En el presente escrito hemos querido rebasar el limitado significado tradicional de historiografía, entendida como el conjunto literario de historiógrafos de distintas épocas en tanto escritores encargados de registrar oficialmente la historia de su tiempo.
Desde la perspectiva regional, en este trabajo se pretende explorar el alcance de las políticas federales de carácter indigenista a través del estudio del proyecto de educación rural que se puso en marcha en territorio seri a partir de la década de 1920.
El periodo de estudio se articula con el proceso de transición que observó la política indigenista de la época entre incorporacionismo e integracionismo, caracterización que se describirá más adelante y, por otro lado, en función de las distintas escuelas rurales que se fundaron en territorio comcáac, todas de duración efímera, que además corresponde a la época anterior a la fundación del Instituto Nacional Indigenista cuando el indigenismo adquirió otras características.
Además, se pretende mostrar por un lado, el carácter integral del programa de educación para la población originaria de México a través del cual se desarrollaron proyectos que consideraron otros aspectos de la vida cotidiana. Por otro, evidenciar las adecuaciones regionales que hicieron los agentes encargados de ponerlos en marcha.
El indigenismo es entendido como el conjunto de acciones políticas que las autoridades e ideólogos diseñan para atender a la población originaria en diversos momentos históricos, su objetivo final es lograr la integración a la nación y la homogeneización de este sector social (Calderón y Escalona 2011, 145).
Lea también: El sabor único de la Crema de Sotol
Durante el periodo posrevolucionario éste tuvo diversas fases, una es el incorporacionismo que tuvo el objetivo de alfabetizar y castellanizar a la población indígena para desaparecer sus rasgos culturales.
Esta línea prevaleció hasta el sexenio cardenista, cuando se adoptó el integracionismo que se diferenció de la política anterior por considerar el idioma vernáculo en el proceso de aprendizaje; la adaptación regional y cultural de los programas dirigidos a la población indígena; además de haberse diseñado por medio de la antropología aplicada.
Como se podrá apreciar, en este trabajo, la transición del incorporacionismo al integracionismo se adscribió a los resultados que en la práctica se observaron en los diferentes proyectos desarrollados en distintas regiones (Heath 1992, 151-170).
En un primer momento fue regido por la escuela rural, a través de la cual el gobierno federal intentó llegar a los lugares más alejados del país, además se pretendía enseñar conocimientos técnicos, por ello sus actividades no sólo fueron dirigidas a la población infantil sino que incluían a toda la familia.
La misión cultural fue otra institución que consistió en la visita, durante tres semanas, de un grupo de maestros con distintas especialidades, con el objetivo principal de formar profesores para las escuelas rurales.
Lea también: Patrimonio en la Sierra Gorda: Hotel Misión Hacienda Concá
Con la Casa del Estudiante Indígena, institución con carácter de internado, donde los estudiantes asistían a diversas escuelas de la Ciudad de México con el fin de convivir y desenvolverse en el medio urbano, se pretendía que los egresados retornaran a sus comunidades en donde se desempeñarían como maestros.
Cabe señalar que el gobierno federal intentó centralizar la educación, proceso que observó distintas fases, en general los estados opusieron resistencia.
La federación asumía la administración y ciertos aspectos técnicos de la educación primaria; mediante diversos convenios, los gobiernos de algunos estados se comprometieron a contribuir con un monto para su mantenimiento. No obstante, la educación dirigida a la población indígena y rural fue facultad del gobierno federal, bajo la lógica de que éste pretendía atender a las comunidades de las zonas donde no llegaba la acción de las autoridades regionales.
Aparentemente, en Sonora no se llegó a firmar el acuerdo, por lo menos durante las décadas de 1920 y 1930, sin embargo, si hubo intermediarios y autoridades locales interesadas en atender las necesidades de algunos grupos indígenas de Sonora.
Los maestros que desempeñaron funciones en las escuelas rurales y en las misiones culturales debían fungir como intermediarios del gobierno federal entre las comunidades y las autoridades regionales.
Lea también: Detalles del proceso de estadidad en Baja California
Cabe mencionar que concretamente para la década de 1920 en el caso sonorense, y seguramente en otros estados, los maestros eran originarios de las regiones en donde desempeñaban sus tareas docentes.
En 1936 se creó el Departamento de Asuntos Indígenas (DAI) que se encargó de dirigir los diversos programas económicos sociales y culturales diseñados para los pueblos originarios de México, además de promover el estudio etnográfico de éstos para coordinar a las autoridades de los distintos órdenes de gobierno, así como a las diferentes instancias involucradas en busca de mejorar su situación.
