Descubre la Fascinante Historia y Arqueología de la Diáspora Africana en Hacienda Calibío Popayánpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
771 715 4434

Este artículo de arqueología histórica analiza evidencias del pasado e historia de los africanos esclavizados y sus descendientes en Popayán y norte del Cauca, durante los siglos XVIII y XIX. Utilizando datos de archivo, investigación de sitios arqueológicos, cultura material y oralidad, el estudio explora las relaciones sociales entre amos y esclavos para dar cuenta de sus asentamientos, áreas de labores domésticas, agrícolas y mineras en el campo.

Los datos conducen al análisis de la cotidianidad, la servidumbre, la ancestralidad, la resistencia y la emancipación afrocolombianas, todos temas escasamente investigados en Colombia, especialmente en la región suroccidental.

Los estudios de arqueología histórica en Colombia iniciaron en la década de los ochenta con trabajos esporádicos en centros históricos y lugares patrimoniales. En las últimas dos décadas, estas investigaciones ampliaron su campo de interés a través de análisis sociales, económicos y políticos coloniales, y ahondaron en estudios de arquitectura, industrias y cultura material, temáticas que conducen a repensar las dinámicas y cambios sociales de las épocas colonial y republicana en nuestro país.

Sin embargo, el estudio de los africanos esclavizados y libres no se explicitó en ninguno de estos trabajos. Investigaciones en arqueología histórica específicamente sobre los esclavos africanos y afrodescendientes no existen, y las que se relacionan con este tema lo hacen de modo muy general.

Quizás el trabajo más destacado por su carácter interdisciplinar es el realizado en la hacienda Cañasgordas (Valle del Cauca), que aún continúa siendo analizado; por otro lado, estos sitios andinos se conectaban con aquellos de los reales de minas del Chocó, como Nóvita y San Juan.

Lea también: El sabor único de la Crema de Sotol

En esta región del país, las comunidades afrodescendientes se asentaron principalmente en la costa pacífica, valle del Patía, norte del Cauca y Valle del Cauca. Sus orígenes se ubican principalmente en el oeste de África (Guinea, Senegal, Nigeria, Congo y Angola) y su inserción en el continente fue parte de un largo proceso de coloniaje europeo.

El aporte cultural afro, la materialidad, los asentamientos, la resistencia, el cimarronaje con palenques o quilombos, la vida cotidiana y sus relaciones sociales son temas que aún esperan ser estudiados desde la arqueología histórica.

Los estudios en arqueología histórica son relevantes en cuanto relacionan las culturas o los grupos étnicos y la multivocalidad. Esta área del conocimiento busca -junto con otras disciplinas similares, como la etnografía o la etnohistoria- interpretar la historia y la cultura de una comunidad. Para ello, combina en sus métodos fuentes históricas (documentos) y datos arqueológicos (estudios arqueológicos de contextos culturales).

Con el interés de estudiar la diáspora africana en el sur del país, el Grupo de Arqueología de la Universidad del Cauca seleccionó dos regiones destacadas por la presencia afro en el Cauca. Una corresponde a la ciudad de Popayán y las haciendas cercanas conocidas como Yambitará, Calibío, Pisojé y Coconuco.

En la ciudad se destacan los sitios Casa de la Moneda, Casa Sánchez y los conventos El Carmen, La Encarnación y el Colegio de Misiones de los Jesuitas, todos con presencia de mano de obra esclava. La segunda región corresponde al norte del Cauca, una zona destacada por el desarrollo de los reales de minas (oro aluvial) con asentamientos de cuadrillas de esclavos africanos.

Lea también: Patrimonio en la Sierra Gorda: Hotel Misión Hacienda Concá

Con este estudio analizamos la presencia afro desde el pasado arqueológico e histórico durante el dominio colonial español en los siglos XVIII y XIX. Tres aspectos metodológicos fueron importantes: los datos de archivo, la investigación arqueológica y las fuentes orales.

Los datos de archivo contienen una rica documentación que, aunque no esté escrita por africanos, revela aspectos críticos de las relaciones sociales (amos/esclavos), económicas y políticas usadas en muchos estudios históricos, pero en pocos arqueológicos. Las fuentes primarias provienen del Archivo Central del Cauca (ACC), del Archivo General de la Nación (AGN) y del Archivo General de Indias (AGI, Sevilla, España) y se hizo uso de bibliografía especializada como fuente secundaria.

Para el estudio, se seleccionaron documentos sobre esclavos africanos y manumisos de la región, desde el siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX. De otra parte, el trabajo de campo arqueológico se enfocó en la visita de sitios dentro de la ciudad: Casa de la Moneda, conventos religiosos y casonas de familias esclavistas, todos muy activos en el periodo estudiado.

Para las zonas rurales, se seleccionaron varias haciendas y algunos reales de minas en las vecindades de Popayán y el norte del Cauca. Se adelantaron prospecciones arqueológicas al azar en las visitas a sitios donde hubo presencia negra africana, en especial aquellos con áreas de servicios (cocina, huerta, capilla, cementerio, vivienda y áreas anexas).

La información se contrastó con algunas excavaciones de arqueología histórica realizadas previamente por el Grupo de Arqueología. Por último, personas de las comunidades afrodescendientes ofrecieron sus aportes a través de la oralidad (narrativas) y sus materialidades en los sitios visitados.

