La historia de los gobiernos provisionales en la Rusia revolucionaria es inseparable del contexto de profundas tensiones sociales y políticas que precedieron a 1917. Bajo el zar Nicolás II, en el trono desde 1894, hubo hambrunas en el campo y se agravó la explotación y la miseria en las ciudades a causa de la incipiente industrialización. Recordemos que, recién en 1904, el anterior zar, Alejandro III, había fallecido por una enfermedad, cediendo el trono a su hijo, Nicolás II, quien se caracterizó por ser particularmente despótico e incompetente para enfrentar los grandes retos que implicaba el gobierno ruso. A esto hay que agregar que, en ese mismo año, Rusia entró en guerra con Japón, situación que sólo elevó las inconformidades y malestar entre la población.
La revolución de 1905, desencadenada tras la sangrienta represión de una manifestación en San Petersburgo, fue seguida por una cierta liberalización política. El nueve de enero de 1905 hubo una manifestación encabezada por el Padre Gapón, un clérigo que convenció a un nutrido grupo de campesinos de dirigirse hacia el Palacio de Invierno. Sin embargo, antes de que los manifestantes pudieran llegar siquiera a su destino, fueron interceptados por la policía y el ejército, quienes dispararon contra la multitud, dando origen al “domingo sangriento”. Este evento socavó la confianza en el zar y motivó importantes huelgas y protestas de trabajadores durante los meses siguientes. Los soviets fueron consejos de obreros, campesinos y soldados formados originalmente en Rusia durante las revoluciones de 1905 y 1917. Estos soviets fueron una forma de organización, deliberación y autogobierno espontáneo de los trabajadores. Los primeros de ellos, como el soviet formado en la zona textil de Ivánovo-Voznesensk en mayo de 1905, iniciaron sus actividades como comités de huelga, pero rápidamente excedieron tales funciones, adquiriendo un carácter más político y ayudando a encabezar la lucha de los trabajadores contra el gobierno zarista. En mayo se formó el ya mencionado soviet de Ivánovo-Voznesensk y, en octubre, el soviet de San Petersburgo, seguido del soviet de Moscú y otros más en al menos 28 ciudades y provincias de todo el imperio ruso.
Sin embargo, la reacción contra los soviets no se hizo esperar. El mismo mes en que se fundó el soviet de San Petersburgo, Nicolás II promulgó el “Manifiesto de octubre”, en el que se comprometía a elaborar una constitución, así como a otorgar libertades civiles a la población y convocar a elecciones para la formación de un parlamento (la Duma). Las proclamas liberales de Nicolás II eran una farsa, un intento de apaciguar la inconformidad popular, mientras conseguía desarticular a la oposición. A inicios de 1906, la reacción zarista había logrado frenar a los soviets. Entre 1906 y 1914 hubo muchos cambios políticos. Las primeras dos dumas fueron disueltas a los pocos meses de su creación (en 1906 y 1907), dejando claro que el zar sólo toleraría un parlamento dócil a su mandato. Sin embargo, a partir de 1910, empezó un nuevo periodo de ascenso del movimiento obrero, situación que sólo se intensificó con el ingreso de Rusia a la Primera Guerra Mundial. A decir del historiador Orlando Figes, Rusia no estaba preparada para participar en una guerra como la de 1914: no contaba con la tecnología militar, la dirección adecuada ni la administración pertinente para sostener el conflicto. Para 1916, las derrotas, las bajas y la carestía crecientes ya habían generado importantes inconformidades entre los soldados, la burocracia, la burguesía y los trabajadores.
La Revolución de Febrero de 1917 y el Establecimiento del Gobierno Provisional
En febrero de 1917, tras un periodo con protestas intermitentes y en medio de un invierno particularmente crudo, el gobierno anunció una política de racionamiento del pan. Las mujeres de Petrogrado no lo toleraron más. El 23 de febrero (ocho de marzo en el calendario gregoriano) salieron a protestar para exigir pan para sus hijos. Por la tarde, los hombres se unieron a las movilizaciones. En los días 24, 25 y 26 de febrero las protestas escalaron, las huelgas se generalizaron y el conjunto de la sociedad rusa entró en crisis. La revolución de febrero de 1917 había sido el resultado del descontento de la población de las ciudades, con una línea de mando del ejército quebrada, que se negó a reprimir las manifestaciones populares por el desabastecimiento de San Petersburgo.
