Descubre la Fascinante Historia de la Hacienda San Cristóbal en Tlaxcalapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La historia de la Hacienda San Cristóbal en Tlaxcala es un viaje a través del tiempo, desde la época prehispánica hasta la actualidad. Este emblemático lugar ha sido testigo de importantes acontecimientos y ha evolucionado a lo largo de los siglos, dejando una huella imborrable en la región.

Época Prehispánica

Es probable que la presencia otomí en Tlaxcala se inició en el formativo temprano. Cuando los últimos grupos llegaron a la región norte del territorio, fueron obligados a asentarse con un patrón disperso que considera a pueblos como:

  • Huamantla
  • Quahmanco
  • Tecoac o Tecotzinco
  • Nopallocan
  • Ixtenco
  • Quapiaztla
  • Texcallán
  • Tliliuquitepec
  • Cuavoutipan
  • Atlancatepec
  • Atlaucatepec

Estos eran de población netamente otomíe, así como Atliueza, Santa Ana Tapayanco, Santa María Nativitas y Amoyoc, con población mixta "otomi-nahua".

La Colonia

La conversión al cristianismo del asentamiento otomí en Ixtenco, fue llevada a cabo por los primeros frailes franciscanos que llegaron a América, dentro del contexto de la evangelización del área otomí que dio inició en el año de 1529. Al parecer fue un proceso fácil, ya que cerca de las cabeceras se levantaron templos y conventos. Para 1665, la idolatría se logró desarraigar de la mayor parte del territorio tlaxcalteca, aunque en ciertos espacios estaba "enroscada y escondida".

Ese mismo año, en la población de San Juan Ixtenco, se acusa de idolatría a Juan Coátl y sus "fiscales". Estos practicaban su culto en una cueva, que se encontraba en un monte donde nacía agua. Para los indígenas del lugar, Coátl era el sacerdote del cerro sagrado y el intercesor ante los dioses, para que a los habitantes de San Juan Ixtenco y de Huamantla tuvieran buenas siembras y demás bienes. Al ser denunciado por un español, es encarcelado junto con sus cómplices; se ahorcó y a sus ayudantes se les obligó llevar a los eclesiásticos a la cueva donde oficiaba el sacerdote pagano.

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Según cédula real del año de 1532, emitida por el Rey Carlos V, se permitió la fundación del pueblo de Ixtenco a los caciques españoles don Diego Gabriel, don Juan Ponce de León, don Francisco de Barba Torres y Paredes, don Francisco Contreras y don Antonio Gómez Fabián, quienes habían participado en la conquista, a condición de que tuviesen todas las tierras para su uso: es así como el pueblo de San Juan Bautista Ixtenco fue fundado el 8 de enero de 1532. Este mismo año se fija en la coronilla de La Malintzi una cruz indicando los linderos del pueblo.

En 1681, se otorga licencia a naturales de San Juan Ixtenco para llevar a cabo la fundación de un pueblo que habría de llamarse San Pedro Cuautla. Dicho pueblo se justificó ante lo limitado del espacio físico que albergaba al pueblo de San Juan Ixtenco y la gran población que en él se congregaba, aduciendo asimismo que éste no se encontraría a más de una legua de distancia de su cabecera, para que pudieran asistir las partes a la administración de dicho pueblo. El trámite consideraba otorgar tierras para siembras y ejidos para sus pueblos.

El 4 de septiembre de 1757, le fue presentada al señor gobernador de la provincia de Tlaxcala una relación de las haciendas que contenían cada una de las doctrinas. A Ixtenco le corresponden 2 ranchos y 4 haciendas: Rancho de San Bernardino y Rancho San Miguel, haciendas de San Cristóbal, San José Bautista, San Antonio y San Santiago. Estas importaban un total de 263 pesos para la composición y medida de tierras.

San Juan Ixtenco es una de las localidades que se ve afectada, debido al uso inapropiado de los recursos de la montaña, por parte de los habitantes de Tetlanohcan. Situación que motivó que en 1788 los pobladores de San Bernardino Contla, quienes también se ven afectados, presenten una petición ante el teniente coronel de los reales ejércitos don Francisco de Lissa, a la sazón gobernador de la provincia, para resolver el conflicto.

Se desprende de una encuesta levantada por los curas de la jurisdicción de Tlaxcala, en 1779, que San Juan Ixtenco no cuenta para esa fecha con bienes de comunidad. El curato de San Juan Ixtenco se compone del pueblo y tres haciendas; los naturales, al estar cercados por éstas últimas gozan de pocas tierras, las que no llegan a las 600 varas.

