El Valle de Toluca, también conocido como Matlazinco, es la región más elevada del país y forma parte de la cuenca alta del río Lerma. Sus límites naturales son la Sierra de las Cruces al oriente y el volcán Xinantécatl o Nevado de Toluca al poniente.
El Ferrocarril y su Impacto en las Haciendas
Empezaremos a comentar un poco de la historia del transporte (ferrocarril) visualizando que en el año de 1882, se inaugura el tramo de ferrocarril que unía a la ciudad de México con Toluca. Esto permitió incrementar las posibilidades de la comercialización de los productos de las haciendas.
El 13 de marzo de 1882, los hermanos Joaquín, José y Tomás Cortina, formaron una sociedad llamada Joaquín Cortina y Hermanos, que incursionó en varios giros comerciales. En poco tiempo se multiplicaron los establecimientos industriales y comerciales como la fábrica de conservas alimenticias de don Dionisio Astivia, en la calle de la Cortadura, y la de Demetrio Barenque, cerca de la estación de ferrocarril; las fábricas de jabón “La Marsellesa” de Cortina y Torres, en la calle del Chapitel y “La Moderna” de Darío Valdés, en Arteaga.
Testimonio de la época “Es un torrente de embutidos el que sale de Toluca de las fábricas de los Cortina, de los Barenque, de los Pandal, de los Astivia”.
Resulta claro que no solo los hacendados sino también los comerciantes resultaron beneficiados con la llegada del ferrocarril, pues a partir de ese momento intensificaron la diversificación de sus productos y pudieron mover sus mercancías a grandes distancias, en menor tiempo y, por supuesto, en volúmenes mayores hasta entonces jamás imaginados.
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Al respecto, Manuel Rivera Cambas comentaba: “El comercio de Toluca es de bastante importancia, pues surte a la mayor parte de los distritos inmediatos a ella y en el ramo de la tocinería y jabonería abastece también a la capital de la Republica; es enorme la cantidad de jabón que allí se fabrica y las diversas preparaciones que se hacen con la carne y sangre del cerdo, son excelentes, de consumo extraordinario y muy apreciadas con el nombre de chorizones, longaniza, jamones y morongas, también el chicharrón toluqueño es de muy buen gusto.
El domingo 12 de diciembre de 1897 fue inaugurado el ferrocarril Toluca-Tenango cuyas vías alcanzaban 24 kilómetros de longitud y atravesaban el territorio de Metepec, Mexicaltzingo y Calimaya. La construcción estuvo a cargo de la Compañía Henkel Hermanos, con la cooperación de los capitales de don Ramón Díaz, Joaquín Silva y Amado Muciño, dueños de las haciendas de Saltrillo, La Pila y La Y, respectivamente.
Resulta anecdótica la reseña oficial de la inauguración de la vía, la cual muestra la importancia que tuvo para la población el transporte ferroviario. La máquina arrastró varios carros donde se acomodaron las autoridades, los invitados especiales, los visitantes de la ciudad de México y la banda de música del estado, que tocó la tradicional diana en los momentos en que partía el tren. Durante la travesía, el tren se detuvo en Mexicaltzingo y Calimaya en medio del gran entusiasmo de la población, y el estruendo de cohetes y el repique de las campanas. En la población de Tenango sucedió lo mismo, pero además hubo un desfile cívico y cabalgata que presenció el gobernador Villada desde el balcón de honor del Palacio municipal. Más tarde asistió a un banquete que incluyó diversos platillos de la cocina francesa acompañados de finos vinos de mesa.
Las Haciendas y Ranchos en el Distrito de Toluca
Por otro lado, el distrito de Toluca era el más importante por contener la capital del estado y contar con la mayoría de Haciendas y ranchos. Su territorio estaba integrado, como hasta ahora, por seis municipios: Toluca, Almoloya de Juárez, Metepec, Temoaya, Villa Victoria y Zinacantepec. En la ciudad de Toluca residían casi todos los comerciantes y hacendados con propiedades en la región.
En 1893 había 28 haciendas y 23 ranchos en la municipalidad. En 1910, según la historiadora Margarita García Luna existían 66 haciendas y 120 ranchos en el distrito de Toluca, seguido con importancia por el número de propiedades el distrito de Ixtlahuaca con 38 haciendas y 78 ranchos.
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Aunque para la época porfiriana la mayoría de las haciendas locales contaban con casa principal en condiciones de poder habitarla, sus dueños preferían vivir en Toluca porque advertían que el medio urbano brindaba seguridad, pero además les permitía relacionarse con las autoridades locales, funcionarios públicos y comerciantes.
