Hacienda Real del Alamito es una hermosa hacienda ubicada en medio de campos, evocando un ambiente antiguo y ofreciendo diversos espacios que pueden ser decorados al gusto de cada persona. Este lugar es ideal para realizar desde ceremonias hasta recepciones, todo en un entorno campirano.
Servicios y Calidad
El servicio que ofrece La Hacienda Real del Alamito es de primera calidad, con personal calificado que atiende en todo momento, asegurando que no falte nada. Realizar un evento en esta hacienda es sin duda una opción idónea si se busca algo diferente y en un entorno natural.
La hacienda ofrece sus servicios de banquete de boda para un máximo de 600 invitados. El 80% de las parejas que han disfrutado de sus servicios la recomiendan, con una puntuación global de 4.0 sobre 5, desglosada de la siguiente manera:
- Calidad del servicio: 4
- Tiempo de respuesta: 4
- Flexibilidad: 4
- Profesionalismo: 4
- Relación calidad/precio: 4
En Hacienda Real del Alamito, se puede rentar un espacio para celebrar una boda a partir de $22,000.
Un Poco de Historia Sonorense
Para entender la historia de la región donde se ubica Hacienda Real del Alamito, es importante recordar que la historia nace de un personaje sonorense y su lucha que se inició en el año de 1830. En Sonora, los partidos fueron tomando fuerza, y para el Gobierno Virreinal Centralista, la separación de Texas fue un duro golpe a sus intereses económicos, principalmente por el cobro de las alcabalas. Además, en Sonora se daba un enfrentamiento bélico entre los grupos étnicos con los criollos, porque los indios querían liberarse del yugo español que los tenía sometidos en la ignorancia y la pobreza.
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En 1835 se dictó una ley en la cual se les otorgaba la denominación de ciudadanos, teniendo derecho a la vida comunitaria, ya sin obedecer el toque de campana. Esta última era una ley a la cual estaban los indios acostumbrados a obedecer por ejemplo: a qué horas levantarse, ir a comer, ir a trabajar, irse a dormir, ir a Misa, rezar el Rosario.
Por esos años era el Gobernador Interino de Sonora el Señor Licenciado José Justo Correa quien había asumido el poder el 27 de febrero de 1836. Sonora se denominó a partir de la creación de las Siete Leyes Constitucionales como: El Departamento de Sonora. Siendo su primer Gobernador Don Manuel María Gándara, y a su vez se creó el Consejo llamado Junta Departamental integrada por José Lucas Prieto, Pedro B. Aguayo, José María G. de Noriega, José María Escalante y Moreno, Rafael Buelna, Ramón Encinas, Juan Tello y Orozco, Pedro L. Tomando la Comandancia Militar del Departamento de Sonora Don José Urrea el día 27 de diciembre de 1837, desconociendo ese mismo día el poder central, negando cualesquier relación con el Presidente de la República.
El 7 de noviembre de 1841 Gándara traicionó los principios libertarios de la Junta Departamental y las decisiones del General Urrea, a quienes había jurado fidelidad y se unió al Centralismo de Poder apoyando el Plan de Tacubaya. Convirtiéndose en el principal opresor del pueblo sonorense, acabando y destruyendo las esperanzas libertarias del pueblo mexicano.
Para ese entonces grandes caravanas de gentes estaban emigrando a colonizar la Baja y la Alta California. Los inmigrantes ansiaban paz y tranquilidad, nuevas tierras donde plantar sus sueños, lejos de la aborrecible discordia y la lucha por el poder político.
Para 1846, no obstante las discordias entre los grupos de poder, José María Gándara y José Urrea en contubernio con José María Gaxiola, José Lucas Pico, Francisco Andrade y Francisco Cuesta, eran los dueños de la Gubernatura y Comandancia Militar y el Departamento de Sonora. Estas discordias de poder fueron tratadas de ser aprovechadas por el gobierno norteamericano para apoderarse de Sonora, intentado atacar o invadirlo por medio de Fronteras, y el Puerto de Guaymas.
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En esta época los placeres de oro de California se convirtieron en un objetivo empresarial de los comerciantes sonorenses quienes se propusieron invadir el solitario y mortal desierto, para lo cual inmediatamente se propusieron organizar caravanas hacia aquellas afamadas tierras en busca de paz y tranquilidad, además de estabilidad económica. Así pues el día lunes 13 de Mayo de 1848 salieron de Hermosillo entre cinco a seis mil personas unas lo hicieron por tierra y otras por la mar partiendo desde el Puerto de Guaymas.