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Siglo XIX

Hacia 1820, Ixtenco queda integrado al partido de Huamantla, que es uno de los siete en que se dividió la Provincia, a partir del restablecimiento de la constitución española y el establecimiento de Ayuntamientos encargados de administrar la autoridad pública. Los otros seis partidos son: Tlaxcala, Ixtacuixtla, Nativitas, Chiautempan, Tetla y Tlaxco.

Durante los años de 1824 y 1836, las haciendas experimentan, a pesar de los devastadores efectos económicos de la guerra, un fuerte desarrollo; esta unidad productiva, que presenta antecedentes inmediatos en las haciendas de finales de la Colonia y, más aún, en las estancias de principios de este periodo histórico, se clasifican fundamentalmente en agrícolas forrajeras y cerealeras, así como pulqueras y ganaderas. Ixtenco cuenta, debido a la región en que se localiza y a la influencia de otras unidades productivas en sus cercanías, con haciendas del primer tipo.

Ixtenco vive esencialmente ligada en lo social, económico y político, a Huamantla. Durante la Colonia está inscrita al tenientazgo de Huamantla y después de la guerra Independencia, al partido del mismo nombre; ésta situación no habrá de cambiar incluso hacia finales de 1836, cuando es decretada la ley que divide al país en departamentos, con lo que Tlaxcala se agrega al de México y se integra por tres partidos: Tlaxcala, Huamantla y Tlaxco. Ixtenco sigue bajo la tutela del segundo.

La Reforma

En ese contexto, el 9 de junio de 1857 el Lic. Guillermo Valle es electo Gobernador Constitucional del estado; después de jurar la Constitución local, decreta una serie de ordenamientos enfocados a subsanar los retrasos que sufre la entidad. Uno de los más importantes es el que refiere a la normatividad a aplicar en materia de instrucción pública.

Ixtenco queda, en este renglón, de acuerdo con el artículo 3º del decreto número 5, de fecha 11 de agosto de este mismo año, bajo la inspección inmediata de la Junta Directiva de Instrucción Primaria de la sección segunda, cuya sede se encuentra en Huamantla; ésta junta contempla además a Zitlaltepec, Tzompantepec y Terrenate.

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A partir de esa coyuntura, entre 1864 y 1867, conviven en el país dos gobiernos, uno de carácter republicano encabezado por don Benito Juárez y otro de características monárquicas representado por Maximiliano de Habsburgo.

Ixtenco es elevado a la categoría de municipalidad y se integra al distrito de Huamantla, uno de los tres que integra el departamento de Tlaxcala; comprende el pueblo Ixtenco, las haciendas de San Antonio Cuamanala y San Cristóbal Jalapasco, así como los ranchos de San Miguel e Ixtenco.

El 19 de junio de 1867 llega a su fin la aventura imperialista, iniciándose la reorganización de Tlaxcala. Ixtenco se integra a partir del 4 de julio, junto con Huamantla, Zitlaltepec, Cuapiaxtla, Tzompantepec y El Carmen Tequexquitla, al distrito de Juárez. Doce años después aún forma parte de dicho distrito, al que se han incorporado: Altzayanca, Terrenate y Xalostoc.

En diciembre de 1882, siendo gobernador Mariano Grajales, el estado se divide en 5 prefecturas de distrito y 3 subprefecturas. Ixtenco continúa en el distrito de Juárez, que conserva la condición de prefectura con cabecera en Huamantla.

El Porfiriato

Asimismo, Ixtenco es uno de los municipios en los que, debido al reacomodo de fuerzas dentro de los poderes municipales, fomentado por Cahuantzi para garantizar el control de los núcleos de poder local, las elecciones de octubre de 1904 estarían coronadas por la intervención de los rurales quienes habrían de someter a la población, mayoritariamente otomí, que se encontraba amotinada.

La población del municipio de Ixtenco, se caracteriza por una profunda herencia religiosa. En el año de 1905, a iniciativa de los mayordomos del barrio de Santiago se dona al pueblo dos campanas; Francisco B. Méndez ofrece hacer otra y recibe para ello ayuda del párroco y de la gente que trabaja como enganchadores para la zafra de la caña de azúcar en Cosamaloapan, Ver. La campana es concluida el 16 de junio de 1906 con el nombre de "María Juana del Carmen de Jesús", los enganchadores que van a la zafra para este año, son despedidos con la campana que se tañe a manera de redoble.

