La inflación constituye, junto con el crecimiento económico y los movimientos del mercado laboral, uno de los principales problemas macroeconómicos que enfrentan los estudiosos de la economía y los hacedores de política económica. Su evaluación y tratamiento ha sido una de las constantes del desarrollo de la disciplina durante todo el siglo XX y, no obstante, sigue siendo uno de los temas más importantes y controvertidos de la actualidad, afectando tanto a las economías industrializadas como a las de la periferia mundial.
América Latina ha experimentado procesos exacerbados de inflación y ha resultado un campo de pruebas de referencia mundial en cuanto a programas antiinflacionarios, uso de instrumentos y estrategias de estabilización (desde las de carácter más ortodoxo hasta otras de corte claramente heterodoxo).
I. La Inflación como Problema Macroeconómico
El mantenimiento de la estabilidad de precios es uno de los objetivos predominantes de la política monetaria en la mayoría de los países. Dicha estabilidad suele presentarse, entre otros aspectos, como una condición necesaria del crecimiento sustentable y del mantenimiento del poder de compra de la moneda doméstica.
Si bien puede plantearse una controversia sobre el origen de la inflación, existe un hecho indiscutible: no hay inflación sin dinero, por lo que la inflación es esencialmente un fenómeno monetario. Sin perjuicio de lo anterior, la literatura maneja un amplio conjunto de condiciones que puede incidir en el nivel de la inflación y que se resume en factores de carácter institucional, fiscal, monetario y de balanza de pagos.
Tipos de Inflación
Por su parte, los neokeynesianos identifican distintos tipos de inflación de acuerdo con los factores predominantes:
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- Inflación tipo demand-pull: Ocurre cuando el exceso de demanda agregada supera a la oferta disponible. Esta brecha del producto (output gap) puede resultar por un aumento en los gastos del gobierno o del sector privado, incrementos en la demanda internacional, o la expansión en la oferta monetaria.
- Inflación tipo cost-push: Refiere a la inflación asociada con shocks de oferta (o commodity inflation) que implican caídas repentinas de ésta ante aumentos del precio/costos de los bienes/ producción y la inexistencia de alternativas en el corto plazo.
A pesar de que, en el corto plazo, la inflación puede tener diversos orígenes, debe considerarse que cuando las presiones inflacionarias provienen de shocks de oferta o como resultado de excesos de demanda no originados en un aumento de la oferta monetaria, su persistencia, en última instancia, depende de la respuesta que tenga la política monetaria. Si ésta reacciona de manera acomodaticia y ratifica estas presiones con una expansión monetaria, la inflación no se detiene. Si, en cambio, la respuesta de política monetaria es firme y comprometida con el control de la inflación, las presiones al alza de los precios se terminan diluyendo. Por todo esto, la inflación sería, en primera o en última instancia, un fenómeno monetario y no podría atribuirse exclusivamente a factores de otro tipo.
Uruguay: Un Caso de Estudio
Uruguay es una economía pequeña que ocupó lugares destacados en el ranking mundial de ingreso per cápita a finales del siglo XIX, pero que, desde la década de 1930 en adelante, no ha dejado de divergir respecto a los países industrializados. En este devenir histórico ha alternado periodos de crecimiento con otros de fuerte retracción, dando como resultado una economía volátil en sus diversos frentes -PIB, inversión, exportaciones, términos de intercambio- y de bajo crecimiento. Pese a lo anterior, el fenómeno inflacionario ha sido tradicionalmente abordado con una óptica de mediano y corto plazo, sin adentrarse en análisis de largo aliento.
II. Modelo de Inflación Monetaria y la Curva de Phillips
El objetivo de este artículo es explicar el comportamiento de la inflación en Uruguay durante el muy largo plazo (1870-2010) como un fenómeno monetario. Para ello se utiliza un modelo de inflación monetaria, pues se entiende que la trayectoria de largo plazo de la inflación debería estar determinada por las condiciones de equilibrio en el mercado de dinero.
El punto de partida es la consideración de que la relación existente entre el crecimiento de la cantidad de dinero y la tasa de inflación resulta válida bajo la aplicación de los distintos regímenes monetario-cambiarios que estuvieron vigentes durante los 140 años que cubre el análisis. La formación de expectativas de inflación incorpora información del equilibrio de largo plazo del mercado monetario y, además, un componente inercial.
Siguiendo el enfoque de Neumann y Greiber (2004) se incluye como variable explicativa de las expectativas de inflación al crecimiento del núcleo monetario, definido éste como la tasa de crecimiento tendencial de la oferta nominal de dinero que excede al crecimiento del componente de largo plazo de la demanda real de dinero. A su vez, el componente de largo plazo de la demanda real de dinero se supone que evoluciona en función del crecimiento del producto potencial.
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El indicador de crecimiento del núcleo monetario escogido para este trabajo es uno de los propuestos en Brum et al. (2013) para analizar la importancia del equilibrio del mercado monetario en el comportamiento de la inflación en Uruguay durante los últimos 30 años. En el presente artículo sólo se utiliza el indicador que Gerlach (2004) identifica con el “crecimiento del núcleo monetario ajustado por crecimiento del producto”.