Estas personas fueron los primeros comerciantes que dieron auge a los placeres de California. Fueron en total 248 personas quienes pagaron solo en impuestos en la Aduana Portuaria de Guaymas la cantidad de $426 mil pesos en oro, pagados por enormes cantidades de instrumentos de labranza, maquinaria y utensilios de trabajo agrícolas y ganaderos, productos químicos, medicinas, telas, ropas, joyas, zapatos, whiskey, coñac, champaña, vino, en fin, regresaron con un total de dos millones tres cientos treinta y seis mil pesos oro, en mercancías.
Siendo estas personas los principales impulsores del desarrollo económico, al comercio, la industria, la ganadería y la agricultura. Justo en este momento apareció en escena la figura de Joaquín Murrieta, quien nació en la Hacienda San Rafael del Alamito, Trincheras.
Joaquín Murrieta y Hacienda Real del Alamito
Quien nació en la Hacienda San Rafael del Alamito, Trincheras. Fue hijo de Juan Murrieta y Juana Orozco. Se casó con Carmen Félix en Altar el día 10 de Diciembre de 1849. Cuando se organizaron los rancheros de Villa de Seris para llevar una enorme recua de mulas y naranjas hacia la Alta California, contrataron pistoleros para que los protegieran de Los Apaches y salteadores de caminos. Joaquín y sus hermanos Juan y José, además de otros amigos se incorporaron a la caravana y partieron con ellos.
En 1850 se dictaron Leyes para cobrar impuestos a los inmigrantes mexicanos, apareciendo el “Acta del Grasoso” que era como se les conocía a los mexicanos. Por medios legales e ilegales los yanquis les quitaban sus minas. Uno de los afectados fue la familia de Joaquín Murrieta. Los maleantes asesinaron y violaron a su esposa, no pudiendo perdonarles esta acción se reveló en contra de las nuevas legislaturas mineras del Estado de California.
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Su banda se llamó “Los 5 Joaquinos” y fueron: Joaquín Botellier, Joaquín Carrillo, Joaquín Murrieta, Joaquín Ocomorenia y Joaquín Valenzuela. Joaquín Murrieta era de piel tersa y color café oscura, montaba un caballo negro y se vestía de negro. Era de figura atractiva, elegante, simpático, educado, mujeriego, pendenciero y jugador.
Se creó una novela ficticia y un reportero publicó algunas etapas de su vida, bautizándolo como “El Zorro”. El primer actor que interpretó al Zorro fue Tyrone Power quien salió vestido de negro, con una capa, un antifaz y un látigo, interpretando a un personaje aventurero, romántico y que defendía a los indios mexicanos, no de los gringos sino del gobierno español.
Según el General Persifor Smith, gobernador de California, informó que Joaquín Murrieta fue muerto en 1853. Los militares de la caballería le entregaron una cabeza dentro de un garrafón lleno de brandy, y una mano cercenada. Pero los ataques en contra del racismo de los norteamericanos que oprimía a los mexicanos no se detenían. Los asaltos y robos de Los 5 Joaquines persistían.
En 1998, al reconstruirse la Misión de San Juan Capistrano a 60 millas de San Diego, California, fueron encontradas unas grabaciones en uno de los muros que decía: “Aquí estuvo Joaquín Murrieta en 1886”. En 1877 lo vieron en un mineral de placer conocido como Real del Castillo el cual se ubica cerca de Ensenada.
Es un hecho que Joaquín Murrieta antes de morir, regresó a vivir en Villa de Seris junto con sus amigos que fueron las familias Moreno, Valenzuela, Noriega, Ibarra, Lujan, Peralta y Araiza. Joaquín Murrieta fue sepultado en un Panteón Jesuita cerca de una Misión en Cucurpe. Uno de sus descendientes directos lo fue el General Marcelino Murrieta Murrieta profesor de la Universidad de Jalapa, Veracruz, quien se levantó en armas en contra de Porfirio Díaz en 1910. Viajó hasta Magdalena donde se estableció, y se unió al Ejército Constitucionalista en 1913.
Durante el movimiento revolucionario, en 1917, la hacienda fue tomada por Pancho Villa y su ejército, quien la usó como cuartel para atacar Hermosillo.