Lea también: Detalles del proceso de estadidad en Baja California

La trata de africanos esclavos duró más de 250 años desde 1600. Durante esos siglos, barcos de traficantes y piratas asolaron las costas de África Occidental, quienes penetraron además en Senegal, Guinea Bissau, Zambia, Sierra Leona, Costa de Marfil, Ghana, Nigeria, Congo y Angola, cuyas poblaciones estaban organizadas en amplios reinados compuestos por tribus étnicas tradicionales.

Pueblos enteros que habitaban a lo largo de los ríos y en las sabanas que hacían parte de los grandes imperios (Malí, Jolof, Songhai, Akan, Benin, Congo, entre otros) fueron diezmados por ingleses, españoles, portugueses, franceses y holandeses, quienes comerciaban y se articulaban al tráfico de esclavos de los mismos reinos africanos.

Las rutas del comercio de esclavos hacia América durante el siglo XVI hasta mediados del XIX iban de África Occidental al Caribe y Norteamérica y otras se dirigían de África a Brasil; ambas triangulaban con puertos en Inglaterra (Londres, Liverpool y Bristol), Portugal (Lisboa), Francia (Bordeaux) y España (Cádiz y Sevilla).

En los últimos siglos de la Colonia también existían rutas directas entre África y América, lo que indica el aumento de la trata de esclavos para suplir la demanda de mano de obra en las haciendas, minas, plantaciones y demás empresas de la economía colonial europea.

La presencia negra mayoritaria en el suroccidente de Colombia se percibe en las regiones del valle del Patía, el norte del Cauca y la costa pacífica. Popayán y su gobernación constituyeron una de las regiones coloniales más importantes de la Nueva Granada. Durante los siglos XVII y XVIII, la ciudad fue pujante gracias a la mano de obra esclava negra e indígena que explotó las minas de oro y las haciendas.

En todos estos sitios hubo presencia de personas esclavizadas que trabajaban en diferentes oficios dentro de instituciones laicas y religiosas, casonas de familias adineradas y en las haciendas cercanas. Las manzanas o las cuadras próximas a la plaza central eran distribuidas entre los gobernantes españoles, personas que se desempeñaban como administradores, militares y religiosos; más alejados de estos círculos se hallaban la clase de comerciantes y los grupos menos favorecidos, que ocupaban zonas periféricas y desarrollaban actividades en varios oficios (artesanos, arrieros, agricultores, joyeros, entre otros).

Los grupos sociales más pobres se ubicaron en el sur y occidente de la ciudad; sus casas, aunque ocupaban lotes, no poseían elementos suntuarios o de elaborada arquitectura, pero sí tenían solares para la huerta y los animales domésticos.

En los estudios de arqueología histórica en la ciudad los materiales culturales más recurrentes son las producciones alfareras locales e importadas. Los sitios donde se perciben desperdicios corresponden a las áreas de servicios y patios. En estas zonas, es notoria la mezcla de cerámicas de tradición europea con la cerámica de producción local -conocida como criolla- y de tradición indígena; así mismo, recientemente se identificaron materiales alfareros con características y técnicas africanas.

Está documentado que la importación de esclavos negros africanos -a través de los puertos de Cartagena de Indias, Honda o Buenaventura- trajo consigo las ideas y técnicas de culturas y etnias africanas. Trabajos como este abren la discusión sobre un nuevo panorama desde la arqueología histórica para el estudio de la presencia negra en la Colonia y sus aportes culturales a la sociedad, que no solo se reflejan en las técnicas y manufacturas alfareras, sino también en las prácticas gastronómicas con que deleitaban a sus amos y que, mezcladas con aquellas indígenas y españolas, produjeron extraordinarias combinaciones en las mesas coloniales.

De otro lado, la cultura material alfarera refleja elementos simbólicos de resistencia (cruces, equis, líneas incisas, etc.) que se asocian al sincretismo religioso o a marcas africanas de carácter étnico o clánico. Algunos autores afirman que el uso de estos símbolos tiene relación con el ejercicio ritual de una expresión religiosa, en este caso, una ancestral africana realizada de manera privada o colectiva, que puede asociar actividades de magia, brujería, adivinación, conjuro y vudú, entre otras prácticas.

Estas decoraciones presentes en la alfarería afro de la época colonial y republicana en Popayán también se pueden interpretar como elementos de la resistencia social y cultural de aquellos grupos humanos esclavizados durante la servidumbre en propiedades de aristócratas, eclesiásticos, militares, hacendados y mineros.

En la ciudad, a pocas cuadras de la plaza central, se localiza esta casona que perteneció a la familia del general José María Sánchez hasta finales del siglo XIX. El general era adinerado y entre sus propiedades figuraban otras casas, lotes, un tejar llamado La Curtiembre, un molino con casa de teja en Chiribío y, además, era dueño de la hacienda Antón Moreno en el sur de la ciudad.

En la casona estudiada era de esperarse que los objetos excavados fueran de gentes de la élite social y sus sirvientes, entre ellos, esclavos dedicados a los trabajos de la residencia. En el año 2018 se realizaron excavaciones arqueológicas en la casa, en las que se intervinieron las áreas de la cocina, los cuartos y los patios.

tags: #hacienda #calibio #popayan #historia