Descubre la Fascinante Historia y el Esplendor de Hacienda Tekik de Regil en Yucatánpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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En lo profundo del paisaje yucateco, donde las ceibas se alzan como guardianas del tiempo y el canto de los pájaros acompaña la brisa, se encuentra la Hacienda Tekik de Regil. Esta hacienda es una joya arquitectónica e histórica que, más que un sitio, es una experiencia.

Originalmente, el término "hacienda" se refería a un "conjunto de bienes", por eso, durante los primeros años de la época colonial las ahora llamadas haciendas eran más bien estancias asignadas a los encomenderos españoles. En el transcurso del siglo XVII las estancias fueron creciendo en extensión y número, y se situaron en regiones cada vez más apartadas de las poblaciones importantes; pero su actividad primordial siguió siendo la producción de ganado.

Tekik se origina de la palabra kik que significa "el lugar de la sangre" o "donde está la sangre". Tekik de Regil, vieja hacienda henequenera, situada a escasos kilómetros de Mérida por la antigua carretera a Uxmal y Umán, es una de las pocas construcciones que todavía nos pueden transportar a la época colonial que vivió Yucatán, gracias a que su supervivencia se ha garantizado al ser adquirida por personas amantes de su cultura regional como Don Enrique Cámara Peón y su hijo Don Enrique Cámara Lara. Se desconoce la fecha de su fundación pero no es difícil decir que Tekik forma parte del grupo de las estancias más antiguas, situadas en los alrededores de Mérida, creadas por los conquistadores a fines del siglo XVI.

En 1625 perteneció al capitán de caballos corazas Don Martín Pacheco y Benavides (su dueño más antiguo), un documento de principios del siglo XVIII revela que en 1719 perteneció a Don Lorenzo Ávila, poderoso encomendero y estanciero colonial y en 1781 a Don Ignacio Rendón quien la vendió con todo su ganado caballar a Don Juan Joseph Rendón y Valdés, sobrino suyo. En plena era henequenera fue propiedad de Don José Rafael de Regil y Peón, filántropo yucateco, quien lo acrecentó y fomentó con nuevas tierras. En 1937, año de la expropiación agraria, era posesión de Don Pedro de Regil Casares sobrino del anterior, pasando luego a su hija Doña Cristina y a sus nietos Peón de Regil a quienes Don Enrique Cámara Peón e hijo (primo y sobrino), compraron la hacienda en el año de 1982.

La Transformación Henequenera y su Impacto

Durante el siglo XIX muchas de las haciendas maicero-ganaderas, especialmente las de Mérida, se transformaron en henequeneras. El henequén creó un escenario completamente nuevo que abarcaba el paisaje y los edificios de la hacienda, incluyendo las viviendas de los trabajadores.

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La casa principal expresaba la presencia del hacendado; la casa de máquinas, concebida muchas veces como un verdadero templo o palacio del trabajo; la iglesia o capilla como parte de la casa principal; las casas de los trabajadores, modernas también, de mampostería y teja ubicaban al peón en el nuevo mundo apropiado por el hacendado, que abarcaba todo el territorio visible. A principios del siglo XX, Tekik de Regil fue rediseñada por el prestigioso arquitecto italiano Pio Piacentini, quien también dejó su huella en el emblemático Teatro José Peón Contreras de Mérida.

Uno de los principales atractivos de la hacienda son los murales del artista yucateco Carlos Calocho, quien plasmó en el casco de la casa principal la diversidad de la flora y fauna de región, así como la riqueza cultural e histórica de Yucatán. También destaca su capilla, que data de 1908 y que fue construida por Alfonso Cardone.

Uno de los elementos más cautivadores de la hacienda es su Casa Principal, cuyos corredores fueron intervenidos por el artista Calocho Millet, quien creó un mural envolvente que representa un día en Yucatán, fusionando tradición y modernidad a través del color, la textura y la forma.

Decadencia y Resurgimiento

A mediados de 1940, cuando se inventaron los hilos sintéticos, la industria del henequén cayó abruptamente y con ello, el esplendor de las haciendas. La reforma agraria de 1937 marcó el inicio de su decadencia, al fraccionarse y pasar a manos de ejidatarios.

Pero con el tiempo aquella historia de riqueza se desplomó. El también llamado oro verde dejó de ser tan preciado. Las edificaciones señoriales fueron abandonas y cuando parecía que esas haciendas venidas a menos se derrumbaban, fueron rescatadas como si supieran que aquellos gruesos muros estaban deseosos de una nueva época de gloria.

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Tekik de Regil ha sufrido grandes transformaciones en su arquitectura. Hoy, la hacienda Tekik de Regil se ha convertido en un escenario perfecto tanto para celebraciones únicas como para escapadas en familia, o simplemente para disfrutar un día de tranquilidad rodeado de historia y belleza natural.

Experiencia en Tekik de Regil

En Tekik de Regil, cada espacio ha sido restaurado con respeto y esmero, sin perder su alma original. Sus corredores, amplios y llenos de luz, invitan a caminar con calma, observando los detalles arquitectónicos y los murales que narran la vida del campo yucateco. En el corazón del jardín se encuentra una piscina de diseño tradicional, rodeada por la naturaleza y con vistas al casco de la hacienda. Para una experiencia más íntima, la hacienda ofrece el cuarto principal, una habitación señorial con ventanales que se abren al jardín. La capilla de Tekik, con su arquitectura sobria y espiritual, es ideal tanto para momentos de recogimiento como para ceremonias privadas. Y como telón de fondo, se extienden los jardines de la hacienda: vastos, verdes y vivos.

Más allá de su valor patrimonial, Tekik de Regil ofrece una experiencia completa para todos los sentidos: arte, arquitectura, naturaleza y hospitalidad en un solo lugar.

Hacienda Tekik de Regil junto con su equipo de colaboración se pone a disposición de los novios para ofrecerles la infraestructura adecuada y los servicios de excelente calidad para que hagan la recepción de su evento. La hacienda está ubicada a 25 minutos de la ciudad de Mérida, Yucatán donde los espera para hacer realidad sus sueños.

Redescubre los espacios del Yucatán del pasado y adéntrate en lo profundo de esta tierra. Las haciendas en Yucatán son conocidas por resguardar una parte fundamental de la historia de la región. En varias de ellas, la belleza de su época dorada ha sido preservada para disfrute de los viajeros y visitantes. Las haciendas henequeneras restauradas nos recuerdan un pasado glorioso y nos permiten disfrutar de espacios majestuosos en el presente.

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