Al término del sexenio cardenista, la política indigenista cambió de rumbo dejando atrás algunas de las acciones especiales diseñadas para atender a la población originaria, además, el proyecto de educación rural dejó de tener la importancia que se le había dado en los regímenes anteriores.
En 1941, a través del DAI se firmaron convenios con los gobiernos de los estados, en los que se acordó que la federación aportaría la misma cantidad que otorgara cada entidad para atender las necesidades de los indígenas de cada región.
Los seris habitan en la costa central de Sonora, su territorio queda comprendido dentro de los municipios de Hermosillo y Pitiquito, además de las islas Tiburón, San Esteban y otras que forman parte del municipio de Hermosillo. Actualmente, sus principales asentamientos se encuentran en las comunidades de Desemboque, en Pitiquito, y Punta Chueca en Hermosillo (Pérez 1995, 367).
Los seris, como se les conoce históricamente,5 se caracterizaron por su patrón de ocupación “estacional cíclico”, por lo que se consideran una sociedad nómada cuya principal actividad de subsistencia es la pesca, complementada con la caza y la recolección de animales y frutos del desierto.
Se estima que al momento del contacto la población comcáac estaba dividida en seis bandas que se distinguían por diferencias dialectales y culturales, éstas tenían su propio territorio y eran políticamente independientes unas de otras.
Durante la colonia y el siglo XIX su población se vio reducida por las epidemias, las campañas militares, la deportación y el mestizaje, por lo que para el siglo XX la población comcáac estaba constituida en un solo grupo que se conformó con los remanentes de las diversas bandas (Bowen 1983, 231 y Bahre 1980, 202).
Se considera que el grado de aculturación de los seris mediante el proceso de colonización y evangelización fue mínimo, porque no logró establecer de manera permanente a toda su población en pueblos de misión debido a que éstos, por considerar los ciclos de ciertas especies marinas y de otros recursos naturales, así como por cuestiones culturales, solían abandonar dichos establecimientos (Luque 2006, 94).
Por otro lado, la agricultura y la ganadería, actividades de las que se mantenían las misiones, no llegaron a ser practicadas por este grupo indígena; además, el territorio comcáac no favorecía el desarrollo de dichas actividades debido a su condición desértica.
Durante el siglo XIX se establecieron varios ranchos ganaderos en territorio comcáac, lo que provocó la escasez de agua en los depósitos naturales y el aumento de los conflictos entre los rancheros y los seris por la caza del ganado.
En este periodo destaca la guerra que hizo Pascual Encinas, la cual se extendió alrededor de una década, entre 1855 a 1865, y que exterminó a la mitad de los integrantes de las bandas costeras.
Posteriormente, la expedición militar que se llevó a cabo en 1904 también causó estragos en la población. Las crónicas refieren que se desalojó a los seris de la isla Tiburón y se distribuyeron en los ranchos de Hermosillo, otros fueron desterrados de Sonora aprovechándose la campaña de deportación de los yaquis.
No obstante, la información apunta a que en estos años los indígenas iban y venían de la isla Tiburón a la costa continental y en ésta acampaban en los ranchos de la zona en donde se empleaban en diversas actividades, principalmente en la ganadería, desde el invierno hasta principios de la primavera.
El Antecedente de la Educación en Territorio Seri: Hacienda San Francisco de la Costa Rica
El antecedente del establecimiento de lo que podría ser la primera escuela en territorio seri data de la fundación, en 1844, de la hacienda San Francisco de la Costa Rica por los hermanos Pascual e Ignacio Encinas.
La hacienda se dedicó a la crianza de ganado, a la curtiduría de pieles, al cultivo de jojoba y también a la explotación de yacimientos de cal. En ésta se empleaba a trabajadores de diferentes etnias como yaquis, pápagos y seris.
Según las observaciones hechas por el estadounidense William McGee a finales del siglo XIX,9 los hermanos Encinas trataron de asimilar a los seris a través de trabajo, ya que en la hacienda se congregaban temporalmente varias familias comcáac que laboraban en diversas actividades productivas.10 También se intentó castellanizar y catequizar a la población, para este fin se estableció una escuela, tenía como maestros al señor Pedro Encinas -hijo de don Pascual- y a los indígenas Juan Antonio, Juan Astorga y Kolosio, quienes habían aprendido el castellano desde pequeños y solían fungir como intérpretes para las autoridades sonorenses (Thomson 1989, 35-37).
