Si durante tu vida laboral estuviste registrado en el IMSS, es indispensable que conozcas tu régimen de pensión antes de iniciar tus trámites de retiro, pues cada régimen pide requisitos diferentes. Antes de solicitar la pensión del IMSS es necesario tener claro el régimen al que pertenece el trabajador, así como el tipo de renta que le corresponde de acuerdo a su caso. Esto es clave para resolver los problemas más comunes que podrías encontrarte al solicitar tu pensión.
Diferencias entre los regímenes de pensiones
De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la pensión es una prestación económica destinada a proteger al trabajador al ocurrirle un accidente de trabajo, al padecer una enfermedad o accidente no laborales, o al cumplir al menos 60 años de edad. Con la reforma de la Ley del Seguro Social, en 1997, las condiciones y requisitos para recibir la pensión del IMSS sufrieron algunos ajustes que debes tener en cuenta.
Las personas se dividen principalmente en dos grupos según su fecha de inicio de cotización:
- Régimen de la Ley 73: Aplica si comenzaste a cotizar antes del 1° de julio de 1997.
- Régimen de la Ley 97: Aplica si comenzaste a cotizar a partir del 1º de julio de 1997. Se conoce popularmente como la Generación de Transición, ya que han cotizado en ambos sistemas.
En el caso del ISSSTE, a los que cotizaron antes de 1997 se les dio la oportunidad de escoger entre cuentas individuales o el sistema de reparto (artículo 10° Transitorio), con ciertas modificaciones como es el aumento en la edad mínima como requisito.
Modalidades de pensión y requisitos
Las condiciones para solicitar una pensión también varían de acuerdo al régimen que te corresponda. Es fundamental comprender qué opciones existen al momento de alcanzar la edad de retiro:
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- Renta Vitalicia: Es una pensión de por vida que se contrata con una aseguradora. Garantiza el pago de una pensión ajustada anualmente, de acuerdo a la inflación.
- Retiro Programado: El monto de la pensión dependerá del saldo acumulado en tu cuenta. Esta pensión la recibes hasta que se agoten los recursos.
- Pensión Mínima Garantizada: Se otorga a las personas que cumplan con los requisitos de edad y 1250 semanas cotizadas; a pesar de que sus recursos en la cuenta AFORE no le alcancen para contratar cualquiera de las otras dos modalidades.
Si cumples 60 años de edad o más, y no cumples con el número de semanas cotizadas requeridas en la Ley del Seguro Social para obtener una pensión, el IMSS emitirá una Resolución de Negativa de Pensión; entonces se te entregarán los recursos de tu cuenta AFORE. Si ganas por honorarios, trabajas por tu cuenta, o tienes un trabajo informal y no estás cotizando en ninguna de las opciones, es necesario que pienses en tu futuro.
Elementos clave para tu planeación
Para fortalecer tu tranquilidad financiera, es vital que consideres los siguientes conceptos:
- Semanas cotizadas: Descubre qué papel juegan tus semanas cotizadas para tener un buen retiro y por qué es vital que lo planees con tiempo.
- Densidad de cotización: Es la clave para construir el retiro que imaginas; conoce cómo calcularla y cómo mejorarla.
- Tasa de reemplazo: Conoce qué es la tasa de reemplazo, cómo calcularla y qué acciones puedes tomar para mejorar tu pensión.
- Ahorro voluntario: Tu ahorro para el retiro se construye con visión a largo plazo. Aprende a usar tu Afore no solo para ahorrar para el retiro, sino también para alcanzar tus metas personales con aportaciones voluntarias.
Si eres joven quizá ni siquiera te hayas preguntado todavía qué pasa con tu pensión, ni cuánto necesitas para poder vivir tranquilamente para cuando decidas jubilarte. La mejor apuesta es ahorrar: cómo jugar a favor de tu futuro. Recuerda que tu futuro está más cerca de lo que parece; descubre hábitos financieros clave para planificar tu futuro y lograr tus metas.
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