El día 27, los representantes de la Duma formaron un Comité Provisional para reestablecer el orden del país. Ese mismo día resurgió el soviet de Petrogrado y en las semanas siguientes lo harían los de muchas otras ciudades y pueblos de Rusia. El 1ro de marzo, miembros del Comité Provisional interceptaron a Nicolás II y le sugirieron la abdicación con el objetivo de convocar a una Asamblea Constituyente y restituir a la dinastía Romanov en la figura del Duque Mijaíl, hermano menor de Nicolás. Este último aceptó y el dos de marzo presentó oficialmente su abdicación. El fin de la monarquía fue recibido con muestras de júbilo a lo largo de todo el Imperio, y sus símbolos fueron destruidos. El Comité Provisional, con el visto bueno del soviet de Petrogrado, se erigió en Gobierno Provisional, pero bajo la condición de no actuar en contra de los intereses de los soviets.
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El gobierno provisional se consideraba a sí mismo un ente interino destinado a conducir el país durante la guerra, pero llevó a cabo reformas de gran calado. El ejecutivo dirigido por el primer ministro, el príncipe Lvov -un reformista liberal-, y por el ministro de Justicia Alexander Kerenski -el único socialista del gobierno, y el único que también era miembro del sóviet-, abolió las leyes zaristas relativas a la libertad de expresión y reunión. En palabras de Lenin, Rusia se convirtió en el «país más libre del mundo».
El Doble Poder: Gobierno Provisional y Soviets
En febrero de 1917 se logró el destronamiento del zar Nicolás II y la constitución de una república democrática burguesa representada por un gobierno provisional, pero el poder efectivo residía en los soviets. Los huelguistas se organizaron en consejos de soldados, obreros y campesinos (soviets) y constituyeron un poder paralelo que se propuso apoyar el nuevo orden revolucionario anti-zarista y vigilar que las reformas políticas no fueran traicionadas. Para junio fue posible realizar su Primer Congreso Panruso. Este evento resulta notable porque, aunque los soviets parecían no advertirlo, en los hechos, habían logrado conformar una estructura organizativa para el autogobierno de los trabajadores. Esto lo tenía claro Lenin quién, por lo mismo, consideraba absurda la idea de entregar el poder a una Asamblea Constituyente.
El líder bolchevique, desde su exilio en Suiza, seguía el trepidante curso de los acontecimientos de Petrogrado lleno de frustración. Por fin volvió a Rusia en un tren sellado facilitado por los alemanes, que tenían la esperanza de que la oposición de Lenin a la guerra socavaría el esfuerzo bélico ruso. El día 3 de abril Lenin llegó a la estación de Finlandia de Petrogrado con su decálogo de propuestas, las llamadas Tesis de abril, para reclamar «todo el poder para los sóviets». En abril, Lenin volvió de su exilio con la consigna de entregar todo el poder a los soviets, terminar con la guerra y atender la carestía de alimentos. Durante estos meses, los soviets siguieron reapareciendo por toda Rusia, de tal modo que para junio fue posible realizar su Primer Congreso Panruso.
Gobierno de Alexander Kerenski y la Crisis
Alexander Kerenski, el único socialista del gobierno provisional, fue aclamado como la persona capaz de reconciliar el país y detener la deriva hacia la guerra civil. Era el único político que gozaba de apoyo popular y a la vez era ampliamente aceptado por los líderes militares y la burguesía. Al final, el 8 de julio, sustituyó al príncipe Lvov como primer ministro. La actuación de Kerenski se volvió más autoritaria en cuanto accedió al cargo. Decretó nuevas restricciones a las reuniones públicas, restauró la pena de muerte en el frente de guerra y se decidió a recuperar la disciplina militar. El programa del nuevo gobierno de coalición ya no estaba sometido a los principios del sóviet.
Entre junio y julio hubo nuevas protestas de los trabajadores rusos enarbolando la consigna leninista de “todo el poder a los soviets”, por lo que el Gobierno Provisional decidió levantar una orden de arresto contra el líder bolchevique, quien tuvo que exiliarse en Finlandia. Durante julio de ese mismo año, el Gobierno Provisional, presidido por Kerensky, intentó inútilmente una nueva ofensiva militar contra Alemania. Cuando el gobierno provisional insistió en iniciar una nueva ofensiva militar contra Alemania en junio de 1917, el ejército se negó y los soldados, la inmensa mayoría hijos de campesinos, regresaron a sus aldeas para participar en el reparto de la tierra. La fracasada «insurrección de julio» trajo consigo represalias.
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El Golpe de Kornilov y la Agudización de la Crisis
En agosto, el general Kornílov intentó dar un golpe de Estado para instaurar una dictadura militar, pero también fracasó. Entretanto, el recién nombrado comandante en jefe del ejército, el general Lavr Kornilov, quiso erigirse como «salvador de la nación» y exigió medidas que en la práctica equivalían a la imposición de la ley marcial. Kerenski accedió, pero pronto cambió de idea y acabó recurriendo al sóviet y liberando a los líderes bolcheviques encarcelados para hacer frente a las fuerzas del general, que iban camino de la capital para imponer el orden. La Guardia Roja (la milicia bolchevique) organizó la defensa de las fábricas, pero no hizo falta luchar porque los agitadores soviéticos convencieron a los cosacos de Kornilov para que depusieran las armas, y éste fue encarcelado junto con otros 30 oficiales.