En Neumann y Greiber (2004) se denomina a ese mismo indicador simplemente como “crecimiento del núcleo monetario”, pero Gerlach (2004) lo llama de aquel modo para distinguirlo de otros indicadores. Además, en Brum et al.
La tasa de variación del componente permanente de la oferta monetaria (Δm-) puede ser interpretado como la tasa de crecimiento tendencial deseada por la autoridad monetaria, más cualquier respuesta sistemática a desvíos de la tasa de inflación subyacente respecto a la meta. En el equilibrio de largo plazo del mercado de dinero se igualan los componentes de largo plazo de la oferta y demanda de dinero: m-t=mr, tl+p-t siendo p-t el nivel de precios subyacente, definido como aquel que equilibra los componentes permanentes de oferta nominal y demanda real de dinero.
De este modo, despejando y sustituyendo por la forma funcional de la demanda real de dinero se llega a la siguiente expresión: p-t=m- t-λy-t+γ(r-l-r-s) y tomando diferencias resulta: π-t=Δm-t-λΔy-t. Entonces, la tasa de inflación subyacente mantiene una relación unitaria con el crecimiento del componente permanente de la cantidad nominal de dinero que excede al crecimiento del componente permanente de la demanda real de dinero. Este indicador se denomina crecimiento del núcleo monetario.
De esta manera, la tasa de inflación futura depende del crecimiento del núcleo monetario, de la tasa de inflación efectiva y de la brecha del producto del periodo corriente. La curva resultante, definida por la ecuación (2), es conocida en la literatura como curva de Phillips de dos pilares. Ésta proporciona dos canales potenciales por medio de los cuales la política monetaria puede afectar la inflación.
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Uno opera por medio de las expectativas de inflación y el otro lo hace mediante la brecha del PIB. El primer canal, que vincula la inflación observada con el crecimiento monetario, es el dominante en el largo plazo. El segundo canal, correspondiente a la brecha del PIB, implica una fuente transitoria de inflación generada por el impacto que tienen sobre la demanda agregada ciertos shocks monetarios y reales, pero no afecta la tendencia inflacionaria dado que en promedio la brecha es nula.
Este trabajo se focaliza en el crecimiento monetario como motor de las expectativas de inflación, esto es, trabaja sobre el primero de esos canales pues su perspectiva es de muy largo plazo. En el equilibrio de largo plazo la tasa de inflación es igual a la tasa de inflación subyacente (π=π-) y el producto se ubica en su nivel potencial (y=y-). A continuación se sustituye en la ecuación (2) las variables que intervienen en la curva de Phillips por los valores de equilibrio de largo plazo de: π-=αΔm--γΔy-+(1-α)π-.
La solución del modelo indica que en el equilibrio de largo plazo el impacto del crecimiento del núcleo monetario en la inflación es unitario (desaparece el efecto de la brecha del producto). Sin embargo, debido al proceso de formación de expectativas adaptativas en el corto plazo, el crecimiento del núcleo monetario afecta la tasa de inflación del periodo siguiente con un coeficiente menor que la unidad. De esta forma, el impacto del crecimiento del núcleo monetario sobre la inflación se materializa sólo al cabo de un tiempo, dependiendo de la magnitud del parámetro α.
A la curva de Phillips que surge del modelo monetario de inflación se le incorpora la variación de precios internacionales (medida en moneda local) como una de las variables explicativas que pueden incidir en la dinámica inflacionaria de corto plazo. La incorporación de esta variable contempla el grado de apertura de la economía y la importancia del tipo de cambio en la determinación del componente transable del nivel general de precios. ) = π* + e. En síntesis, en la sección s...
III. Resultados Econométricos y Evolución Histórica de la Inflación
Con estos instrumentos se analizan, desde una perspectiva histórica, los distintos procesos de desmonetización y remonetización que experimentó la economía en los últimos 140 años. La estimación de la curva de Phillips especificada muestra un impacto positivo y significativo del crecimiento del núcleo monetario en la tasa de inflación. Además, se encuentra una elasticidad ingreso unitaria de la demanda real de dinero -consistente con la expectativa teórica-, sin necesidad de controlar la estimación por variables que expliquen los cambios en la demanda de dinero por motivos de portafolio.
Si bien el impacto de la evolución del producto potencial (OACM, por sus siglas en inglés) sobre la inflación es positivo, no se rechaza que en el corto plazo este impacto sea similar al de otras variables. A pesar de que se estimó una demanda de dinero con una elasticidadingreso unitaria, es posible identificar varios periodos de cambios de portafolio de los agentes económicos que impactaron significativamente en el grado de monetización de la economía.
Tras una década inicial de desmonetización (1870-1880), cuando el sistema monetario y bancario recién se estaba constituyendo, la economía uruguaya atravesó un largo periodo de remonetización que se prolongó hasta luego de la segunda Guerra Mundial (SGM). Desde entonces, se ingresó en una fase de desmonetización que coincidió con un aumento importante de la inflación; los agentes económicos se refugiaron en activos distintos al dinero (monedas extranjeras, en particular el dólar estadunidense, inmuebles, títulos, etc.) para cubrirse de la pérdida de valor de la moneda.
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