Con humor e ironía, los caricaturistas mexicanos realizan un retrato crítico de la política mexicana que va más allá del periodismo. La caricatura política constituye una vía de acceso al conocimiento histórico en tanto se ocupa de los temas candentes y personajes relevantes del momento en que fue generada. Sin embargo, es fundamental recordar que la caricatura no es ni la crónica de los hechos ni un testimonio de los mismos; constituye la expresión y la opinión de un individuo y de un grupo, y es siempre, por tanto, una visión sesgada y cargada de intencionalidad política. No es la caricatura, por tanto, testimonio de la realidad, sino una construcción de esa realidad.
Si bien las imágenes atienden asuntos o temas que están en el ambiente y toman elementos de los sucesos y acontecimientos cotidianos para elaborar sus críticas, también subliman, exageran, deforman y adecúan el tratamiento a conveniencia de quienes las producen. A menudo, el lenguaje de las caricaturas consigue transmitir un mensaje político de manera clara a través de exageraciones e ironía, permitiendo a los dibujantes decir cosas que el periodismo convencional pasa por alto o menciona sutilmente.
La Relación entre Gobierno y Prensa a través de la Sátira
Entre 1868 y 1883, circularon por las calles de la Ciudad de México aproximadamente 46 títulos de periódicos con caricaturas. Desde la caricatura de época y la historiografía, la relación entre el gobierno y la prensa ha sido vista, para el siglo XIX mexicano, especialmente para la segunda mitad, como una especie de guerra entre buenos y malos. Se asociaba a los malos con el gobierno y a los buenos con la prensa, pero no con toda la prensa, sino con aquella adjetivada como “independiente”.
Así, los gobiernos denominados en su momento por esos impresos como tiránicos, dictatoriales o despóticos persiguen a la prensa, le ponen candados, la atan, la maniatan, la someten y buscan, en realidad como fin último, aniquilarla. Interesa a esta investigación indagar sobre las representaciones que se elaboraron desde las caricaturas respecto de la libertad de imprenta y de expresión en lo que se refiere a ciertas políticas nacionales relevantes, así como las relaciones y tensiones que el ejercicio de ellas provocó entre los integrantes de la prensa y las autoridades gubernamentales.
Caricaturas como Denuncia de la Represión
Un claro ejemplo de esta denuncia es la representación de la “Libertad de imprenta” en las páginas de La Orquesta el 19 de enero de 1870. En esta imagen, un pequeño, delgado y frágil hombre, que va descalzo y cuyos ropajes no son otra cosa que planas de papel periódico, caracteriza a la libertad de imprenta. A su débil aspecto se suma la circunstancia de encontrarse preso, inmovilizado con apretados grilletes y varias cadenas, todas de gran tamaño. Por si todas esas medidas de seguridad fueran pocas, para acallarlo un inmenso candado atraviesa su mandíbula, descolgándola. El rostro desfigurado acusaba el maltrato recibido.
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La caricatura aludía a la aprobación del 17 de enero, mediante la cual el Congreso de la Unión concedía al Ejecutivo federal facultades extraordinarias, autorizaba la suspensión de garantías y restablecía la ley de 28 de diciembre de 1855 (segunda Ley Lafragua). Con esa acción se suspendía la vigencia de la Ley Orgánica de la Libertad de Prensa, reglamentaria de los artículos 6º y 7º de la Constitución Federal, que había sido decretada el 4 de febrero de 1868. La ley que se restableció, en efecto, como acusaba la imagen satírica, era totalmente restrictiva y dejaba muy poco margen de acción para el ejercicio periodístico.
Las caricaturas exponían una crítica situación de presión y límites severos contra la prensa, mientras el presidente aseguraba que la libertad de prensa fue, a pesar del otorgamiento de la suspensión de garantías, ampliamente respetada. Lo cierto es que, con razones o sin ellas, el régimen juarista viviría sus últimos años prácticamente parapetado en el uso de facultades extraordinarias y la suspensión de garantías, otorgadas una y otra vez por el Congreso, en diferentes materias.
Posteriormente, una caricatura sobre el fin de la suspensión de garantías y el restablecimiento de la ley orgánica de la prensa, pretendiendo ser una ballena, según el texto que la acompaña (“La ballena que se tragó a Jonás”), dibujó a un ser quimérico y monstruoso. Con un cuerpo abultado y peludo, unas garras gordas y prominentes, y una cabeza con largas mandíbulas con feroces colmillos y filosos dientes, emergía de una especie de pantano. Aferrándose con sus garras a la orilla, abría sus fauces, y de ellas emergía, huyendo presurosa, una indefensa mujer que había sido engullida. Esa mujer, que va descalza, huía de ese monstruo y de su encarcelamiento, con grilletes de cadenas rotas en brazos y pierna, y sosteniendo las plumas del oficio que caracteriza al escritor y periodista. En su túnica llevaba la palabra “Imprenta”, y portaba una corona de laurel. El monstruo llevaba el rostro de Lerdo de Tejada, secretario de Relaciones Exteriores entonces, acusando así que era él quien había estado detrás de la medida y no el presidente Juárez.
