En el corazón de la región de Los Volcanes, Estado de México, se encuentra la Hacienda San Andrés Gourmet, una propiedad con una rica historia que data del siglo XVI. Localizada a tan solo 40 minutos de la Ciudad de México y a escasos 60 minutos del aeropuerto Internacional de Ciudad de México y Puebla, esta hacienda ofrece una experiencia única que combina la tradición, la naturaleza y la gastronomía.
Un Poco de Historia
La Hacienda San Andrés Teticpan, ubicada en el Pueblo con Encanto de Ayapango, tiene raíces profundas en la historia de México. Originalmente una productora de madera desde 1535, la hacienda sirvió como cuartel para las tropas revolucionarias y federales durante la Guerra de Independencia. Afortunadamente aún conserva su arquitectura colonial, su pátina antigua. Dentro de esos muros se albergan pinturas y esculturas de artistas famosos, como el mural de Federico Silva o la Puerta-escultura de Ángela Gurría.
Cuenta la historia que Diego Rivera enmarcó el patio principal de San Andrés para su primer cuadro registrado, titulado “La era”. En los jardines de la hacienda, se exhibe una obra de Diego Rivera, La Era. Cuentan que este es el primer cuadro que se le conoce al pintor, y retrata los campos de la hacienda con vista a los volcanes. ¿Te imaginas tomar una clase de pintura de paisaje en el mismo lugar donde Diego Rivera pintó su primer cuadro registrado? Una de las actividades que más llaman la atención es la clase de pintura de paisaje, pues se realiza desde la misma vista que tuvo Diego Rivera en 1904 cuando estuvo en la hacienda y pintó su primer cuadro registrado llamado “La Era”.
Experiencia Gourmet y Conexión con la Tierra
La antigua Exhacienda de San Andrés Retana ahora es un hotel temático dedicado a la gastronomía preparada sin ningún 'menjurje' artificial, con sabores naturales, cosechados en una tierra limpia y feliz, combinados y cocinados con ingenio y corazón. Gran parte del corazón de este "hotel gourmet" está en su huerto de donde salen productos 100% orgánicos. En su huerto cultivan los vegetales y frutos de temporada mientras que en la granja se crían los animalitos que servirán de alimento, de manera responsable y humana. Además poseen un invernadero experimental para cosechar variedades que requieren otro tipo de clima.
El punto fuerte de la hacienda es la cosecha. Además, los platillos que sirven en su cocina dentro de la hacienda están elaborados con ingredientes cultivados en la zona para deleitarte con su sabor casero y tradicional. La hacienda también tiene una tienda en línea, La Volanta, para que adquieras productos orgánicos, cosechados en los campos de la propiedad y en los alrededores. En Broka hallarás a la entrada un hermoso comal que te recibirá con la mejor bienvenida: una tortillita recién hecha con un poco de sal de mar. Obviamente la tortilla es elaborada con el nixtamal que ellos mismos preparan con su producción de maíz nativo. Es todo un lujo y una delicia poder degustar algo que viene de un proceso productivo cuidado de principio a fin.
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Mi Morrón: Un Proyecto Alineado a la Naturaleza
En este escenario de dificultad para seguir sus ideales y consumir distinto, comenzaron a cultivar sus vegetales. Lo hicieron en una propiedad de la familia de Mariana en el Estado de México llamada Hacienda San Andrés, que hoy también utilizan para organizar eventos que combinan gastronomía, ruralidad y turismo alternativo. Así inició el proyecto conjunto entre Mariana y Marco: Mi Morrón. Hoy cuentan con ocho variedades de maíces criollos, hacen su propio proceso de nixtamalización y elaboran sus propias tortillas. En total cuentan con 22 hectáreas donde producen cereales, trigo, avena, centeno, cebada y amaranto.
Trabajan conforme a los procesos naturales de la tierra; su idea central es aprovechar y consumir los productos que las propias estaciones van generando, a cielo abierto y en temporal. Decidieron explorar en el área de ganadería y tienen productos como conejos, borregos, chivos y cerdos. También tienen gallinas para la producción de huevo y quieren empezar a producir leche de oveja y cabra.