Desde las últimas décadas del siglo XIX varios hacendados empezaron a construir grandes mansiones en las principales calles de la zona céntrica (Centro Histórico) de la ciudad; por ejemplo, la casa de la familia Maena ocupaba el lado oriente de la Plaza de los Mártires, donde vivían los hermanos Francisco, José Luis y Luis, ya que otro hermano fue sacerdote. En este predio años después el licenciado Jesús María Barbabosa Arzate construyó su casa de estilo neoclásico, que a su muerte heredó su hijo don José Julio Barbabosa Saldaña. En el número 3 del callejón del Carmen, hoy calle de Riva Palacio, estaba la casa de los hermanos Herlinda, Rafael, Manuel y Juan Barbabosa; y en el número 10 vivía Francisco Pliego y Lugo.
Don Santos Pérez Cortina, como muchos hacendados de esta época, prefería vivir en Toluca y no en Santa Cruz de los Patos, a pesar de su relativa cercanía con la ciudad y de contar con cierta comodidad, como se desprende de la descripción elaborada hacia 1900 por Francisco Zárate Ruiz “La finca es, como todas las que ya hemos descrito de la propiedad de Don Santos Pérez Cortina, amplia, lujosa y bella.
Don Santos visitaba con cierta frecuencia sus fincas con el propósito de vigilar su funcionamiento y tratar asuntos con los administradores. Más bien, en este caso, las visitas debieron ser raras porque no era nada sencillo recorrer 12 haciendas en corto tiempo. Un trabajador de Santa Cruz de los Patos que lo conoció afirmaba: cuando don Santos venía a la hacienda, de vez en cuando, todos suspendíamos los trabajos y lo esperábamos en la calzada, él no vivía aquí, era español, llegaba en un carruaje muy elegante, se bajaba en la calzada y nosotros lo seguíamos atrás como el patrón que era, doña Javiera venía menos a la hacienda que don Santos…La hacienda tenía muchos espacios; cuartos; huertas; boliche; caballerizas y capilla. Había preciosos caballos dispuestos siempre para cuando llegarán los patrones y se montarán en ellos para recorrer la hacienda.
La mayoría de los hacendados sostenían comunicación constante con sus administradores, quienes a través de cartas y reportes semanales mantenían informados a los dueños de todo lo relacionado de la finca. Por su parte los patrones aprovechaban la correspondencia para girar instrucciones y dar alguna orden sobre determinado asunto. “…voy a mandar para allá un maestro albañil de los que tenía yo aquí en la obra, pero necesita un carro para que se vaya, yo necesito con urgencia unas ocho o doce docenas de tabla de desecho de tres cuartos; sino ha llovido mucho, que sea con exceso, que se venga Macario el jueves con dos carretas de las más ligeras o el guayín chico.
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Las Haciendas del Valle de Toluca o Matlazinco, tuvieron buenas casas para habitarlas, las eras, trojes y demás oficinas de las fincas son en lo general vastas y sólidamente edificadas y muy bien ventiladas. Las tierras suelen recibir abonos y tienen el riesgo que ministran (dar algo) las vertientes de los montes.
La familia Pliego además de las Haciendas mencionadas, eran propietarios de las Haciendas de Majadas (860 has), La Garceza (956 has) que fue donada por el esposo de doña Ma.
Conforme a los datos anteriores es de hacerse notar el hecho de que mientras diez hacendados poseen 111,075 has, ochenta y seis propietarios cuentan con una extensión menor de 250 has, treinta de los cuales poseían menos de 50 has.
Ejemplos de Haciendas y sus Dueños
Algunos ejemplos de haciendas y sus dueños en la época:
- San Diego; dueño Br. Agustín Cuevas (albacea del Br. Juan Francisco Velázquez) 1790; Juan Francisco Velázquez 1776; Juan Muñoz de Ceballos y Br.
- Buenavista (el chico); dueño, Br.
- La Crespa (Encarnación); dueño José Antonio Ortiz 1790; Mariano Eloerroagua 1776; Diego Núñez Viceo, Br.
- Henostrosa y Br. N.S de Guadalupe; dueño José Ortigosa 1790; BR.
- San Nicolás (después Santín); dueña viuda de don Felipe Barbabosa 1790; Lic.
- San Miguel Tecaxic (después Hacienda de Nova); dueños herederos del canónigo lectoral Cisneros 1790; Juan Antonio Huerta 1776; Br. N.S.
El Auge de la Tocinería Toluqueña
Ya en la etapa del México independiente, algunos visitantes de la ciudad quedaron sorprendidos del desarrollo y auge de la tocinería toluqueña. Ya avanzado el mismo siglo (1882), don Justo Sierra comentó la experiencia de su viaje en ferrocarril de México a Toluca y la importancia que tenía la producción ganadera que daba fama a la ciudad: Aurelio J.