Como refiere Alicia Castellanos Guerrero los proyectos de asimilación implican la imposición del sistema simbólico y de valores del grupo hegemónico sobre otras tradiciones culturales, además no admite diferencias de ningún orden, se interioriza en el discurso, se sanciona a través del marco legal y se justifica la violencia.
No obstante, en la práctica, las políticas de diversa índole tienen que ser negociadas entre los diversos actores para lograr ponerse en ejecución (Castellanos 1994, 107).
La diferencia de los proyectos de asimilación del siglo XIX con los del periodo posrevolucionario fue que en los últimos se llegó a reconocer gradualmente la diversidad étnica, promoviendo su estudio, para conseguir la unidad y el mejoramiento económico de los grupos indígenas.
Después de la revolución “la mirada hacia la diferencia interna se torna evolucionista; no se impone una cultura sobre otra, pero si busca la fusión de las culturas atrasadas”, para superar el “desfase” se desarrollaron diversos programas económicos, sociales, políticos y educativos que determinaron cambios en la organización social y en el aprovechamiento material.
Para la década de 1920, Roberto Thomson Encinas, ranchero de la zona, colaboró con las autoridades mexicanas en sus diversos órdenes de gobierno como maestro rural y como “comisionado de vigilancia de la tribu seri”, además de diseñar y operar diversos proyectos para incorporar a este grupo indígena a la economía que en esta zona se dedicaba a la pesca.
El interés de Thomson por los seris radica en la cercanía que desde la infancia mantuvo con ellos, pues, creció en la hacienda Costa Rica, siendo testigo de los conflictos entre estos y los colonos de la costa.
En 1925, a raíz de la muerte de varias reses en la Hacienda Santa María, adjudicada a los seris, el gobierno de Sonora promovió un acuerdo en el que se convino que los comcáac entregaran sus armas, conservando sólo cinco para cazar, para esto Roberto Thomson fue comisionado por el gobierno.
Las autoridades se comprometieron a proveerlos del parque suficiente, además de alimentos, ropa y material para construir embarcaciones. El convenio también estableció la obligación de los seris de permitir que la tripulación de las embarcaciones se proveyera de agua en los sitios de Tecomate, La Cruz, La Higuera, El Carrizo y Pozo Peña.
Cabe mencionar que el desarme y pacificación de los indígenas se inscribió en el proyecto de explotación turística de Bahía de Kino, debido al interés de un inversionista estadounidense por establecer un club deportivo en ese lugar.
La promoción de la zona comenzó alrededor de 1924, dos años después se fundó el club en el que se promovía la pesca y la caza deportiva, éste se vio afectado por la crisis de 1929, fue embargado por el gobierno de Sonora en 1932.
Thomson proponía fomentar el comercio y la industria para hacer de los seris “una tribu productora”; además solicitó la exención de impuestos sobre la pesca y gestionó acuerdos comerciales para vender el pescado sin intermediarios.
En coordinación con el representante de la SEP proyectó la fundación de campamentos agrícolas; el establecimiento de dos almacenes para guardar el producto de la pesca, uno en Pozo Peña y otro más en el estero El Embarcadero, además de la construcción de un camino entre ambos.
También solicitó el uso exclusivo de este último paraje como puerto para los indígenas.
En 1927, Thomson promovió la constitución de una colonia sobre el delta del río Bacoachi, sitio que por sus condiciones geográficas prestaba mejores posibilidades para el desarrollo de la agricultura.
Cabe anotar que los sitios que eran elegidos para el establecimiento de campamentos agrícolas comprendían algunos de los espacios más favorables para la obtención de agua, a los ojos de los intermediarios regionales y funcionarios del gobierno sonorense, reunían las condiciones para lograr que los seris se establecieran permanentemente en éstos.
Es posible que parte del fracaso de éstos se debiera a lo que fue observado por el naturalista Charles Sheldon en 1922, acerca de los lugares en los que existían depósitos de agua, los cuáles no eran propicios para la caza y la recolección, además del manejo tradicional de los indígenas sobre las fuentes de agua dulce.
Sin embargo, había sitios tanto en la isla Tiburón como en la parte continental, donde los espacios para obtener agua y alimento no estaban tan distantes.
Entre las décadas de 1920 a 1950 se fundaron cinco escuelas en territorio comcáac.
tags: #hacienda #margarita #hermosillo #historia
