La historia de Xochimilco es rica y variada, extendiéndose desde tiempos prehispánicos hasta su participación en eventos clave de la historia de México.
Orígenes Prehispánicos
Procedentes de Chicomoztoc, la tribu de los Xochimilcas fue la primera de las siete tribus Nahuatlacas en llegar al Valle del Anáhuac.
En 1353, la ciudad sagrada fue trasladada a la isla de Tlilan (lugar donde hoy se ubica el templo de San Bernardino de Siena) y se dividió en 15 calpullis (barrios) que eran habitados según el oficio de los habitantes.
En 1376, los Xochimilcas sostuvieron su primera guerra con los mexicas, quienes querían conquistarlos.
Sin embargo, el señor de Azcapotzalco, Tezozómoc, brindó su apoyo a cambio de que el pueblo xochimilca le rindiera tributo.
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Hacia 1428, durante el reinado de Tzalpoyotzin, los Xochimilcas son vencidos por los mexicas, quienes rompieron los escuadrones locales, destruyeron la cerca que defendía la ciudad, y los obligaron a replegarse hacia el Cerro de Xochitepec.
Antes de la llegada de los españoles, varios grupos humanos conformaron la cultura mesoamericana en los límites geográficos donde se localiza el estado de México.
En las riberas del río Lerma se han encontrado enormes huesos de mamut fosilizados, exhibidos en museos como el de Ocoyoacac, la Universidad Autónoma del Estado de México y el Centro Cultural Mexiquense.
En mayo de 1996, durante excavaciones para el drenaje en San Mateo Atenco, se descubrieron restos de mamut de la época cuaternaria.
La etapa final del preclásico (800 - 200 a.C.) se caracteriza por la multiplicación de aldeas con mayor población y surgimiento de otras.
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En el periodo posclásico (900 - 1521) las relaciones culturales entre Tula y las poblaciones del actual Estado de México parecen muy estrechas.
Los otomíanos se encuentran entre los más antiguos pobladores del territorio original que formara el Estado de México.
La Conquista y Época Colonial
Tras la llegada de los españoles, Hernán Cortés, siguiendo su plan de conquistar primero las poblaciones aledañas a Tenochtitlán, entró a Xochimilco con su ejército el 16 de abril de 1521.
Los xochimilcas lo esperaban, derribándolo en el tlatil o paraje que ocupa la parroquia de Santiago Tepalcatlalpan, para posteriormente ser rescatado por uno de sus soldados, hecho histórico que sirvió como motivo para la edificación de dicho templo.
Por haber aceptado, aparentemente, el cristianismo a los xochimilcas se les permitió conservar algunas de sus tradiciones locales y su identidad como pueblo.
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Siglo XIX: Innovación y Desarrollo
En los años de 1850 se puso en operación el primer barco de vapor que daba servicio entre México, Mexicalzingo y Chalco, dando oportunidad a que en 1853, se construyera otro buque de mayor tamaño.
Durante el Porfiriato, una de las obras de mayor relevancia para este lugar fue la construcción del acueducto que entubó los manantiales de Xochimilco, para abastecer de agua a la Ciudad de México, pues ésta carecía de suministro suficiente.
Siglo XX: Revolución y Legado
Con el paso del tiempo, dejando su pasado meramente indígena, Xochimilco participó con su contingente dentro del Grupo Suriano hacia 1815, durante el movimiento insurgente de independencia, justo después del fusilamiento del General José María Morelos y Pavón.
Ante el panorama que dejó la Convención de Aguascalientes, Emiliano Zapata y Francisco Villa consideran necesaria una alianza para establecer los modos de oponerse al gobierno, de manera que se citan para una reunión el día 4 de diciembre de 1914 en la casa del señor Manuel Fuentes en Xochimilco, ubicada en calle 16 de Septiembre No.
Dialogaron de la situación de sus ejércitos, pobreza, sus experiencias en campaña, de sus enemigos, del gabinete y de sus ideas, por lo que hicieron un pacto al que denominaron “Pacto de Xochimilco”, en el cual Villa acepta los términos del Plan de Ayala, salvo aquellos que estaban en contra de Francisco I.
La propiedad donde se desarrolló el encuentro fue adquirida en el año de 1926 por el Doctor Santiago R.
Por decreto Presidencial el 4 de diciembre de 1986 se declaró Monumento Histórico para que año después, un grupo de personas de Xochimilco, un representante de los dorados de Villa, uno del frente Zapatista, así como autoridades de la demarcación planearan montar el Museo Revolucionario Zapata - Villa.
Ejemplo de Acueducto en Oaxaca
Durante los primeros años de vida novohispana en la vetusta Antequera, hoy Oaxaca, el suministro de agua no fue del todo eficiente, pese a estar rodeada por los ríos Jalatlaco y Atoyac.
Prácticamente durante dos siglos hubo varios intentos por construir un ducto que solventara las necesidades del líquido a la población.
Para su distribución por las calles del centro oaxaqueño, fue construido un sistema hidráulico conformado por nueve canales conectados a la caja del Carmen, más once de manera indirecta.
De esta forma, hacia 1848 alimentó, por lo menos, a veintitrés aljibes públicos y veinticuatro privados, según un mapa del ingeniero Antonio Conde Diebitsch, elaborado por orden del entonces gobernador Benito Juárez.
De toda esa red hidráulica, las fuentes que subsisten se encuentran prácticamente secas y los ductos han quedado sepultados por el pavimento; en cuanto a los aljibes, si acaso existen los del Jardín Etnobotánico, que fue la huerta del convento de Santo Domingo de Guzmán.
Respecto al acueducto, todavía es posible apreciar con claridad algunos de sus tramos sobre la avenida que sube a San Felipe, a partir de la antigua hacienda de Aguilera.
Los primeros trabajos para llevar agua a la ciudad virreinal datan de 1544, cuando los habitantes finalizaron la construcción de un incipiente canal para transportarla desde la sierra a una fuente en el centro, según la Relación de Bartolomé de Zárate que data de ese mismo año.
A ella acudían los vecinos más próximos y de la periferia.
En 1570 el alcalde mayor Juan Gallego aprovecharía la existencia de unos molinos hidráulicos alimentados por el río Jalatlaco, en la misma comunidad, para conducir agua hacia la ciudad.
Al parecer esto no fue posible, o no del todo, ya que en 1572 el cabildo realizó un convenio con unos maestros canteros para la construcción del canal, debido a que el existente se encontraba roto y no contaba con un depósito suficiente para almacenar el líquido.
Transcurrieron así muchos inconvenientes durante los siglos XVI y XVII.
Fue hasta 1722 que el cabildo emprendió la construcción del proyecto final del ducto en la plaza de la iglesia de San Felipe.
Es posible inferir que se retomaron los trabajos previos, sobre todo el desvío de agua para los molinos.
Gracias a los recorridos que realicé en Oaxaca en 2018, me fue posible encontrar el punto inicial del acueducto.
Tres canales se dirigían al oriente.
Tres ductos más descendían sobre la calle García Vigil.
Uno de ellos era a cielo abierto; debido a esta particularidad, al pasar frente a la catedral existían dos pequeños puentes peatonales y siete más de cara a la Plaza Mayor.
Esta publicación es solo un extracto del artículo "Agua para Oaxaca" del autor P. Israel Hernández Ortega, que se publicó íntegro en Relatos e Historias en México número 127.
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