El Carrizal se ubica en el municipio de Ahumada, en el estado de Chihuahua. Armando Ojeda, historiador y periodista originario de Ciudad Juárez, ha dedicado su vida a promover la cultura chihuahuense. A través de distintos proyectos y trabajos, ha brindado información sobre El Carrizal, comunidad histórica que marcó al estado de Chihuahua y a México.
Aproximadamente en el año de 1740, documentos y referencias mencionan que en dicho lugar comenzó una población en el que residentes construyeron varias haciendas. Sin embargo, algunas fueron abandonadas por agresiones de los apaches. El historiador afirmó que esta comunidad formó parte del Camino Real de Tierra Adentro; documentos históricos cuentan con el registro de cartas fechadas del 27 de febrero de 1758 cuando se enlistaron las primeras familias para formar El Carrizal. El Carrizal fue testigo de las guerras indias y la invasión de las tropas estadounidenses.
Haciendas Virreinales de Irapuato
Las haciendas surgieron de aquellas tierras baldías o pueblos indígenas que los hacendados se adueñaron ilegalmente, aunque en el Bajío las haciendas fueron pequeñas. La tenencia de la tierra en Irapuato estuvo dividida entre un gran número de propietarios y rancheros y hacendados notables.
En 1563, El Carrizal fue concedido por el virrey Luis de Velasco a Martín de Aranda (vecino de Michoacán). Estaba ubicada junto al camino de Zacatecas, entre la estancia de Temascatío, que era de Miguel López de Legaspi y Hernán Sánchez Mancera, y de otra estancia que era de Juan Cuenes. En 1748 la hacienda contaba con 20 caballerías de tierra de labor, la mayor parte de ellas de pan llevar, y una minoría eriaza para la cría de ganados mayores y menores. Dentro de este terreno se construyó “La Casa de arriba”, “La Casa de abajo”.
Ejemplos de Haciendas en la Región
En 1709, la hacienda del Cuisillo con sus anexos Cabaña Rasa y Cobujados, estuvo compuesta por 3 sitios de ganado mayor y 6 caballerías de tierra. Su dueño fue el capitán Juan de Anderis Iriarte, originario de la villa de Osttis en los reinos de Navarra.
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Las tierras que formaron parte de la hacienda la Garrida fueron mercedadas por el virrey Francisco Enríquez el 1 de marzo de 1566, constó de un sitio de ganado mayor y dos caballerías de tierra. Esta se encontraba en la comunidad que actualmente se conoce como Guadalupe de Rivera, aún quedan restos de los espacios para la producción de lo que otrora fuera la hacienda de Guadalupe.
La estancia de Irapuato se otorgó mediante una merced real expedida por el virrey Luis de Velasco, la cual constó de un sitio de ganado mayor que fue entregado a Francisco Hernández el 30 de abril de 1556. Esta hacienda se dividió en dos ranchos: El rancho de San José que contaba con “una galera y dos naves, la mitad de otra galera de una nave, un granero, una sala, todo de cal y canto.
En 1757 esta hacienda tuvo por límites: la labor de Texas al poniente, la hacienda de la Calera al oriente, el rancho de San Pedro al norte y la labor de Santa Rosa al sur. El 4 de marzo de 1558, el virrey Luis de Velasco entregó por merced real a Gaspar Mendoza una estancia que midió un sitio de ganado mayor, en territorio que después formaría parte de la hacienda de San Gerónimo.
La hacienda de San Miguel se formó en parte de los terrenos de dos estancias de ganado mayor. Una de ellas fue la otorgada por merced real a Francisco de Miranda el 9 de mayo de 1591, cuando el virrey en turno fue Luis de Velasco.
Las tierras de lo que hoy es San Roque fueron mercedadas el 24 de septiembre de 1591 por el virrey Luis de Velasco a Juan Rodríguez. La merced constó de dos sitios de ganado mayor, en el que después se formó una hacienda de labor. En el padrón militar de 1792 se menciona como dueño de esta hacienda a los herederos de Tomás de Acevedo, y siete años después, María Dolores de Villaseñor vendió la hacienda al Bachiller Tomás Pérez Quintana y a Manuel Camacho. En esa época la hacienda lindaba al oeste con la de Santa Bárbara y la de la Santa Cruz, al este con la Garrida, al norte con la de Arandas, y al sur con las tierras del Mariscal de Castilla.
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En el siglo XVI, las tierras que luego conformarían la hacienda de la Soledad, se conocían con el nombre de Viborillas.
Las tierras de la hacienda de San José Temascatío formaron parte de una de las tres estancias otorgadas por el virrey Antonio de Mendoza a Hernán Sánchez de Mancera el 14 de agosto de 1548. La hacienda cultivaba maíz y trigo.
La comunidad de Tomelópez lleva el nombre del primer estanciero que se asentó en sus tierras. En el siglo XVIII, la hacienda estuvo embargada y tuvo problemas para sembrar porque no tenía bueyes. Estuvo en manos de varios arrendatarios que dieron sus rentas a la Cofradía de Nuestra Señora de la Misericordia, propietaria legal de la hacienda.
En 1597, Juan Pérez Quintana, tomó posesión del sitio de Yóstiro, junto con otros ubicados cerca del cerro de Panales. El 10 de febrero de 1623, vendió dos sitios y medio de ganado mayor en Yóstiro a Jorge Maldonado, uno de ellos fue entregado en dote a Catalina de Guzmán Maldonado el 18 de noviembre de 1648, cuando se casó con Francisco Martínez Gallardo.
Hacienda de Nuestra Señora de los Remedios
La hacienda de la comunidad de Pacho Nuevo, al igual que las historias de El Chico, El Lencero, La Orduña, Mahuixtlán, Tuzamapan y El Grande está ligada a la historia de las haciendas cañeras que se establecieron durante el siglo XVI entre las cuencas de los ríos Actopan y Huitzilapan y alrededor de pequeño asentamiento de Xalapa.
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A este lugar se le conoce como la hacienda de Pacho, es porque en 1620 fue comprada por un regidor de la ciudad de México, Don Luis Pacho y Mexía. Falleció en 1639, pero a través de muchos siglos y de muchas compras y ventas la propiedad llegó a ser conocida como la hacienda de Pacho. Fue hacienda cañera y ganadera durante siglos, pero en el siglo XIX cambió al cultivo del café arábigo cuando lo hicieron otros agricultores de la zona de Coatepec.
Museo Ex - Hacienda El Lencero
Fue construida en 1525 por Juan Lencero, un soldado de Hernán Cortés, tras recibir una merced real. En sus inicios funcionó como una posada para los viajeros que se dirigían al puerto de Veracruz o a la Ciudad de México. Años después la posada diversificó sus actividades, se agregaron la cría de ganado, la reparación de carruajes, alfarería y el cultivo de algodón y caña de azúcar, entre otras cosas.
En el museo se conservan muebles, objetos y recuerdos propios de mediados del siglo XIX. El 27 de mayo de 1842, el general Antonio López de Santa Anna compró El Lencero. Durante 14 años, El Lencero fue propiedad de quien en 34 años ocupó 11 veces la presidencia de la república.