En Ixtenco, la actividad antireeleccionista es organizada por el profesor Francisco Bartolo Méndez, quien habrá de representar a este municipio en las reuniones que se llevan a cabo en Tepehitec, en la vieja residencia del capitán republicano don Manuel Sánchez, a iniciativa de los sobrinos Trinidad y Diego Sánchez. Hilario G. Salas actúa como coordinador de las reuniones y del activismo propagandístico.

Siglo XX

La Revolución Mexicana

En Ixtenco, al igual que en los municipios de Amaxac, Españita, Ixtacuixtla, El Carmen Tequexquitla, Panotla, Santa Cruz Tlaxcala, San Pablo del Monte, Tenancingo, Xicohténcatl y Zacatelco, se producen manifestaciones de descontento que se traducen en motines y/o levantamientos armados que son reprimidos por las fuerzas militares acampadas en la entidad.

El gobierno decide instalar en las cabeceras de las prefecturas políticas, juntas prebostales; éstas se integran con los vecinos del lugar y colaboran con las autoridades en su lucha contra la escacez, el acaparamiento y la especulación con productos de primera necesidad. En agosto de 1915, están ya instaladas las juntas de Huamantla, Apizaco y Chiautempan.

En su condición de municipio, Ixtenco no presenta ninguna observación por parte de la mencionada comisión.

Época Contemporánea

Ixtenco ingresó a la modernidad y al proceso de urbanización, pero sin cancelar su pasado campesino y orgullosamente otomí. Muchos de sus moradores concurren a las empresas industriales a laborar, pero regresan diariamente a convivir en su comunidad, dándose tiempo para cultivar sus parcelas con un profundo sentido por mantener los cultivos tradicionales.

Otros más, asisten a los centros de enseñanza superior en Huamantla, Tlaxcala y Puebla, desplegando sus potencialidades intelectuales como lo hicieran en el pasado los otomies, creadores de una cultura capaz de adaptar las constelaciones y las estaciones del año en forma de dioses, los cuales propiciaban en el bienestar de sus comunidades.

En Ixtenco se sigue conservando la tradición textil en filigramos multicolores de grecas y trazas geométricas, mismos que resultan verdaderas obras de arte.

Hacienda San Cristóbal: Un Hogar con Historia

Los muros de la Hacienda San Cristóbal existen desde 1614, cuando el Virrey Marqués de Guadalcázar le compra a Pedro Nuñez Gómez, un sitio de ganado y caballerías. Aunque, no fue hasta 1734, que se conoció la primer hipoteca de esta mi casa.

Gracias al conde de Valenciana, Antonio de Obregón y Alcocer que le compró la finca a Félix Gutiérrez de la Concha en 1780, liberándola de todas sus deudas y malentendidos. Un siglo después, en 1915, los terrenos de la Hacienda San Cristóbal sirvieron de campo de batalla para los ejércitos villistas y los de Obregón.

En 1963, la hacienda fue adquirida por don Antonio Haghenbeck y de la Lama, último propietario. El señor Haghenbeck y de la Lama recibió la hacienda en un estado de franco deterioro, lo que le llevó a restaurarla y embellecerla: se consolidaron muros y techos, se añadieron dos terrazas, un solarium y un estanque; asimismo, se colocaron esculturas de hierro fundido y jarrones para adornar el jardín y los corredores.

Transformación en Museo

Tras ser adquirida en el año de 1963 por el señor Antonio Haghenbeck y de la Lama, la antigua hacienda se convirtió en museo. Contiene pinturas europeas y novohispanas. Cada una de las habitaciones se encuentran decoradas como el señor Hagenbeck las dejó, cuando vivía en esta hacienda. En una de las habitaciones encontramos una fastuosa recámara de Boulle de madera ebonizada. El frente de la habitación se adorna con una cómoda del mismo estilo, una mesa tipo tortuga acompañando a una sala con tapicería francesa de Aubusson.

Monumentos Históricos Cercanos

Además de la Hacienda San Cristóbal, en la región se pueden encontrar otros monumentos históricos de gran interés:

  • Parroquia de San Juan: Se construyó a finales del siglo XVIII. Actualmente sólo se conserva una capilla lateral dedicada a Jesucristo. El edificio posterior, corresponde a la parroquia y data del siglo XVIII, las torres de ambas iglesias están elaboradas en cantera gris. Una de ellas es la más alta del estado y contiene la campana de mayor tamaño en Tlaxcala.
  • Capilla de la Virgen de Guadalupe: La construcción de esta capilla data de los siglos XVI y XVII. Los Franciscanos fundaron esta capilla, la cual fue una de las primeras que se construyeron en el trayecto que dejó Hernán Cortés a su paso rumbo a México, Tenochtitlán.
  • Hacienda San Antonio Cuauhtla: La época de la construcción data del siglo XVIII. La hacienda actualmente sólo conserva paredones en las siguientes áreas: torreón, pozo, abrevadero, pila, corrales, troje y capilla.

