Las haciendas mexicanas, testigos silenciosos de siglos de historia, ofrecen un viaje fascinante a través del tiempo. Desde sus orígenes coloniales hasta su papel en la independencia y la revolución, estas propiedades rurales han sido escenario de importantes acontecimientos. Acompáñanos en un recorrido por algunas de las haciendas más emblemáticas de México.
Hacienda San Eduardo
Don Ramón Portillo y Gómez, quien poseía la hacienda "El Puente", fue propietario de San Gaspar por un breve período, antes de que la empresa Béistegui y Cía. la adquiriera. Integrada al grupo de Chiconcuac, Dolores y San Vicente, la hacienda fue vendida a Don Delfín Sánchez, yerno de Benito Juárez.
Las tierras de esta hacienda, al estar incorporadas a la de San Vicente, se repartieron junto con aquella, restándole a este casco una considerable superficie de 1,375 hectáreas y al haber sido incautada por la Caja de Préstamos para Obras de Irrigación y Fomento de la Agricultura, S. A.
A pesar del paso del tiempo, aún se puede admirar la llegada del agua por su acueducto hasta el cárcamo de la rueda, el trapiche sin techo y otras ruinas de la fábrica. La casa principal se conserva en buen estado, aunque con algunas modificaciones, así como algunos salones, dependencias y la barda perimetral.
Hacienda San Martín
El Hotel se encuentra en el casco de una antigua hacienda del siglo XVI, la Hacienda San Martín, que ha sido testigo de algunos de los hechos más importantes de nuestra historia gracias a su ubicación estratégica entre Toluca y la Ciudad de México.
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Fundada en 1566, la Hacienda estaba dedicada inicialmente al ganado menor, pero más tarde se consagró como hacienda triguera. Con su propio molino, la Hacienda San Martín llegó a convertirse en un importante abastecedor del grano para los valles de México y Toluca.
Entre sus primeros dueños figuran grandes personajes, como Diego Carrillo de Mendoza y Pimentel, marqués de Gelves y conde de Priego, quien fungiera como Virrey de la Nueva España de 1621 a 1624.
En 1810, durante la guerra de Independencia, el suelo de la Hacienda San Martín vibró con el estruendo de los cañones realistas. Muy cerca de la hacienda se entabló la legendaria Batalla del Monte de las Cruces, donde los insurgentes lograron una de sus mayores victorias.
Más tarde, la Hacienda San Martín se vio asolada por grupos de revolucionarios comandados por Emiliano Zapata. Al paso de los zapatistas, gran parte del casco de la hacienda se incendió -lo mismo que la antigua estación de tren- y los campos quedaron inhabilitados.
Afortunadamente, una sección que soportó mejor los rigores de la guerra es la parroquia. Actualmente, esta iglesia funge como rectoría de las capillas de la región por decreto del Obispo Francisco Javier Chaboya Ramos.
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Hacienda San Antonio en Colima
Viaja al estado de Colima y descubre la magnífica Hacienda San Antonio, ubicada a los pies de un volcán, llena de historia y decorada con bellas obras de arte. No cabe duda de que cuando la naturaleza da, lo hace a manos llenas, y ese es precisamente el caso del estado de Colima.
Tomamos una de las 22 habitaciones, todas ellas decoradas individualmente, cada una con personalidad y encanto especial, elegante y delicado.
Antes de dormir, cenamos en una de las salas, en donde las mesas estaban decoradas con semillas de mostaza que formaban patrones inimaginables. Todos los alimentos son preparados con productos de su propio rancho, orgánicos y frescos.
Al día siguiente, tomamos el desayuno en la terraza desde donde se aprecian magníficos jardines, fuentes y sobre todo, el volcán. Como la mañana era un poco fresca, casi todo el personal traía jorongo de lana, lo que los hacía verse como personajes de otra época añadiendo un encanto especial al entorno.
La localidad en donde se ubica la Hacienda de San Antonio (1890) es de las más cercanas al Volcán de Fuego de Colima, lo que le añade al lugar un encanto especial ya que se le puede ver desde casi cualquier punto. Es uno de los más hermosos volcanes que existen -considerado por los expertos como uno de los más perfectos del mundo, dada la regularidad de su contorno- y uno de los más activos de México.
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Un dato interesante es que la hacienda lleva el nombre de San Antonio, ya que en 1913 una erupción poco común amenazó la producción del grano y a la propiedad misma. Como ambos se salvaron, doña Clotilde, esposa de Arnoldo Vogel, fundador, ordenó construir una capilla que se comunicara con la casa principal y se la dedicó a San Antonio, el lugar recibió el nombre del santo y desde entonces se le conoce así.
Y ya que estamos con el tema de don Arnoldo, nos contaron que encontró que la altitud y el clima fresco de sus tierras eran idóneos para la siembra de café arábigo y llegó a ser tan exitosa como productora que exportó café a la familia imperial alemana.
¿Qué más hacer en San Antonio además de admirar cada detalle y disfrutarlo? Pues a los activos se les recomienda dar paseos a caballo, andar en bici de montaña por los alrededores, la clásica excursión al volcán tal vez sea un indispensable, hacer senderismo o jugar tenis.
A pesar de que el volcán está activo, hay varias poblaciones asentadas a sus alrededores en las que se desarrolla una fuerte actividad agropecuaria, ganadera y turística.
