y espacio ecoturístico. Afortunadamente, el espacio se ha adaptado para recibir visitantes, y ahora es un remanso de tranquilidad enclavado en las maravillas de la selva baja caducifolia.
Oferta recreativa en la exhacienda
La experiencia es más que completa: un perfecto balance entre el descanso, los paisajes y la aventura. A continuación, se detallan los servicios disponibles para los visitantes:
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- Alojamiento: Cuatro habitaciones disponibles para hospedarse.
- Instalaciones acuáticas: Dos albercas.
- Espacios recreativos: Amplios jardines, canchas de fútbol y zona para acampar.
- Gastronomía: Restaurante con especialidades como iguana, conejo y codorniz.
- Actividades: Cabalgatas y safari fotográfico.
Información para el visitante
La exhacienda está ubicada en carretera Alpuyeca-Tepalcingo, Tlaquiltenango, Morelos, en una comunidad llamada La Mezquitera. La manera más fácil de llegar es a través del municipio de Jojutla, localizándose a 46 km, aproximadamente una hora del centro de Cuernavaca. Para llegar, toma la Autopista del Sol (México-Cuernavaca-Acapulco) en dirección a Cuernavaca/Jojutla. Sal de la caseta de Alpuyeca-Jojutla y sigue hacia Jojutla, continuando hasta La Mezquitera, en Tlaquiltenango.
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