Descubre la Fascinante Historia y el Increíble Legado de la Hacienda de San Nicolás Peraltapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La Hacienda de San Nicolás Peralta, ubicada en San Nicolás de los Garza, Nuevo León, México, tiene sus raíces que se remontan a tiempos prehispánicos. Antes de la llegada de los españoles, varios grupos humanos conformaron la cultura mesoamericana en los límites geográficos donde se localiza el estado de México.

Antecedentes Prehispánicos

Xonacatlán es un municipio integrado con pueblos que se ubican en montes y valles, lugares que durante miles de años formaron parte de la enorme "Cienega de Lerma". En los montes y serranías se establecieron los otomíes, primeros pobladores de Xonacatlán, quienes a pesar de las conquistas mexica y española, conservaron su cultura.

Rosaura Hernández y Xavier Noguez, ubican a Mimiapan y Otzolotepec como pueblos chichimecas que se establecieron en la región toluqueña, tal como se describe en el Códice García Granados. A finales del siglo XII Xolotl comienza a repartir tierras y a establecer gobiernos, es entonces cuando el imperio tapaneca enmarca dentro de su territorio a pueblos del Valle de Toluca como Tenango, Metepec y Otzolotepec, quienes pagan tributo a la guarnición mexicana de Cuahuacán.

Con la muerte de Xolotl, Otzolotepec y Mimiapan, pueblos otomíes del norte del Valle de Toluca, quedaron sujetos al señorío de Tacuba. Durante la conquista mexica al valle del Matlatzinco entre los años de 1476-1478, Xonacatlán quedó sujeto a los reinos y provincias de Axayácatl, pero jamás se subordinaron al señorío de Toluca ni a los aliados de Tenochititlán, cubriendo su tributos al imperio Azteca por más de 40 años.

Época Colonial

La subordinación indígena y la destrucción de la gran Tenochtitlán en 1521 se debió al descontento y división política que existía entre los pueblos sujetos al señorío Azteca, situaciones que Hernán Cortés aprovechó ayudado por pueblos tlaxcaltecas, chalcas, texcocanos y otomíes. Una vez tomado el señorío Azteca, Cortés envía a Gonzalo de Sandoval a conquistar el Valle de Matlalzinco, formando un ejército con 10 hombres a caballo, 100 peones y un ballestero, quienes se trasladaron por el camino que comunica a Naucalpan-Xonacatlán y Toluca.

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Con el dominio español, Xonacatlán pasó a formar parte de la jurisdicción del Valle del Matlalzinco, propiamente a Metepec, trayendo consigo la conquista espiritual realizada por frailes franciscanos, quienes se encargaron de evangelizar a los otomíes de Xonacatlán, construyendo pequeñas capillas y dándole nombres religiosos a los pueblos conquistados; desde entonces la cabecera municipal lleva el nombre de San Francisco Xonacatlán en honor a San Francisco de Asís y las localidades de San Miguel Mimiapan a San Miguel Arcángel y Santa María Zolotepec en honor a Santa María de la Asunción.

Las políticas implementadas por el gobierno español durante la Colonia, fueron importantes para la congregación de los naturales, medidas que dañaron la libertad de los indios y que motivaron el despojo de sus tierras. Xonacatlán quedó congregado en la primera ejecución realizada por el virrey de Velasco entre los años 1550 y 1564, como muchos pueblos del valle de Toluca.

En 1762, Xonacatlán, Mimiapan y Zolotepec dejan de pertenecer a la provincia de Metepec y son transferidos a la alcaldía mayor de Tenango del Valle.

Siglo XIX

El movimiento armado de 1810 y la consumación de la Independencia de México en 1821, fueron situaciones que beneficiaron al pueblo mexicano, porque con ello surgieron proyectos para una mejor forma de vida; se emite la Constitución de 1824, que permitió la creación del actual Estado de México, Xonacatlán, Mimiapan y Zolotepec pasan a formar parte de la prefectura y cabecera de partido de Toluca, capital del Estado de México.

Durante la Reforma, a los habitantes de Xonacatlán se les vendió cuatro caballerías de tierra propiedad del señor Tomás García dueño de la hacienda El Mayorazgo, promovidas por el Lic. Celso Vicencio Hernández. En 1868 Xonacatlán, Mimiapan y Tejocotillos pasan a forma parte del nuevo distrito político y judicial de Lerma.

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En 1869 a iniciativa del Lic. Celso Vicencio, se promueve ante el congreso del Estado de México la creación de la municipalidad de Xonacatlán. Iniciativa que se aprueba el 18 de octubre de 1870 con base en el decreto No. 38, erigiendo en municipalidad el pueblo de San Francisco Xonacatlán, con los pueblos de Santa María de la Asunción Zolotepec y San Miguel Mimiapan, separándolos de la municipalidad de Otzolotepec. El 1º de enero de 1871 toma posesión del primer ayuntamiento de Xonacatlán, presidido por C. Julián Copado.

