Las haciendas de Campeche han sido rediseñadas para hospedar y ofrecer una opción diferente a los vacacionistas. Cada una tiene su propio encanto, su pasado y su presente. Entre ellas destaca la Hacienda San José Carpizo, una edificación con una rica historia y una arquitectura que evoca épocas pasadas.
Historia y Evolución
Fue edificada hace cuatrocientos años, al finalizar el siglo XVI. Durante doscientos años fue hogar de clérigos y soldados que conquistaron con la Fe y las armas a la Península de Yucatán. Cabe destacar que en el siglo XVI fue un asentamiento ganadero que llegó a su apogeo a fines del siglo XVII, cuando su actividad se orientó hacia la caña de azúcar y el henequén.
El palo de tinte fue su principal actividad, siendo una mezcla de agricultura con ganadería, con cría de ganado bovino a gran escala. Ante el auge del henequén cambió a la extracción de esta fibra, su extensión llego a superar los 36, 226 ha. Después de su exitoso crecimiento de tener 181 habitantes en 1895 llegó a contar con 728 en 1913- para 1921 un éxodo masivo redujo a sus trabajadores a tan solo 40. Es en 1941 cuando la hacienda deja de pertenecer a la familia Carpizo. En 1941 fue vendida y diez años más tarde cambia de propietario hasta la actualidad en que se encuentra parcialmente abandonada e improductiva.
En 1939 de acuerdo a las políticas agrarias de la época las tierras pasan a formar parte del ejido Dzotzil, respetando de acuerdo a las leyes el casco de la hacienda. Parte del caso, sobre todo las casas de los acasillados y de peones, lo habita una comunidad, cuenta con red eléctrica, y conserva sus calles, su taller de carpintería y su capilla en buenas condiciones, la pequeña comunidad cuenta con transportes particulares y tienda entre otros servicios básicos.
Arquitectura Neoclásica
Los restos de esta antigua hacienda ganadera y henequenera son una extraordinaria muestra de la arquitectura que se desarrolló en el siglo XIX para este tipo de lugares. El aspecto general de la edificación es de estilo neoclásico, con interesantes soluciones decorativas en la fachada, donde se empleaban los mosaicos importados de color azul, contrastando con juegos de grecas y roleos, mientras que las techumbres se cubrían con tejas marsellesas.
Lea también: El sabor único de la Crema de Sotol
El conjunto aún conserva la casa principal y otras dependencias como el cuarto de máquinas. El conjunto aún conserva la casa principal, la capilla y otras dependencias, como el cuarto de máquinas, la herrería y la carpintería.
Lea también: Patrimonio en la Sierra Gorda: Hotel Misión Hacienda Concá
Lea también: Detalles del proceso de estadidad en Baja California