Devuelven al rancho la basura orgánica del restaurante y quieren iniciar un programa para recolectar la de otros establecimientos. Todo esto se utilizará para compostear y aprovechar lo que se pueda como alimento para ganado. La carencia de materia orgánica y minerales en el campo desnutre la tierra generando diversas problemáticas, como enfermedades del ganado, narra Marco, a quien en algún momento se le morían los borreguitos jóvenes por una enfermedad conocida como “corazón blando”.
Actividades y Experiencias Únicas
Además de disfrutar de la deliciosa gastronomía, la Hacienda San Andrés ofrece una variedad de actividades para conectar con la naturaleza y la cultura local:
- Clases de pintura de paisaje: Inspiradas en la vista que Diego Rivera plasmó en su primer cuadro.
- Excursiones al Parque Nacional Izta-Popo: Con guías especializados y opciones para todos los niveles.
- Cosecha de hongos: Participa en la recolección y aprende a cocinar con chefs locales.
- Talleres de barbacoa y cocina: Descubre los secretos de la cocina tradicional mexicana.
- Temazcal y spa: Para purificar cuerpo y mente.
- Visitas guiadas: A Nepantla, Amecameca y Tlayacapan.
- Caminatas, ciclismo de montaña y paseos a caballo: Explora los campos y huertos de la hacienda.
Durante tu estancia puedes incluir visitas guiadas a Nepantla , Amecameca, el Parque Nacional Izta-Popo o al Pueblo Mágico Tlayacapan (Morelos). También dan cursos y talleres de cocina y otras artes.Si quieres pasear cerca de los volcanes, entonces te sugerimos tomar el tour Parque Nacional Izta-Popo que, además, incluye una canasta para que puedas armar picnic al pie de los volcanes.
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IMPORTANTE realizar cualquiera de las actividades debes solicitarlas al momento de hacer la reservación de hospedaje en la hacienda, pues ellos necesitan saber con tiempo para poder organizar todo.
Hacienda San Andrés Bodas
Hacienda San Andrés Bodas ofrece exclusividad y seguridad y 20,000 metros cuadrados de magníficos jardines y trojes/ salones, para celebrar su boda. Esta propiedad construida en el siglo XVI, envuelta en un clima de montaña, les dará un evento romántico y sofisticado. Al celebrar su boda en Hacienda San Andrés Bodas, podrán hacer uso de un conjunto de áreas disponibles para su festejo. Hacienda San Andrés Bodas lo tiene todo para el éxito de su boda. Su equipo siempre les dará una atención totalmente personalizada y experimentada.
Chefs y mayoras, con exquisitos menús internacionales y tradicionales satisfarán hasta el paladar mas exigente. Diseñarán una celebración única, estando atentos a cada detalle y brindando una atención personalizada. Hacienda San Andrés Bodas ofrece sus servicios de banquete de boda para un mínimo de 60 invitados y puede dar servicio hasta un máximo de 2000 invitados. A Hacienda San Andrés Bodas lo recomienda el 92% de las parejas que ya disfrutó de sus servicios.
Calificación de Hacienda San Andrés Bodas:
| Aspecto | Puntuación |
|---|---|
| Calidad del servicio | 5 |
| Tiempo de respuesta | 5 |
| Flexibilidad | 4.5 |
| Profesionalismo | 4.5 |
| Relación calidad/precio | 4 |
Un Espacio para el Descanso y la Desconexión
La Hacienda de San Andrés se ha convertido en un espacio para el descanso ideal para salir de la rutina, está situado a sólo 50 minutos de la Ciudad de México, así que aquí tienes un lugar ideal para pasar un relajante fin de semana sin distracción.
El hotel pequeño y acogedor, cuenta con 11 habitaciones con decoración y distribución únicas. Como en toda hacienda, no puede falta una capilla; esta es del siglo XVI, que se construyó sobre un centro ceremonial prehispánico. Esta Hacienda, como característica principal que la hace resaltar, es que en su interior cuenta con una capilla propia, en la que toda su fachada, incluidas columnas, están cubiertas de tezontle, una roca volcánica porosa de color rojo sangre.
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Al fondo se alzan las imponentes figuras de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl. El aire es fresquísimo. Las noches y las mañanas frías. El campo despide ese aroma terapéutico de hierba, frescura y tierra que es tan relajante. A una hora de la Ciudad de México vuelves al origen, a lo natural. Un sitio que estimulan los sentidos y de donde regresas renovado.