Durante el porfiriato, la actividad política la manejaban unas cuantas familias del municipio, encabezadas por la familia Vicencio. La población se desempeñaba en la agricultura, realizando sus actividades en las haciendas cercanas al municipio como: "El Mayorazgo", "Santa Catarina", "San Nicolás Peralta" y en los ranchos "Dolores", "La Fe" y "La Manga". Otra parte de la población se dedicaba al comercio y a la elaboración de artesanías.

La construcción de puentes, arreglo y apertura de caminos, la reparación del palacio municipal, el mantenimiento y la reparación de escuelas, así como limpieza de ríos y zanjas, fueron algunas obras que se les dio prioridad en el citado período.

Siglo XX

La muerte del Lic. Celso Vicencio Hernández, acaecido el 19 de febrero de 1908, fue un acontecimiento que lamentó toda la población, pero una gran satisfacción se dejó sentir cuando se dio lectura al testamento en el que se conoció que tan ilustre personaje otorgaba la donación del terreno que actualmente ocupa el panteón de la cabecera municipal. En ese mismo año el cabildo en pleno acordó internamente que Xonacatlán llevaría el nombre de "Xonacatlán de Vicencio".

En 1910 el municipio de Xonacatlán contaba con una población de 5,435 habitantes, distribuidos en la cabecera municipal, Zolotepec, Mimiapan, ranchería de Tejocotillos, ranchería de Dolores, rancho La Manga y barrio de San Antonio La Fe. Había en existencia tres fincas para la cría de ganado y producción agrícola.

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Fue un municipio de supuesta tranquilidad, únicamente en el pueblo de Mimiapan fue donde se dejaron ver algunos brotes de violencia por los constantes movimientos que realizó el general Román Díaz Rosas, quien comandaba a un grupo de personas llamados zapatistas, zaqueadores de las haciendas cercanas, casas y negocios. Por los abusos constantes tuvo que intervenir las fuerzas federales, procurando la quema de casas y desalojo de los habitantes.

A partir de 1924 la población de Xonacatlán, Mimiapan y Zolotepec son beneficiados con el reparto de tierras ejidales, mismas que se dotan de manera definitiva en 1927, momentos en los que la población le da un gran valor a la actividad agrícola. Xonacatlán, se convierte en lugar de paso para los comerciantes que realizaban la introducción de sus mercancías rumbo a la ciudad de México.

En 1931 comienza la construcción del palacio municipal. En 1932 se crea el cuerpo de la Defensa Rural de Xonacatlán. En 1933 se desatan conflictos entre católicos y evangélicos.

En 1944 habitantes de Mimiapan piden al gobernador del Estado separase política y territorialmente de Xonacatlán. En 1945 se inaugura el palacio municipal. Durante los años 1945 y 1946 se introduce la energía eléctrica en la cabecera municipal y se inaugura el campo de fútbol "Gustavo A Vicencio".

En 1947 se adquiere el terreno para la construcción del centro escolar "Lic. Benito Juárez". En 1956 se realiza la donación del terreno que actualmente ocupa la escuela primaria federal "Venustiano Carranza" de Zolotepec. A finales de los años cincuenta comienza la construcción de la carretera libre federal Naucalpan-Toluca, misma que se inaugura el 5 de agosto de 1965 por el Lic. Gustavo Díaz Ordaz.

Con la apertura de las vías de comunicación desde los años sesenta a la actualidad, la situación económica y social de los habitantes de Xonacatlán da un giro enorme, la gente se traslada a las ciudades de México y Toluca a realizar sus actividades. Surge la empresa de transporte de pasajeros "Autobuses Xonacatlán Cometa Azul S.A. de C.V."

Se adquieren terrenos y se construyen escuelas de nivel preescolar, primarias, secundarias, una preparatoria y centros educativos de enseñanza técnica (CECyTEM). Se construyen centros de salud, se organiza e impulsa al deporte. Se amplian las redes de electricidad y telefónicas.

La población participa con mayor interés en los procesos electorales para elegir a sus gobernantes. Se pone mayor énfasis en la actividad comercial. Se realizan importantes obras de beneficio social como: introducción de agua potable, drenaje, pavimentación de calles, alineamiento e instalación de alumbrado público. Se apoya a los artesanos y se crean fuentes de empleo con la instalación de pequeños talleres.

El Ferrocarril y las Haciendas

En el año de 1882, se inaugura el tramo de ferrocarril que unía a la ciudad de México con Toluca lo que permitió incrementar las posibilidades de la comercialización de los productos de las haciendas. El 13 de marzo de 1882, los hermanos Joaquín, José y Tomás Cortina, formaron una sociedad llamada Joaquín Cortina y Hermanos, que incursiono en varios giros comerciales.

En poco tiempo se multiplicaron los establecimientos industriales y comerciales como la fábrica de conservas alimenticias de don Dionisio Astivia, en la calle de la Cortadura, y la de Demetrio Barenque, cerca de la estación de ferrocarril; las fábricas de jabón “La Marsellesa” de Cortina y Torres, en la calle del Chapitel y “La Moderna” de Darío Valdés, en Arteaga.

