Descubre Cómo la Proyección Transforma tu Vida en la Terapia Gestaltpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La Teoría de Gestalt, originada en Alemania en la década del 1920, se centra principalmente en cómo las mentes humanas perciben las cosas como un todo, en lugar de elementos individuales. Esta corriente psicológica, que explora la percepción, destaca cómo los individuos organizan y dan sentido a sus experiencias sensoriales, considerando que la mente tiende a estructurar percepciones como entidades completas, no simplemente como la suma de partes individuales. En su esencia, esta teoría resalta la importancia de las representaciones mentales construidas a través de las experiencias visuales, auditivas o memorias, influenciando la conducta y percepción.

Ubicada en el marco de la psicología humanista, la psicología de Gestalt se distingue por su enfoque en las vivencias subjetivas individuales. Busca destacar la experiencia única de cada persona, fomentando la exploración de su potencial completo. La teoría de Gestalt se aplica tanto en las interacciones humanas como en la psicoterapia, donde se busca alinear elementos para encontrar soluciones a problemas y fomentar el crecimiento personal.

Mecanismos Neuróticos y la Proyección

Cuando la persona no sabe darse a sí misma lo que realmente necesita, es cuando aparecen según la Gestalt los mecanismos neuróticos, que son todas aquellas perturbaciones tanto a nivel de pensamiento como de conducta que surgen a causa de la incapacidad del individuo de hacer lo que realmente desea para intentar adaptarse y ser aceptado por su entorno social.

La proyección es uno de estos mecanismos neuróticos, y constituye la base de la crítica a los demás. El que proyecta, rechaza algunos aspectos de sí mismo y se los adjudica a los otros. Lo que una persona critica de otra siempre tiene que ver con el que juzga; puede ser algo que le gustaría hacer pero que no se permite, o bien algo de su propia personalidad que le disgusta. Por ejemplo, si alguien rechaza de otra persona su extremada ira, es posible que esa rabia no la reconozca como suya, porque no la quiere o no puede expresarla, o porque no le gusta de él mismo su propia ira incontrolada. Al criticar, a veces tendrá razón, pero la mayor parte del tiempo estará pasando su opinión por el filtro de la propia experiencia y cometerá graves errores juzgando a los otros. Además, se sentirá impotente para cambiar la situación, ya que la culpa siempre será externa. Por tanto, el hecho de proyectar o criticar es la atribución a algo o a alguien de las cualidades o sentimientos propios que no estamos preparados para reconocer como nuestros.

La proyección es un mecanismo psicológico que evita tomar conciencia del Self y que desplaza algunos sentimientos, actitudes y vivencias pertenecientes al Sí Mismo hacia el mundo externo. Se considera una distorsión en el contacto, ya que no se puede asumir la responsabilidad propia. La proyección puede ser consciente o inconsciente, convirtiendo a la persona en reactiva y a la defensiva frente al ambiente. En lugar de ser un participante activo de su propia vida, el proyector se convierte en un objeto pasivo, víctima de las circunstancias. En la proyección tratamos el límite entre nosotros y el resto del mundo un poco demasiado a nuestro favor, de un modo que nos hace posible desposeer y renunciar a aquellos aspectos de nuestra personalidad que encontramos difíciles y ofensivas o poco atractivas.

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Otro dato curioso del paradigma de la Gestalt es que los sueños también son proyecciones. Lo que soñamos es esa parte que no integramos o que no tenemos resuelta sobre nosotros mismos, por lo que los sueños pueden dar muchas pistas sobre lo que somos, lo que nos preocupa o qué necesitamos solucionar en cada momento.

Proyección en Contraste con Otros Mecanismos Neuróticos

Los mecanismos neuróticos son formas de interrumpir el contacto con la experiencia presente. Todos ellos constituyen neurosis únicamente cuando son inadecuados y crónicos, aunque son útiles y necesarios en algunas ocasiones en las que las situaciones involucran peligro. A continuación, se presentan algunos de estos mecanismos y sus aspectos creativos o patológicos:

Mecanismo Neurótico Polaridad (Patología) Aspecto Creativo
Introyección Patología de contacto (exceso) Tradición
Confluencia Patología de Contacto. Un quedarse parado. Trascendencia
Proyección Patología de retirada Conocimiento
Retroflexión Permanente retirada patológica Disciplina
Deflexión Bloqueo en el contacto N/A

El reverso de la introyección es la proyección. Mientras que el introyector traga sin masticar lo extraño, el proyector vomita como extraño aquello que es propio. En casos extremos, clínicamente reconocemos que la paranoia, caracterizada por el desarrollo de un sistema altamente organizado de ilusiones, es el caso extremo de la proyección. Se ha visto en caso tras caso, que el paranoico es una personalidad altamente agresiva que, siendo incapaz de soportar la responsabilidad de sus propios deseos y sentimientos, se los adjudica a objetos o personas en el ambiente.

La proyección existe también en formas menos extremas que esta, y tenemos que tener cuidado en distinguir entre proyección, que es un proceso patológico, y las suposiciones basadas en la observación, lo cual es normal y sano. La mujer sexualmente inhibida, que en su queja pone la inhibición en el otro, o el hombre altivo, frío, retraído que acusa a los demás de ser poco amistosos con él, son ejemplos de proyección neurótica. En estos casos las personas han hecho suposiciones basadas en sus propias fantasías y no han reconocido que son solamente suposiciones. Por otro lado, la creación artística también exige un tipo de comportamiento imaginativo proyectivo. A menudo el novelista llega a proyectarse literalmente en sus personajes y se convierte en ellos mientras escribe. Pero nuevamente, a diferencia del neurótico proyectivo, no padece de la confusión de identidad.