El uso de las facultades extraordinarias por parte del presidente Lerdo dio pretexto a su principal opositor en la prensa satírica, El Ahuizote, para crear un par de caricaturas sobre el tema. En una de ellas, publicada en marzo de 1876, se muestra a los principales representantes de la prensa que, con candados en los labios, escuchan atentamente a Darío Balandrano, redactor en jefe del Diario Oficial, leer una nota. El Diario Oficial se había dirigido en diversas ocasiones a la “prensa oposicionista” expresando la intención del gobierno de respetar la libertad de imprenta pero advirtiendo que la misma no se podía extender a las “publicaciones que proclaman abiertamente la rebelión, o la fomentan publicando proclamas y esparciendo noticias notoria y evidentemente falsas”. Ante tal situación, el impreso oficial apuntaba que el gobierno se veía obligado a “reprimir conducta tan perjudicial” con la finalidad expresa de “conservar la paz pública” y también por la necesidad de “poner un límite entre la verdadera libertad de imprenta, y los abusos”.
La Caricatura como Arma Política: Acusaciones contra Díaz
A lo largo de la vida pública de Porfirio Díaz, se produjeron diversos periódicos satíricos e ilustrados que incluían el uso de la caricatura como parte de su estrategia de apoyo o de crítica. Los partidarios de Díaz se dieron a la tarea de construir y proyectar su imagen como la de un líder político, defensor del pueblo y de la patria. Por medio de las caricaturas se le presentó también como el impulsor del principio de la no reelección, mediante el cual se garantizaría una dinámica de relevo periódico de autoridades gubernamentales que posibilitaría el inicio de una nueva época para el país signada por la paz.
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De esa forma, insinuaban las caricaturas, el probo militar pondría freno a las ambiciones personalistas del presidente Lerdo de Tejada y sus colaboradores. Díaz era representado como el protector de los principios constitucionales y como el salvador de la patria. Al encarnar Díaz no sólo la defensa de la libertad sino la libertad misma, se dejaba entrever que su actuación en este escenario permitiría recuperar los principios de “igualdad y fraternidad” que habrían sido igualmente violentados por el gobierno lerdista, al que se acusa así de tiránico y despótico.
Pese a lo que mostraban e intentaban grabar en el imaginario colectivo las representaciones laudatorias, existió una prensa satírica que fue dura detractora de Díaz. Como contraparte de la figura heroica, se publicaron gran cantidad de caricaturas producidas por sus opositores, en las cuales la crítica se hacía de manera frontal y violenta; eran caricaturas profundamente invectivas. En ellas, en particular en las publicadas a partir de 1876, se acusaban y denunciaban los supuestos métodos y resultados de las acciones de Díaz y de sus aliados, quienes habían accedido al poder y se mantendrían en él con altos costos para el país. Así, desde su primera administración, los periódicos satíricos contrarios a Porfirio señalaban que el general se había impuesto por medio de la fuerza.
Frente al propósito de los correligionarios de Díaz de mostrarlo como héroe de la patria y amigo del pueblo, los opositores se dieron a la tarea de construir otra imagen muy diferente y contrastante. En opinión de sus detractores, el militar representaba una amenaza para México y para sus habitantes. Lo que pronosticaban era el principio de una etapa de gobierno que cancelaba toda esperanza de paz, de desarrollo, de progreso, de independencia. Principios constitucionales, derechos legales e individuales, libertad de pensamiento y de acción, honor, moral y un largo etcétera, parecen haber sido hollados por un régimen que sólo conoce el poder de la fuerza armada y por unos hombres que son capaces de cometer las peores acciones si ello les permite lograr sus objetivos y concretar sus ambiciones.
Las imágenes contrarias a Díaz buscaban presentarlo como una especie de villano cuya presencia supondría grandes males y calamidades para el país. Entre otras connotaciones negativas del régimen de Díaz, una que se explotó de manera constante en las caricaturas fue la del riesgo de la imposición de un régimen dictatorial. La acusación de dictador recayó sobre Díaz desde muy temprano en las páginas de los periódicos de humor. Hay algunas imágenes en las que la palabra dictadura aparece directamente sobre la espada que porta Díaz entre las manos.
Cuadro Resumen de Caricaturas Políticas Significativas
A continuación, se presenta un cuadro con algunas de las caricaturas y temas clave que ilustran la crítica y las acusaciones políticas de la época:
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| Caricatura (Título/Tema) | Publicación | Fecha (Aprox.) | Simbolismo Principal | Acusación/Crítica Clave |
|---|---|---|---|---|
| "Libertad de imprenta" (prisionera) | La Orquesta | 19 Ene 1870 | Hombre frágil, encadenado y amordazado; representa la libertad de prensa. | Restricción severa a la prensa y suspensión de garantías por el gobierno. |
| "La ballena que se tragó a Jonás" | La Orquesta | Abril (sin año espec.) | Monstruo con rostro de Lerdo de Tejada; engullendo/liberando a "Imprenta" (mujer). | Lerdo de Tejada como el principal artífice de las medidas represivas contra la prensa. |
| "Libertad de imprenta" (con candados) | El Ahuizote | 10 Mar 1876 | Representantes de la prensa amordazados, escuchando al Diario Oficial. | El gobierno de Lerdo restringiendo la libertad de expresión de la prensa opositora. |
| "Barbaridades del día" (Proyecto de Ley de Imprenta) | La Orquesta | 13 Abr (sin año espec.) | Diputados Prieto y Santacilia con hachas, atacando la "ley" o "libertad". | La nueva ley de imprenta propuesta como una amenaza y generadora de temor. |
| (Díaz como dictador, espada con "dictadura") | (Varios periódicos) | 1877 | Porfirio Díaz portando una espada con la palabra "dictadura" grabada. | Acusación sobre las intenciones dictatoriales de Díaz y sus aliados. |
| "Cuarto mandamiento" | La Linterna | 23 Jul (sin año espec.) | Díaz acusado de traicionar al pueblo y a la patria (en un contexto religioso). | Crítica al régimen de Díaz por imponerse por la fuerza y no respetar los principios cívicos. |