Resulta claro que no solo los hacendados sino también los comerciantes resultaron beneficiados con la llegada del ferrocarril, pues a partir de ese momento intensificaron la diversificación de sus productos y pudieron mover sus mercancías a grandes distancias, en menor tiempo y, por supuesto, en volúmenes mayores hasta entonces jamás imaginados.

El domingo 12 de diciembre de 1897 fue inaugurado el ferrocarril Toluca-Tenango cuyas vías alcanzaban 24 kilómetros de longitud y atravesaban el territorio de Metepec, Mexicaltzingo y Calimaya. La construcción estuvo a cargo de la Compañía Henkel Hermanos, con la cooperación de los capitales de don Ramón Díaz, Joaquín Silva y Amado Muciño, dueños de las haciendas de Saltrillo, La Pila y La Y, respectivamente.

Durante la travesía, el tren se detuvo en Mexicaltzingo y Calimaya en medio del gran entusiasmo de la población, y el estruendo de cohetes y el repique de las campanas. En la población de Tenango sucedió lo mismo, pero además hubo un desfile cívico y cabalgata que presenció el gobernador Villada desde el balcón de honor del Palacio municipal. Más tarde asistió a un banquete que incluyó diversos platillos de la cocina francesa acompañados de finos vinos de mesa.

Aunque para la época porfiriana la mayoría de las haciendas locales contaban con casa principal en condiciones de poder habitarla, sus dueños preferían vivir en Toluca porque advertían que el medio urbano brindaba seguridad, pero además les permitía relacionarse con las autoridades locales, funcionarios públicos y comerciantes.

Don Santos Pérez Cortina, como muchos hacendados de esta época, prefería vivir en Toluca y no en Santa Cruz de los Patos, a pesar de su relativa cercanía con la ciudad y de contar con cierta comodidad.

La mayoría de los hacendados sostenían comunicación constante con sus administradores, quienes a través de cartas y reportes semanales mantenían informados a los dueños de todo lo relacionado de la finca. Por su parte los patrones aprovechaban la correspondencia para girar instrucciones y dar alguna orden sobre determinado asunto.

La Revolución Mexicana y la Hacienda

Como la hacienda de San Nicolás Peralta es propiedad de un jurado enemigo de la Revolución, Ignacio de la Torre y Mier, yerno de Porfirio Díaz, nada tiene de extraño que en el panteón de la finca sea fusilado el zapatista Agripino Sánchez, por la fuerza al mando del teniente Francisco Quintero.

Cuando los hacendados son requeridos para que compren armas, según se ha recomendado al jefe político para ese entonces a fines del año 1913, Norberto Olivier, se encuentra con algunos hacendados que están inscritos en Toluca, como al dueño de Doña Rosa y anexas, Alberto G. Salceda, Ignacio M. Pliego, el de Jajalpa, acepta comprar diez armas al igual que el propietario de Texcaltengo, Enrique González; el de Mayorazgo, Pascual becerril, acepta la adquisición de una docena de carabinas; en cuanto al propietario de la Hacienda de la Y, Miguel Suárez Arias dice estar inscrito en la junta de hacendados, en Toluca, la señora Josefa Arias de Echegaray, dueña de la Providencia no resuelve nada, al igual que los otros hacendados.

En una de las tantas ocasiones de sus andanzas a caballo, el recién llegado Luciano A. Puestos de acuerdo, Peralta se compromete a entregar caballos y parque de la hacienda, lo que ocurre durante la ausencia del jefe de armas de la finca, que ha ido a San Felipe del Progreso; el 19 de octubre Peralta entrega las 10 armas que hay y catorce o quince caballos, casi todo ellos ensillados.

Para el año de 1914, el distrito de Lerma se estremece porque el jefe político mayor, Norberto Olivier, el 25 de marzo, dice que a la media noche recibió aviso de que los zapatistas llegaron hasta cerca de Gallinas, disparando algunos tiros y destruyendo la línea telefónica de Mimiapan; se avisa que hay partidas de hombres armados en la inmediaciones; por informes de varios vecinos se sabe que es una fuerza del 2° Regimiento que se presume salió de Tacubaya y se sublevó, habiendo aprehendido a dos soldados y un cabo, siendo todos ellos remitidos a la jefatura de armas.

Con alguna frecuencia los pueblos enclavados en el distrito avisan de la presencia de los revolucionarios, quienes piden caballos, víveres y dinero; no es rara la ocasión que se producen desmanes, que no son privativos de los levantados en armas, sino también de las fuerzas oficiales.

Pedro Franco, alcalde de Otzolotepec, se alarma cuando, al efectuarse sesión de cabildo el 11 de noviembre, advierte la ausencia del 5° Regidor, Manuel Sánchez, entonces sabe que anda con un grupo de alzados, por lo que pide autorización para llamar a su suplente, más porque el profesor de la hacienda de El Mayorazgo y varios muchachos de ahí se han ido con los revolucionarios.

El sábado 9 de enero de 1915, hace publicar en el número tres de la Gaceta de gobierno, en primera plana, el texto del Plan de Ayala; también se incluye el acta de ratificación del documento en San Pablo Otzolotepec. Baz coloca como pórtico de su administración en 1915 éste documento, gracias al cual llega al gobierno.

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