Esta semana, descubrimos el municipio de Apaseo el Grande, un lugar lleno de historia y comida deliciosa, muy cerca de Querétaro, en Guanajuato. Apaseo el Grande es de los pocos lugares en el país que ha sido escenario de grandes acontecimientos en las etapas claves de México: época prehispánica, del Virreinato, la Independencia, la Guerra de Reforma, el Segundo Imperio, la Revolución, la Guerra Cristera hoy juega un papel importante en nuestro país por la calidad y monto de inversiones extranjeras que recibe.
Su ubicación geográfica lo colocaba en medio del Camino de Real de Tierra Adentro, que conectaba la capital del país con el norte, en Santa Fe de Nuevo México. Por ese camino fluían las riquezas que se hallaban en los centros mineros de Zacatecas, Chihuahua y, claro, Guanajuato.
Hay una disputa sobre la etimología de su nombre. La teoría más aceptada es que viene de “Apatzeo”, que significa “Lugar de las comadrejas”. Para otros, proviene de “Andehe”, mismo que, en lengua otomí, tiene el significado de “Junto al agua”. Esta segunda teoría también tiene su lógica, pues en el pasado había grandes lagunas y ríos que acompañaban los límites de Apaseo.
Su fundación como pueblo tuvo lugar en 1525, aunque fue hasta 1538 que se incorporó formalmente al imperio del rey Carlos I de España.
El Primer Latifundio de México
En Apaseo se dio el primer latifundio del país. Los latifundios son concesiones que el gobierno, o en este caso el rey, le otorga a un solo propietario para trabajar y explotar las tierras. Y, en efecto, el primero que se dio aquí tuvo lugar en Apaseo. El rey Carlos I le entregó 25 mil hectáreas a Hernán Pérez de Bocanegra, un peninsular quien había sido su paje. Es sorprendente no sólo que se haya entregado este latifundio sino también que se haya hecho por una cantidad de tierra descomunal.
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Sin embargo, platicando con el cronista del municipio, José Buenrostro, nos contó que es posible que esto se hubiera debido a que Bocanegra fue quien, posiblemente se encargó de enseñarle español al rey mientras fungía como su paje. Recordemos que Carlos I hablaba flamenco antes de llegar a Castilla.
Haciendas Históricas de Apaseo
Durante nuestro recorrido por Apaseo, visitamos tres haciendas que ilustran mejor el peso histórico del municipio. Primero llegamos a la hacienda de Obrajuelo. Su nombre hace referencia a los obrajes pues en este lugar existía la fabricación de textiles. Pero esta hacienda también retrata la transformación de una zona dedicada a producir pulque a otra dedicada a producir cereales.
Además, jugó un papel fundamental en el nacimiento de la ganadería moderna, lo cual es bastante relevante en el municipio donde la producción de carnes y de leche, tanto de vaca como de cabra, son su especialidad. Ya se imaginarán la variedad de quesos, cortes y cajeta… La segunda hacienda que visitamos fue la de La Labor. Aunque hoy no se encuentra en las mejores condiciones, es un tesoro escondido del arte mexicano.
Las paredes de sus interiores están embellecidas por frescos de Eduardo Tres Guerras quien fue discípulo de Manuel Tolsá, el encargado de traer el neoclásico a México. La última hacienda que visitamos fue la de La Estancia. También se conoce como la hacienda del Castillo debido a que, durante la Guerra Cristera, varios sacerdotes, incluidos el obispo de Querétaro, se refugiaron en este lugar.
La hacienda adoptó una forma de castillo a modo de fortaleza para repeler y combatir los ataques de los cristeros. Hoy es un hermoso hotel que conserva esa peculiar forma de castillo. En la actualidad, este castillo es uno de los principales atractivos de Apaseo el Grande.
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Hacienda Castillo: Un Lugar de Ensueño para Eventos
Hacienda Castillo, un oasis de paz te invita a vivir una experiencia única, a solo 20 minutos del corazón de Querétaro. Un refugio donde la arquitectura colonial se funde con la majestuosidad de la naturaleza, creando un escenario perfecto para celebrar los momentos más especiales de tu vida. Es un lugar donde la historia susurra en cada rincón para que tus sueños se conviertan en realidad, donde cada instante se transforma en un recuerdo inolvidable.
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¿Por qué casarte en la Hacienda Castillo?
- Somos un patrimonio histórico: Nuestra hacienda es un patrimonio nacional avalado por el INAH, con espacios originales del siglo XVII y XVIII. Celebra tu boda en un entorno lleno de historia y encanto.
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- Amplia experiencia en eventos inolvidables: Con más de 30 años dedicados a la organización de bodas, nuestro equipo asegura cada detalle para que tu celebración sea impecable y memorable. Confía en nuestra experiencia para un evento perfecto.
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- Variedad de proveedores externos e internos: Puedes trabajar con tus proveedores favoritos o elegir entre nuestra red de alta calidad. Garantizamos que cada aspecto de tu boda esté cubierto con los mejores servicios disponibles.
Hospedaje Inigualable
Disfruta de una estancia única que combina historia y comodidad moderna. Los invitados pueden hospedarse prácticamente todo el fin de semana y elegir entre una variedad de espacios para su comodidad.
- Bugambilias: Esta zona cuenta con dos habitaciones privadas de 28 m². Cada una cuenta con 2 camas matrimoniales y baño completo.
- Departamento: Ideal para 4 personas. Cuenta con 2 habitaciones, balcón y terraza con vistas espectaculares al atardecer.
- Casa Grande: La casa principal de los hacendados, con un patio central y alrededor de éste se encuentran doce habitaciones con diferentes capacidades.
- Arcos: Diseñada para un hospedaje sencillo, cubriendo todas las necesidades básicas del huésped, Arcos ofrece 35 habitaciones tipo Hostal, con baño privado cada una.
Además, disfruta de la alberca climatizada, explora lugares turísticos cercanos como la Peña de Bernal, el centro histórico de Querétaro y San Miguel de Allende, o degusta vinos en viñedos excepcionales en la Ruta del Queso y Vino.
La Casa de los Perros
Al llegar al corazón de Apaseo el Grande, lo primero que te llamará la atención es la Casa de los Perros, una obra civil del siglo XVII. La Enciclopedia de México la describe como “una joya arquitectónica de estilo churrigueresco, con columnas de arcos lobulados y finos adornos de piedra que se deben a un maestro mexicano llamado Cornelio."
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El nombre original era El Palacio de Herrera y se popularizó como “Casa de los Perros” debido a que en la puerta principal, encima, custodiando a cada lado, se levantan las esculturas de dos canes. El sólo el hecho de ver esta obra colonial amerita la visita a Apaseo el Grande.