Tradiciones y Cultura

La música y las danzas se heredan de una generación a otra ya sea como danzante o como interprete, aunque los que participan directamente son realmente grupos reducidos de personas, una gran parte de la población de cada comunidad participa tradicionalmente como espectador o colateralmente en la organización y preparación de los festejos.

Festejos de Carnaval

En el Municipio de Ixtenco, las camadas de huehues bailando cuadrillas son parte esencial de los festejos del carnaval. El acompañamiento musical corre a cargo de una banda de música de viento, el nombre de los sones musicales ejecutados corresponden siempre a la trama de la representación conocida como la "partida de plaza", "las embajadas", "batallas largas y cortas", "lamentos ", entre otras.

Festejos al Patrono del Lugar

La tradicional fiesta anual es en honor al santo patrono San Juan Bautista. La celebración inicia nueve días antes del día principal (24 de junio) con el llamado novenario. Alrededor de la Ermita se instalan diversos puestos de refrescos, fruta, dulces, tamales, antojitos, chicharrones, pan de fiesta, pepitas, huesitos tostados y el tradicional pulque.

Artesanías y Gastronomía

En el municipio de Ixtenco se elaboran los labrados de piedras de cantera y hermosas de blusas bordadas, además de cuadros hechos con semillas. Estas artesanías provienen de las manos de otomíes de la región.

Los platillos regionales que componen la gastronomía local, son el mole de guajolote, pipían rojo, queso, barbacoa de carnero y gusanos de maguey en su jugo.

Las Haciendas en México: Un Legado Histórico

Las haciendas de México constituyen un patrimonio de gran valor histórico, tanto por su diseño y arquitectura como por ser un referente obligado para comprender el desarrollo económico del país. A través de su estudio podemos acercarnos a la vida cotidiana de hombres y mujeres que vivieron en otras épocas.

La Hacienda de San Cristóbal Polaxtla se localiza en la calle Ignacio Zaragoza sin número, Junta Auxiliar El Morán, Municipio de San Martín Texmelucan, Puebla. Puede visitarla (previa cita) los domingos de 12:00 a 15:00 horas; entre semana se organizan visitas para grupos.

Entorno y Antecedentes de la Hacienda de San Cristóbal Polaxtla

El primer contacto con esta hacienda resulta muy impactante debido a la sobriedad y elegancia del casco o casa principal y por el paisaje natural que lo rodea, que cuenta con numerosas especies de plantas y árboles, además de espacios que funcionan como espejos de agua.

Su origen se encuentra en la época virreinal, cuando era conocida con el nombre de Hacienda de San Martín, dedicada al cultivo del trigo y la cebada. A principios del siglo XIX un sacerdote español llamado Luis Iglesias estableció en estas tierras el Rancho de Dolores, que con el tiempo se convirtió en la Hacienda de San Cristóbal Polaxtla.

Espacios y Hechos Memorables

El casco de la hacienda está rodeado por una extensa zona verde; hay un jagüey y un área de tierra cultivable que produce avena, maíz y trigo, y se riega con agua de temporal.

En el interior de la casa predomina un estilo ecléctico, característico de las mansiones europeas del siglo XIX. El gusto refinado del dueño se aprecia en los muebles, lámparas y elementos decorativos.

Dada su ubicación estratégica en el camino que une a la ciudad de Puebla con la de México, la hacienda de Polaxtla fue en el siglo XIX escenario de acontecimientos históricos relevantes, algunos relacionados con la lucha por la Independencia, la Intervención Francesa y los enfrentamientos entre liberales y conservadores.

Para los Viajeros

Puede participar en una visita guiada de tipo convencional o bien en la visita caracterizada que le permite recorrer el museo en compañía de Josefa San Román, pintora del siglo XIX y abuela de don Antonio; asistir a representaciones teatrales, conferencias, conciertos y talleres.

La experiencia inicia en el patio principal, donde crece un enorme fresno. Una hermosa escalera de mármol italiano conduce a diferentes habitaciones y espacios destinados a oración (oratorio), lectura, esparcimiento y descanso.

El jardín es otro espacio de interés. Cuenta con árboles frutales: pera, tejocote, durazno, naranja, membrillo y zarzamora, y una amplia variedad de plantas y flores donde destacan magnolias, agapandos y lavanda.

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