Cuando el individuo no siente ningún límite entre él mismo y el ambiente que le rodea, cuando siente que es uno con él, se dice que está en confluencia con el ambiente. Las partes y el todo se hacen indistinguibles entre sí. Pero cuando este sentido de identificación total es crónico y el individuo es incapaz de ver la diferencia entre él mismo y el resto del mundo, está psicológicamente enfermo. La persona en la cual la confluencia es un estado patológico no nos puede decir qué es ella ni puede decirnos lo que son los demás. No sabe hasta dónde llega ella misma y dónde comienzan los demás. No vive el límite y no puede hacer un buen contacto con los demás. Tampoco puede retirarse de los otros; de verdad, ni siquiera puede contactarse consigo mismo.

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El cuarto mecanismo neurótico puede llamarse retroflexión, que literalmente significa “volverse atrás intensamente en contra”. Cuando alguien retroflecta una conducta, se trata a sí mismo como originalmente quería tratar a otras personas u objetos. Reorienta su actividad hacia adentro y se sustituye a sí mismo por el ambiente como objetivo del comportamiento. En la medida que hace esto, divide su personalidad en “hacedor” y en “hecho a”. Literalmente llega a constituirse en el peor enemigo de sí mismo.

Finalmente, la deflexión es un mecanismo activo en el que la energía está utilizada para evitar centrarse en sí mismo. Hacer, hacer, pero no contactar es una maniobra tendiente a soslayar el contacto directo con otra persona, un medio de enfriar el contacto real. Habla mucho y hace muchísimo, pero no puede asimilar la experiencia. El objetivo de la deflexión es quitar conciencia.

Asimilación de Proyecciones: La Técnica Integrativa

En la Terapia Gestáltica se trabaja con tres clases de técnicas básicamente: las Supresivas, las Expresivas y las Integrativas. Aunque las técnicas supresivas y expresivas son también integrativas de algún modo, en las técnicas integrativas se hace más énfasis en la incorporación de la experiencia. Se busca con estas técnicas que el sujeto incorpore o reintegre a su personalidad sus partes alienadas, sus hoyos.

La asimilación de proyecciones es una técnica central dentro de las integrativas. Se busca que el sujeto reconozca como propias las proyecciones que emite. Para ello se le puede pedir que él haga de cuenta que vive lo proyectado, que experimente su proyección como si fuera realmente suya. Por ejemplo, ante la afirmación del paciente "Mi madre me odia", el terapeuta podría responder: "Imagina que eres tú quien odia a tu madre; ¿cómo te sientes con ese sentimiento? Honestamente, ¿puedes reconocer que ese sentimiento es tuyo realmente?". Este proceso busca promover el cambio de atención del ambiente al Sí Mismo, ayudando al individuo a mirarse a sí mismo y quitar la lupa del entorno como causante de sus problemas.

La Importancia de la Asimilación para el Crecimiento Personal

Todos nosotros crecemos mediante el ejercicio de la capacidad de discriminar, la que en sí misma es función del límite entre lo propio y lo otro. Tomamos algo del ambiente, le devolvemos algo al ambiente. Podemos crecer únicamente si en el proceso de tomar, digerimos y asimilamos plenamente. Lo que hemos asimilado verdaderamente del ambiente pasa a ser nuestro para hacer lo que nos plazca. Pero lo que tragamos íntegro, aquello que aceptamos indiscriminadamente, lo que ingerimos en vez de digerir, pasa a ser un parásito, un cuerpo extraño que hace de nosotros su morada. No forma parte nuestra aunque presente la apariencia de serlo; aún es parte del ambiente.

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El proceso psicológico de la asimilación es muy parecido a su contrapartida fisiológica. Conceptos, datos, patrones de conducta, valores morales, éticos, estéticos y políticos, todos provienen originalmente del mundo externo. Estas tienen que ser digeridas y dominadas si han de convertirse en propias, verdaderamente en una parte de la personalidad. Los alimentos psicológicos que nos presenta el mundo, el alimento de datos y actitudes sobre los cuales se construye nuestra personalidad, tiene que ser asimilado exactamente del mismo modo que nuestro alimento real. Tiene que ser desestructurado, analizado, desarmado y luego armado del modo como sea de mayor valor para nosotros. Si sencillamente se traga entero, no contribuye en absoluto al desarrollo de nuestra personalidad.

Cuando criticamos a los demás en realidad estamos hablando de nosotros mismos y esto, en vez de convertirse en algo negativo, puede ayudarnos a ser más comprensivos y empáticos con lo que dicen o piensan otras personas. Por otro lado, puede guiar nuestros pasos, ya que en vez de quedarnos en la crítica y siempre ver la culpa de lo que pasa en los otros, nos puede indicar los pasos que tenemos que dar para no ir por caminos y decisiones que no nos corresponden y ser consecuentes con lo que sentimos. La proyección es un excelente sistema de conocimiento en una doble dirección: dice algo de aquel sobre el que se proyecta, y sobre todo dice mucho del proyector si se detiene a reapropiarse de lo que proyecta. Se trata, pues, de valorar las proyecciones como pistas de conocimiento, de ir a la búsqueda de lo propio que no sabemos que es propio hasta no encontrarlo fuera.

Es importante recordar que estos procedimientos o técnicas son solo un apoyo para lograr los objetivos terapéuticos, pero no constituyen en sí la Terapia Gestalt. Lo importante, lo realmente terapéutico, es la «actitud guestáltica» que se adopte, el reconocimiento de la importancia del proceso, y el respeto por el ritmo individual del cliente. No empujar el río, dejarlo ser.

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