El golpe de Kornilov acabó debilitando a Kerenski y al gobierno provisional. Si la derecha condenaba a Kerenski por haber traicionado a Kornilov, el jefe del ejecutivo también levantaba muchas suspicacias entre la izquierda por haber actuado en connivencia con el general. Muchos soldados sospechaban que sus oficiales habían apoyado a Kornilov, y se produjo un fuerte deterioro de la disciplina en el seno del ejército. La consecuencia fue un proceso de radicalización que se extendió por las principales ciudades industriales. Sus grandes beneficiarios fueron los bolcheviques, que a principios de septiembre obtuvieron sus primeras mayorías en los sóviets de Petrogrado, Moscú, Riga y Saratov. Para septiembre, tanto el Gobierno Provisional como el ejército, habían quedado desprestigiados, lo que se tradujo en un creciente apoyo a los bolcheviques.
La Caída del Gobierno Provisional y la Revolución de Octubre
Ahora las condiciones eran propicias. El 10 de octubre, el partido bolchevique, junto con Lenin, que había regresado clandestinamente al país, decidieron destituir por la fuerza al Gobierno Provisional. Lenin urgió a sus partidarios a una insurrección inmediata, antes de que se celebrara en Petrogrado un Congreso de los sóviets de toda Rusia previsto para el 20 de octubre. El momento elegido fue la madrugada del 25 de octubre, antes del Segundo Congreso Panruso de los soviets. No era coincidencia. Los bolcheviques tenían claro que el poder político debía descansar en la fuerza y organización de los soviets, por lo que su golpe de Estado debía ser respaldado por el Congreso, y así fue.
Durante la madrugada del 25 de octubre (7 de noviembre en el calendario gregoriano) se produjo el legendario asalto al palacio de Invierno, sede del Gobierno provisional. La caída del gobierno provisional se consumó tras el "asalto al Palacio de Invierno" en Moscú, el 25 de octubre de 1917. Por la mañana se anunció la detención de los ministros de Kerenski ante el Congreso de los sóviets, cuyos 670 delegados decidieron formar un gobierno con el apoyo de todos los partidos con presencia en ese órgano. Ese mismo día se formó un Consejo de Comisarios del Pueblo para ejercer el nuevo gobierno, con Lenin a la cabeza. Inmediatamente se constituyó un Consejo de Comisarios del Pueblo, formado por bolcheviques y presidido por Lenin, en reemplazo del gobierno derrocado.
El Fin de la Asamblea Constituyente
Sin embargo, aún en este momento, los soviets seguían contemplando la idea de hacer una Asamblea Constituyente, situación que sólo se revirtió en enero de 1918, en el Tercer Congreso. Las elecciones a la Asamblea Constituyente, que habían sido convocadas por el depuesto gobierno provisional, se celebraron a finales de noviembre. Cuando la Asamblea Constituyente inició sus sesiones el 5 de enero de 1918, los guardias bolcheviques la clausuraron menos de 13 horas después. El 5 de enero de 1918, la nueva Duma, reunida en sesión inaugural, hizo una primera votación en la que los bolcheviques perdieron por 138 votos contra 237. Era más de lo que Lenin podía soportar.
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Cronología de Eventos Clave
| Fecha | Evento |
|---|---|
| 9 de enero de 1905 | "Domingo Sangriento" |
| Octubre 1905 | Formación del soviet de San Petersburgo, "Manifiesto de Octubre" |
| Febrero 1917 | Revolución de Febrero, protestas por el pan en Petrogrado |
| 27 de Febrero 1917 | Formación del Comité Provisional de la Duma y resurgimiento del Soviet de Petrogrado |
| 2 de Marzo 1917 | Abdicación de Nicolás II; Comité Provisional se erige en Gobierno Provisional |
| Abril 1917 | Regreso de Lenin y "Tesis de Abril" |
| Junio 1917 | Primer Congreso Panruso de Soviets |
| Julio 1917 | "Insurrección de Julio" (fracasada), ofensiva militar de Kerenski |
| 8 de Julio 1917 | Alexander Kerenski asume como primer ministro |
| Agosto 1917 | Intento de golpe de Estado del General Kornilov |
| 25 de Octubre 1917 | Asalto al Palacio de Invierno; caída del Gobierno Provisional; formación del Consejo de Comisarios del Pueblo |
| 5 de Enero 1918 | Clausura de la Asamblea Constituyente por los bolcheviques |
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